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Ataques militares

Cómo Kiev Ha Logrado La Victoria Que Abre Paso A Un Cambio En El Curso De La Guerra En Ucrania

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Las Fuerzas Armadas de Ucrania han ejecutado en los últimos días una exitosa contraofensiva en el noreste del país que, según Kiev, ha permitido la liberación de unos 8.000 kilómetros cuadrados de territorio, una superficie similar a la de Chipre o de la Comunidad de Madrid. Se trata de la mayor victoria ucrania en el conflicto desde la exitosa defensa de la capital al principio de la invasión rusa. El episodio tiene importantes implicaciones militares, pero posiblemente su mayor valor reside en el plano político. El fuerte avance ucranio envía mensajes con muchas consecuencias en distintas direcciones. En conjunto, tiene el potencial para desatar un cambio de marea en la guerra.

Ante los socios occidentales de Kiev, el éxito demuestra que la estrategia de entrenamiento, asesoramiento y entrega de armas con mayor alcance funciona y debilita los argumentos de quienes, especialmente en la UE, sienten la tentación de intentar apaciguar el conflicto, de aflojar un apoyo a Ucrania que conlleva graves repercusiones económicas.

En clave interna ucrania, el desarrollo galvaniza la moral de las tropas y de los civiles en la zona libre del país. A la vez, reduce los riesgos de colaboracionismo en la parte todavía ocupada.

En el escenario ruso, propaga enormes dudas que, de alguna manera, empiezan a aflorar. Se detectan episodios inusitados. La semana pasada, cinco políticos locales de San Petersburgo exhortaron al Parlamento nacional a presentar cargos de traición contra el presidente ruso, Vladímir Putin, y despojarle del poder; esta semana, alrededor de otros 70 representantes locales firmaron una carta de apoyo a la iniciativa. La Duma Estatal, por su parte, se plantea formar un comité que ofrezca explicaciones a la población sobre la situación actual. La Cámara baja rusa decidirá el lunes si convoca al ministro de Defensa, Serguéi Shoigú, a una sesión a puerta cerrada, una medida muy llamativa en el contexto ruso.

En el espacio pos-soviético, probablemente no es casual que justo en estos días se hayan producido dos sacudidas, con renovadas hostilidades entre Azerbaiyán y Armenia y choques entre guardias fronterizos tayikos y kirguizos.

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A escala mundial, el reciente episodio bélico debilita la posición del Kremlin, como ha podido comprobar Putin en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái celebrada esta semana en Uzbekistán, en la cual el presidente chino, Xi Jinping, se mostró más distante de Moscú con respecto a la declaración de relación “sin límites” entre China y Rusia que suscribió en febrero, mientras que el primer ministro indio, Narendra Modi, directamente le dijo al mandatario ruso que consideraba que esta “no es época de guerras”. Nueva Delhi, que se abstuvo en la resolución de condena de la invasión en la ONU, esta semana ha votado a favor de modificar las normas para que el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, pueda dirigirse por vídeo a la Asamblea General, en un gesto sin peso sustancial pero con valor simbólico. China e India son dos puntales fundamentales para Rusia ante la presión occidental. En un plano genérico, la derrota de esta semana deja más patente aún, ante la mirada de la comunidad internacional, que las fuerzas rusas no son la superpotencia militar que muchos pensaban.

Fuentes consultadas para esta información y las declaraciones públicas de líderes políticos y militares occidentales coinciden en llamar a la cautela, señalando que no es de esperar un colapso militar o político ruso y que quedan por delante batallas muy duras. “No es razonable pensar que a Rusia le vaya mucho peor”, señala una alta fuente comunitaria. “Sería un error subestimar a los rusos”, indica Witold Waszczykowski, ex ministro de Exteriores polaco y ahora eurodiputado por el ultraconservador PiS. “Creo que queda por delante un largo recorrido”, dijo el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, esta semana, en la misma línea que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg: “Tenemos que entender que no se trata del inicio del fin de la guerra, y tenemos que estar listos para un largo camino”.

La expectativa mayoritaria, pues, es que una penetración relámpago ucrania como la ocurrida en estos días, con una retirada muy desordenada rusa, difícilmente se repetirá en otros sectores. Con esas cautelas, es evidente que la contraofensiva ha alterado la dinámica en la que la guerra se había instalado en los últimos meses, abriendo escenarios prometedores para Kiev. A continuación, una radiografía de cómo las Fuerzas Armadas ucranias han podido lograr este importante éxito.

