Brent
El Precio Del Gas En Europa Se Dispara Casi El 50% Al Paralizarse La Producción En Qatar
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2 weeks agoon
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El caos en el Golfo Pérsico provocado por la ofensiva de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la respuesta de Teherán está disparando el precio del petróleo y, sobre todo, del gas natural ante las amenazas sobre el suministro. La referencia europea para el precio del gas natural, el contrato TTF negociado en los Países Bajos, se dispara cerca del 50% tras el cierre de la planta de gas licuado (LNG) de Ras Laffan, atacada por drones iraníes. Qatar es el segundo exportador de gas licuado del mundo y el principal suministrador de la Unión Europea, después de Estados Unidos. Horas antes se había paralizado la producción de la refinería saudí de Ras Tanura, una de las mayores del mundo, atacada por un dron. El precio del petróleo Brent se dispara el 9% hasta los 79 dólares por barril.
A estas interrupciones se suma el bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz, por el que han dejado de circular los superpetroleros y barcos de gas licuado. La extensión del conflicto a otros países del Golfo está agudizando el miedo a una importante interrupción del suministro de crudo: la zona Golfo Pérsico es la principal fuente de petróleo y gas del mundo, y a través del estrecho de Ormuz fluye alrededor de una quinta parte del comercio marítimo mundial. Una media de 14,5 millones de barriles de petróleo viajan por el estrecho cada día. De ellos, el 90% se dirige a Asia. El impacto se nota, además, en los productos refinados: los futuros del diésel suben también un 20%.
La vía marítima, un corredor entre Omán e Irán de unas pocas decenas de kilómetros en su parte más estrecha, aún no ha sido físicamente bloqueada, pero las empresas navieras y los transportistas de petróleo han interrumpido sus operaciones, y unos 150 buques están paralizados en la zona, según Reuters. Irán ha informado de ataques contra tres petroleros propiedad de Estados Unidos y Reino Unido, y el Departamento de Transporte de EE UU emitió una recomendación para que los buques comerciales eviten navegar por el estrecho, el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo. El tráfico de petroleros “parece estar significativamente interrumpido, ya que muchos transportistas, productores de petróleo y aseguradoras han adoptado una actitud cautelosa de espera”, señalan en una nota los analistas de Goldman Sachs. “Hasta donde sabemos, no hay daños confirmados en la producción de petróleo ni en la infraestructura de exportación”.
En cuanto al gas, la situación supone el impacto más duro para los mercados desde la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años. Si bien los países asiáticos compran la mayor parte del GNL transportado desde Oriente Medio, cualquier interrupción elevará la competencia por lograr suministros alternativos, lo que puede impulsar al alza los precios en todo el mundo, incluida Europa. De nuevo, la incertidumbre en torno a la magnitud y la duración del conflicto actual, y la ambigüedad sobre el futuro político de Irán se encuentran en el centro de la tormenta.
“El cambio más inmediato y tangible que afecta a los mercados petroleros es la interrupción efectiva del tráfico a través del estrecho de Ormuz, lo que impide que 15 millones de barriles por día (bpd) de crudo lleguen a los mercados”, señala a Reuters Jorge León, jefe de análisis geopolítico de Rystad Energy. “A menos que surjan señales de una distensión, prevemos un aumento significativo en los precios del petróleo”. Este analista estima un rango para los precios de entre 85 y 90 dólares por barril. Morgan Stanley por su lado ha elevado su pronóstico para el Brent del segundo trimestre a 80 dólares por barril desde 62,50 dólares.
Además, la mitad de las mayores aseguradoras marítimas del mundo dejarán de cubrir los riesgos de guerra de los buques que entren en el Golfo Pérsico a partir del jueves, según informa Bloomberg. La eliminación del seguro probablemente reducirá aún más el apetito por el riesgo.
