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Ataque contra Irán

La Administración De Trump Encadena Contradicciones Sobre Los Planes De La Guerra Contra Irán

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Cuantos más días pasan, más confuso se vuelve el objetivo o la duración prevista de la ofensiva contra Irán, en un conflicto que se amplía por Oriente Próximo y que, pese a las declaraciones entusiastas de Washington, parece enredarse. El presidente estadounidense, Donald Trump, por un lado sugiere que su objetivo es el cambio de régimen, pero por el otro asegura que la meta es impedir que Irán tenga armas nucleares. Y ofrece plazos cada vez más extensos para la nueva guerra. Si el domingo habló de cuatro o cinco semanas, ahora advierte que ese plazo puede ampliarse y asegura que Estados Unidos tiene la “capacidad de continuar mucho más tiempo”. El Pentágono, por su parte, habla de una guerra que requerirá “tiempo” y anuncia el envío de refuerzos. Y antes de una sesión informativa a puerta cerrada con legisladores, el secretario de Estado, Marco Rubio, ha repetido el argumento de su Administración de que el motivo de atacar fue “preventivo”. Pero esta vez ha añadido un detalle inédito: que Israel iba a golpear primero a Irán y Teherán, en ese caso, hubiera bombardeado posiciones estadounidenses como represalia.

Que la operación va a ser larga, más de lo que apuntaba un Trump eufórico el sábado, parece ser una de las conclusiones a las que está llegando la Casa Blanca, pese al triunfalismo de su líder, que insiste en que la campaña avanza más rápido de lo esperado y que los progresos se acumulan de hora en hora. El presidente llegó a hablar el pasado sábado de “dos o tres días” para dar la Operación Furia Épica por concluida. El domingo dijo que el cálculo siempre había sido de “cuatro o cinco semanas”. En una ceremonia de condecoración de veteranos en la Casa Blanca este lunes, el republicano ha vuelto a prorrogar el plazo.

“Desde el principio habíamos previsto cuatro a cinco semanas, pero tenemos la capacidad de ir mucho más tiempo que eso”, ha declarado Trump durante la ceremonia en la Casa Blanca, y ante la presencia de su jefe de Estado Mayor, el general Dan Caine, y su secretario de Defensa, Pete Hegseth. “Lo haremos”.

El republicano ha enumerado también los objetivos que busca en esta ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán: “Estamos destruyendo las capacidades de misiles de Irán, y lo estamos haciendo a un buen ritmo”. Además, los ataques “están aniquilando su ejército” y buscan asegurarse de que Irán “nunca pueda obtener un arma nuclear”. Que Teherán no pueda continuar su patrocinio de grupos radicales islamistas en Oriente Próximo también es otra de las metas.

Desde el comienzo de la operación, el sábado, las explicaciones de Trump han llegado por vías poco ortodoxas. A diferencia de otras intervenciones militares anteriores, no ha ofrecido una rueda de prensa televisada. En su lugar, ha difundido dos vídeos para anunciar el lanzamiento de los ataques y su continuación, ha enviado algunos mensajes por redes sociales y ha hecho numerosos comentarios a distintos medios en declaraciones telefónicas. El resultado ha sido una peculiar mezcla de versiones diferentes, en las que el propio inquilino de la Casa Blanca se ha contradicho a sí mismo o a las notificaciones que llegaban desde el Pentágono.

Este fin de semana, altos cargos estadounidenses que hablaron bajo la condición del anonimato habían justificado la ofensiva como un ataque “preventivo” porque, según afirmaron, Irán planeaba bombardear objetivos estadounidenses de modo inminente. El domingo, representantes de la Administración de Trump informaron en sesiones a puerta cerrada a personal del Congreso de que los servicios de inteligencia de Estados Unidos no consideraban que Irán estuviera preparando ataques preventivos contra este país, según ha publicado la agencia AP, que cita a tres fuentes conocedoras de esas sesiones informativas.

