“Frustración y alivio”. Esas son las dos palabras con las que fuentes gubernamentales españolas definen su estado de ánimo después de que Francia y Alemania hayan certificado la defunción del NGF, el futuro avión de combate europeo de sexta generación. Frustración porque el NGF era el núcleo del NGWS/FCAS (Sistema de Armas de Nueva Generación/Futuro Sistema de Combate Aéreo), el mayor programa europeo de defensa de toda la historia, con un presupuesto estimado en unos 100.000 millones de euros.
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