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ATP Tour

Djokovic Se Hace Milenario Y Alcanza La Final En Roma

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Tras un comienzo apabullante, ante el que nada pudo hacer Casper Ruud, una niña romana, sonriente, agitó una pancarta en la grada del Foro Itálico: “Djokovic time”. No pudo ser más certera. Novak Djokovic (Belgrado, 34 años) caminó con pies de plomo sobre la arcilla de Roma hacia otra final de Masters 1.000, la número 55 de su carrera, la duodécima en suelo italiano. El número uno del mundo superó en semifinales al noruego, de 23 años, y logró su victoria número 1.000 como profesional, un hito que solo habían alcanzado cuatro jugadores hasta ahora: Jimmy Connors (1.274), Roger Federer (1.251), Ivan Lendl (1.068) y Rafael Nadal (1.051).

Sin el balear en el torneo, aquejado de un fuerte dolor en el pie tras caer ante Shapovalov en cuartos de final, Djokovic gestiona los esfuerzos como nadie. Su cara engaña. Parece cansado, pero es un farol. El serbio exagera las bocanadas de aire entre los puntos, pero se estira, machaca y derrapa sobre la tierra cuando la pelota está en juego.

Ruud, un buen chico que parece no saber enfadarse, había jugado dos veces contra Djokovic. Perdió las dos. Y ya son tres. Nada que se le pueda achacar, en cualquier caso, pues no llegó a jugar mal en ningún momento bajo la noche cerrada de la capital italiana (el partido comenzó con casi una hora de retraso). De hecho, el noruego consiguió equilibrar la balanza durante gran parte del segundo set. Insuficiente, pese a todo, ante Djokovic, que cerró el partido con un derechazo al que Ruud, lejos, ya no quiso ni mirar.

El serbio se enfrentará este domingo a Stefanos Tsitsipas (16.00, Movistar Deportes), que superó unas horas antes a Alexander Zverev (4-6, 6-3, 6-3), consumando la revancha de lo sucedido Madrid, cuando fue el alemán quien avanzó hasta la final para terminar cayendo ante Carlos Alcaraz.

Djokovic se ha enfrentado al griego ocho veces: seis victorias y dos derrotas. Eso sí, sobre tierra batida, todos sus duelos ante Tsitsipas se cuentan por victorias. Un síntoma de lo que puede ser la final, en la que el número uno del mundo podría levantar su 87º título antes de volar a París.

Allí, en Roland Garros, el serbio llegará como número uno del mundo pase lo que pase ante Tsitsipas. Djokovic acumula ya 370 semanas como líder del ránking ATP, más que ningún otro tenista en la historia. Roger Federer, el siguiente en la lista, lo fue durante 310 semanas; Nadal, sexto, durante 209.

En París, Djokovic no solo llegará como uno de los principales favoritos, sino muy cerca de su mejor estado de forma. Después de llegar a la final en su ciudad, Belgrado, el balcánico cayó en las semifinales del Madrid Open hace una semana y ya es finalista en Roma, donde intentará levantar su sexto trofeo. Solo Nadal, con diez, acumula más victorias en el Foro Itálico.

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Alexander Zverev

El Fenómeno Alcaraz Invade La Caja Mágica: “¡Charly, Que Dure Más De Una Hora!”

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Domingo, 26 grados, calor. Ni una nube en el cielo de Madrid. A orillas del río Manzanares, en el sur de la capital, cientos de padres se cobijan a la sombra mientras una multitud de niños corretean sobre el césped y gritan, saltan y juegan en el parque. Por ahí pasó hace no tanto Carlos Alcaraz Garfia, que a sus 19 años y tres días derrapa sobre la arcilla de la Caja Mágica, a pocos metros de allí, para tumbar al gigante Alexander Zverev y hacerse mayor, si es que no lo había hecho ya, ante las 12.500 personas que abarrotan la pista Manolo Santana.

