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Italia Arde En El Peor De Los Infiernos, Fuera Del Mundial Por Tercera Vez Seguida

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Se estira Donnarumma y roza el balón. Pero entra en la portería y el meta, que se había convertido en santo durante el duelo, baja a los infiernos, rodillas al suelo y manos a las cabeza con bengalas a su espalda. El gol es de Bajraktarevic y sirve para que Bosnia alcance en los penaltis de la final de la repesca (1-1 y 4-1) y en Zenica el segundo Mundial en su historia después del de 2014; el cuchillazo es para Italia, que ha convertido el balón de fútbol en un drama, incluso después de jugar a lo que sabe y siempre fue, capaz de aguantar con uno menos desde antes del entreacto y llevar el envite a la prórroga y a los penaltis. Pero Pio Esposito y Cristante erraron sus lanzamientos e Italia, cuatro veces campeona universal, se perderá su tercer Mundial consecutivo —cayó frente a Suecia y Macedonia del Norte en los playoffs de clasificación de 2018 y 2022— cuando desde 1962 no había faltado a cita alguna. Sí que, también a última hora, irán Turquía (0-1 a Kosovo), Suecia (3-2 a Polonia) y República Checa (2-2 y 3-1 en los penaltis ante Dinamarca).

BIHBosnia

1 (4)

Nikola Vasilj, Sead Kolasinac (Kerim Alajbegovic, min. 45), Tarik Muharemovic, Amar Dedic, Nikola Katic, Ivan Basic (Haris Tabakovic, min. 70), Ivan Sunjic (Benjamin Tahirovic, min. 45), Esmir Bajraktarevic, Amar Memic (Dzenis Burnic, min. 70), Edin Dzeko y Ermedin Demirovic (Amir Hadziahmetovic, min. 114)

ITAItalia

1 (1)

Gianluigi Donnarumma, Gianluca Mancini, Riccardo Calafiori, Alessandro Bastoni, Matteo Politano (Marco Palestra, min. 45), Nicolò Barella (Davide Frattesi, min. 84), Manuel Locatelli (Bryan Cristante, min. 70), Sandro Tonali, Federico Dimarco (Leonardo Spinazzola, min. 90), Moise Kean (Francesco Pio Esposito, min. 70) y Mateo Retegui (Federico Gatti, min. 43)

Goles 0-1 min. 14: Kean. 1-1 min. 78: Haris Tabakovic

Penaltis: Falla Francesco Pio Esposito. 1-0. Haris Tabakovic. 2-0. Kerim Alajbegovic. 3-0. Esmir Bajraktarevic. Falla Cristante. 3-1. Sandro Tonali. 4-1. Benjamin Tahirovic.

Arbitro Clément Turpin

Tarjetas amarillas Benjamin Tahirovic (min. 53), Gianluigi Donnarumma (min. 80), Gattuso (min. 80), Tarik Muharemovic (min. 102), Nikola Katic (min. 113), Davide Frattesi (min. 120)

Tarjetas rojas Alessandro Bastoni (min. 40)

Por mucho que Italia gritase a pleno pulmón su himno, fiel reflejo del espíritu del técnico Gennaro Gattuso, a la que comenzó el encuentro quedó enmudecida (o así quiso parecerlo) por la propuesta de Bosnia, con el balón como hilo conductor, siempre jugando desde la raíz. El problema era que rompía con facilidad la primera línea de presión, pero se encallaba después porque le faltaba encontrar pasillos en campo ajeno, desplegarse en amplitud y profundidad, además del talento del último pase. Y aunque Bajraktarevic, Demirovic y el viejo rockero Dzeko —40 años y ahora en el Schalke de la Segunda alemana— dispararon con pistola de plástico, Italia explicó por arte de birlibirloque por qué es Italia.

