La brasileña que fue a practicar un deporte de alto riesgo y murió a causa de múltiples fracturas al ser lanzada sin ninguna sujeción desde un puente fue enterrada este domingo en Jandira (São Paulo). Los tres operarios que gestionaban los saltos de bungee (o puenting) fueron acusados de homicidio con dolo y encarcelados de manera preventiva después de arrojarla al vacío sin la cuerda pertinente, que suele ir amarrada a la cintura. Los sospechosos alegaron en el interrogatorio policial que sufrieron “un apagón” en los momentos previos al salto.
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