Clasificación Mundial de Baloncesto 2027 – Europa – tercera_ronda_grupos – jornada 1
Dinamarca
España
España arrancó la etapa de Chus Mateo como seleccionador con una cómoda piedra de toque, una victoria frente a la débil Dinamarca para abrir la fase clasificatoria camino al Mundial de Qatar 2027. Un equipo de clase media, sin los hombres de la Euroliga (excepto Almansa, liberado por el Madrid) ni quienes juegan en Estados Unidos, se apuntó el triunfo sin excesivos sudores antes de recibir el domingo en Tenerife a Georgia, sorprendentemente derrotada por Ucrania en Tiflis (79-92) pese a contar con Shengelia y Shermadini. Jaime Fernández (15 puntos) y el novato Osobor (12 y 8 rebotes) destacaron en la estadística junto a Paulí (8 y 8).
Alberto Díaz, Jaime Fernández, Santi Yusta, Dani Díez y Fran Guerra. Chus Mateo cargó su primer quinteto de todos los galones que tenía a mano. El base y capitán apenas tardó unos segundos en robar el balón y Guerra cazó bajo el aro los primeros puntos. Alberto Díaz se perdió el pasado Eurobasket por lesión y ahora regresa en busca del terreno perdido sin ceder un ápice de su identidad: el tajo defensivo del andaluz concedió a la selección la base sobre la que comenzó a caminar. Le secundó Jaime Fernández, otro campeón europeo en 2022 que quiere volver a los focos. Y el artillero Santi Yusta, el máximo anotador de la ACB, un hombre con los bolsillos llenos de puntos. España atrapó las primera ventajas frente a una Dinamarca acertada en el tiro. Chus Mateo refrescó el mecano primero con Cárdenas y el debutante Osobor y poco después con otras piezas para pintar un quinteto nuevo y conservar la velocidad en la circulación y las transiciones. Osobor lució corpachón, poderoso en el rebote ofensivo, y el equipo español alcanzó por delante la primera pausa pese a algunas concesiones defensivas y el poco acierto exterior (23-25).
España descubría las conexiones entre los nuevos chicos de la familia. Chus Mateo empleó a sus 12 muchachos y el pegamento volvió a ser Alberto Díaz, el mejor reflejo del espíritu gremial. La selección tapó los escapes de agua aunque le costaba encontrar cierta claridad en ataque en un tramo más espeso. Un par de triples que no tocaron aro simbolizaron el atasco. Dinamarca tampoco era el rival más afilado y en ese intercambio España amplió la renta antes del descanso gracias a la muñeca de Jaime Fernández: 33-45.
El refugio del triple y el volumen de Larsen eran las soluciones endebles de Dinamarca, una selección que nunca ha jugado un Mundial y desprovista, como España, de sus hombres de la Euroliga. Cárdenas y Osobor, los dos únicos de los convocados que militan fueran de la ACB (en Grecia y Alemania, respectivamente), exhibieron manos rápidas para el quite y piernas para conectar en el contragolpe. Almansa también progresó en el rodaje que necesita para codearse con los mayores en el club y en la selección. Y Lluís Costa, un debutante de 32 años, engordó el colchón (47-60).
A la espera del hueso más duro que es Georgia, pese a su patinazo, España aún debió arremangarse en el último cuarto para matar el encuentro, lastrada por un paréntesis en que concedió atrás más de la cuenta y perdió algo de fluidez frente al tablero. El empuje de Osobor, una buena noticia para la selección, cerró este inicio en la autopista hacia el Mundial.
