Estados Unidos ha incrementado este viernes el nivel de alerta ante un posible conflicto con Irán y autoriza al personal no esencial de su Embajada en Israel que desee abandonar el país a hacerlo cuanto antes, ahora que aún “hay vuelos comerciales disponibles”. El embajador, Mike Huckabee, ha recomendado incluso al que lo desee que lo haga hoy mismo, según un correo enviado a la misión diplomática esta misma mañana al que ha tenido acceso el diario The New York Times. La medida ha generado un efecto cascada: Polonia, China, el Reino Unido, Francia, Alemania, Finlandia e India han emitido advertencias a sus nacionales para extremar las precauciones, no viajar a la zona o abandonar de inmediato Irán, Israel y Líbano, los tres países que se prevén más afectados por la guerra regional en la que puede desembocar un eventual ataque de Washington.
La tensión continúa alimentada por las palabras, este viernes, del propio Trump, que sostiene que aún no ha tomado una decisión sobre cómo proceder con respecto al país enemigo. En declaraciones cuando se disponía a viajar a Texas, el presidente estadounidense volvía a amagar con el uso de la fuerza. “Preferiría no tener que usarla, pero a veces no queda más remedio”, apuntaba, tras expresar su “insatisfacción” con la actitud de Teherán. “Queremos que no tengan armas nucleares, y se resisten a pronunciar ese compromiso”, sostenía, informa Macarena Vidal Liy.
En este contexto de máxima tensión, Marco Rubio (secretario de Estado de EE UU y una de las voces dentro de la Administración de Donald Trump más partidarias de atacar Irán) viajará el lunes a Israel para reunirse con el Gobierno de Benjamín Netanyahu y abordar las negociaciones con Teherán.
La sucesión de avisos de las cancillerías llega en medio de un despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo inédito en dos décadas, desde la invasión de Irak; cuatro días después de que Washington ordenase el desalojo de su legación en Beirut y tras una reunión negociadora entre EE UU e Irán en Ginebra que concluyó emplazando a un nuevo encuentro, pero sin grandes avances que alejen la perspectiva bélica. La aerolínea KLM dejará de volar a Tel Aviv ya desde este domingo.
Polonia ha tomado este viernes la decisión más drástica. Su Ministerio de Exteriores ha exhortado a sus nacionales a abandonar de inmediato Israel, Irán y Líbano por el “alto riesgo de escalada” y de que el espacio aéreo civil acabe cerrando y no puedan salir. Italia ha hecho lo propio solo con Irán.
Poco antes, la Embajada china en Israel pidió a sus ciudadanos residentes en el país que refuercen sus medidas de seguridad y preparación para emergencias, alegando “el aumento de los riesgos de seguridad en Oriente Próximo”, informa Reuters. Sus nacionales deben seguir de cerca la información publicada por las autoridades israelíes y abstenerse de viajar fuera del país a menos que sea necesario, una recomendación que también han emitido el Reino Unido y Francia. En este último caso, el Ministerio también ha aconsejado a quienes ya se encuentran allí que mantengan una gran vigilancia y prudencia, se alejen de manifestaciones y concentraciones, e identifiquen los refugios.
Las advertencias de seguridad también se extienden a Irán. Pekín ha aconsejado a sus ciudadanos que eviten viajar al país y ha instado a los que se encuentran allí a marcharse lo antes posible. Pocas horas después ha realizado la misma advertencia el Reino Unido. El Ministerio de Exteriores británico ha anunciado además la retirada temporal de su personal diplomático “dada la situación de inseguridad”. La Embajada continuará “operando en modo remoto”, ha informado en su última actualización sobre la situación del país.
Recomendaciones
En Israel, sin embargo, las recomendaciones para la población no han cambiado, ha asegurado el portavoz del ejército, Effie Defrin. Es una medida que suelen tomar cuando consideran que el peligro es inminente. “También esta semana somos conscientes de la incertidumbre y la tensión que siente la población ante los acontecimientos regionales. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) siguen de cerca los acontecimientos en Irán y permanecen alerta y preparadas para defenderlos”, ha aseverado en un vídeocomunicado difundido por las Fuerzas Armadas.