La OPEP+ acordó el domingo un pequeño aumento de la producción de petróleo de 206.000 barriles diarios para abril, pero gran parte de ese producto aún debe salir del Golfo Pérsico en buques cisterna. Irán bombea alrededor de 3,3 millones de barriles al día, o el 3% de la producción mundial, y además está sujeto a sanciones. El petróleo del Golfo Pérsico debe pasar por esa vía para llegar a mercados importantes como China, India y Japón. En este contexto, cualquier noticia de interrupción azuza el nerviosismo: según Reuters, la petrolera Saudi Aramco ha recibido el impacto de los restos de dos drones iraníes en la refinería de Ras Tanura, en Arabia Saudí, y ha detenido las operaciones de algunas unidades como medida de precaución.
“En nuestra opinión, el equivalente histórico más cercano es el embargo petrolero de Oriente Medio de la década de 1970, que aumentó los precios del petróleo un 300%, hasta alrededor de 12 dólares por barril en 1974”, afirma Alan Gelder, vicepresidente sénior de mercados petroleros de Wood Mackenzie. “Eso equivale a 90 dólares por barril en 2026. Superar esta cifra en el mercado actual, preocupado por pérdidas significativas de suministro, parece muy factible”. La barrera psicológica de los 100 dólares el barril no parece ahora tan alejada.
Los expertos señalan como el primer riesgo para los mercados la inseguridad sobre el futuro de Irán, cuarto mayor productor de petróleo, dadas las complejidades del sistema de gobierno de la República Islámica, la naturaleza ideológica y religiosa de su base de apoyo y el poder de su Guardia Revolucionaria. “Los riesgos en Oriente Medio han aumentado. Los mercados reajustarán sus precios, pasando de un shock geopolítico a un shock por riesgo de un conflicto prolongado, a menos que Irán manifieste su voluntad de negociar”, afirma Rong Ren Goh, gestor de Eastspring Investments.
Los mercados vaticinan que la duración y las consecuencias del ataque serán limitadas, como ocurrió durante la Guerra de los 12 Días de junio del año pasado entre Israel e Irán y, con muchas precauciones, los analistas no contemplan, de momento, un cambio de régimen iraní como sucedió en 1979. Samy Chaar, economista jefe de Lombard Odier, baraja dos escenarios para el conflicto: uno, “de escalada limitada y de incremento limitado del precio del petróleo”. El segundo, que no es el escenario principal, “es un choque petrolero global, con un cierre prolongado del estrecho de Ormuz y una fuerte confrontación militar, lo que llevaría a un aumento de hasta 50 dólares por barril en el precio del petróleo”.
La clave, de nuevo, volverá a estar en torno al estrecho. “Consideramos que el ritmo de la recuperación del tráfico a través de Ormuz y el alcance de las represalias iraníes serán clave para el precio del petróleo en los próximos días”, señalan los analistas de UBS en una nota.
Aunque los expertos no barajan un alargamiento del conflicto, tampoco parece que vaya a resolverse de manera muy rápida. Donald Trump ha asegurado que Estados Unidos seguirá atacando Irán “hasta que se alcancen todos los objetivos” y ha estimado que los ataques pueden durar hasta cuatro semanas. Una interrupción de un mes en el transporte marítimo a través de Ormuz podría provocar que los precios del gas europeo se dupliquen, según estimaciones de Goldman Sachs.
“Prevemos que el petróleo Brent se cotizará en el rango de 80 a 90 dólares por barril, según nuestro escenario base, al menos durante la próxima semana”, señalan los expertos de Citigroup, que sí contemplan entre sus opciones un cambio de régimen en Irán, en una nota a sus clientes que recoge Bloomberg. “Nuestra perspectiva base es que el liderazgo iraní cambie, o que el régimen cambie lo suficiente como para detener la guerra en una o dos semanas, o que Estados Unidos decida desescalar el conflicto tras haber visto un cambio de liderazgo y un retroceso en el programa de misiles y nuclear de Irán”, añadieron.