Las armas occidentales

“No cabe duda de que el soporte de la comunidad internacional en material militar ―especialmente por parte de Estados Unidos, en primer lugar, y de países como Reino Unido y Polonia― está siendo fundamental”, comenta Waszczykowski, quien preside la delegación europea en el comité de asociación parlamentario UE/Ucrania. Solo Estados Unidos ha suministrado a Kiev material militar por un valor de 15.000 millones de dólares (cifra similar en euros) desde el inicio de la invasión. En los últimos meses, Washington ha incrementado de forma crucial el nivel de las entregas, sobre todo, con los sistemas lanzamisiles HIMARS, de los cuales ha entregado ya 16 según el Pentágono, dotados con cohetes modelo GMLRS, capaces de alcanzar objetivos a 80 kilómetros de distancia.

La entrada en el campo de batalla de estos sistemas de armas ha supuesto un cambio decisivo. El general Mark Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, ha afirmado recientemente que “los ucranios han golpeado más de 400 objetivos con los HIMARS y han tenido un efecto devastador”. Sobre todo, han logrado debilitar a Rusia en términos de almacenes de armas y logística en la retaguardia, gracias a un alcance y una precisión de la que no disponían antes. Los expertos coinciden en señalar que las fuerzas rusas contaban con una distribución poco sofisticada de sus materiales, lo que los ha expuesto mucho a los golpes.

Sobre la mesa está ahora la entrega de misiles ATACMS, con un alcance mayor que los GMLRS, de 300 kilómetros, y que también pueden dispararse desde las lanzaderas HIMARS. No hay pronunciamiento público y claro por parte del Pentágono al respecto. Pero la preocupación en Moscú es máxima, como demuestran las declaraciones del Ministerio de Exteriores ruso esta semana según las cuales si Estados Unidos decidiera entregar a Kiev misiles de mayor alcance, eso representaría cruzar una “línea roja” y la convertiría en “parte del conflicto”. Ucrania tampoco se pronuncia con claridad al respecto de los ATACMS. No hay una explicación plena acerca de un ataque que el 9 de agosto golpeó la base aérea rusa de Saky, en la península de Crimea, a unos 200 kilómetros de los puntos más cercanos controlados por Kiev.

No solo EE UU ha elevado el nivel de suministros. Si en la fase inicial se enviaban por lo general armas antitanque o antiaéreas portables de corto alcance, varios países envían ahora productos más sofisticados. Francia también ha suministrado potentes sistemas de artillería Caesar, y esta misma semana Berlín ha anunciado la entrega de dos nuevas lanzaderas múltiples de cohetes MARS II.

Ante el debate público acerca de si facilitar a Ucrania otro tipo de armamento aún más sofisticado y pesado, la alta fuente comunitaria se muestra reticente, señalando la importancia ahora de ayudar a Kiev a sostener la logística en los escenarios de barro ―en otoño― y hielo y nieve ―en invierno―, asegurando la mejor operatividad posible de su infantería y artillería.

En cualquier caso, el conjunto de estos suministros y la capacidad demostrada por los ucranios de usarlos tras recibir entrenamiento en los últimos meses ha sido un factor clave de los desarrollos de los últimos días.

El asesoramiento de EE UU

El factor táctico también ha sido muy relevante para el éxito de la operación. Rusia no vio venir el ataque en la zona noreste alrededor de Járkov en la que se produjo la contraofensiva. Al contrario, fue progresivamente desplazando fuerzas ―y en concreto algunas de sus mejores unidades― al sector sur, en la zona de Jersón, donde, en la narrativa oficial del Gobierno de Kiev, se iba a producir el mayor esfuerzo ucranio. El completo cortocircuito de inteligencia ruso en este episodio se suma a una larga serie de deficiencias bélicas que erosionan su prestigio a escala global. Ni lo vieron venir, ni reaccionaron con brillantez, con una retirada precipitada que dejó atrás ingentes materiales bélicos y con sabor casi a estampida. “Estuvieron a un paso de quedar con unos 10.000 efectivos rodeados”, apunta la fuente europea. Muchos huyeron directamente a territorio ruso.

EE UU ha tenido sin duda un papel significativo en esta táctica que ha cogido por sorpresa a los rusos. Preguntado en una reciente conferencia de prensa si Estados Unidos había llevado a cabo junto con Ucrania simulaciones de esta contraofensiva, el general Ryder, portavoz militar estadounidense, respondió: “Acerca de esa pregunta, lo que puedo decir es que sí que colaboramos con los ucranios en muchos niveles militares. Les facilitamos información para permitirles llevar a cabo operaciones. No entraré en los detalles de cómo funciona eso”. “El asesoramiento estadounidense está siendo muy efectivo”, apunta Waszczykowski.