Desde que la Administración de Donald Trump empezó a amenazar con atacar a la República Islámica a primeros de enero, Teherán ha advertido que cualquier agresión convertirá de manera automática en objetivo militar tanto a Israel como a las bases estadounidenses en la región.
Son los “riesgos de seguridad” en los que la legación estadounidense en Jerusalén ha justificado su medida, sin enunciarlos expresamente. Más adelante podría “prohibir o restringir” el desplazamiento de sus trabajadores “a algunas partes de Israel, a la ciudad vieja de Jerusalén y a Cisjordania” si la situación así lo requiere, ha precisado.
La Embajada permite a los trabajadores no esenciales tomar sus propias decisiones, así que no es una orden, como en el anuncio sobre Líbano, que se teme acabe salpicado por un eventual ataque a Irán, bien por bombardeos de Israel, bien por la entrada en escena de la milicia Hezbolá en apoyo de Teherán.
El embajador estadounidense ha adoptado este viernes un tono de mayor urgencia en un correo confidencial a la legación verificado por The New York Times. El mensaje, enviado a las 10.24, hora local (una hora menos en la España peninsular), aconseja que los trabajadores que quieran abandonar Israel lo hagan este mismo viernes porque el llamamiento de la Embajada “seguramente provocará una alta demanda en las aerolíneas”. “Centraos en obtener un asiento hacia cualquier lugar desde donde podáis seguir vuestro viaje a DC [Washington], pero la primera prioridad será salir rápidamente del país”, reza el correo. “No hay necesidad de entrar en pánico, pero para aquellos que deseen irse, es importante hacer planes para hacerlo cuanto antes”.
Refuerzo militar
El anuncio coincide con una llegada particularmente simbólica a costas israelíes, la del portaviones USS Gerald R. Ford, tras semanas de refuerzo militar a un ritmo constante. Es el segundo ya en Oriente Próximo.
A Israel siguen llegando también aviones militares de EE UU. Las imágenes satelitales han captado este viernes movimiento de 11 F-22 (un caza furtivo de quinta generación que figura entre los más avanzados del mundo) en la base aérea de Ovda, en el sur. Los F-22 se suman a la ―también inusual― presencia de aviones estadounidenses de reabastecimiento y de carga en Ben Gurión, el aeropuerto cercano a Tel Aviv que ejerce de puerta de entrada de casi todo el tráfico aéreo civil. Hasta 14 han aterrizado esta semana, nueve de ellos esta noche.
Esta misma semana, el aeropuerto Ramon (en el sur de Israel) realizó un simulacro con vehículos de bomberos, policía, ambulancias y militares. Y el Ayuntamiento de Haifa, tercera ciudad del país y con el puerto más importante, venía pidiendo la preparación “inmediata” de los refugios públicos que estaban siendo utilizados para otros fines.
Marco Rubio viajará el lunes y el martes a Israel para reunirse con Netanyahu. El jefe de la diplomacia estadounidense abordará las prioridades regionales de Washington, como Irán, el Líbano y el plan de paz para Gaza impulsado por el presidente Donald Trump, detalló el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Tommy Pigott, en un comunicado. No llevará, sin embargo, corresponsales diplomáticos en el avión, como es costumbre desde hace décadas.
La evacuación ordenada por EE UU y las decisiones de otras capitales, que aumentan la sensación de ataque inminente, contrasta con los “buenos avances” que el ministro de Exteriores y máximo negociador iraní, Abbas Araghchi, anunció el jueves al salir de la tercera ronda de negociaciones, celebrada en Ginebra. “Han sido de las conversaciones más serias que hemos tenido con EE UU”, declaró a la televisión estatal de su país, señalando que el acuerdo estaba “cerca” en algunas áreas. Pero Trump dijo este viernes que “no está del todo satisfecho” con la forma en que la parte iraní ha encarado las negociaciones indirectas sobre su programa nuclear. “Sería maravilloso que negociaran de buena fe y con conciencia, pero no lo están logrando”, dijo.