En este sentido, Haris Khurshid, director de inversiones de Karobaar Capital, considera que solo si el tráfico de petrolero se reanuda rápidamente, o si hay una desescalada o avanzan las conversaciones diplomáticas “se podrá bajar la presión”. De lo contrario, el petróleo “probablemente se consolidará en niveles elevados”.
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Ataque contra Irán
El Petróleo Vuelve A Tocar Los 100 Dólares El Barril
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3 days agoon
March 12, 2026By
EL PAIS
El petróleo regresa a niveles que levantan las alertas. El barril de brent, de referencia en Europa, ha superado la barrera psicológica de los 100 dólares este jueves, precio considerado una frontera de alto riesgo para la inflación y el crecimiento mundial. La guerra de Irán, lejos de amainar, se recrudece, con ataques más intensos a buques en aguas del golfo Pérsico, a lo que se ha sumado la amenaza del nuevo líder supremo iraní de que el estrecho de Ormuz continuará cerrado para presionar al enemigo. El efecto calmante que se esperaba con la intervención histórica de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no se ha producido. Faltan detalles de plazos y de cómo se pondrán en el mercado los barriles de las reservas, por lo que los expertos son escépticos sobre su efectividad si la violencia continúa. El único bálsamo que podría aflojar la extrema tensión sería, como recordaba ayer el propio director de la AIE, la reapertura del estrecho de Ormuz, una condición que parece alejarse tras el discurso de Mojtaba Jameneí.
En este contexto, la volatilidad vuelve a ser hoy la tónica en la negociación de materias primas. Tras tocar a primera hora los 101 dólares por barril, el brent frenó en parte la subida vertical, pero las advertencias del líder supremo de Irán han devuelto la agitación. El barril sube un 9% y se sitúa de nuevo por encima de los 100 dólares. También avanza el West Texas Intermediate (WTI), hasta superar los 95 dólares por barril. El gas natural avanza un 3% en los contratos TTF que se negocian en Países Bajos y se colocan en 51,4 euros por megavatio hora (Mwh).
El mensaje del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, acerca del cierre de la vía marítima se suma al incremento de las agresiones contra barcos que navegan por el golfo Pérsico y ha azuzado el nerviosismo. Tres buques han sido atacados en la mañana del jueves, según la autoridad marítima del Reino Unido, cerca de Basora, Irak, y al norte del puerto de Jebel Ali en Dubái. Unos ataques que han provocado el cierre temporal de la principal terminal de petróleo iraquí, decisión que también ha adoptado Omán. Las imágenes de petroleros ardiendo en aguas del Golfo son un reflejo del estado de la dureza de la situación sobre el terreno.
“Varios petroleros cargados con crudo iraquí están ardiendo en el golfo Pérsico, frente a la costa de Basora, envueltos en llamas y derramando petróleo en llamas al agua”, dijo a Reuters Tony Sycamore, analista de IG. “Esto parece marcar una respuesta iraní directa y contundente al anuncio de la AIE sobre una liberación masiva de reservas estratégicas, con el objetivo de frenar los precios descontrolados”.
El miedo a un conflicto largo ha ensombrecido el plan de emergencia de la AIE de poner en el mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas. La agencia, de momento, únicamente ha publicado las grandes cifras del acuerdo, y las dudas del mercado apuntan a cómo llegarán esos barriles a la venta y a qué ritmo. Como condición para ser miembro del club, los países se comprometen a garantizar la posesión de reservas de petróleo de emergencia equivalentes a 90 días de importaciones netas. En total, las reservas ascienden a unos 1.200 millones de barriles. En momentos de grandes perturbaciones del suministro, esas existencias pueden ponerse en el mercado para facilitar el flujo de crudo hacia donde se necesita.