Otros países contribuyen a la capacitación al combate de los ucranios, especialmente el Reino Unido, que desde hace tiempo desarrolla tareas de entrenamiento.

La escasez de tropas rusas

Los ucranios han logrado penetrar en un flanco descubierto que evidencia la escasez de efectivos que sufre el despliegue ruso. Estados Unidos ha indicado recientemente que cree que Rusia ha sufrido entre 70.000 y 80.000 bajas, entre muertos y heridos. La alta fuente comunitaria eleva esta cifra ligeramente, apuntando que considera que Moscú “ha perdido una mitad de la fuerza desplegada para invasión”, que se estimaba al principio alrededor de 180.000 efectivos. El Kremlin solo ha ofrecido su versión de bajas en dos ocasiones. La última, el 26 de marzo, mencionaba apenas 1.351 muertos.

“Esta situación los obliga a desplegar en muchos casos soldados de baja calidad. No son tropas de élite, sino gente reclutada de prisa prometiendo mucho dinero, criminales, personas procedentes de repúblicas periféricas. No están bien preparados, no tienen motivación para luchar”, dice Waszczykowski.

Ante esta situación, crecen las voces que en Rusia abogan por una movilización general, como planteó el líder del Partido Comunista en pleno Parlamento. El Kremlin negó esta semana y por enésima vez que vaya a decretarla. El problema, según las encuestas, es que si bien aún tiene el beneplácito de la población en su campaña militar, un considerable número de ciudadanos no quiere que esta le afecte directamente.

Al no haberse decretado formalmente una guerra, solo pueden combatir legalmente en Ucrania los militares profesionales. Por ello, y ante la impopularidad de la movilización, a medida que han avanzado los meses, la ofensiva rusa ha ido nutriéndose más y más con mercenarios de compañías privadas como Wagner, pese a estar prohibidas legalmente en el país, y con batallones de reclutas forzosos de los territorios ucranios controlados por Moscú. Las autoridades impuestas en las regiones de Lugansk y Donetsk prohibieron el 19 de febrero, una semana antes de comenzar la guerra, que los varones de entre 18 y 55 años pudieran abandonar su territorio. Sobre estas milicias sin entrenamiento ni medios han recaído las críticas de Moscú.

“No solo están nuestras Fuerzas Armadas allí, sino también las movilizadas por la [autoproclamada] República Popular de Donetsk”, arrancó a decir en un programa de máxima audiencia el general y diputado de la Duma Estatal Andréi Guruliov antes de señalar a las milicias. “Lamentablemente, no resistieron la embestida”, añadió seriamente ante el asentimiento del presentador, uno de los máximos responsables de la propaganda estatal. “Podrían haberla resistido por lo menos en algún sector hasta que el resto de las tropas estuvieran agrupadas”, añadió el militar tras subrayar que aquel era “el sector más débil” y ni siquiera habían protegido bien sus posiciones.

Las autoridades han impulsado el reclutamiento desde el verano a través de todo tipo de iniciativas: cambios legales para admitir cualquier edad, promesas de salarios altos y carteles que apelan a la patria. Para cazar voluntarios, se ha llegado desde a enviar cartas en los buzones a realizar visitas a los lugares más insospechados. Hace un par de semanas, una ONG de San Petersburgo vetó la entrada a unos funcionarios que querían repartir folletos entre las personas sin hogar que acogía.

En su búsqueda de soldados, la contratista PMC Wagner también ha tenido que recurrir a los centros penitenciarios para encontrar voluntarios. Esta semana se difundió un vídeo donde su jefe, Yevgeny Prigozhin, alentaba a los reos en el patio de una prisión a alistarse seis meses a cambio del indulto. Su filtración fue respondida con sordidez por una de las empresas del conocido como chef de Putin, el hombre que le resuelve problemas: “Aquellos que no quieran que luchen presos con PMC, que envíen a sus hijos al frente. Prisioneros de PMC o sus hijos, decida”, recogía el comunicado publicado por la firma.

La movilización de reclusos ha sido criticada por Ígor Girkin Strelkov, uno de los paramilitares rusos que provocaron la guerra de Donbás en 2014 y que más ha defendido la movilización. Aunque considera que los reos pueden aumentar la eficacia de combate, advierte de que sin una ley marcial que incluya la pena de muerte en el acto, “la anarquía aumentará gradualmente y los comandantes perderán el control sobre cientos de delincuentes”.