El pasado junio, Israel lanzó una guerra contra Irán con el pretexto de la lucha contra el programa nuclear iraní. La contienda, que duró 12 días y que causó más de 1.000 víctimas mortales en Irán —la mayoría, civiles— y más de 30 en Israel, contó con la participación de las fuerzas aéreas estadounidenses, que se sumaron con bombardeos sobre plantas nucleares. Al término, Trump aseguró que había destruido el programa nuclear iraní.
En esta ocasión, Washington es quien toma la iniciativa. A inicios de año, la Casa Blanca planteó la ofensiva sobre las autoridades iraníes en relación con la sangrienta represión contra las protestas antigubernamentales que se propagaban por el país. Una vez Teherán sofocó las manifestaciones, Trump pasó a vincular el pronóstico de un ataque con el curso de las negociaciones con la República Islámica.
El dirigente estadounidense, que durante su primer mandato terminó en 2018 de manera unilateral con el acuerdo nuclear con Irán que había alcanzado su predecesor, Barack Obama, quiere aprovechar el momento de debilidad que intuye en las autoridades encabezadas por el líder supremo, Ali Jameneí, para asestar un nuevo golpe contra el enriquecimiento de uranio de su enemigo asiático. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, lo empuja en la dirección bélica, con el objetivo de derrocar el régimen de los ayatolás, y desconfía de todo acuerdo con Teherán.
El ejército israelí ha matado a tiros en la madrugada de este domingo a cuatro miembros de una familia palestina: el padre, la madre y dos niños de cinco y siete años, al abrir fuego contra el vehículo en el que viajaban en la localidad de Tammun, en el norte del territorio palestino ocupado de Cisjordania, según las autoridades sanitarias palestinas. Otros dos hijos de la pareja, de ocho y 11 años, han sobrevivido con heridas leves de metralla en la cara y la cabeza, informa la agencia palestina Wafa.
Ali Jaled Bani Odeh, de 37 años, su esposa Waad, de 35, y sus cuatro hijos habían ido este sábado a otra ciudad palestina, Nablus, para cumplir una tradición para los palestinos: comprar ropa nueva para el Aid Al Fitr, la festividad religiosa musulmana que marca el final del mes de Ramadán, que este año cae el 20 de marzo.
Poco después de medianoche, volvían a casa en el vehículo familiar cuando los militares israelíes abrieron fuego contra ellos en una de las entradas de su pueblo. Los padres y los dos niños más pequeños, Mohamed y Otmán, de cinco y siete años respectivamente, murieron al recibir disparos en la cara o en el cráneo. Según fuentes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Otmán era ciego.
Uno de los dos hermanos supervivientes, Jaled, citado por Reuters y por fuentes palestinas, ha explicado desde el hospital que, antes del tiroteo, oyó llorar a su madre y rezar a su padre. El niño no oyó la voz de ninguno de sus otros hermanos antes de que se hiciera el silencio tras la ráfaga de disparos que alcanzó al vehículo.
“Nos vimos bajo fuego directo, no sabíamos de dónde procedía. Oí gritar a mi madre y luego ella murió. Todos los que iban en el coche murieron excepto mi hermano Mustafa y yo”, ha dicho Jaled. “Intenté sacar a mi hermano Mohamed, pero no pude. Pensaba que yo también iba a morir”, recuerda el niño. Este menor ha contado que los soldados lo sacaron luego del vehículo y se pusieron a golpearlo, después de que uno de ellos gritara: “Hemos matado a unos perros”.
Un vídeo difundido en la red social X muestra cómo un vehículo militar israelí, al que sigue un jeep también del ejército, se lleva más tarde remolcado el coche de la familia, con el parabrisas delantero destrozado por numerosos impactos de bala. Según un comunicado del Ministerio de Exteriores palestino, tras el tiroteo, los militares israelíes “dejaron morir” a algunas de las cuatro víctimas que no murieron en el acto al impedir que los equipos de la Media Luna Roja Palestina que habían llegado al lugar las socorrieran.