La selección suma su segunda victoria seguida en el inicio de la etapa de Chus Mateo y en la clasificación para el Mundial de 2027
Clasificación Mundial de Baloncesto 2027 – Europa – tercera_ronda_grupos – jornada 2
España
Georgia
De una España a otra, un mundo. La selección cayó en el debut del pasado Eurobasket ante Georgia en un choque de brazos caídos y escaso espíritu competitivo. Fue el principio del adiós del conjunto de Scariolo. Tres meses después, ante el mismo rival liderado por Shengelia y Shermadini, una selección renovada y con otro ánimo firmó en Tenerife un encuentro mayúsculo por la solidaridad y energía de su juego y se apuntó la segunda victoria seguida en la clasificación para el Mundial de 2027. Y sin hombres de la Euroliga ni quienes jugan en Estados Unidos. Doble éxito, y doble mérito, tras ganar el pasado jueves a Dinamarca en el estreno de Chus Mateo. Pese al poco tiempo para acoplar la piezas y transmitir su mensaje, el técnico ha dejado sus pinceladas, un estilo más libre. La diferencia entre aquella España y esta no estaba solo en los nombres sino en el carácter. Yusta (17 puntos y 6 asistencias ) y Almansa (12 puntos y 9 rebotes) sobresalieron en la estadística.
Georgia es un hueso por dentro, terreno donde anidan Shengelia y Shermadini. Fue el pívot del Barça, liberado para las ventanas, quien abrió la lata con un lanzamiento exterior frente a una España atascada. El equipo echaba de menos al lesionado Jaime Fernández, uno de sus mejores generadores. La selección respiraba con los bingos lejanos de Reyes y Guerra, pero lo que ganaba con pico y pala en ataque lo concedía atrás sin tanta resistencia. Sanadze hurgó en la herida hasta que mandó parar Chus Mateo mientras agitaba el banquillo. El panorama empeoró antes de la primera pausa (19-22) cuando Osobor abandonó la pista por un golpe en la rodilla izquierda menos de dos minutos después de entrar. Ya no volvió a jugar.
La reacción pasaba por elevar el tajo defensivo y acelerar hacia el aro. El sprint era asunto de Álvaro Cárdenas, un descubrimiento. La fórmula, coronada con la muñeca de Busquets y Paulí, le sirvió a la selección para renacer y tomar la primera ventaja (32-29). Yusta tampoco faltaba a su cita con la red y España explotó al fin la energía de la sangre nueva frente a una Georgia sin pulmones en medio de un pabellón puesto en pie. La buena circulación de balón lanzaba a España, que dejó en 11 puntos a su rival en el segundo cuarto (47-33).
La selección había descubierto el camino. Defensa y acierto. Ese dos en uno lo reflejó el incansable Alberto Díaz cuando enlazó triple-robo-triple en solo 20 segundos. Mandaba el capitán y la tropa le seguía. El conjunto de Chus Mateo era un tren a toda velocidad ante los fogonazos de Shengelia y Shermadini, que a los 36 años se despedía de su selección. El equipo español marcaba físicamente la diferencia por su intensidad en disputar cada balón ante unos hombres de rojo rendidos. Paulí se lució con dos caños en la misma jugada para asistir a Reyes e Izan Almansa se multiplicaba en los dos tableros. Cada triple convertido era un acto de fe (70-46).
La tunda era de aúpa porque España incrementaba los decibelios mientras Georgia bajaba el volumen. La selección, superior en el rebote (ocho más) y enchufada para coleccionar 14 triples, se dio un paseo en el último cuarto, feliz en el esfuerzo colectivo. La nueva selección de Chus Mateo ha amanecido con las mejores sensaciones.
ESPAÑA, 90; GEORGIA, 61
España: Díaz (9), Reyes (8), Yusta (17), Salvó (9), Guerra (6) -cinco inicial-; Costa (4), Almansa (12), Osobor (0), Busquets (6), Paulí (5), Cárdenas (4), Alonso (10).
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Sobre la firma
Es redactor en la sección de Deportes. Estudió Comunicación Audiovisual. Trabajó en la delegación de EL PAÍS en Valencia entre 2000 y 2007. Desde entonces, en Madrid. Además de Deportes, también ha trabajado en la edición de América de EL PAÍS.