Nick Kyrgios, de imponente altura, magnífico saque, toque de seda, precario estado físico e indolencia, juega a golpes de capricho. Acelera y arrolla, lifta y saca de la pista al rival, pero se asusta por la facilidad con la que gana los puntos y levanta el pie, reduce la velocidad del saque y envía bolas al otro lado de la red como haría un entrenador para que el jugador de enfrente ensaye los golpes más difíciles. El juego se iguala, y el marcador, y parece que hay partido. Enfrente no tiene a un jugador, sino a una, la bielorrusa Aryna Sabalenka, de 27 años, que juega a una sola velocidad, la suya, y una potencia magnífica, las dotes que la han hecho número uno del mundo. Juegan al mejor de tres sets en un campo desigual. Sabalenka, 1,83m, es una presencia física que intimida a muchas mujeres en el circuito. Se mueve de un lado a otro de la pista y da todos los golpes al 100%. Juega en el filo. Es su única oportunidad ante un hombre. No es suficiente. Juega en una mitad de la pista un 9% más pequeña que la reglamentaria, un metro más corta, 80 centímetros más estrecha. Es la única ventaja que se le concede para hacer corresponder estúpidamente la superficie con el 9% que algún sabio fisiólogo ha decretado que supone la ventaja física de tanto músculo y tanta testosterona en el hombre. Todo es inútil. 6-3, 6-3.
Gana Kyrgios —sombra de lo que fue a los 30 años el finalista de Wimbledon de 2022: 671 del mundo, permanentemente lesionado los últimos tres años en los que solo ha podido completar siete partidos, y solo uno ganó—, a su vez, cuenta con una ventaja inesperada: sin una razón fisiológica aparente los organizadores han decidido que cada jugador solo tenga derecho a un saque. Sabalenka debe arriesgar más, y comete cinco faltas. Al australiano le basta con mandar sus obuses a un 60% de velocidad para tener el completo dominio del juego, para plantarse en el centro de su pista y sin moverse hacer correr a la bielorrusa. Solo comete una falta de saque.
Es la llamada Batalla de los Sexos 2.0, un partido de exhibición en Dubái cuyo sentido último no llega más allá del de un show pretendidamente divertido, solo si cierta crueldad puede hacer gracia, y muy navideño. Y económicamente rentable para ambos jugadores, representados por la misma agencia, Evolve, y llenan a reventar un pabellón con famosos del fútbol, como Ronaldo Nazario y Kaká, en las gradas, y sus hijos comiendo palomitas. Sabalenka, residente en Miami, le da relumbrón a la presentación. Sale de lo alto de las escaleras como una boxeadora moviendo las caderas al ritmo del Ojo del Tigre, la música de Rambo, y en vez de albornoz viste la ropa de competición una gabardina con incrustaciones a miles de cristalitos de Swarovski. Y cuando los tiempos muertos, Sabalenka derrocha energía bailando rítmica la Macarena, mientras el australiano, de 30 años, arrastra los pies como un jubilado con dolores en todas las articulaciones. Y suda más que un ciclista ascendiendo el Tourmalet en julio.
El nombre del espectáculo —Batalla de los sexos— es un homenaje a un partido celebrado en septiembre de 1973 que enfrentó a Billie Jean King, de 29 años, futura ganadora de 12 Grand Slams en individuales, contra el exnúmero uno mundial masculino Bobby Riggs, que se había retirado 22 años antes y tenía 55 años. Ganó King. Gano la mujer que había fundado la WTA y, solo unos meses antes, había conseguido que los premios en metálico fueran iguales para hombres y mujeres en el Abierto de Estados Unidos. Las repercusiones de ese partido se extendieron mucho más allá de los límites de la pista reglamentaria en la que se disputó. Fue un momento fundamental para el movimiento feminista y King temía que una derrota significara el fin de todo lo que ella y tantas otras personas habían luchado tan duro por conseguir. “Lo único similar es que se enfrentan un hombre y una mujer”, dijo King la víspera desde Estados Unidos. “Mi desafío representaba la igualdad, la libertad, la igualdad de remuneración por un trabajo de igual valor, era el símbolo del cambio social. Dicho esto, obviamente espero que gane Sabalenka”.