Encerrado en su campo, sin apenas encadenar dos pases, cómodo incluso con el papel secundario, a Italia le alcanzó con un error —horripilante, eso sí— del portero rival. A Vasilj se le cayó el mundo encima después de que, sin apenas oposición, convirtiera un despeje en un pase al contrario, a Barella. Y de ahí salió el pasé a la carrera de Kean y el remate del delantero, de primeras y al palo opuesto. Dulce definición y amargo castigo para Bosnia, exigida a resquebrajar a una selección que hace honor a su tradición, bloque solidario y granítico de defensa.

Los planes de la Azzurra, sin embargo, se fueron al traste antes del descanso. Advirtió Dzeko con un remate de cabeza cruzado que no cogió portería por poco y acertó Memic al coger la espalda de la zaga italiana. Porque fue ahí cuando Alessandro Bastoni midió mal el riesgo y los tiempos; falta, último defensa y tarjeta roja, e Italia que redobla la apuesta porque debe ser Italia al cuadrado para sobrevivir. No se salió con la suya.

El soliloquio de Bosnia fue desde entonces el guion inamovible, un ataque y gol que solo cumplía la mitad del trato. Se pasaban de los remates torcidos a los centros huérfanos de rematador por milímetros, de los pases que pudieron ser pero no fueron a la gran ocasión de Kean a la contra, de los chutes que se estrellaban en las piernas a las paradas de Donnarumma. Y fueron unas cuantas, dolor de muela para Demirovic, Dzeko, Basic, Dedic, Katic, Memic, Alajbegovic…. Hasta que llegó un centro desde la banda derecha que Dzeko atacó en el segundo palo. El balón lo rechazó Donnarumma, pero ya no el posterior remate de Tabakovic. Bosnia estaba, al fin, más que viva.

Italia recuperó por un instante la ambición, con fútbol en campo rival, con los laterales progresando por los carriles. Y casi le cuesta la vida con un remate de Demirovic que el meta del City atajó fabulosamente para certificar que Italia no dejaría de ser Italia, ya en la prórroga. Período en el que se duplicó la maestría italiana defensiva y la de hacer la envolvente, que cualquier excusa es buena para retorcerse por el suelo, que cualquier balón fuera es la mejor de las ocasiones para tomar un café y que cualquier ocasión vale para iniciar un rifirrafe, incluso con Gattuso encarándose con Bajraktarevic. Tretas que le hicieron hacerse grande, al punto de que pareció jugar con uno más y no con uno menos, dominio relatado por un remate de Pio Esposito que Vasilj desvió a tiempo. Y aunque Italia recuperó esa vieja receta que tanto le dio, Tahirovic, Tabakovic, Alajbegovic y Baraktarevic superaron a Donnarumma y llevaron a Bosnia al éxtasis, al tiempo que a Italia al peor de los infiernos, uno que ya conoce desde hace tiempo, fuera de los Mundiales desde hace más de una década.

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Gica Hagi Volverá A Entrenar A La Selección Rumana Un Cuarto De Siglo Después

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La leyenda del fútbol rumano Gica Hagi volverá a dirigir a la selección de su país un cuarto de siglo después, anunció este domingo la Federación de Fútbol de Rumania (FRF). Su regreso ya estaba previsto a principios de esta semana cuando el máximo organismo regidor del deporte rey en este país de la Europa del Este decidió iniciar la negociación para incorporarlo al equipo técnico tras la marcha de Mircea Lucescu. Pero, las conversaciones se aplazaron por la muerte del antiguo seleccionador el pasado 7 de abril, pocos días después de que el combinado rumano cayera eliminado en la fase de repesca para el Mundial de Norteamérica de este verano. El exatacante del FC Barcelona y Real Madrid será presentado el lunes de manera oficial junto al presidente y el director técnico de la federación, Răzvan Burleanu y Mihai Stoichiță.