En una comparecencia en el Capitolio para informar a los principales legisladores de ambos partidos a puerta cerrada sobre el conflicto, Rubio ofrecía una nueva variación sobre el leitmotiv del ataque preventivo: Estados Unidos pensaba que Israel se disponía a bombardear la República Islámica y, en ese caso, Teherán golpearía a su vez a las fuerzas norteamericanas en Oriente Próximo.

“Sabíamos que habría una acción israelí. Sabíamos que eso precipitaría un ataque contra las fuerzas estadounidenses, y sabíamos que si no íbamos a por ellos preventivamente antes de que ocurriera eso, sufriríamos más bajas”, ha agregado el alto cargo, en comentarios a la prensa en el Capitolio antes de reunirse con los legisladores.

El fin de semana, el presidente estadounidense y su entorno ofrecían objetivos divergentes. En su discurso inicial, Trump instó a los iraníes a sublevarse y tomar el control de su gobierno. Un día después, la Casa Blanca emitió un comunicado en el que aseguraba que no, que la meta de los ataques era desarticular los programas nuclear y de misiles balísticos iraníes. En diversas comparecencias en los programas de las cadenas de televisión estadounidenses, el senador Lindsey Graham, un firme partidario de Trump que con frecuencia hace las funciones de portavoz informal, se expresó de manera similar.

El propio presidente insinuó, también, su disposición a mantener en el poder a los nuevos dirigentes del régimen de los ayatolás, tras la muerte el sábado en los bombardeos del líder supremo iraní, Ali Jameneí. Esta sería una solución muy similar a la fórmula empleada en Venezuela, donde se ha cambiado todo para que nada cambie y, tras la captura del antiguo presidente Nicolás Maduro, los antiguos dirigentes chavistas siguen en el poder.

Según declaró en una entrevista telefónica a la revista The Atlantic, el republicano está preparado para entablar conversaciones con estos nuevos líderes. “Quieren negociar”, aseguró, sin querer señalar cuándo o cómo podrían tener lugar esos hipotéticos contactos, que parecían apuntar a una recuperación de las fracasadas conversaciones de Ginebra para limitar el programa nuclear iraní.

Más tarde, el inquilino de la Casa Blanca apuntó que los mismos misiles que mataron a Jameneí eliminaron a 48 altos cargos del régimen, incluidos algunos nombres que él había barajado para hacerse cargo del país. Horas más tarde, en un segundo vídeo, volvió a instar a los iraníes a “recuperar su país” y arrebatar el control al régimen, y llamó a las fuerzas armadas a deponer las armas bajo la promesa de inmunidad. Estados Unidos “estará ahí para ayudar”, prometió. Este lunes, sin embargo, no ha hecho alusión alguna a esos llamamientos.

Y en una rueda de prensa también este lunes, la primera del Gobierno estadounidense desde el comienzo de los bombardeos, el Pentágono volvió a insistir en que los objetivos no incluyen el fin del sistema teocrático. “Esta no es una guerra de cambio de régimen, aunque, como resultado de la operación, el régimen ha cambiado”, sostuvo Hegseth.

“Tienen una meta, pero no es cambio de régimen. Es implosión del régimen”, opina Trita Parsi, vicepresidente del think tank Quincy Institute for Responsible Statecraft. “La esperanza es degradar las capacidades iraníes, o las capacidades represivas del Estado, tanto como sea posible, con la esperanza de que milagrosamente el pueblo iraní se levante y tome el poder. Y que lo que quede de apoyo al sistema iraní se disuelva de alguna manera”.

Por el momento, el Pentágono se prepara para la prolongación del conflicto. En la rueda de prensa, Caine anunció que “incluso hoy mismo” Estados Unidos sigue enviando refuerzos a Oriente Próximo. La Administración advirtió a un público con una tolerancia muy escasa a las bajas en combate que habrá más muertos y heridos entre sus soldados. Este lunes, el Departamento de Defensa anunció el fallecimiento de tres de los militares heridos el domingo por un misil iraní en una base militar estadounidense en Kuwait, lo que eleva el número de muertos estadounidenses a seis. Otros 18 soldados se encuentran heridos graves, el triple que la cifra que el Comando Central facilitó el domingo. “Las cosas son así”, afirmó Trump en su alocución ese día. “Pero haremos lo posible para que no ocurra”.