La número uno de 2025 respondió rápida e inteligentemente a la pionera del tenis. “Lo entiendo perfectamente. En el partido de 1973 intentaban luchar por cosas diferentes. Nosotras estamos aquí para llevar el tenis a otro nivel y dar visibilidad a nuestro deporte, para ayudarlo a crecer”, dijo antes de pelear en la pista. “Creo que las mujeres ya han demostrado que merecen la igualdad y, por mi parte, simplemente demostraré que somos capaces de luchar a lo grande contra un hombre y divertirnos. Espero que vean lo fuerte y dura que soy, y que tengo el valor de ponerme a prueba jugando con un hombre”.
El Valencia, un equipo en apuros en la Liga, se permitió el lujo de apear al Burgos, de Segunda, con los suplentes. El cuadro de Carlos Corberán, al fin un bloque sólido, superó una noche muy incómoda, con frío, lluvia y algo de niebla, y avanzó hasta los cuartos de final con un buen cabezazo del joven Rubo y el primer tanto de Umar Sadiq en esta segunda etapa como blanquinegro.
BCFBurgos CF
Jesús Ruiz, Aitor Córdoba, Aitor Buñuel (Álex Lizancos, min. 45), Saúl del Cerro, Brais Martínez, Sergio González (Miguel Atienza, min. 45), Marcelo Expósito, Fermín García (Mario González, min. 80), David González (Iñigo Córdoba, min. 59), Víctor Mollejo y Mateo Mejía (Kévin Appin, min. 59)
VALValencia
2
Stole Dimitrievski, Eray Cömert, Rubén Iranzo (Dimitri Foulquier, min. 81), Jesús Vázquez, César Tárrega (Copete, min. 45), André Almeida (Luis Rioja, min. 63), Javi Guerra, Largie Ramazani, Baptiste Santamaría, Diego López (Arnaut Danjuma, min. 72) y Umar Sadiq (Hugo Duro, min. 63)
Goles 0-1 min. 9: Rubén Iranzo. 0-2 min. 49: Sadiq
La noche era difícil para los valencianistas, que tenían que fajarse en un campo encharcado que obligaba a ir con mucho tiento en la salida del balón porque, a la mínima, el cuero se frenaba y sorprendía a la defensa a contrapié. Pero el panorama se despejó muy pronto, a la salida de un córner que Rubén Iranzo Rubo convirtió en gol con un remate de cabeza impecable. El defensa, el orgullo de Picanya, uno de los pueblos heridos por la dana, y especialista en el juego aéreo, colocó a su equipo por delante en solo diez minutos. Una bendición para unos jugadores que no vivían un día tranquilo desde hace meses.
Corberán rebuscó en el banquillo para sacar un once con muchas novedades, consciente de que el sábado, en Getafe, tiene un partido vital para un equipo que ocupa puestos de descenso. Pero la Copa, históricamente, siempre le ha sido propicia al Valencia y su paso por el Plantío le llevó hasta los cuartos. El cuadro de Primera se reafirmó en la segunda mitad con el tanto de Umar Sadiq. Ramazani y el delantero, que ya se conocían de su etapa en el Almería, tenían facilidad para encontrarse y combinar entre los zagueros del Burgos. En una de esas conexiones, el belga prolongó el balón hacia el área y el nigeriano, siempre estimulado con la camiseta del Valencia, marcó el 0-2.
El Burgos, más intenso que peligroso, llegó al área en la primera mitad gracias a un Mollejo. El 0-2 era un desafío demasiado ambicioso para un conjunto al que le cuesta mucho golear. El Valencia, que ya había dado muestras de mejora en sus últimos partidos en Mestalla, apenas sufrió en la segunda parte, aunque el Burgos llegó a rondar el gol con dos remates del francés Kévin Appin.