En anteriores ocasiones que se han liberado reservas, los precios han tendido a bajar a medio plazo, aunque con un repunte inicial. No obstante, las cotizaciones han sido tan volátiles desde que estalló la contienda que puede ser difícil distinguir el impacto sobre precios de los suministros adicionales, de cualquier declaración contradictoria de Trump o de los ataques sobre el terreno en Oriente Próximo. En caso de que la guerra se alarga, los expertos coinciden en que la liberación de reservas apenas tendrá efecto.
A la pregunta de por qué está volviendo a subir el precio del petróleo a pesar del movimiento de la AIE, Warren Patterson, responsable de materias primas de ING, responde que “en primer lugar, no hay indicios de distensión en el golfo Pérsico, por lo que no se vislumbra un fin a las interrupciones en el flujo de petróleo”. Además, en cuanto a la liberación coordinada por la AIE, “existe preocupación sobre la velocidad a la que este petróleo llegará al mercado y si será suficiente”. En su opinión, “la única manera de que los precios del petróleo sigan bajando de forma sostenida es que el petróleo fluya a través del estrecho de Ormuz. De no lograrlo, los máximos del mercado aún están por llegar”.

04:07
Los mapas y las claves que explican cómo influye el estrecho de Ormuz en la guerra de Irán
El flujo de las reservas estratégicas de la AIE, del que aún no se han dado cifras, “no es nada comparado con los 20 millones de barriles diarios de interrupción por el cierre de Ormuz”, añade Neil Beveridge, director de investigación de Sanford C. Bernstein, a Bloomberg. Según cálculos de Reuters, la liberación puede sacar unos 100 millones de barriles adicionales a la venta en un mes, es decir, 3,3 millones de barriles diarios, muy poco frente a los 20 millones que han dejado de moverse por el cierre de Ormuz.
La propia Agencia Internacional de la Energía prevé en su informe mensual publicado hoy un descenso drástico en la demanda mundial de petróleo en marzo y abril a causa de las cancelaciones generalizadas de vuelos y a la reducción del uso de gases licuados del petróleo. El aumento de precios y su impacto en el crecimiento económico auguran además una menor demanda de crudo para el conjunto del año. La AIE prevé ahora que el consumo mundial de petróleo crezca en 640.000 barriles diarios, una revisión a la baja con respecto a la previsión de febrero de 850.000 barriles diarios. “La producción upstream suspendida tardará semanas y, en algunos casos, meses en volver a los niveles previos a la crisis, dependiendo del grado de complejidad del campo y del momento en que los trabajadores, los equipos y los recursos regresen a la región”, agregó la agencia.
Subida vertical
El barril de petróleo ha escalado más de 27 dólares, un 38%, en las casi dos semanas desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero, pasando de los 72,5 dólares previos a superar la barrera de los 100. La volatilidad ha alcanzado cotas nunca vistas: si el lunes el barril llegó a rozar los 120 dólares, en pocas horas la cotización bajó al entorno de los 90 después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipara una resolución rápida al conflicto, e incluso diera la guerra por “casi terminada”. A pesar de los mensajes del mandatario estadounidense, ante los indicios de que la contienda se recrudece conforme avanzan los días, el brent regresa a los 100 dólares.
Un petróleo a 100 dólares dispara los riesgos de que los precios y la inflación se desboquen en todo el mundo. La consecuencia inmediata y también la más evidente es el impacto en los combustibles. Hoy mismo se ha conocido que la gasolina se ha encarecido en España un 7,67% respecto a la semana anterior, mientras que el gasóleo lo hace en más de un 14%. En Estados Unidos, ayer se conoció que la inflación subió un 0,3 % en febrero, en línea con las previsiones, si bien se trata de un dato previo a los ataques.