Muchas de ellas ondean banderas de España. Otras, menos, de la región del protagonista —Murcia—, que se ha incorporado al vocabulario tenístico con la misma velocidad que su joven prodigio, que visitó la Caja Mágica por primera vez “con siete u ocho años” —como reconocía tras el partido—, cuando todavía contemplaba a sus ídolos desde la barrera.

Una década después, quien enciende al público de Madrid es él. El apoyo es unánime, de principio a fin. Lo que todavía está por acordar es el nombre del ídolo. ¡Venga Carlitos! ¡Mucho Charly! ¡Vamos Carlos! Todo, para el mismo chaval, Alcaraz, que no se cansa de pedir que lo llamen Carlitos, como acostumbra desde niño.

El murciano siente que no ha dejado de serlo. Con sus dejadas y sus martillazos a la pelota, Alcaraz pone a la Caja Mágica en pie. También con su carácter, avasallador durante el encuentro y natural y desenfadado ante los micrófonos.

A los 56 minutos de partido, con 6-3 y 4-1 en el marcador —y Alcaraz sirviendo—, alguien se animó a transmitir desde la grada la sensación que dominaba el ambiente: “Charly, ¡que dure más de una hora!“. El murciano, que iba camino de sellar la victoria más rápida de la historia del torneo (1 hora y 2 minutos), soltó una carcajada infantil mientras elegía las bolas del saque. Es así, transparente. Y no lo puede evitar.

Antes, el público de la pista central había entonado el lema de las semifinales: “Cabeza, corazón y cojones”, consigna que el propio Alcaraz reconoció ante la Caja Mágica, un día antes, tras derrotar a Novak Djokovic, como el consejo más repetido por su abuelo a lo largo de su infancia.

En el juego decisivo, con Zverev hundido sobre la pista Manolo Santana, el público sacó los teléfonos móviles y, antes de comenzar a grabar para captar la victoria del español, realizó la última petición: “Carlos, ¡que se nos hace corto!″. Cierto era. El sol todavía no había abandonado la grada, obligando a los asistentes a agitar los abanicos hasta el final del partido. Un síntoma de la magnitud del protagonista, pues el torneo acostumbra a concluir sus jornadas más allá de la medianoche.

Fue entonces cuando la doble falta de Zverev entregó la victoria a Alcaraz. Ahí, cuando la grada ya había enloquecido con el murciano, Juan Carlos Ferrero, se levantó y, antes que nadie, cruzó miradas con su discípulo puño en alto. Entre los aplausos del público asistente, Alcaraz se secó el sudor y, más sereno, confirmó lo que todos ven: “El tenis me divierte, me lo paso bien, de verdad. Me lo paso muy bien jugando”. Como los niños que, muy cerca de allí, ríen y corren sobre el césped.

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Alexander Zverev

Alcaraz Funde A Zverev Y Conquista El Mutua Madrid Open

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La culminación tiene forma de monólogo. Es una final poco sustanciosa, sin miga, de una sola dirección, finiquitada con una doble falta de Alexander Zverev, pero no por ello pierde un ápice de brillo el último hito de Carlos Alcaraz, que empieza a convertir la imagen en algo familiar: él, el último prodigio, el joven que va comiéndose a los rivales y a la historia a bocados, levanta el trofeo en la central de la Caja Mágica, que le pide pausa en el desenlace porque la historia va bien, demasiado bien, excesivamente bien. “¡Afloja, Carlitos!”. En 62 minutos, un tentempié de media tarde –la final más rápida en las 20 ediciones del torneo–, el español funde al alemán (6-3 y 6-1) y sonríe como el campeón más joven de Madrid, arrebatándole por cuatro meses el récord a Rafael Nadal, triunfador precoz en 2005.

