La inflación puso fin en febrero a su racha positiva. Según el dato adelantado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), los precios se situaron en el 2,3%, el mismo nivel que en enero, poniendo fin a tres meses de rebajas que han acercado el IPC al objetivo del Banco Central Europeo, pero que no han servido por ahora para colocarlo en el deseado umbral del 2%.
A falta de que el INE aporte más detalles, la energía ha sido la protagonista, para bien y para mal, del dato de febrero: la electricidad contribuyó favorablemente al abaratarse, pero los combustibles subieron, como también repuntaron los precios de la restauración y de los alimentos. El Ministerio de Economía ha resaltado en un comunicado que España sigue en la senda de acercarse al objetivo del BCE, y ha señalado que la moderación de los últimos tiempos “favorece que los salarios aumenten por encima de la inflación, permitiendo a las familias ganar poder adquisitivo”.
La tendencia positiva reciente, sin embargo, será complicado que se mantenga en marzo por el efecto base. El año pasado los precios cayeron con fuerza en aquel mes porque las tarifas eléctricas se hundieron gracias a las fuertes lluvias que se produjeron, por lo que al compararse los precios con dicho mes para el cálculo de la inflación, hay muchas opciones de que se produzca un repunte.
Pese a que las cifras están ya muy cerca del objetivo del BCE, y en el conjunto de la zona euro incluso se encuentran por debajo —en enero fue del 1,7%—, desde Fráncfort son conscientes de que las alzas de precios no han dejado de ser un problema para los consumidores. Sin embargo, en opinión de la presidenta de la institución, Christine Lagarde, los ciudadanos tienden a magnificarlo, y perciben una subida de la inflación mayor de lo que dicen los datos porque basan sus percepciones en sus patrones de consumo personales, especialmente en sus compras de alimentos, que están abaratándose más lentamente que otras partidas, en lugar de tener en cuenta el conjunto de los gastos.
Otro factor que no contribuye a sentir que la mejora de los datos de inflación redunda en una recuperación del poder adquisitivo es el encarecimiento del precio de la vivienda. Recientemente la Generalitat ha reabierto el debate sobre si hay que incorporarlo en el IPC y ha propuesto un índice que lo incluye para que la estadística sea más fiel a la realidad, pero por ahora esa posibilidad no está sobre la mesa.
Pese a que la inflación no está lejos su normalización, el IPC cumple 16 meses por encima del 2%. Y la fatiga viene de más atrás: en los últimos cinco años, la inflación española solo ha estado cuatro meses por debajo del 2%. En ese tiempo acumula un alza superior al 23%. Ampliando más el foco, en los últimos 30 años, desde 1996, antes de la incorporación de España al euro, los precios se han duplicado.
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El presidente de Chile, José Antonio Kast, ha anunciado este sábado el primer gran proyecto de ley que impulsará en su Administración. La iniciativa ha sido denominada plan de Reconstrucción Nacional -en la línea del Gobierno de emergencia que pretende impulsar- y ha sido presentada por el mandatario en la localidad de Lirquén, en la región del Biobío, una de las más golpeadas con el megaincendio forestal que afectó a la zona centro y sur del país sudamericano el mes de enero.
La propuesta, que debe ser enviada al Congreso Nacional para ser debatida, incluye varias medidas económicas, entre ellas la rebaja de impuestos y la agilización de los permisos ambientales. Otros de los puntos clave apuntan al financiamiento de la educación superior, ya que el Gobierno pretende aplicar un cobro efectivo a los deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE), un préstamo estudiantil pactado por miles de alumnos para ingresar a la universidad que se obtiene a través de la banca privada con el aval de Estado. A ello se ha sumado la aplicación de un límite a la gratuidad universitaria, una medida implementada durante la segunda Administración de la presidenta socialista Michelle Bachelet (2014-2018) y que fue empujada por la generación que salió a las calles en 2011 y 2012, liderada, entre otros, por el estudiante Gabriel Boric.
Kast ha dicho que con el plan no solo se busca reconstruir las viviendas destruidas por los incendios del verano, sino que también apunta a la reactivación económica y el ordenamiento de las cuentas fiscales. “Ustedes van a ver que es más amplio que solamente una reconstrucción material. Es una reconstrucción económica, porque necesitamos más recursos. Es una reconstrucción institucional, de recuperar el respeto a las instituciones que hoy día están cuestionadas, estamos cuestionados”, ha dicho el presidente en el anuncio.