La escasez de medios rusos

Las dificultades rusas no solo residen en la falta de efectivos, sino también de medios. Ingentes han sido las pérdidas durante un semestre largo de guerra, y Moscú afronta claros problemas para reponer existencias, con un complejo militar-industrial duramente golpeado por las sanciones occidentales que le impiden el acceso a tecnologías fundamentales.

“Rusia ha agotado munición de precisión”, apunta la alta fuente europea. “Sigue disparando con artillería ordinaria. Eso provoca mucha destrucción, pero es mucho menos eficaz”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó lo siguiente durante su discurso sobre el estado de la Unión pronunciado esta semana: “Ante la falta de semiconductores, el ejército ruso está extrayendo chips de los lavavajillas y los refrigeradores para reparar el material militar. La industria rusa está en ruinas”.

Ante esta situación, Moscú está buscando ayuda de países socios, pidiendo drones a Irán ―Ucrania ha afirmado por primera vez esta semana haber derribado un dron de fabricación iraní― o munición a Corea del Norte. El general Ryder afirmó recientemente que el Pentágono “tiene indicaciones de que Rusia ha pedido material a Corea del Norte”.

La moral y los objetivos

Este es un asunto subyacente a toda la contienda. “Los ucranios saben por qué combaten. Por su libertad, por su tierra, por sus vidas”, dice Waszczykowski. Su valentía es una clave de interpretación fundamental de toda la contienda. “Muchos de los efectivos rusos, en cambio, ni siquiera saben bien por qué luchan”, prosigue el político polaco. Y esto no es solo un problema de soldados rasos.

A diferencia de los ucranios, cuyo objetivo se reduce a defender su país, los militares rusos no tienen claro cuáles son sus metas reales. Putin anunció el 24 de febrero que sus objetivos eran “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania. La ofensiva arrancó diseñada para lograr una subyugación total de Ucrania. Un mes después, tras la retirada del frente de Kiev, el alto mando aseguraba que se limitaría a Donbás. En verano, el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, afirmó que extenderían su frontera según el alcance de los misiles que reciba Zelenski de Estados Unidos, y esta semana, tras perder una enorme extensión de terreno, el vicepresidente del Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, afirmó que todos los ultimátums dados hasta ahora “son solo un calentamiento” porque su objetivo final es “la capitulación total del régimen de Kiev”.

Perspectivas

Cómo señalan a menudo los militares, los campos de batalla suelen ser escenarios cambiantes, y es difícil prever los desarrollos futuros.

La prioridad para Rusia es estabilizar el frente donde ha sufrido la penetración. No parece muy probable que esté en condiciones de lanzar ahí una contraofensiva. Más razonable es pensar que el Kremlin trate de aprovechar la estación fría que se acerca ―y en la que los movimientos de infantería resultan mucho más complicados― para reorganizar sus filas mientras las turbulencias en los mercados energéticos afectan a la Europa democrática.

Hay en cambio señales de que Moscú opte por intensificar bombardeos a infraestructuras, como redes eléctricas, en una política que hace daño a los civiles y es, en cierto sentido, un reconocimiento de frustrada impotencia.

El tiempo dirá. De momento, la exitosa contraofensiva ucrania ha alterado la dinámica del conflicto en favor de Ucrania.

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Occidente Denuncia Que La Anexión Rusa De Los Territorios Ucranios Supone La Escalada Más Seria Desde El Inicio De La Guerra

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Occidente se moviliza para rechazar el embate imperialista del Kremlin. Los últimos movimientos del presidente Vladímir Putin, que sacudió el mundo en febrero con su guerra en Ucrania y ahora con la anexión ilegal de cuatro provincias de su vecino, han elevado la alarma de la UE y la OTAN. Jens Stoltenberg, secretario general de la Alianza Atlántica, ha recalcado este viernes que la campaña de reclutamiento, unida a las amenazas nucleares y a la absorción de territorio ucranio, suponen la “escalada más seria en la guerra” desde que empezó el conflicto. “Este es el mayor intento de anexión de territorio europeo por la fuerza desde la II Guerra Mundial”, ha dicho en una conferencia de prensa en Bruselas. “Otro 15% del territorio de Ucrania [que se suma a la anexión de Crimea], un área aproximadamente del tamaño de Portugal, incautado ilegalmente por Rusia a punta de pistola”, ha remarcado Stoltenberg, que ha reclamado a todos los países que no reconozcan las anexiones ilegales.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, también ha condenado las anexiones ilegales. Su Administración ha impuesto este viernes nuevas sanciones a parlamentarios rusos, altos funcionarios, militares y empresas del sector de la defensa. “Reuniremos a la comunidad internacional tanto para denunciar estos movimientos como para responsabilizar a Rusia”, ha dicho Biden.