No está claro si, en la operación, Washington se plantea desplegar tropas en suelo iraní, algo que los expertos consideran imprescindible si el objetivo resulta ser hacerse con el control del país o imponer un cambio de régimen. El Pentágono ha asegurado que en estos momentos no cuenta con soldados sobre el terreno, pero no ha querido esclarecer si se lo plantea en el futuro.

Trump, por su parte, no lo ha descartado. “No me da escalofríos desplegar soldados sobre el terreno. Cada presidente dice que no va a haberlos. Yo, no”, aseguró en otra entrevista telefónica este lunes, al New York Post. Y en declaraciones a la cadena CNN, advirtió de que el conflicto aún podría hacerse mayor: según aseguró, aún no ha lanzado “la gran oleada” de ataques. “Tenemos el mejor ejército del mundo y lo estamos utilizando. Ni siquiera hemos empezado a golpearlos con fuerza. La gran oleada ni siquiera ha ocurrido aún. Llegará pronto”, predijo.

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Última Hora Del Ataque De Estados Unidos E Israel Contra Irán, En Directo | EE UU Asegura Que Ha Golpeado Más De 90 Objetivos Militares Iraníes En El Bombardeo Contra La Isla De Jarg

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El precio del crudo se dispara un 37%, con el barril sobre los 100 dólares

La guerra que se libra por parte de Estados Unidos e Israel contra Irán desde el pasado 28 de febrero ha disparado el precio del petróleo en tan solo dos semanas un 37%, con el barril en torno a los 100 dólares y una subida en el año del 64%.

Desde el estallido de la guerra, el precio del petróleo brent, de referencia en Europa, ha tenido un continuo vaivén según la evolución de la tensión en Oriente Próximo y las distintas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la duración del conflicto. 

El pasado lunes, el brent escaló un 30% y llegó a 119,50 dólares, lo que produjo el desplome de los mercados bursátiles, sin embargo, ese mismo día Trump afirmó que la guerra con Irán estaba prácticamente terminada y el crudo comenzó a caer y llegó a los 90 dólares. La volatilidad de ese día permitió que el brent registrara primero la mayor subida de su historia, de 26,7 dólares, y después también la mayor caída intradía.

El martes, el brent siguió retrocediendo posiciones y se desplomó un 11,28%, hasta 87,80 dólares, aún con la idea lanzada por Trump de que la guerra sería breve.

Estas bajadas no duraron mucho, ya que un día después, el miércoles, el petróleo volvía a subir más del 5% y el barril se acercaba a los 93 dólares, a pesar de que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) había anunciado que liberaba 400 millones de barriles, la mayor intervención de reservas de la historia. 

En la madrugada del jueves, el barril alcanzaba los 101,59 dólares, un alza que se moderaba a lo largo de la mañana, pero que volvía a coger fuerza después de que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtabá Jameneí, dijera que el estrecho de Ormuz debe permanecer cerrado, lo que llevó de nuevo al crudo a los 101 dólares.

En paralelo al brent, el West Texas, de referencia en Estados Unidos, ha registrado fuertes oscilaciones, y actualmente cotiza en el entorno de los 97 dólares.

Las exportaciones de crudo de Oriente Próximo, que normalmente dependen del estrecho de Ormuz, son de aproximadamente 16 millones de barriles diarios. (Efe)

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Trump Pide Crear Una Flota Internacional Que Proteja El Estrecho De Ormuz Tras Bombardear La Estratégica Isla De Jarg

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Estados Unidos ha golpeado a Irán donde más le duele. Este viernes, Donald Trump ha anunciado el bombardeo de objetivos militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera iraní y por la que pasa el 90% de las exportaciones de crudo de la República Islámica. Ese ataque, una represalia directa a las medidas de Teherán para bloquear el estratégico estrecho de Ormuz, representa una escalada en la guerra de Oriente Próximo.