El Rey, también conocido como el Maradona rumano , empezará su nuevo cargo con dos partidos amistosos en junio: contra Georgia, en Tiflis el 2 de junio; y contra Gales, en Bucarest el 6 de junio. También disputará la Liga de las Naciones contra Suecia, Bosnia-Herzegovina y Polonia. Hagi, de 61 años, fue también el entrenador del equipo nacional entre septiembre de 2001 y noviembre del mismo año. Sólo comandó a los Tricolores en cuatro partidos: dos de los preliminares de la Copa del Mundo de 2002 en la victoria contra Hungría por 2-0 en Budapest y un empate a uno ante con Georgia; y dos de la repesca clasificatoria que acabaron uno en derrota 2-1 en Liubliana y 1-1 en Bucarest.

Entre 1982 y 2001, el futbolista zurdo que lideró la generación de oro del fútbol rumano —llevó a la selección a los cuartos de final del Mundial de Estados Unidos de 1994— ganó siete títulos ligueros —tres en Rumania y cuatro en Turquía— tres Copas rumanas, cuatro supercopas españolas (dos con el Real Madrid y otras dos con el Barcelona), una Copa turca una, Supercopa turca, una Copa de la UEFA con el Galatasaray y dos Supercopas europeas, con Steaua Bucarest y Galatasaray. Visitó la elástica de la selección rumana 125 veces y marcó 35 goles, máximo goleador junto con Adrian Mutu.

Como entrenador, ha sido dos veces el mejor técnico rumano del año y ha levantado cinco trofeos: dos títulos en la SuperLiga, la Copa de Rumania y la Supercopa de Rumania con el Faro Contanța y la Copa de Turquía con el Galatasaray. A lo largo de su carrera, Gica Hagi también entrenó en Bursaspor, Poli Timisoara, FCSB y Viitorul (actual Faro). La última aparición de Hagi en público se produjo durante el funeral de Lucescu. Visiblemente afligido, se acercó al estadio Arena Nacional de Bucarest en los dos días de vigilia. ¡Fue tan importante en mi vida! Una persona tan querida que confió en mí desde el principio. Siempre me apoyó cuando tenía que hacerlo”, dijo.

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Antoine Griezmann

Simeone Asume El Dolor De La Derrota: “Me Duele Lo De Hoy Mucho. Necesitábamos Ganar Y No Pudimos Hacerlo”

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Una riada de aficionados del Atlético colapsó la entrada a La Cartuja desde el Puente de la Barqueta a eso de las seis de la tarde. La afición rojiblanca respondió a la llamada de su equipo en la final. Más le costó a los jugadores, sorprendidos por un gol inicial, golpeados por una salida a destiempo de Musso. En ese intervalo, el Atlético vivió de los fogonazos de Griezmann, los intentos de ordenar el tráfico de Koke y, sobre todo, de Lookman. Hay algo que desconcierta en el fútbol del nigeriano. No se sabe muy bien si es un extremo o un delantero. Lo que sí le sienta bien es el estadio de La Cartuja. Su gol sostuvo al Atlético en el primer tiempo, aunque Simeone se la jugó. En el minuto 62, el entrenador argentino tomó una decisión arriesgada. Sacó del campo al nigeriano, que se estaba marcando un buen partido, para meter a Sorloth. Dejó en el campo a Julián, que no estaba jugando a un nivel brillante. Algunos, en la grada, apostaron por la salida del campeón del mundo. El Cholo decidió tirar de galones y acertó. Al menos hasta la tanda de penaltis definitiva.

“Lo hice porque entendía que con Sorloth de nueve podíamos tener más situaciones de gol y entendía que Julián y luego Baena podían hacer lo que estaba haciendo Lookman. Tenemos jugadores muy importantes y lo entendí de esa manera”, admitió Simeone en rueda de prensa.

