El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha decidido tomarse un tiempo, aún no definido, para pronunciarse sobre una decisión estratégica clave que solo le compete a él: qué día serán las próximas elecciones generales. La última vez, Sánchez determinó la convocatoria en pocas horas, en cuanto vio el pésimo resultado de la izquierda en las autonómicas y municipales de 2023. Lo vio claro, se lanzó y le salió bien, porque logró seguir en La Moncloa contra todo pronóstico. Pero esta vez todo indica que se va a tomar algo más de tiempo, porque la decisión de convocar ahora elecciones, en plena ola de indignación progresista frente a la derecha de PP, Vox y Junts, que está a punto de tumbar el decreto que impediría desahucios como el de Maricarmen, tiene pros y contras.