Here’s what happened in the Tammun massacre tonight:
-An Israeli army special force raided the town of Tammun, south of Tubas, in the West Bank, after midnight.
-Israeli Soldiers opened fire with automatic weapons at a Palestinian family of 6 while they were returning home.… pic.twitter.com/nDHPvGAYOB
El ejército israelí ha reconocido en un comunicado haber abierto fuego contra un coche en Tammun. La versión de los militares es que el vehículo de la familia aceleró hacia los soldados y que estos, al “percibir una amenaza”, empezaron a disparar. La nota se limita después a decir que el “resultado” de ese tiroteo fue que “cuatro palestinos murieron”.
Impunidad
Como suele suceder cuando uno de estos casos se hace público o adquiere notoriedad, el ejército israelí ha asegurado que las circunstancias de este suceso están siendo “investigadas”. Sin embargo, esas supuestas investigaciones prácticamente nunca dan lugar ni siquiera a que los responsables de ese tipo de actos comparezcan ante la justicia, ni tampoco a que rindan cuentas por ellos ni sean condenados.
Las organizaciones internacionales de derechos humanos —y algunas israelíes como B’Tselem— llevan años denunciando que las muertes de palestinos suelen ir seguidas de la impunidad de los culpables.
Esa “impunidad”, que denuncia también este domingo un comunicado del Ministerio de Exteriores palestino, no solo ampara a los militares israelíes en Cisjordania. También a los civiles israelíes que viven en asentamientos en ese territorio palestino ocupado, ilegales según el derecho internacional. Esos colonos han redoblado también su violencia desde el inicio de la ofensiva israelí contra Gaza, en octubre de 2023, y especialmente desde el inicio de la guerra contra Irán, el pasado 28 de febrero. En muchas ocasiones, los colonos cuentan con la protección de los militares israelíes.
Esta madrugada, un nuevo ataque de colonos israelíes ha terminado con la muerte de otro palestino. Ya van al menos nueve en las dos semanas transcurridas desde el comienzo de los bombardeos en Irán, mientras que otro palestino murió el pasado domingo en la localidad de Abu Falah, cuando el gas lacrimógeno lanzado por los soldados le provoco un episodio de asfixia que derivó en un paro cardiaco.
Desde el comienzo de los bombardeos contra Irán, el ejército israelí ha cerrado además los accesos a las carreteras principales que conectan las principales localidades cisjordanas. Ese hecho impide a las ambulancias llegar con rapidez para atender a los heridos en este tipo de incidentes, según las autoridades sanitarias palestinas.
La nota de condena del Ministerio palestino de Exteriores sobre el tiroteo que ha matado a los cuatro miembros de la familia Bani Odeh califica lo sucedido como una “ejecución extrajudicial” y remarca que no es “un hecho aislado” sino una manifestación más de “la violencia organizada en toda Cisjordania ocupada”, que forma parte “de un ataque más amplio y sistemático contra el pueblo palestino”.
El comunicado termina “reiterando su llamamiento a la comunidad internacional” para investigar “el genocidio, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad” contra los palestinos, y “para que los responsables rindan cuentas ante la justicia”.
Desde octubre de 2023, al menos 1.041 palestinos han muerto a manos de israelíes en Cisjordania, de acuerdo con datos de la ONG israelí B’Tselem. La mayoría a manos de militares, pero al menos 27 asesinados por colonos, mientras que se desconoce si los autores de las muertes de otros 14 palestinos fueron soldados o bien colonos.
Antes del tiroteo de este domingo, esa ONG calculaba que Israel había matado a 16 palestinos en lo que va de año. A esta cifra hay que sumar ahora a los cuatro miembros de la familia Bani Odeh y a cinco de los nueve palestinos muertos en ataques de colonos desde el inicio de la guerra contra Irán.