La Comisión Europea y el Consejo de Europa han cargado contra Rusia por volver a vulnerar la legislación internacional. “Somos inquebrantables en nuestro apoyo a la integridad territorial y la soberanía de Ucrania. Ucrania está ejerciendo su legítimo derecho a defenderse de la agresión rusa para recuperar el control total de su territorio y tiene derecho a liberar los territorios ocupados dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas”, dicen los Veintisiete en un comunicado en el que prometen más sanciones contra el régimen de Putin. “Las amenazas nucleares hechas por el Kremlin, la movilización militar y la estrategia de tratar de presentar falsamente el territorio de Ucrania como de Rusia y pretender que la guerra ahora puede estar teniendo lugar en el territorio de Rusia no debilitarán nuestra determinación”, añaden.

Putin ha amenazado con emplear cualquier material de defensa necesario para defender lo que considera Rusia. Ahora, con su rediseño por decreto de lo que para el Kremlin está dentro de las fronteras de este territorio, esa amenaza incluye también las cuatro regiones ucranias ocupadas y anexionadas, lo que ha aumentado los temores de un choque nuclear. Kiev, que ha enviado este viernes una solicitud a la OTAN para que procesen de forma urgente su adhesión —paralizada desde 2008—, ha recalcado que seguirá luchando para liberar su territorio de las fuerzas rusas, pese a las amenazas nucleares. “Ucrania tiene todo el derecho a retomar su territorio”, ha incidido el secretario general de la OTAN, que ha recordado que la entrada de nuevos miembros debe ser aprobada por unanimidad por todos los países de la alianza militar, de la que forma parte España.

Bruselas ha pedido a los Estados miembros que hagan “evaluaciones más estrictas” de las solicitudes de visados de los rusos y agudicen la vigilancia de las fronteras exteriores tras la “amenaza a la seguridad” del Kremlin. Esta amenaza se ha elevado en los últimos días con la movilización militar decretada por el Kremlin y la anexión de las provincias de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia.

La movilización decretada por Putin para alimentar su guerra en el país vecino ha derivado en la huida de miles de personas para evitar el reclutamiento. Sin vuelos directos a la UE, con los billetes a otros países a precios desorbitados y las fronteras terrestres con los países bálticos prácticamente cerradas a los turistas, la mayor parte de las salidas por tierra han sido a Georgia o Kazajistán. Sin embargo, la perspectiva de una oleada de salidas hacia los países de la UE ha causado división entre los Estados miembros. Mientras los del este apuestan por blindar sus fronteras e incluso ponen reticencias a otorgar visados humanitarios, otros, como Alemania, se muestran dispuestos a acoger a quienes deserten del régimen de Moscú.

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Nuevas directrices europeas

Bruselas, que se mueve para tratar de unificar posturas, ha enviado nuevas directrices a los Veintisiete. “La amenaza a la seguridad en general es grave”, ha dicho este viernes la comisaria europea de Interior, Ylva Johansson. Esto significa que los Estados miembros deberían hacer una vigilancia “más exhaustiva” de cada solicitud de visado de corta duración y de quién entra a la UE desde Rusia, ha apuntado Johansson.

Si hay alguna duda de que la persona tenga intención de permanecer más del periodo estándar de 90 días o pueda representar una amenaza para la seguridad, el visado y la entrada deben rechazarse, ha dicho la comisaria. Y salvo casos muy excepcionales —con visados especiales—, los permisos de entrada Schengen solo se podrán pedir en uno de los Estados miembros. “Tener un visado de turista o un visado de corta duración en la UE no es un derecho, es un privilegio. El derecho a solicitar asilo es un derecho fundamental”, ha recalcado Johansson, que ha apuntado que los rusos pueden seguir solicitando visados de larga duración y permisos de residencia e instó a los Estados miembros a priorizar las peticiones de disidentes, periodistas independientes y los de quienes lo piden por motivos familiares urgentes.

Unos 66.000 ciudadanos rusos entraron legalmente en la UE en la semana posterior al anuncio de movilización de Putin, según datos de Frontex, la agencia de fronteras de la UE; un 30% más que la semana anterior. La mayoría de las llegadas, ha dicho la comisaria, han sido de hombres en edad de ser objetivo de la movilización militar. En las fronteras se han presentado unas 20 o 30 solicitudes de asilo por día, durante la última semana, según Johansson.

