El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha estado este lunes poco más de tres horas en la comisión de investigación del Senado impulsada por el PP explicando su amistad con Julio Martínez Martínez —empresario imputado en el caso Plus Ultra y con el que hizo negocios—, así como su relación con la compañía aérea de cuyo rescate en 2021 se ha desvinculado por completo. “No he cobrado ninguna comisión de Plus Ultra, jamás”, ha expresado. Zapatero ha reconocido cobros de la empresa Análisis Relevante, propiedad de Martínez, por consultorías escritas y orales, pero ha negado cualquier irregularidad o que él sea un lobista.
Análisis Relevante, la sociedad de la que Martínez es administrador único y que ahora está en el foco de la investigación de la Fiscalía Anticorrupción por presuntos delitos de blanqueo de capitales, se concibió como una consultoría en 2020 y contó desde el inicio con la presencia de Zapatero, según ha contado. “Contaron conmigo para saber si sería consultor”, ha relatado el expresidente. “Julio Martínez, como socio mayoritario de esa compañía, me propuso ser consultor y yo le propuse que estuvieran también mis hijas”, ha dicho. A partir de ahí, y una vez constituida, comenzó a colaborar como autónomo de forma anual, mientras que la empresa What the fav, de sus hijas, desarrolló labores de comunicación y marketing.
Zapatero ha confirmado que estuvo cobrando de Análisis Relevante durante seis años. Percibió “de media” unos 70.000 euros brutos anuales. Un total de 463.000 euros, como ha contado EL PAÍS. “Es un precio de mercado para lo que es mi experiencia. Lógicamente, [se] tiene en cuenta la trayectoria”, ha dicho, detallando su actividad nacional e internacional: 172 viajes al extranjero desde que dejó La Moncloa, 186 actos públicos, 134 viajes nacionales…
El expresidente no ha renegado de su amigo Julio Martínez Martínez, detenido el pasado 11 de diciembre por la Policía, aunque ha dicho que no habla con él desde ese día “por prudencia”. “Es mi amigo y reitero que nunca me pidió nada extraño”. Ha reconocido que las fotografías de los dos en El Pardo, en Madrid, días antes del arresto del empresario, obedecieron a su hobby común de salir a correr. “En efecto, estuve corriendo con Julio Martínez como hacía con cierta frecuencia”, ha dicho. “Tengo aquí el registro, si se quiere, de mi carrera”, ha añadido provocando risas entre los senadores. “Con unas zapatillas runner marca Hoka”, de nueve a diez de la mañana, a un ritmo de 5,37. “Por cierto, esa zona tenía cobertura”, ha explicado en relación a las noticias que surgieron días después sobre si él había dado el chivatazo a su amigo de que una investigación judicial existía bajo secreto.
Zapatero ha rechazado la petición del senador del PP Fernando Martínez-Maíllo, que proponía que aportara a la comisión sus mensajes de WhatsApp con el empresario.
—¿O los ha borrado y se ha hecho usted un fiscal general del Estado? —ha preguntado el senador popular.
—No. Usted es el que está aquí intentando hacerse el fiscal. La intimidad no es un capricho, es una garantía cívica de la democracia. También para usted.
Sobre su relación con el presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola (comparten nombre y apellido, pero no parentesco), en cambio, ha dicho que era prácticamente inexistente. “Si le he saludado alguna vez, yo saludo a miles de personas”.
Los informes de consultoría por los que estaba contratado por Análisis Relevante los elaboraba al alimón con Sergio Sánchez, exasesor del CNI entre 2009 y 2018, y actual directivo de Movistar+. Sánchez tenía el 25% de la sociedad en su constitución y facturó unos 18.000 euros a lo largo de los años. “Los informes escritos eran una parte [de la labor de consultoría]”, ha puntualizado. “Los hacíamos Sergio y yo. Yo daba el visto bueno definitivo y se los mandaba a What the fav [la empresa de las hijas]”, ha explicado. Además, hubo informes verbales, aunque no ha querido especificar a quién para no perjudicar a nadie. “Yo hice muchos informes orales. Al señor Julio Martínez y a personas que le interesaban a él”, ha añadido.
El PP ha querido mostrar sus sospechas sobre la empresa para la que hacía esta labor: el hecho de que el dinero que cobrara Julio Martínez de Plus Ultra fuera similar al que luego pagó a Zapatero, que la sede de Análisis Relevante estuviera en casa del empresario, que la sociedad no tuviera apenas clientes o que no tuviera trabajadores. “Esto se llama sociedad instrumental”, ha apuntado Maíllo. “En España hay 1.800.000 empresas sin empleados”, ha defendido el expresidente.