El mandatario ha criticado a la Administración de izquierdas del expresidente Gabriel Boric y ha defendido a su ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, que ha acusado al Gobierno anterior de no dejar una caja fiscal de respaldo para que la economía chilena pueda enfrentar los efectos del conflicto en Oriente Próximo. “Se rompieron las finanzas públicas. De los últimos 18 años, en 16 Chile ha tenido un déficit, una deuda que ha ido creciendo. En 2008 nuestra deuda, equivalente al PIB, era de un 5% y hoy día es del 42%. ¿Qué familia resiste endeudándose 16 de 18 años?“, se ha preguntado Kast.
Fue el viernes donde hubo un choque importante entre ambas administraciones, justamente por el dinero con que el Gobierno de Boric dejó el Fisco. Quiroz habló de 40 millones de dólares, de acuerdo a los datos de diciembre, mientras su antecesor, a través de X, le replicó que fueron 1.406 con los datos de enero.
Kast este sábado ha reconocido que algunas medidas tomadas por su Gobierno serán impopulares, pero asegura que son necesarias para alcanzar un equilibro fiscal. “Al principio alguien va a decir, no, pero es que me quitaron esto. Pero se lo quitaron, ¿por qué? Porque alguien le mintió. Alguien le dijo que tenía todos los recursos, que no se preocupe, total, paga el que viene. Bueno, eso tiene que cambiar”, ha enfatizado.
Los detalles del plan de Kast
La propuesta de Reconstrucción Nacional del presidente y de su Administración contempla cinco ejes. El primero es la reconstrucción física de los lugares destruidos por el megaincendio, lo que contempla la inyección de 400.000 millones de pesos (unos 435 millones de dólares) para la construcción de viviendas. A esta idea se agrega la rebaja transitoria del impuesto a las donaciones; la facultad para tesorería para condonar capital endeudado; y un régimen de repatriación de capitales.
Otra de las iniciativas es la reconstrucción económica, que contempla la eliminación transitoria del IVA a la vivienda; la reducción de la tasa corporativa del 27% al 23%; así como la reintegración del sistema tributario. A este eje se suma la denominada reconstrucción institucional, que considera la reforma al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA); la agilización de concesiones marítimas; y y creación de canales expeditos para ampliaciones de faena. El ministro Quiroz ha defendido la baja de los impuestos y ha apuntado a la necesidad de atraer nuevas inversiones. “La idea es avanzar en una reducción gradual de impuestos, que permita reactivar la inversión privada. Si el sector privado cree en ese camino, la inversión puede comenzar a reactivarse incluso antes de que las rebajas se materialicen completamente”.
Para la reconstrucción fiscal, el proyecto propone limitar la gratuidad universitaria a las personas hasta los 30 años, además de frenar su extensión hacia otros deciles; una moratoria para el ingreso de nuevas universidades al sistema; y un fortalecimiento de los mecanismos de cobro del CAE. La situación de los deudores del CAE apunta hacia una de las principales promesas que el Gobierno de Boric ha dejado incumplidas, lo que él mismo reconoció en los últimos días de mandato. La Administración de izqu’erda durante su campaña para llegar a La Moneda había presentado un proyecto para poner fin al CAE y crear un nuevo sistema de Financiamiento para la Educación Superior (FES), pero la tramitación no alcanzó a terminar antes del cambio de mando. El fin del CAE y la gratuidad universitaria fueron las principales demandas del movimiento estudiantil de 2011, el mismo que impulsó las carreras políticas de las actuales figuras de la nueva izquierda como la exportavoz de Gobierno; Camila Vallejo; el exministro de Desarrollo Social; Giorgio Jackson; y el propio expresidente Boric.
El último eje del plan establece acciones de orden legal y seguridad como medidas de inclusión financiera para proteger a personas vulnerables frente a usura y crédito informal; el endurecimiento de penas al contrabando de cigarrillos; el endurecimiento de sanciones al transporte ilegal de migrantes; y el reforzamiento de la rectoría técnica del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
El Gobierno de Javier Milei esperaba una desaceleración de la inflación, pero la realidad económica le dio la espalda. El índice de precios al consumidor registró un aumento del 2,9% en febrero —el mismo número que el mes previo—, de acuerdo con los datos oficiales que se conocieron este jueves. La inflación mensual exhibe una tendencia ascendente en Argentina desde hace nueve meses y, desde octubre, también acelera la interanual: acumula un incremento del 33,1% en los últimos 12 meses. El Gobierno ultra argumentó que “la economía todavía se encuentra en un proceso de corrección de precios relativos”, debido a la herencia legada por la administración anterior.