La Casa Blanca trata de restablecer el tráfico por la vía fluvial de Ormuz, por donde habitualmente transita una quinta parte del petróleo mundial. Por eso, el mandatario republicano ha dado por seguro este sábado que “muchos países, especialmente aquellos afectados por el intento de Irán de cerrar el estrecho de Ormuz, enviarán buques de guerra —en coordinación con los Estados Unidos de América— para mantener el estrecho abierto y seguro”.

A través de una publicación en su red social, Truth, ha escrito: “Es de esperar que China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otras naciones afectadas por esta restricción artificial envíen buques a la zona, a fin de que el estrecho de Ormuz deje de representar una amenaza proveniente de una nación que ha sido totalmente descabezada”. Al tiempo que ha añadido que Estados Unidos “bombardeará sin tregua la línea costera y hundirá continuamente las embarcaciones y buques iraníes”, en referencia a los ataques a la isla de Jarg.

Trump ha precisado que los proyectiles sobre el enclave estratégico de Jarg no han tocado, por el momento, las instalaciones petroleras de la isla, sino solo las militares. En todo caso, es un paso más, pues las fuerzas estadounidenses habían evitado en las primeras dos semanas de guerra golpear un punto vital de la economía iraní y del sector energético mundial.

Tras ese ataque, la Guardia Revolucionaria de Irán ha emitido este sábado un comunicado anunciando que responderá reduciendo a cenizas los activos de Estados Unidos en el Golfo. Si las fuerzas estadounidenses no abandonan la región, ha dicho, serán “enterradas bajo los escombros”.

Este sábado por la mañana, un misil impactó contra un helipuerto situado dentro de la Embajada estadounidense en Bagdad, que ha pedido a sus ciudadanos que “abandonen Irak de forma inmediata”. Las autoridades estadounidenses explican que milicias afines a Irán “han atacado repetidamente la zona internacional en el centro de Bagdad. También se han producido “repetidos ataques” en las inmediaciones del aeropuerto de Erbil y en el consulado general. “No viajen a Irak bajo ninguna circunstancia. Si se encuentran allí, abandonen el país de inmediato”, ha pedido la embajada.

Las milicias vinculadas al régimen iraní han atacado instalaciones diplomáticas estadounidenses, empresas e infraestructuras energéticas operadas por Estados Unidos, y amenazan con continuar atacándolas. “También han atacado hoteles frecuentados por extranjeros y otras instalaciones con vínculos con Estados Unidos en todo Irak, incluyendo el Kurdistán iraquí. “Los estadounidenses corren el riesgo de ser secuestrados, y algunos ciudadanos estadounidenses han sido blanco de ataques”, advierte la embajada.

El ejército iraní ha advertido a su vez de que también podría atacar puertos y muelles en los Emiratos Árabes Unidos como represalia.

Las milicias vinculadas al régimen iraní han atacado instalaciones diplomáticas estadounidenses, empresas estadounidenses e infraestructura energética operada por Estados Unidos, y han amenazado con continuar atacándolas, continua la embajada. “También han atacado hoteles frecuentados por extranjeros y otras instalaciones con vínculos con Estados Unidos en todo Irak, incluyendo el Kurdistán iraquí. “Los estadounidenses corren el riesgo de ser secuestrados, y algunos ciudadanos estadounidenses han sido blanco de ataques”.

El ataque contra la isla de Jarg, aseguró Trump, ha “pulverizado todos los objetivos militares de Irán en su joya de la corona”. No obstante, puntualiza que ha dejado intacta la infraestructura petrolera “por razones de decencia”. La operación buscaba inutilizar las instalaciones iraníes para lanzar misiles y minas que le permitían controlar el paso por el estrecho de Ormuz.

El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ha precisado que el ataque sobre Jarg ha logrado destruir instalaciones de almacenamiento de minas navales, búnkeres de misiles y otros emplazamientos militares. En un mensaje en X, el Comando Central afirma que han atacado “con éxito más de 90 objetivos militares iraníes en la isla de Jarg, preservando al mismo tiempo la infraestructura petrolera”.