Desde mitad de semana, Irán ha redoblado los ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz, y las autoridades de Teherán han llegado a decir que el mundo se prepare para un precio del petróleo de 200 dólares por barril. Horas antes de los ataques del jueves, tres buques mercantes fueron alcanzados el miércoles en aguas del Golfo, y la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que sus fuerzas habían disparado contra barcos en el Golfo que habían desobedecido sus órdenes. En otra señal de inestabilidad, Omán ha evacuado este jueves todos los barcos de su terminal de exportación de petróleo Mina Al Fahal como “medida de precaución”, lo que da muestra de las amenazas en la zona, informa Bloomberg.
Las abruptas oscilaciones en las materias primas tienen visos de continuar, al menos a corto plazo. Goldman Sachs ha advertido que los precios del petróleo podrían superar el pico de 2008 si los flujos a través de Ormuz se mantienen inactivos en marzo, según una nota que recoge Bloomberg. Ese año, el brent alcanzó un máximo de 147,50 dólares por barril debido al aumento de la demanda y el estancamiento de la oferta.
Benjamin Netanyahu
Israel Urges Iranians To Rise Up And Overthrow The Regime After Trump Declares The War ‘very Complete’
Published
4 days agoon
March 10, 2026By
Antonio Pita
Israel has intensified its appeals to Iranians to overthrow the Iranian regime — implicitly acknowledging its limited ability to topple it without an internal uprising.
The calls were made after U.S. President Donald Trump said the war in the Middle East is “very complete, preet much.” On Tuesday, the U.S. and Israeli military fact carried out their heaviest bombardments yet, after indications that Trump might be preparing to declare the conflict over. That, at least, is what global markets appeared to be betting on throughout the day, with Brent crude stabilizing around $92 after nearing $120 the day before.
“We are not looking for an endless war,” said Israeli Foreign Minister Gideon Saar.
Iranian authorities, meanwhile, are maintaining an increasingly defiant tone. The secretary of Iran’s Supreme National Security Council, Ali Larijani, has gone the furthest, urging Trump to “watch out”, warning that he could “be eliminated.”
After blocking shipments through the Strait of Hormuz — a route that once carried a fifth of the world’s oil and liquefied natural gas — the Iranian Revolutionary Guard has also declared that it will block oil exports to the Gulf unless the attacks stop. It has added that Iran, not the United States or Israel, will decide when the war ends. Trump said if this happens, Iran “will be hit by the United States of America 20 times harder than they have been hit thus far.”
The speaker of Iran’s Parliament, Mohammad Baqer Qalibaf, also used language that reflects a certain shift in tone. This change follows the after the initial triumphalism in Washington and Jerusalem after the strike that killed Iran’s supreme leader, Ali Khamenei.
Tens of thousands of people took to the streets on Monday to support the appointment of his son, Mojtaba, as the new supreme leader, in a show of strength by the regime. Qalibaf contradicted the U.S. president by stressing that Tehran is not seeking a ceasefire, but rather intends to “strike the aggressor in the mouth” so that it “will never think of attacking our beloved Iran again.”
Failed plans
Iranian Foreign Minister Abbas Araghchi said in an interview that the United States and Israel believed they would achieve “a quick and decisive victory” and bring about regime change “in a matter of two or three days,” but that “the option plan A was a failure, and now they are trying other plans, but all of them have failed as well.”
At least one of those approaches does not appear to be working: the “unconditional surrender” demanded by Trump, who will ultimately decide when the war ends, despite public statements from both Trump and Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu claiming they are acting in coordination
Another strategy — the popular uprising called for by Netanyahu — has also not yet materialized. Israel has been increasingly explicit that its objective is not only military (destroying Iran’s missiles and nuclear program) but also political: to bury the Islamic Republic nearly half a century after its founding. Netanyahu has described this as a long‑held dream that he can now pursue, with Trump in the White House and after weakening the militias supported by Iran.
On Tuesday, following Trump’s remarks about the imminent end of the war, Netanyahu placed responsibility for the regime’s downfall on the Iranian people. “Ultimately, it depends on them,” he said, urging Iranians to seize power and take to the streets despite the bombings and the bloody repression of protests earlier this year. “Our aspiration is to bring the Iranian people to throw off the yoke of tyranny
Our aspiration is for the Iranian people to free themselves from the yoke of tyranny […] There is no doubt that through the actions taken so far we are breaking their bones,” he said during a visit to the National Center for Emergency Health Operations.