El rescate
Sobre el rescate de 53 millones de euros que el Gobierno inyectó a Plus Ultra en 2021, ha sido contundente al explicar que no tuvo nada que ver: “En absoluto”. Y sobre si había hablado alguna vez de eso con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: “No, nunca”. Lo han comentado a posteriori, según ha contado, tras la citación del PP a la comisión: “Me contó la experiencia que él había tenido en la comisión y sus sensaciones”, ha dicho. “He perdido facultades parlamentarias, estoy desentrenado, pero el talante lo tengo seguro”.
Este es, de hecho, uno de los puntos claves de la investigación que se sigue en la Audiencia Nacional por un presunto blanqueo de capitales con el dinero del rescate a la aerolínea. La Policía ha encontrado supuestamente en el ordenador de Martínez un contrato por el que Plus Ultra derivaba un 1% del dinero público a Martínez si se conseguía la ayuda. “Es un documento que sería extraído de un secreto de sumario. Por tanto, no puedo hacer ninguna valoración ni dar por bueno eso”, ha apuntado Zapatero.
Y sobre las supuestas presiones que él ejerció para otorgar el rescate: “Absolutamente falso”. El senador del PP ha insistido en que el propio Ábalos ha dado alguna declaración desde la cárcel sobre la mano de Zapatero tras el rescate. “Es muy serio porque que un ministro diga que usted lo ha presionado… Lea las declaraciones de Koldo y de Ábalos, entonces, ¿todos mienten menos usted?”, ha preguntado Martínez-Maíllo. “Exacto”, ha contestado.
Venezuela
El presidente de la comisión de la Cámara alta, Eloy Suárez, ha tratado de desviar el debate que continuamente se iba hacia Venezuela y “no era objeto”, pero Zapatero no ha tenido inconveniente en reconocer su relación con la actual presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. Ha dicho que la labor que desarrolla allí es “probono” y ha tachado de “absurdo” que cuando en 2020 la entonces vicepresidenta aterrizó en el aeropuerto de Barajas (Madrid) viniera a verle a él. “Si yo hablaba con ella casi todas las semanas”, ha apuntado.
“Empecé mi tarea en Venezuela para hacer una mediación. Duró con intensidad del año 2016 al 2019″, ha explicado. Y ha aclarado viaje a viaje las localizaciones de las negociaciones para, entre otras cosas, liberar a presos: 58 en total, de los que 48 han sido a Caracas, 14 a República Dominicana, una en Washington, una en Roma y una en Bogotá.
—¿Usted sabe que está en la lista de las 64 personas que la justicia americana está investigando? —ha insistido el senador popular.
—Saque la lista, muéstrela. O está usted difamando —ha respondido Zapatero.
Relación de Zapatero con Aldama
El expresidente ha admitido que conoció al comisionista imputado en el caso Koldo Víctor de Aldama, pero un día suelto y sólo hora y cuarto. Concretamente, coincidió con él en un avión de Conviasa un día que él estaba en el Palacio de Miraflores (residencia del Gobierno de Venezuela) e iba a salir del país. “Me dijeron: ‘Presidente, ¿tiene inconveniente en que le acompañe un empresario español? Y dije: ‘No, por supuesto’. Fui con él en el avión, ni me acuerdo de qué hablé con él y no le he vuelto a ver”.
Así que eso de que el sobre que custodia Aldama con remitente de Delcy Rodríguez tiene documentación relacionada con él o con la Internacional Socialista “es una patraña absoluta”, ha sentenciado.
Zapatero ha mostrado también una carta que le escribió el exjefe de la Inteligencia Militar chavista Hugo Armando Carvajal, más conocido como El Pollo Carvajal, para desmentir que él hubiera declarado en la Audiencia Nacional que Zapatero tuviera una mina de oro en Venezuela. “Aprovecho la oportunidad para decirle que no he dicho, ni tengo nada que decir de usted”, ha leído el expresidente de una misiva de Carvajal.
Falsedades
Zapatero ha reprochado que el objeto de la comisión que indaga en supuestas irregularidades del caso Koldo se haya pervertido y ha respondido a la portavoz del PP, Alicia García, que cuando le citó dijo que estaba “de corrupción hasta las cejas”: “Qué obsesión con mis cejas. Aún no se han olvidado cómo les gané con mis cejas las elecciones”. “Buscan que no realice el apoyo que realizo al expresidente de este Gobierno. Pero ¿saben lo que les digo? Que ganaré“.
En su turno de palabra, la senadora del UPN María Caballero le ha aclarado: “Usted entienda que aquí muchas personas han venido como usted con mucha solemnidad y luego se ha demostrado que era falso. Vino el señor Ábalos, el señor Cerdán… y mire lo que tienen ahora detrás”.
Paloma Gómez, de Vox, ha terminado su intervención con una pregunta:
―Señor Zapatero, ¿se da usted por amortizado por Sánchez, tal y como ha ocurrido con Ábalos y Santos Cerdán?