Trump ha advertido, no obstante, a las autoridades iraníes de que reconsiderará su decisión de no atacar la infraestructura petrolera y ordenará golpear esos objetivos si “Irán o cualquier otro hace cualquier cosa para interferir con el tráfico marítimo libre y seguro por el estrecho de Ormuz”.

“[Irán] no tiene capacidad de defender nada que queramos atacar. ¡No hay nada que pueda hacer!”, prosigue en su mensaje el presidente estadounidense. Y concluye, tras insistir en que jamás permitirá que Teherán pueda contar con armas nucleares: “Las fuerzas iraníes, y todas las implicadas en este régimen terrorista, demostrarían sensatez si entregan las armas y salvan lo que queda de su país, que no es mucho”.

Los ataques no han afectado ni siquiera indirectamente a las instalaciones petroleras, según Teherán. “Actualmente, las exportaciones, las importaciones y las actividades de las empresas con sede en esta isla continúan con normalidad”, declaró Ehsan Jahaniyan, vicegobernador de la provincia de Bushehr, según Nour News, un medio vinculado a la Guardia Revolucionaria. La operación estadounidense tampoco parece haber recuperado el control del estrecho de Ormuz, donde miles de barcos petroleros siguen bloqueados, esperando a tener garantías para emprender la travesía por esta vía fluvial por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.

El precio del petróleo se ha disparado en un 40% desde el comienzo de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, y el barril de petróleo Brent ronda los 100 dólares tras alcanzar máximos en torno a los 120 dólares a comienzos de la semana.

Esta semana Trump había asegurado que la isla de Jarg no estaba “en los puestos más altos de la lista” de objetivos a atacar en la guerra. Pero también puntualizaba el viernes, en una entrevista emitida en las emisoras de Fox News Radio, que ese centro petrolero es “una de muchas cosas” en esa lista, y que él puede “cambiar de opinión en cuestión de segundos”.

El Pentágono declara haber golpeado más de 5.000 objetivos en todo el territorio iraní, pero hasta ahora había esquivado cuidadosamente bombardear Jarg pese a ser, a simple vista, un objetivo obvio. La razón, en parte, está en el riesgo de disparar aún más los precios del crudo. Los expertos consideran que la destrucción de la terminal podría precipitar el coste del Brent por encima de los 150 dólares el barril.

Destino de los oleoductos

A unos 40 kilómetros al oeste de las costas iraníes, la isla, celosamente protegida por Irán y de acceso prohibido, es el punto donde terminan los oleoductos del centro y el oeste del país. Establecida como terminal petrolera por la estadounidense Amoco, fue nacionalizada, como el resto del sector energético iraní, tras el triunfo de la Revolución Islámica encabezada por el ayatolá Jomeini en 1979.

La mayor parte de las costas iraníes son poco profundas, y sus aguas, demasiado cenagosas para permitir el atraque de los grandes buques petroleros de los gigantes internacionales. Pero Jarg se encuentra en aguas lo suficientemente profundas como para permitir las maniobras de barcos de gran calado.

Los bombardeos en la isla llegan cuando Estados Unidos ha asegurado que tomará medidas para garantizar que el estrecho de Ormuz se mantiene abierto al tráfico marítimo. Como parte de ese plan, el Pentágono ha enviado un nuevo contingente de tres barcos anfibios y miles de infantes de Marina a la región. Además, el Departamento de Estado ha ofrecido diez millones de dólares (nueve millones de euros) por información que conduzca a la captura del nuevo líder iraní, Mojtaba Jameneí, cuyo paradero se desconoce, y otros nueve altos cargos del régimen.

Las amenazas iraníes de cerrar el estrecho de Ormuz y los ataques de ese país contra navíos mercantes en el Golfo han hecho que el tráfico marítimo por el paso haya quedado casi paralizado, ante la negativa de los barcos y sus navieras a atravesarlo por miedo a ser bombardeados. El viernes, un Trump exasperado había instado a los buques a demostrar “agallas” y cruzar el estrecho.