Meanwhile, Mossad — Israel’s well‑known foreign intelligence service — posted a message on its Persian‑language Telegram channel urging the population to provide information and join its campaign. “Only one more step remains. Join people like you who have made the right decision. With us, a safe and better future in the new Iran awaits you and your family. Contact us through the secure channel,” the message reads.
Israel has also received its first diplomatic visit since the start of the war on February 28. The visitor was German Foreign Minister Johann Wadephul, representing one of the European countries that has most closely aligned itself with Israel and the United States. Germany’s chancellor, Friedrich Merz, had previously sided with Trump when the U.S. president called Spain a “terrible” ally within NATO and threatened to cut all trade relations.

Wadephul said at a press conference in Jerusalem that Germany’s priorities regarding Iran are the “verifiable” end not only of its “military nuclear program,” but also of its “ballistic missile program,” and that it must “stop posing a threat to its neighbors.”
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El Barril De Petróleo Supera Los 115 Dólares Tras Los Recortes De Producción De Varios Países Del Golfo
Published
6 days agoon
March 8, 2026
El barril de petróleo rebasa ya los 100 dólares en el mercado de futuros, una frontera tan temida como impensable hasta hace bien poco. Los precios tanto del West Texas, la versión estadounidense, como del Brent, la referencia europea, escalaron en la noche de este domingo más allá de esa barrera psicológica en la apertura del mercado de futuros, con repuntes superiores al doble dígito en ambos casos, colocándolos así en unos niveles que no se veían desde 2022, el año de la invasión rusa de Ucrania, y situando al mundo frente al abismo de una nueva crisis energética que amenaza con dañar el crecimiento económico y disparar la inflación.
Las subidas se recrudecieron conforme pasaron las horas, con el Brent llegando a dispararse más de un 28% en la mañana del lunes, hasta rozar los 120 dólares; el billete verde revalorizándose casi un 1% frente al euro, y la Bolsa japonesa contagiándose del pánico con una caída cercana al 7%. Los futuros del S&P 500, el principal índice estadounidense, adelantaban un desplome cercano al 2%, y los del Ibex 35 rozaban el 3%. Tras esos picos, los precios dieron una ligera tregua, pero el barril de petróleo se mantenía por encima de los 100 dólares.
La decisión de Irak (segundo mayor productor de la OPEP), Emiratos Árabes Unidos (tercero) y Kuwait (quinto), de recortar su producción al quedarse sin espacio para almacenarlo tras el bloqueo a sus exportaciones por el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, y el nombramiento de Mojtaba Jameneí para suceder a su padre como líder supremo de la República Islámica han precipitado los acontecimientos. El primer movimiento saca del mercado importantes cantidades de crudo, que en el caso de Irak suponen una reducción de hasta el 70% de su producción, según señala Reuters. Mientras que el nuevo liderazgo de Jameneí supone un desafío a EE UU, y aleja la tesis de un fin rápido de la guerra, algo clave para contener el impacto económico de la guerra sobre el crecimiento y la inflación.
El fin de semana comenzó con esperanza: el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, se disculpaba con sus vecinos del Golfo por los ataques y aseguraba que no continuarían. El tipo de mensaje que el mercado presumiblemente celebraría en la sesión del lunes. No dio tiempo para tanto: horas después, el país persa daba marcha atrás y los misiles sobrevolaban de nuevo Arabia Saudí, Qatar, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos.
La segunda semana de guerra empieza, por tanto, con tantas incertidumbres como la primera. No hay señales de que el conflicto esté a punto de terminar, continúan las suspensiones de vuelos, las disrupciones energéticas crecen, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que no habrá acuerdo sin rendición incondicional de Irán, algo sobre lo que no hay indicios que vaya a ocurrir a corto plazo.