En Girona, allí donde el pelotón ciclista se resguarda estos días de las nevadas que impiden rodar bajo el gélido invierno andorrano, el flexo dibuja un brillo especial en la mirada de Derek Gee al hablar del Giro de Italia, la carrera en la que se presentó al mundo, su favorita, y a la que volverá esta primavera para aspirar al podio, al fin el podio, con los colores de su nuevo equipo, el Lidl-Trek de Juan Ayuso. Antes, cuenta, el de Ottawa, de 28 años, ha trabajado mucho para liberarse de un calvario extradeportivo que amenazó con poner el punto final a su carrera antes de tiempo.
El pasado agosto, en plena escalada de violencia en la franja de Gaza, donde los muertos ya se contaban por decenas de miles, Gee anunció su irrevocable marcha del Israel Premier-Tech, equipo del primer escalafón mundial con el que tenía contrato hasta diciembre de 2028. Dirigido por el multimillonario Sylvan Adams, sionista, parte activa del establishment judío e íntimo amigo del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el conjunto ciclista demandó a Gee por lo que consideraban una violación del contrato, reclamándole 30 millones de euros por daños y perjuicios.
Asesorado por el neerlandés Roberto Branco Martins, abogado especializado en derecho deportivo y profesor en la Universidad de Róterdam, Gee se mantuvo al margen del foco y decidió guardar silencio. Hasta ahora. “Han sido meses de muchísimo estrés”, revela a EL PAÍS. “Este caso ha sido un dolor de cabeza constante, un proceso en el que he vivido días realmente oscuros, con momentos en los que pensé que, por desgracia, la retirada era una posibilidad muy real, más aún si tenía que hacer frente a semejante cantidad de dinero”.
Todo, por un divorcio que enfrentó legalmente a ambas partes en el ecuador de la pasada temporada. El entorno de Gee se aferraba a que el canadiense no era un trabajador bajo nómina en el Israel Premier-Tech, sino uno por cuenta ajena, esto es, un ciclista autónomo que en ese momento prestaba sus servicios al conjunto israelí. Dicha condición permitía a Gee desvincularse unilateralmente del equipo de Sylvan Adams incluso sin necesidad de acudir a una de las muchas causas justas que, según su entorno, tenía para ello. El cuadro israelí, por su parte, aseguraba que, condicionado por sus agentes, Gee había roto el contrato que le mantenía unido al equipo hasta diciembre de 2028.
“La cruda realidad es que, sin hacer nada ilegal, nada que no pudiera hacer, me sentí atrapado por el sistema”, cuenta al otro lado de la pantalla el canadiense, cuyo último día de competición se remonta a junio, cuando, alejado ya de la rutina de su equipo, se proclamó campeón nacional al sur de Quebec. “Existe una falta de claridad preocupante en el actual sistema de fichajes de la Unión Ciclista Internacional [UCI], todo es tan caótico y tan frágil que la sensación es que prácticamente se está creando un modus operandi paralelo, ajeno a las normas”, añade Branco Martins, abogado del ciclista. “Es un terreno muy peligroso, porque basta con que una de las partes no acepte esas reglas no escritas para que todo se perpetúe en un interminable proceso judicial. Es más, si el caso de Derek hubiera traspasado esa fina línea, sus días como ciclista habrían terminado en los tribunales y no en la carretera”, argumenta.
Dicha opacidad en los engranajes de la UCI deriva en una incertidumbre que trasciende al caso de Gee. “He recibido muchos mensajes de otros ciclistas que están preocupados por la acuciante falta de claridad del sistema. Muchos sienten, sentimos, que no hay respuestas claras, que existen demasiados juegos bajo la mesa en todo este proceso”, explica. Algo que, a ojos de su defensor legal, no solo repercute a los corredores: “También vulnera el poder de los equipos, que muchas veces se encuentran desamparados ante la fragilidad del orden establecido. Ahora, por ejemplo, muchos incluyen más y más cláusulas en los contratos para cubrirse las espaldas, pero eso en muchas jurisdicciones no es legal, de modo que el sentimiento de desprotección generalizado no deja de crecer”.