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil pone de nuevo bajo el foco a Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif. Los agentes han entregado un nuevo informe al juez Ismael Moreno, instructor del caso Koldo en la Audiencia Nacional, donde se implica a la ex alto cargo en la trama de presuntos amaños de contratos públicos para la compra de material sanitario durante la pandemia. Hasta ahora, Pardo de Vera se encontraba investigada por la contratación “irregular” de una expareja de José Luis Ábalos, otrora ministro de Transportes, y por la supuesta red de influencias urdida para adjudicar obra pública a cambio de mordidas.
En este informe, fechado el 24 de febrero y al que tuvo acceso EL PAÍS, los investigadores presentan al juez Moreno las conclusiones que pidió sobre el registro efectuado en dos domicilios de Pardo de Vera el pasado junio. Los funcionarios intervinieron en sus casas hasta nueve “evidencias digitales” (dispositivos electrónicos) y tres documentales. Ahora, la Guardia Civil avisa al instructor de que “parte del contenido correspondiente al periodo temporal de los hechos investigados habría sido eliminado”, lo que les ha obligado a “recurrir al análisis de la información obrante en los terminales asociados a otros investigados” para poder reconstruir varias de las comunicaciones.
El instituto armado ha identificado “nuevas comunicaciones” que apuntan, según el documento policial, a la “intervención” de Pardo de Vera en la adjudicación por parte de Adif a Soluciones de Gestión ―empresa vinculada a Víctor de Aldama, presunto conseguidor del caso Koldo―, de un contrato formalizado el 27 de marzo 2020 para comprar cinco millones de mascarillas por 12,5 millones de euros. “Se ha constatado que Isabel intercambió mensajes con Koldo García [asesor de Ábalos] con carácter previo a la adjudicación del contrato”, escribe la UCO.
Las pesquisas apuntaban al, en ese momento, director general de Gestión de Personas de Adif, Michaux Miranda, como el enlace de la empresa pública con la supuesta trama. La propia Pardo de Vera declaró que él era el encargado de esa adjudicación, al tiempo que negó haber recibido órdenes para contratar a Soluciones de Gestión, aunque sí reconoció presiones de Ábalos y su gabinete para que la adjudicación se solventara cuanto antes.
Sin embargo, tras este último análisis, los investigadores sospechan que Pardo de Vera tuvo un papel más directo en esta contratación, hasta el punto de que afirman que “se valió” de Michaux Miranda para “la gestión del material sanitario”.
Por ejemplo, la UCO destaca un mensaje de WhatsApp enviado el 26 de marzo de 2020, un día antes de formalizar el contrato, por el exasesor de Ábalos a Pardo de Vera con el contacto del socio principal de Soluciones de Gestión, Íñigo Rotaeche. “El Íñigo es el del contrato”, le dijo. Para la Guardia Civil, esto revela que la expresidenta de Adif “ya conocería a qué contrato se estaba refiriendo”.
A partir de ese momento, se inició un intercambio de correos electrónicos entre Miranda y Rotaeche que se prolongó hasta el 15 de abril de ese año. El mismo día que se formalizó el contrato, el 27 de marzo, Pardo de Vera mandó a García un pantallazo de uno de esos emails. A lo que el exasesor contestó: “Perdona Isabel, de nuevo me llaman y me dicen que no tienen la factura proforma para la empresa firmada”. Ese sería “el único obstáculo para que se procediera a la consignación del importe en la cuenta correspondiente”, explican los investigadores. Pardo de Vera le contestó que la documentación estaba debidamente firmada, pero se comprometió a hacer las comprobaciones oportunas. “Me han dicho que está todo ok”, ratificó y le envió el papel rubricado por ella misma y por Miranda.
La empresa más cara
Poco después, el 2 de abril, Pardo de Vera se puso en contacto con García porque no entendía por qué se había acudido a Soluciones de Gestión —que ofrecía ocho millones de mascarillas por 2,50 euros cada una— cuando había otra empresa, Injoo Technology, con la que ya había trabajado Adif y con la que habían comprado un millón de mascarillas por 2,10 euros la unidad, cuando ambas mercantiles presentaban los mismos problemas de suministro. Según refleja la UCO, había otras cuatro empresas con ofertas más baratas. “Por favor, llámame”, le replicó García hasta dos veces.
La Guardia Civil detecta un segundo nivel de intervención de Pardo de Vera en esta adjudicación por los problemas derivados de la ejecución del contrato. Así, menciona una segunda cadena de emails que comienza con Aldama y acaba en la expresidenta de Adif, con el exasesor como intermediario. En particular, recoge unos pantallazos que el empresario mandó a García con un correo electrónico donde Adif recordaba a Soluciones de Gestión sus obligaciones como importador, que incluían la certificación de las mascarillas en origen y destino. El exasesor rebotó esas mismas imágenes a Pardo de Vera, haciéndola partícipe del incidente.