“Después del primer gol volvimos a caer en un ritmo bajo, con poca intensidad. El segundo tiempo fue el que había que jugar. Encontramos el 2-2, pudimos hacer el tercero ya sea con Cardoso o Baena y nos fuimos al alargue donde tuvimos una cada uno. Competimos muy bien, dieron todo lo que teníamos pero esta vez los penaltis fueron para ellos. Felicito a la Real”, afirmó el técnico argentino. “No estoy pensando en el Arsenal, me duele lo de hoy mucho. Necesitábamos ganar, no pudimos ganar. Sabemos que dimos todo, eso me da mucha tranquilidad”, finalizó el argentino.

Fue entonces cuando Julián se liberó. Asumió los galones y se convirtió en el futbolista más decisivo del Atlético. Fue el hombre clave porque siempre se ofreció donde es más complicado, en el borde del área, donde sufrió, por ejemplo, Sorloth. En medio del descomunal esfuerzo de Llorente, Julián se sacó un control diabólico y un disparo con la izquierda que se convirtió en el empate del Atlético. Un gol a la altura de muy pocos jugadores y que mostró el talento del campeón del mundo, el hombre de los goles decisivos. Sin embargo, en la tanda de penaltis, Marrero le detuvo el lanzamiento al astro argentino, que había lanzado un balón al larguero en la prórroga. Fue consolado por sus compañeros. Ganó la Real.

Todo eso lo vio desde el banquillo Lookman, quien debutó recién fichado por el Atlético en los cuartos de final de la Copa en este mismo estadio de La Cartuja. Ahí mostró sus condiciones con un gol a los 37 minutos y una movilidad que desconcertó a los defensas del Betis. “¿Pero quién es este Lookman?”, se oyó en el vestuario verdiblanco aquella noche. Fue una jornada feliz para el Atlético y para el nigeriano. En el mismo escenario, ahora en la gran final de la Copa, Lookman fue más extremo que delantero. Se convirtió en la única salida de un Atlético atascado, que encontró en el rojiblanco un elemento distorsionador para la Real. Se forjó un gran duelo con Aramburu, un lateral de los antiguos, de los pequeños jugadores capaces de darse la vuelta en medio segundo. Matarazzo admitió el uno contra uno de su jugador contra Lookman mientras Barrenetxea se liberaba de las funciones ofensivas. Una apuesta con riesgo, pero también efectiva.

A los 19 minutos, Lookman volvió a mutar en delantero. Se revolvió en el área para enchufar lejos de Marrero un estupendo disparo. Definitivamente, le sienta bien La Cartuja a Lookman, que cantó a los cuatro vientos el gol del empate de un Atlético algo reservón, tapado en la banda derecha, donde Giuliano ni la olió, mucho más vivo en esa zona izquierda. Lookman realizó una gran jugada en el minuto 31, con un pase atrás que no pudo rematar Girezmann. El delantero se ha adaptado a las mil maravillas a lo que le pide Simeone. Ataca el espacio cuando debe y sabe jugar también el uno contra uno. En uno de ellos ante Aramburu dejó el brazo atrás para que le pitaran falta. No la aceptó de buenas maneras el delantero, como tampoco quiso colocarse en una barrera ante una falta lateral de la Real. Alberola tuvo que insistirle mucho. Todavía, el minuto 42, lanzó fuera un balón antes de que Musso arrollara a Guedes.

Falta final, silencio y larguerazo

Lookman mantuvo su protagonismo en el segundo tiempo. Le dejó un buen balón a Griezmann, que el francés remató alto. También le sacó una falta a Aramburu que pudo ser amarilla y todavía se sacó un disparo con peligro en el minuto 60. Simeone, sin embargo, dejó de creer en la mística de Lookman en La Cartuja. El flamante fichaje invernal del Atlético (35 millones al Atalanta). Abandonó su campo preferido porque el técnico argentino apostó por Sorloth. Un tipo de delantero que no tiene que ver con el nigeriano, que se marchó de la final con un gol y dos disparos fuera de la meta de Marrero. Fue entonces cuando Julián se afinó. Con su protagonismo, con su golazo y todavía en el minuto 95 cuando se hizo el silencio en La Cartuja. Una falta en el borde del área, más o menos en el mismo lugar donde sembró el terror en el Camp Nou, pudo ser el 3-2 para el Atlético. El balón dio en la barrera. Respiró la afición de la Real Sociedad, que celebró por todo lo alto su tercera Copa del Rey. La segunda que logró en La Cartuja, entonces sin público. A Julián le tocó rumiar sus heridas por la derrota.