Se cree, no obstante, que el caso de Gee podría sentar un precedente, de modo que cada vez más ciclistas tengan las herramientas para poner fin a sus largos contratos antes de tiempo. “A mí lo que más me preocupaba era dejar claro en todo momento que el dinero nunca fue mi motivación”, aclara el canadiense, a quien el Israel Premier-Tech ofreció prolongar el contrato en primavera. Cuarto en el Giro, el de Ottawa no se vio con fuerzas para continuar, alegando “circunstancias” que nunca llegó a asociar de forma directa con la masacre que Israel perpetraba en la franja de Gaza, pero que hacían “insostenible” su continuidad en el equipo. “Tengo mis propias creencias, como cualquier persona, pero es complicado… [Piensa unos segundos] No hay una manera buena de expresar tu opinión política sin ser rechazado. Al final, yo no quería recurrir a lo que estaba ocurriendo en la franja de Gaza como un chivo expiatorio para librarme de mi contrato. No lo veía justo”.
La presión, en cualquier caso, fue bestial. Más aún después de una Vuelta a España en la que el conjunto israelí se convirtió en el foco de unas protestas multitudinarias que terminaron por boicotear la carrera. “Fue difícil verlo desde fuera, porque se puede estar de acuerdo con los manifestantes y querer al mismo tiempo que tus colegas estén a salvo”, comenta el canadiense. “En cualquier caso, esas semanas tenía demasiadas cosas en la cabeza, demasiado estrés, como para estar realmente preocupado por mi futuro. El momento más duro llegó meses después, cuando se acercaba el final de la temporada, la disputa legal no se resolvía y, sin un camino claro en el horizonte, me veía sin equipo para 2026”.
Fue bajo la niebla de las clásicas italianas, ya en octubre, cuando, curiosa paradoja, todo comenzó a aclararse. Según el periodista Daniel Benson, los agentes de Gee se reunieron allí por primera vez con Luca Guercilena, mandamás del Lidl-Trek, quien gozaba de una última vacante en su plantilla para el próximo curso. Las conversaciones llegaron pronto a buen puerto, pero faltaba lo más importante: solucionar el conflicto legal. Así, tras meses de desavenencias, Gee y el Israel Premier-Tech llegaron a un acuerdo a comienzos de enero. Solo entonces el Comité de Arbitraje de la UCI dio por zanjado el caso, permitiendo al canadiense cambiar de aires sin tener que abonar los 30 millones de euros que demandaba su anterior equipo, denominado ahora NSN Cycling Team bajo la tutela de Andrés Iniesta y, según confirman fuentes internas a EL PAÍS, sin rol asignado para Sylvan Adams, que “ni aporta dinero ni es propietario”.
“Me he quitado tal peso de encima que no veo el momento de empezar esta nueva aventura con el Lidl-Trek”, confiesa Gee, al fin sonriente tras sortear el sistema en el que durante meses se vio atrapado. “Vuelvo a sentirme ciclista y no puedo estar más feliz por ello. Lo hago, además, en un entorno inmejorable, con un líder como Ayuso, al que quiero ayudar en todo, ya que su techo es indudablemente superior al mío, y con un calendario adaptado a mi potencial y a mi incorporación tardía”, sentencia el canadiense, que abrirá la temporada en el Algarve, se estrenará después en la Volta a Cataluña y liderará a su nuevo equipo en el Giro de Italia antes de defender la hoja de arce que luce en el maillot el próximo verano en Canadá.