Con los mercados cerrados por el fin de semana, solo la cotización del bitcoin, abierto 24 horas, podía ofrecer alguna pista sobre el estado de ánimo de los inversores, pero se ha mantenido prácticamente plana, por lo que las dudas hasta la reapertura eran muchas. ¿Alcanzaría el petróleo los 100 dólares? ¿Hasta dónde llegará el precio de la luz si el gas continúa su escalada? ¿Seguirá la brecha entre unas Bolsas estadounidenses que han encajado el golpe con entereza y unos índices europeos en caída libre? ¿Se mantendrá el papel de refugio del dólar? ¿Será suficiente el golpe inflacionista para alterar el rumbo de los tipos de interés de los bancos centrales?
Las primeras respuestas del mercado apuntan a lo peor. Y el deterioro se está produciendo a una velocidad inusitada. El banco de inversión estadounidense Goldman Sachs ya advertía de que si no se solucionaba la interrupción del flujo de crudo por el estrecho de Ormuz, los precios mundiales del petróleo podrían alcanzar los 100 dólares en cuestión de días, y los 150 dólares por barril a finales de mes. Ello supondría prácticamente duplicar el nivel al que abrió el pasado lunes, con la guerra ya en marcha. Y un golpe al bolsillo: los precedentes apuntan que un encarecimiento energético tiende a filtrarse a otros productos, porque sube el coste de transportarlos y producirlos.
Con una cesta de la compra todavía tensionada, el impacto sobre el poder adquisitivo se prevé severo. Según cálculos para España del Instituto Complutense de Análisis Económico (ICAE) actualizados en la mañana del domingo, si se mantuvieran hasta final de mes los precios actuales, el diésel haría subir la inflación de marzo cuatro décimas, la gasolina dos, y la electricidad 1,7. Es decir, solo estos tres elementos impulsarían el nivel de precios en 7,7 décimas adicionales. Y eso sin contar con el aumento que pueda deparar un barril de petróleo desbocado, ya por encima de los 115 dólares. Este viernes se conocerá el dato definitivo de inflación de febrero en España, pero el interés estará en la estadística de marzo, la que captará de lleno la crisis energética. El centro de estudios Funcas ya ha advertido de que puede repuntar por encima del 3%, lo que encaja con la tesis del ICAE.
Ante la falta de certezas, que amplifica las posibilidades de equivocarse a quienes se lancen a la piscina, el uso del condicional se impone en las predicciones, que se quedan obsoletas rápidamente al verse superadas por la velocidad a la que avanzan los precios de la energía, y el ejercicio favorito de los analistas es dibujar escenarios.
Pese a las turbulencias, la tesis central de Arun Sai, estratega de Pictet AM, es que los nervios en los parqués son un fenómeno temporal. “El temor predominante es un choque de precios de la energía tan violento como el que se dio con la invasión rusa de Ucrania. No puede descartarse, pero no es nuestro escenario base. Es raro que las crisis geopolíticas causen daños duraderos en el crecimiento económico y los mercados financieros. La gran excepción fue la crisis del petróleo en los años 70, y hay pocas señales de que se vaya a repetir”, señala. En 2022, el barril de petróleo rozó los 130 dólares, y el gas alcanzó los 340 euros por megavatio hora (ahora ronda los 50 euros).
Entrando en materia, augura caídas modestas de las Bolsas, complicaciones para los bonos, y apreciaciones del oro, el franco suizo y el dólar mientras el conflicto siga activo. Solo una eventual participación en la guerra de China o Rusia tendría, en su opinión, el impacto suficiente como para tirar abajo las acciones de forma significativa. Esa hipótesis, sin embargo, se antoja de momento lejana.