En declaraciones antes de viajar a Florida para pasar el fin de semana en su residencia privada, Mar-a-Lago, el mandatario había asegurado también que los barcos de guerra estadounidenses “empezarán pronto a escoltar barcos en el estrecho de Ormuz”. “Muy pronto”, insistió. También subrayó que “la guerra va a durar todo lo que sea necesario”, después de que a comienzos de la semana dijera que el conflicto estaba “casi terminado” y el fin estaba muy cerca.

A la pregunta de si los intereses de Estados Unidos difieren de los de Israel, Trump respondió: “Pueden ser algo diferentes, supongo. Somos países distintos, pero nuestro poderío militar es mucho mayor, gracias a que lo reconstruí en mi primera presidencia”.

El escenario libanés

El conflicto se recrudece también en Líbano, donde ya han muerto al menos 826 personas en las dos semanas que ha cumplido la guerra. Este sábado, un ataque israelí contra un centro de salud en el sur del país ha sumado los nombres de 12 trabajadores sanitarios a esa lista de víctimas, según el Ministerio de Salud Pública libanés, informa Joan Cabasés Vega.

Israel prosigue además con unas órdenes de desplazamiento que ya han obligado al menos a 800.000 personas, según datos de la ONU, a abandonar sus casas. El ejército israelí ha ordenado este sábado el desalojo de los residentes de varias zonas periféricas del distrito de Dahiye, en el sur de Beirut, de mayoría chií, ante próximos ataques contra esa zona residencial ya ampliamente destruida por anteriores bombardeos.

Una fuente oficial citada por la cadena Al Jazeera ha informado de que Líbano está formando una delegación de alto nivel para posibles negociaciones para un alto el fuego con Israel.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha visitado en esta jornada Beirut y exigido el fin de la guerra entre Israel y Hezbolá y el regreso a la diplomacia. En una rueda de prensa ha asegurado que “no existe solución militar” para este conflicto, y ha defendido el impulso de “las vías diplomáticas disponibles” como único método.

La guerra ha colocado también en una difícil disyuntiva a la milicia Hamás, que este sábado ha pedido en un comunicado a “sus hermanos de Irán” que suspendan sus bombardeos en la región a pesar de reconocer su derecho a defenderse. Uno de esos Estados atacados, Qatar, ha sido en los últimos años uno de sus principales fuentes de financiación y hasta septiembre de 2025, cuando Israel bombardeó a los líderes del grupo en Doha, albergaba su oficina política.

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Estados Unidos Levanta Las Sanciones A Los Petroleros Rusos Durante Un Mes

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Donald Trump regará la maquinaria bélica del Kremlin con miles de millones de dólares para sostener la presión en los mercados de su agresión contra Irán. Estados Unidos ha levantado temporalmente las sanciones impuestas a la venta de crudo y otros productos petrolíferos rusos que ya estaban cargados en navíos antes del 12 de marzo. La concesión durará un mes, si Trump no la prorroga en el futuro, y podría suponer la colocación en los mercados de unos 100 millones de barriles de petróleo ruso, según el enviado especial de Putin y director del Fondo de Inversión Directa ruso, Kiril Dimitriev. En una primera reacción desde Bruselas, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha criticado “la decisión unilateral” de Estados Unidos. “Es muy preocupante”, ha señalado el portugués en sus redes sociales, informa Manuel V. Gómez.

“En el contexto de una creciente crisis energética, una mayor flexibilidad sobre las restricciones a los recursos energéticos rusos parece cada vez más inevitable”, ha manifestado Dimitriev al cantar victoria en sus redes sociales.

El secretario del Departamento del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ha enfatizado que el permiso concedido por su Oficina de Control de Activos Extranjeros solo se aplica al petróleo ruso que ya se encuentra en tránsito en alta mar.

Por tanto, si Trump no cambia de opinión en el futuro, todo el petróleo que extraiga Rusia, menos el que ya se encuentra en estos navíos, seguirá bajo las restricciones estadounidenses.