Cancelo jugará en el Barcelona hasta el final de temporada. Un retorno al Camp Nou que no se explicaría sin las limitaciones económicas de la entidad azulgrana, pero tampoco sin el entusiasmo del lateral portugués, de 31 años, por volver a vestir la camiseta del Barça. “Casi todos mis ídolos eran del Barça. Me identifico mucho con la cultura del club. He jugado una temporada solo, pero hoy volví y me sentí como en casa en el vestuario. A mi hija y mi mujer les gusta mucho. Tengo un sentimiento especial por este Barcelona”, comentó Cancelo en su presentación. Fue por la tarde, pasadas las 17.00, cuando estaba programada para el mediodía. El suspense, según fuentes del club, fue un problema burocrático con el Al-Hilal. En el medio, sin embargo, borraron todos los comunicados públicos. “El fichaje nunca estuvo en peligro”, comentan desde la dirección deportiva.
Para el área deportiva del Barcelona, justamente, Cancelo no era la primera opción. No cumplía con la petición de Flick, que apuntaba a la incorporación de un central, zurdo si era posible. Sin embargo, el técnico alemán pasó de la insistencia a la preocupación cuando Christensen sufrió una lesión parcial en el ligamento de la rodilla izquierda. Flick se quedaba entonces únicamente con Pau Cubarsí y Eric García como centrales, además de la improvisación de Gerard Martín como zaguero zurdo.
Con la baja de Christensen, al Barça se le abrió un hueco de cinco millones de euros en el fair-play financiero. Tras rastrear el mercado, no apareció ningún futbolista que mejorara lo que ya había en la plantilla. “Para eso tenemos a los jugadores del filial”, explican desde el área deportiva. Flick, de hecho, antes de viajar a Arabia para disputar la Supercopa de España, pasó por el Estadi Johan Cruyff para observar a los centrales Andrés Cuenca y Mamadou Mbacke durante el duelo entre el Barça Atlètic y el Ibiza. “Pueden entrar en dinámica de primer equipo”, subrayaron desde el cuerpo técnico.
Sin opciones de garantía en el mercado y con Cuenca y Mbacke como alternativas desde el filial, Deco volvió a pensar en Cancelo. La idea tomó fuerza, además, después de que Araújo comenzara a dejar atrás sus problemas de salud mental. “Cuando Ronald estaba trabajando en Uruguay durante el parón, hablábamos con él constantemente y veíamos que podía incorporarse pronto a la dinámica del primer equipo”, cuentan desde la Ciudad Deportiva del Barcelona.
Con Araújo de regreso, a Deco le ofrecieron la vuelta de Cancelo, un futbolista capaz de actuar en ambos laterales. Su incorporación se interpretó como una oportunidad de mercado. “Con João en la plantilla, Eric y Gerard ya solo pueden jugar de centrales. Si no está Koundé, juega Cancelo; y si no está Balde, también puede jugar Cancelo”. De esta manera, Flick pasaba a contar con cuatro centrales naturales —Cubarsí, Eric, Araújo y Gerard Martín—, además de la opción de sumar a Koundé. “Yo vengo para entender mi espacio. Voy a entrenar para jugar. Jules, Balde, Gerard Martín y Eric lo están haciendo muy bien. A mí me gustan los retos”, sostiene Cancelo, un comodín en la zaga para Hansi Flick.
El Barça, además, recuperó a un futbolista que ya había demostrado su voluntad de jugar en el Camp Nou. Lo hizo en su primera etapa, cuando aceptó rebajarse la ficha en dos millones de euros para cuadrar el fair-play, y también ahora, en esta segunda etapa, tras descartar una oferta del Inter de Milán. “Hablé con el Al-Hilal. Me dijeron que había una posibilidad de salir. Había clubes interesados, pero Deco me llamó y le dije que esperaría al Barça, que era mi primera opción”, comentó Cancelo. Y Flick no tardó en ponerse en contacto con el portugués. “He hablado con él. Este es un equipo con mucho talento. Algunos de los niños se han convertido en hombres. Han evolucionado mucho. Yo vengo a ayudar a este equipo y, si es posible, ganar títulos”, cerró Cancelo.