Después de tres años de subidas de doble dígito en el índice estadounidense S&P 500, el más popular entre los inversores, y en el Ibex 35, el selectivo español, ambos cotizan ahora ligeramente en negativo en lo que va de año —tras la peor semana en cuatro años para el Ibex—, igual que el Eurostoxx 50 o los parqués de París y Fráncfort. Pero los números rojos en este 2026 son todavía bastante ajustados, y cualquier noticia positiva sobre Irán podría propiciar un rebote y darle la vuelta a la tortilla. Este lunes, sin embargo, con el petróleo disparado, tiene todos los ingredientes para un nuevo descalabro bursátil.
Para Lorenzo Codogno, exsecretario del Tesoro italiano, Trump necesita cerrar la operación rápidamente por razones económicas y políticas —en noviembre son las elecciones de medio mandato, y el votante puede culparle de pagar más cuando va al surtidor—, mientras que Irán intenta ganar tiempo prometiendo represalias más severas. Sin avances a la vista, Codogno da por hecho que en el inicio de la semana las caídas continuarán en los mercados. “La situación en Irán es mucho más compleja que la de Venezuela. Podría haber muchas consecuencias imprevistas. Inevitablemente, los mercados financieros sufrirán un duro golpe el lunes, pero la reacción a medio plazo dependerá de la duración prevista del conflicto, que también determinará el impacto en los mercados energéticos y la economía global en general”.
La presión de los precios no deja de crecer. El combustible para transporte por carretera se encareció la semana pasada tanto en Europa como en Estados Unidos. Y ese factor, según Norbert Rücker, director de Investigación Económica de Julius Baer, podría convencer a la Administración estadounidense de que debe trabajar para reactivar el comercio a través de Ormuz, o incluso llevarle a restringir sus exportaciones de petróleo.
Pese a que el barril se vende ya por encima de los 100 dólares en los futuros, Rücker apunta a un shock transitorio. “Nuestro escenario base sigue siendo un repunte breve e intenso en los precios de la energía. No se han producido daños significativos a la infraestructura, y la amenaza militar de Irán parece estar disminuyendo. Ante la incertidumbre bélica, reiteramos nuestra opinión neutral sobre el petróleo y el gas natural”.
También en el flanco energético, la agencia de calificación Fitch Ratings estima que pese al cierre del Estrecho de Ormuz no debería haber problemas de suministro para Europa, gracias a que el periodo invernal de calefacciones a máximo rendimiento está próximo a terminar, así como a sus contratos a largo plazo para comprar gas a EE UU, y a su diversificación en otras fuentes más allá de Qatar —España, por ejemplo, importa la mayoría de Argelia, EE UU y Rusia—. “Dicho esto, un conflicto más largo tendría un impacto material sobre el gas y por tanto sobre los precios de la electricidad, dada la necesidad de rellenar las reservas de gas”.
Su escenario central es que la guerra durará menos de un mes, pero de prolongarse, señala a los productores de electricidad europeos como ganadores, y como perdedora a la industria electrointensiva, categoría en la que entran sectores como el químico, metalúrgico, de cerámica y cemento, entre otros.
Entre los países de la UE, coloca a Alemania, Italia y Polonia, que han pagado entre 110 y 130 euros por megavatio hora en enero y febrero, en una posición vulnerable, frente al mayor margen de que gozan Francia y España, donde el precio se ha movido en un intervalo de entre 50 y 70 euros por megavatio hora en los dos primeros meses del año.
Mientras tanto, el índice Vix, la gran referencia que sigue el mercado para medir la volatilidad de la Bolsa, también conocido como el índice del miedo, acumula una subida del 65% desde el pasado miércoles. Ese es el sentimiento que impera entre los operadores a la espera de dilucidar si, tras años de bonanza y altas rentabilidades, el incendio bélico de Oriente Próximo se trata solo de un amago de corrección bursátil o esconde algo tan profundo y siniestro como un cambio de tendencia, no solo para los mercados, sino para la economía global.
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