Washington ya había levantado la semana pasada su veto a la venta de petróleo ruso a la India. El anuncio de este viernes es la confirmación oficial de que Estados Unidos hará la vista gorda a cualquier otro cliente que quiera adquirir el crudo que Rusia había almacenado en su flota en alta mar durante estos meses de bloqueo.

La carta blanca estadounidense también permitirá al Kremlin la venta de su petróleo sin tener que ofrecer los enormes descuentos que su barril tenía cuando adquirirlo podía ser problemático para sus clientes a causa de las sanciones. Antes de la guerra de Irán, el barril ruso ofrecía un descuento de hasta 30 dólares sobre el barril medio internacional. Si el Brent valía 70, el ruso se podía comprar a 40 bajo el riesgo de ser sancionado.

Un parche cortesía de Estados Unidos

El levantamiento parcial de las sanciones se produce justo cuando las cuentas del Kremlin eran golpeadas por un creciente déficit debido a las sanciones que impuso Trump a sus dos grandes petroleras, Rosneft y Lukoil, en otoño. Días antes de que comenzasen los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán, el ministro de Finanzas ruso, Antón Siluanov, anunció nuevos recortes en los presupuestos para restituir el colchón ruso anticrisis, el Fondo Nacional de Bienestar.

El déficit público ruso alcanzó los 3,4 billones de rublos entre enero y febrero, unos 37.000 millones de euros, casi el objetivo marcado por el Gobierno para todo 2026. Aunque los datos están distorsionados porque el principio del año se caracteriza por la ejecución de muchos gastos, este curso ha comenzado con una caída del 10% de los ingresos totales del presupuesto, entre ellos un desplome a la mitad del dinero proveniente de los hidrocarburos.

Según una estimación del diario británico Financial Times, Rusia ingresará unos 150 millones de dólares extra cada día que estas sanciones estén parcialmente suspendidas.

Esto restituye parte de las pérdidas provocadas por las sanciones en las arcas rusas. Un informe de la Agencia Internacional de la Energía citado por Bloomberg estima que Rusia vendió unos 6,6 millones de barriles diarios en febrero, aproximadamente unos 184 millones en todo el mes, de 28 días. Esto supuso unos 9.500 millones de dólares de ingresos, alrededor de 1.500 millones menos que el mes anterior.

En cualquier caso, esta inyección de liquidez extra no le parece a los expertos que cambie el rumbo de una guerra, de la invasión contra Ucrania, que iba a continuar de todas formas. Los problemas económicos rusos no provienen de sus presupuestos, sino de una economía civil totalmente desequilibrada por el consumo de la industria militar de estos últimos cuatro años, y los hidrocarburos solo suponen una cuarta parte de los ingresos del Kremlin, no más de la mitad de los presupuestos como en el pasado. Además, una inyección repentina de divisas podría fortalecer aún más el rublo, dañando todavía más la competitividad de las empresas rusas.

Pese a la lluvia de dinero provocada por la guerra Trump, el Ministerio de Finanzas mantiene su intención de recortar los gastos y endurecer su norma presupuestaria. Moscú no cree, al menos por ahora, que la crisis energética actual se prolongue a lo largo del año.

La Casa Blanca y el Kremlin han mantenido una línea directa de comunicación sobre la crisis energética desde que comenzaron los ataques contra Irán sin aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU. Donald Trump anunció que suavizaría las sanciones a los sectores petroleros de varios países tras conversar por teléfono con Vladímir Putin la pasada semana, y su enviado especial, Dimitriev, se ha reunido posteriormente en Florida con el representante de Washington, el empresario Steve Witkoff, y el yerno de Trump, Jared Kushner.

La ofensiva desatada contra Irán, sin declaración de guerra y calificada por Estados Unidos con el eufemismo de operación militar, como hace Rusia con su agresión contra Ucrania, ha provocado el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz, por donde cruza alrededor de un 20% del petróleo internacional.

El barril de crudo Brent cotiza en torno a unos 100 dólares, un precio elevado, aunque dentro de sus parámetros históricos. Cuando Rusia desató su guerra contra Ucrania en 2022, el petróleo llegó a cotizar a 130 dólares y superó los tres dígitos durante más de tres meses.

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