Pero las salidas han suscitado los temores de que entre los que huyen se infiltren, siguiendo la tradición del Kremlin, espías o militares encubiertos. “Hemos escuchado a representantes rusos hablar de ir a los Estados miembros de la UE y usar el mismo lenguaje que usaron cuando envenenaron a los Skripal”, ha comentado la comisaria de Interior, en referencia al exespía ruso Serguéi Skripal y a su hija Yulia, envenenados en suelo británico por agentes rusos. “También hemos visto ciudadanos rusos que han venido con visas de turista con el objetivo de provocar a los refugiados ucranios y hacer propaganda a favor de Putin”, ha añadido.

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Un Ataque Ruso Con Misiles Causa Una Matanza De Civiles En Zaporiyia

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Horas antes de que el presidente ruso, Vladímir Putin, firmara los tratados de anexión de las provincias ucranias ocupadas de Zaporiyia, Jersón, Donetsk y Lugansk, las tropas rusas han lanzado el mayor ataque registrado contra objetivos civiles desde abril. Al menos 30 personas han muerto y otras 88 han resultado heridas en un ataque con misiles contra un convoy de civiles en la región de Zaporiyia, al sur de Ucrania, según han informado la Fiscalía General del país y la policía nacional. Se trata del episodio con más víctimas civiles desde la matanza en la estación de trenes de Kramatorsk, el 8 de abril, que dejó más de 50 muertos en esa ciudad de Donetsk. El ataque de este viernes ha ocurrido a las 7.15, hora local (6.15 en la España peninsular), en un antiguo mercado de venta de vehículos, a decenas de kilómetros de la línea del frente, sin ningún tipo de presencia militar. “El enemigo ha lanzado un ataque con cohetes contra un convoy humanitario que salía de un centro regional”, ha explicado Oleksandr Staruj, el gobernador ucranio de la provincia, a través de Telegram.

Las alarmas antiaéreas no habían parado de sonar durante toda la noche, al tiempo que se escuchaban numerosas explosiones. Las defensas antiaéreas locales intentaron repeler durante horas el impacto de misiles rusos, hasta que tres de ellos alcanzaron las decenas de vehículos que esperaban un momento seguro para retomar el viaje. Un gran cráter de varios metros de profundidad, a una quincena de metros de los coches, marcaba horas más tarde el sitio de la principal explosión, el misil que aparentemente mató a la mayoría de las víctimas. “Los ocupantes lanzaron 16 misiles en una mañana tan solo contra Zaporiyia y el distrito circundante. Solo unos completos terroristas que no tienen lugar en el mundo civilizado pueden hacer algo así”, ha escrito el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, en su cuenta de Telegram.

A mitad de la mañana, los cadáveres, cubiertos con mantas y plásticos, no habían sido aún retirados de la explanada. Al menos una decena de fallecidos yacían todavía en el suelo ―sobre la manta que cubría a uno de ellos, rodeado de un gran charco de sangre, se leía escrito en negro el número 17―. Otros muchos cuerpos continuaban dentro de los vehículos, algunos acompañados de sus mascotas, también muertas. En el interior de los automóviles se podía observar a personas de distintas edades acomodadas, junto a los bultos que transportaban, tanto en los asientos de delante como en los de atrás.

“Estábamos aquí y de pronto pasó algo incomprensible, todo salió volando. Salimos del coche y corrimos. No me acuerdo de nada, estoy en shock”, relata Natalia, una superviviente del ataque. “Hay muchos muertos. El coche no es nada. Lo más importante es que hemos salvado nuestra vida”, añade.

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Al menos una treintena de automóviles resultaron dañados por la explosión, con los cristales destrozados y las puertas arrancadas. La policía criminalística, militares y miembros de la Fiscalía contra crímenes de guerra se han desplazado hasta el lugar para llevar a cabo la investigación. Sin embargo, cada poco tiempo la zona bombardeada debía ser desalojada: se seguían sucediendo durante la mañana las alarmas antiaéreas que avisaban de otro posible ataque, lo que obligaba a todo el mundo a despejar la zona, incluidos los escasos familiares que iban llegando a reconocer los cuerpos.