Son ya cinco trofeos en la élite (cuatro sobre arcilla) y otros triunfos en otras tantas finales. Dos Masters 1000. Pleno de Alcaraz, el jugador del momento. 10 victorias sucesivas. Ganador en Barcelona y ahora en Madrid, se eleva sin complejos hacia Roland Garros, que comienza en dos semanas y presentará un nuevo aliciente, la irrupción del tenista más en forma de la actualidad. Hoy día, él es la rueda a seguir. Nadie va tan fuerte ni tan rápido, con tanta decisión. Nadie está tan fresco. Desde que el argentino David Nalbandian conquistara Madrid en 2007 superando a Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic, ningún jugador había vencido a tres top-4 en un 1000. Obliga el murciano a revisar y a reconsiderar, acelerando el que iba a ser un teórico futuro que ya es un inmediato presente.

Tiene Alcaraz el instinto de los depredadores: olfatea, divisa, arranca y ataca. Tiene el chico esa virtud tan exclusiva de saber detectar el momento, de seleccionar. En el instante en el que percibe el menor síntoma de fragilidad, cabalga y se lanza a por la presa. A Zverev se le empezaron a ver poco a poco las costuras, incómodo el alemán con la derecha y demasiado lento en la interpretación, torpón en los desplazamientos; para cuando quiso darse cuenta, el rival ya le había clavado las garras. Un servicio ingenuo, una volea defectuosa, una soberbia dejada de Alcaraz y un derechazo invertido le concedieron el primer break al español, impecable en el manejo de los tiempos. A partir de ahí, un agradable viaje por la autopista. Si le permiten pisar a fondo el acelerador, no se lo piensa.

Amo y señor del partido, el chico de El Palmar se recreó. Un día más, disfrutó e hizo disfrutar. Pelotea Alcaraz con la sensación de sentirse superior, e inocula al de enfrente la sensación de que haga lo que haga y se estire lo que se estire, va a terminar perdiendo el punto. No deja de inventar, y cada golpeo es imprevisible, una suerte de ruleta rusa que en ningún momento logró descifrar Zverev. Los andares y la expresividad desidiosa del alemán tampoco contribuyeron a pensar en una posible reacción, ni rastro de desobediencia, dócil y quebradizo el gigantón. Un flan con los segundos saques (25%). Dimitió temprano y el desarrollo de la final se tradujo en una alfombra roja para Alcaraz, que lo mismo le desbordaba con uno de esos ganchos que le sorteaba con un globo arquitectónico.

Siete triunfos seguidos contra ‘top-10’

A sus 25 años, Zverev transita entre la indefinición. Su colección no es nada desdeñable –19 trofeos, entre los que figuran un oro olímpico, cuatro miles, una Copa de Maestros– y había triunfado dos veces en la Caja Mágica, pero esta vez quedó reducido a la nada. Nunca había perdido en la central madrileña. Sin embargo, en esta ocasión se deshizo, le trituró Alcaraz; sin la necesidad de activar el turbo, el número seis le secó con el servicio –solo cedió seis saques, en total– y atrapó un premio más que merecido. Semana inolvidable para él. En su revolver ya figuran las muescas de haber derrotado a Nadal y Djokovic, y enlaza ya siete victorias seguidas contra top-10, en total 11.

“¡Charly, que dure más de una hora, por favor!”, le pidieron desde el graderío. Caso omiso del campeón, el más joven en ganar cinco trofeos desde que lo consiguiera Nadal, que a sus 19 ya registraba siete y la Copa Davis. “A mí me gusta mucho jugar al tenis”, dijo sobre la pista Alcaraz, relevo natural del balear. 19 años después de que hiciera cumbre en el torneo su preparador, Juan Carlos Ferrero, festeja y reluce él, la sensación, el joven que definitivamente ha dado un paso al frente. Indecisos todos, la generación intermedia y la más juvenil, el tenis celebra la irrupción y se plantea: ¿Quién puede hoy día con Alcaraz?

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Alexander Zverev

La Final Del Mutua Madrid Open Entre Alcaraz Y Zverev, En Imágenes

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Carlos Alcaraz logra en Madrid su segundo Masters 1000 de la temporada y de su carrera, el primero en tierra batida, ante Alexander Zverev. Le mostramos las mejores fotos del partido

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