Los mensajes rescatados por la Guardia Civil muestran la intervención de la expresidenta de Adif para resolver otros problemas relacionados con la adjudicación a Soluciones de Gestión. “Respecto al contrato del millón solo de Adif, tenéis que darnos las 240.000 que no(s) habéis requisado. Ya han llamado preguntando y esto sí que no tiene un pase”, escribió a García el 14 de abril de 2020. En mensajes posteriores, expuso que Correos se había quedado con esas mascarillas, pese a que formaban parte del contrato con Adif. “Dime qué quieres qué haga y yo lo hago. Te mando 240.000 esta tarde”, aseguró él.
Además, la UCO señala “una serie de conversaciones” entre la expresidenta de Adif y Miranda “de las que se desprende el papel de la primera en la contratación de empresas ligadas al entorno” de García. El 9 de marzo de 2024, envió a su subordinado una noticia de La Sexta donde se decía: “El ginecólogo de la mujer de Koldo García también consiguió un contrato con Adif en 2020”. “¿Cómo iba a firmar yo un contrato menor?”, le preguntó. Miranda respondió “indicando la conveniencia de mantener un encuentro presencial” y añadiendo: “Debe de ser el contacto que te pasaron cuando estábamos buscando suministro de geles y guantes en plena pandemia”. Tras ello hablaron cinco minutos por teléfono.
Meses después, Pardo de Vera le remitió otra noticia, esta vez de The Objective, cuyo titular era: “Un ex alto cargo de Adif apunta a Pardo de Vera como contacto con la empresa del caso Koldo”. “Me quedo sin palabras, Michaux”, apostilló. Miranda intentó contactar con ella mediante una llamada de WhatsApp, pero al no lograrlo optó por contestar por escrito. “Afirmé que tú me rebotaste el contacto de Puertos (del Estado) y de Soluciones (de Gestión) que a su vez te habían pasado desde Puertos a ti. No entiendo el titular cuando tú misma lo comentaste”, expuso. “Eso es cierto, esto de los medios es tremendo”, concedió ella y remató: “Ánimo que esto pasa, no nos merecemos esto”.
Para la UCO, esta conversación es “significativa” porque de ella se desprendería que García facilitó los contactos clave a Pardo de Vera. La expresidenta de Adif informó a “un tercero de su confianza”, Maurici Lucena, presidente de Aena, reconociendo que “fue ella quien recibió los puntos de contacto, tanto de Soluciones de Gestión como de Puertos del Estado”, anudan los investigadores.
A lo largo del informe, los agentes también ponen de relieve posibles contradicciones entre la declaración prestada ante ellos por Pardo de Vera en febrero de 2024 (tras la detención del asesor de Ábalos) y el contenido interceptado en las comunicaciones. Según incide la UCO, la expresidenta de Adif manifestó que no sabía ni recordaba cómo se había contactado con Soluciones de Gestión; pese a que se ha observado que Koldo García le “facilitó” a ella los contactos de Rotaeche y Álvaro Sánchez Manzanares, de Puertos del Estado.
“Ministro, te mando contacto”
Los investigadores han detectado igualmente que Pardo de Vera contactó con Ábalos el 21 de febrero de 2024, “horas más tarde de finalizar su declaración” ante el instituto armado tras el arresto de Koldo García, y le facilitó el contacto de la abogada Rosa María Seoane. “Ministro, te mando contacto de Rosa Seoane, ha sido la SG de Adif hasta que Chelo la tuvo que incorporar para dirigir penal, ahora lleva el mejor despacho de penal de este país. Para mí, la mejor profesional”, reza el mensaje que le remitió.
—¿Para mí? —contesta Ábalos.
—Espera que le llames, para ti, sí —dice la alto cargo.
—No estoy en la investigación, que se sepa.
—Creo que debes hablar con ella […] Sí, llámale. Me gustaría hablar contigo, pero estoy fuera. Decía que no era procedente conversar tú y yo […] Espera tu llamada, mal no vendrá.
—La llamo.
Citación de Aldama
Paralelamente, según informan fuentes jurídicas, el juez Ismael Moreno ha citado a Víctor de Aldama para que le entregue el próximo marzo un sobre con las siglas de PDVSA (la petrolera estatal venezolana), que el comisionista vinculó con una supuesta financiación ilegal del PSOE y de la Internacional Socialista. La UCO detectó su existencia en una conversación de WhatsApp intervenida a la trama: un colaborador del empresario le envío una foto del sobre, que la vicepresidenta Delcy Rodríguez habría hecho llegar a Aldama en febrero de 2020. La UCO sospecha desde hace meses que contenía “documentación sensible” y que se lo entregó a uno de sus socios para que no fuera interceptado.