La explanada atacada es una zona conocida. En ella desemboca la carretera principal desde el sur, que discurre junto al río Dniéper, por la que habitualmente llega el flujo de refugiados ucranios. Muy cerca, se halla el centro comercial cuyo aparcamiento acoge un centro de recepción con ONG, ayuda humanitaria y autoridades ucranias.

Zaporiyia es una de las cuatro provincias —además de Lugansk, Donetsk y Jersón— que esta semana han celebrado referendos ilegales para su anexión a Rusia. Muchos civiles han huido de estas regiones para no quedar en territorio ruso ahora que el presidente Vladímir Putin ha firmado los tratados de anexión.

Rusia niega el ataque

El administrador ruso de la región ocupada de Zaporiyia, Vladímir Rogov, ha negado que Rusia sea autora de la matanza y ha responsabilizado del ataque a las fuerzas ucranias. “Han disparado contra un grupo de coches que esperaban a trasladarse a territorio liberado a la salida de Zaporiyia”, ha escrito en su cuenta en Telegram, en referencia al territorio ocupado por Rusia.

“Es la clásica provocación anglosajona contra la población civil desleal”, ha añadido Rogov, que asegura que la agresión “se ha hecho según la fórmula clásica de ‘han disparado contra sí mismos”, para acusar a Rusia después. Según ha afirmado, las personas atacadas “bloquearon la carretera hace dos días pidiendo que las dejaran ir a territorios liberados [por Rusia]”.

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Putin Presidirá El Viernes El Acto De Anexión De Los Territorios Ucranios Donde Celebró Referendos Ilegales

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El Kremlin ya tiene hora y lugar para rubricar la anexión de los territorios que el presidente Vladímir Putin dijo no querer conquistar el 24 de febrero, cuando lanzó su ofensiva sobre Ucrania. Su portavoz, Dmitri Peskov, ha anunciado que la ceremonia para la firma de los tratados de unión tendrá lugar en el Gran Palacio del Kremlin a las 14.00, hora peninsular española. “El presidente Putin hará una intervención de peso”, agregó su portavoz. La incorporación formal de las cuatro regiones ucranias se prevé para el martes 4 de octubre. Esta anexión viola la legalidad internacional y será reconocida solo por Rusia y una lista ínfima de países que no incluye ni siquiera a socios tradicionales de Moscú como Serbia o China.

Como paso previo a la anexión formal de estos territorios, Putin ha firmado pasada la medianoche del jueves un decreto por el que reconoce la independencia de las provincias de Jersón y Zaporiyia, igual que hiciera en febrero con Donetsk y Lugansk. En el texto alude “al derecho a la libre determinación de los pueblos consagrado en la Carta de las Naciones Unidas”. Horas antes, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, había denunciado que “los llamados referendos de Ucrania se hicieron bajo ocupación rusa” y “no se les puede considerar la expresión genuina de la voluntad popular”.

En el acto del viernes estarán presentes las autoridades impuestas por Moscú en los territorios de las cuatro provincias ocupadas, quienes hablarán en privado con Putin, según Peskov. Además de estos actos, el Kremlin ha organizado en paralelo un mitin en el centro de Moscú para respaldar con una multitud su anexión. “Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, ¡Rusia!”, puede leerse en el cartel del escenario que está siendo montado en la Plaza Roja.

En respuesta al anuncio de Kremlin, el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, ha convocado para el viernes una reunión de urgencia del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, según ha confirmado Serhiy Nikiforov, portavoz de la presidencia ucrania. Las votaciones “no tienen ningún valor y no cambian la realidad. La integridad territorial de Ucrania será restaurada”, ha afirmado el presidente ucranio en un comunicado en el que ha advertido que Ucrania responderá con dureza al reconocimiento de Rusia de los resultados de los pseudorreferendos.

Mientras, Putin mantuvo una reunión este jueves con los jefes de los servicios de seguridad de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), formada por nueve antiguas repúblicas soviéticas. “Sabemos que Occidente elabora planes para incitar nuevos conflictos en el espacio de la CEI. Ya tenemos suficientes, basta con mirar lo que sucede entre Rusia y Ucrania, y en las fronteras de otros países de la comunidad”, afirmó Putin, quien remarcó una vez más su preocupación por el área de influencia rusa: “Todo esto es el resultado del colapso de la URSS”.

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Las administraciones militares de los territorios ucranios ocupados han llevado a cabo referendos durante cinco días, en un contexto bélico y tras la huida de miles de ciudadanos de sus hogares. Las autoridades separatistas han informado de un apoyo de entre el 87% y el 99% a la anexión a Rusia, datos que ningún organismo o fuente independiente ha podido corroborar debido a la ausencia de garantías democráticas en la celebración.