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Baloncesto

El Palau Abraza A Pesic Y El Barça Se Gana El Derecho A Soñar

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Había dos partidos esta noche en el Palau Blaugrana. Uno en la cancha, con el Barça jugándose la vida en la Euroliga. Otro en las gradas, y en los corazones de una afición que no había olvidado lo que le debe a Svetislav Pesic. Y los dos los ganó el Barça.

Antes del salto inicial, el Palau se detuvo. El vicepresidente Rafael Yuste entregó al técnico serbio una fotografía enmarcada con el mensaje “¡Gracias, Sveti!”, y la afición respondió con una ovación larga, sentida, de pie. Pesic, visiblemente emocionado, levantó las manos al techo del pabellón y se llevó la mano al pecho. Casi 77 años, 46 sobre los banquillos, una figura que no necesita presentación. En la pista estaban presentes los dos campeones de Europa del Barça, los de 2003 y los de 2010, para arropar al hombre que encendió la primera llama.

🔵🔴 El Palau Blaugrana ret homenatge a Svetislav Pesic

✅ El tècnic serbi rep un reconeixement especial abans del seu darrer partit a l’Eurolligahttps://t.co/jeLG6pNtMN

— Barça Basket (@FCBbasket) April 17, 2026

Después, el baloncesto mandó, como siempre ha querido Pesic. Y el Barça no tardó en dejar claro que esta noche no había margen para la nostalgia. Los azulgrana arrancaron con demasiadas pérdidas y el Bayern, sin nada que perder y con el desparpajo de quien juega liberado, se aprovechó para adelantarse en el marcador (7-12 en el minuto 7). Pero el equipo de Pascual no perdió la calma. Agarrado a Clyburn, Brizuela y un Youssoupha Fall que lleva semanas siendo el gigante que nadie esperaba, el Barça fue ganando terreno hasta colarse por delante en la última jugada del primer cuarto (20-19).

A partir de ahí fue otra historia. Un parcial de 12-2 al inicio del segundo cuarto desinfló a un Bayern que, en cuanto se vio por detrás, pareció recordar que llevaba semanas sin opciones de nada. El 42-31 del descanso todavía dejaba algo de intriga, pero el Barça salió del vestuario con las ideas clarísimas. Tres triples consecutivos de Vesely, Clyburn y Satoransky, este último en su regreso tras cuatro partidos de baja, dinamitaron el partido de golpe (55-36) y lo convirtieron en un paseo.

Clyburn fue el mejor de los azulgranas con 22 puntos y 7 rebotes. Fall firmó un doble-doble de 14 puntos y 11 rebotes que arrancó cánticos de “MVP” en el Palau. Brizuela aportó 16 puntos y tapó una mala noche de Punter, que no anotó su primera canasta hasta el último cuarto. Y Satoransky, pese a llegar con el alta médica apenas minutos antes del partido, demostró que su presencia cambia la cara del equipo.

Pesic ya había ganado su partido antes del salto inicial. El resultado final, 95-69, es tan abultado que casi resulta cruel para su última noche en la Euroliga, pero el técnico serbio la vivió con la dignidad de siempre. El Barça acaba noveno y recibirá el martes al Estrella Roja en el play-in. Si gana, el viernes tendrá que viajar para medirse al perdedor del Panathinaikos-Mónaco. El playoff europeo sigue vivo. De momento, una semana más. En caso de pasar el corte, se medirán a Olympiacos por un hueco en la Final 4.

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