Los miembros de una comisión electoral contaban el martes las papeletas del referéndum de anexión a Rusia de ciudadanos de Donetsk desplazados en Sebastopol.
Los miembros de una comisión electoral contaban el martes las papeletas del referéndum de anexión a Rusia de ciudadanos de Donetsk desplazados en Sebastopol. ALEXEY PAVLISHAK (REUTERS)

El portavoz de Putin insistió en diferenciar el discurso que el presidente dará el viernes en el Kremlin con el que tiene previsto dar en el Parlamento. “Es importante no confundirlos; será un formato diferente. El discurso presidencial ante la Asamblea Federal se llevará a cabo más adelante”, subrayó Peskov. Este acto tendrá lugar la próxima semana. El presidente de la Duma Estatal, Viacheslav Volodin, afirmó que la Cámara baja celebrará una sesión extraordinaria el lunes 3 de octubre, mientras que el Senado abordará la anexión el martes.

“El Consejo de la Federación (la Cámara alta) solo puede considerar la incorporación de nuevas regiones a Rusia después de la firma de los acuerdos pertinentes, lo que se hará en la próxima sesión del 4 de octubre”, escribió en Telegram el jefe del Comité del Senado sobre legislación constitucional y construcción del Estado, Andréi Klishas.

Ninguna de las cuatro provincias ucranias que el Kremlin quiere anexionarse están controladas totalmente por Rusia. Lugansk, que Moscú consideró tomada en verano, es ahora escenario de uno de los frentes del contraataque ucranio, y gran parte de las demás está bajo el control de Kiev. Sin embargo, el Kremlin asegura que su objetivo es conquistar la totalidad de Donetsk y Lugansk “como mínimo”.

Movilización parcial

Lejos de sus metas y presionado por el contraataque de Kiev, el presidente Putin ha decretado para ello una movilización parcial que ha causado conmoción en su población. Miles de civiles de todas las edades y sin experiencia militar han sido llamados a filas, pese a que el presidente y su Ministerio de Defensa prometieron que solo llamarían a reservistas profesionales con un límite de 35 años de edad para los soldados y de 45 para los oficiales.

“Ha habido errores, pero lo importante es que están siendo corregidos rápidamente”, respondió este jueves Peskov sobre la polémica que ha provocado el llamamiento en parte de un país cuyos ciudadanos hasta ahora habían aprobado la guerra porque no los afectaba directamente. El portavoz del Kremlin remitió a los rusos al Ministerio de Defensa para informarse de los criterios para ser o no movilizados, pues en su opinión “estos departamentos funcionan perfectamente y están siendo actualizados constantemente”.

Peskov confirmó asimismo las restricciones parciales para salir del país. La organización de abogados Ágora ha difundido varias notificaciones oficiales a personas que querían abandonar Rusia en las que el comisariado militar lo impedía por entrar dentro del grupo de varones movilizables.

Entre ellos podrían figurar los extranjeros con doble nacionalidad. La web de Defensa aclaró este jueves que si un ciudadano ruso “sirvió antes en las Fuerzas Armadas de otro país, es reservista en Rusia y tiene una especialidad laboral [aplicable al ámbito] militar, puede ser movilizado”. Un día antes, las embajadas de Estados Unidos y varios países europeos habían urgido a estos ciudadanos a abandonar el país ante el riesgo de ser reclutados.

Una mujer se despide de su marido, en una oficina de reclutamiento de Moscú, este jueves.
Una mujer se despide de su marido, en una oficina de reclutamiento de Moscú, este jueves. YURI KOCHETKOV (EFE)

Por otra parte, el Ministerio de Defensa ruso ha exigido a las empresas tecnológicas y de telecomunicaciones que paguen a sus trabajadores movilizados “un monto de al menos el 80% de sus salarios o varios sueldos a la vez”, así como seguros a sus familiares. Esta remuneración se uniría a los pagos del propio ejército, que prometió ofrecer las mismas condiciones de sus soldados profesionales a los movilizados. Parte de los ingenieros informáticos han sido eximidos de ir al frente, pero sus conocimientos son una de las principales demandas de las Fuerzas Armadas

El portavoz de Putin también instó a realizar una investigación internacional de las explosiones registradas en el gasoducto Nord Stream. “Esta es una situación extremadamente peligrosa que requiere una investigación urgente”, afirmó en su rueda de prensa diaria, donde tildó el suceso como un “acto terrorista de Estado”.

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