La merma de la inflación es presentada por Milei como el principal logro de su plan de ajuste fiscal y monetario, tras asumir en 2023 con una tasa inflacionaria del 211%. Hace pocos meses, el presidente aseguró que, para agosto próximo, “la inflación va a ser cero coma algo”. Incluso, su presupuesto para 2026 prevé un índice de 10,1% anual. Pero la meta parece cada vez más difícil de cumplir: en el primer bimestre de este año, la inflación acumulada a nivel nacional ya llega al 5,9%.
Las estimaciones de consultoras y economistas advierten que en marzo podría darse un aumento mayor de precios, por el impacto de la inestabilidad global por la guerra en Oriente Próximo y el alza del petróleo.
El informe difundido por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) detalló que, en febrero, los aumentos de precios estuvieron liderados por las subidas en los gastos de vivienda, agua, gas, electricidad y otros combustibles, que treparon un 6,8%. La división con mayor peso en el índice general fue alimentos y bebidas, donde el alza fue del 3,3% y donde fue determinante el incremento en las carnes y sus derivados. También fue superior al promedio el aumento en rubros como bienes y servicios varios (3,3%) y restaurantes y hoteles (3%).
La canasta de consumos que usan las estadísticas oficiales en Argentina se basa en una encuesta que tiene más de 20 años y que hoy subestima los gastos en servicios. El Indec había anunciado que, desde febrero, utilizaría una nueva canasta, basada en una encuesta de consumos más reciente. Pero el Ministerio de Economía suspendió abruptamente la actualización, tras poner en marcha un nuevo esquema de subsidios y un aumento de las tarifas de servicios. La medida derivó en la renuncia del director del Indec, Marco Lavagna, y en múltiples cuestionamientos a la veracidad de las estadísticas oficiales. El precio de los servicios fue, justamente, el que mayores aumentos mostró el mes pasado.
Un dato preocupante, según los expertos, es que la llamada inflación núcleo, la que no contempla precios regulados y estacionales, fue del 3,1% en febrero, más alta que la general, y superó al registro de enero, cuando había sido del 2,6%.
El ministro de Economía, Luis Caputo, había pronosticado que la inflación de febrero sería inferior a la del mes previo. Después de conocerse que el nuevo informe del Indec desmintió sus previsiones, planteó que “la economía argentina todavía se encuentra en un proceso de corrección de precios relativos, tras más de dos décadas de acumular distorsiones que generaron estancamiento del nivel de actividad y el empleo y una tendencia inflacionaria creciente”. En un comunicado, el ministro defendió el plan económico: “El equilibrio fiscal, el control estricto de la cantidad de dinero […] y la mejora en el balance del Banco Central son prioridades del programa económico que permitirán que la inflación converja por primera vez en décadas a niveles internacionales”, sostuvo Caputo y dio a entender que no habrá un cambio de rumbo.
El petróleo regresa a niveles que levantan las alertas. El barril de brent, de referencia en Europa, ha superado la barrera psicológica de los 100 dólares este jueves, precio considerado una frontera de alto riesgo para la inflación y el crecimiento mundial. La guerra de Irán, lejos de amainar, se recrudece, con ataques más intensos a buques en aguas del golfo Pérsico, a lo que se ha sumado la amenaza del nuevo líder supremo iraní de que el estrecho de Ormuz continuará cerrado para presionar al enemigo. El efecto calmante que se esperaba con la intervención histórica de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) no se ha producido. Faltan detalles de plazos y de cómo se pondrán en el mercado los barriles de las reservas, por lo que los expertos son escépticos sobre su efectividad si la violencia continúa. El único bálsamo que podría aflojar la extrema tensión sería, como recordaba ayer el propio director de la AIE, la reapertura del estrecho de Ormuz, una condición que parece alejarse tras el discurso de Mojtaba Jameneí.
En este contexto, la volatilidad vuelve a ser hoy la tónica en la negociación de materias primas. Tras tocar a primera hora los 101 dólares por barril, el brent frenó en parte la subida vertical, pero las advertencias del líder supremo de Irán han devuelto la agitación. El barril sube un 9% y se sitúa de nuevo por encima de los 100 dólares. También avanza el West Texas Intermediate (WTI), hasta superar los 95 dólares por barril. El gas natural avanza un 3% en los contratos TTF que se negocian en Países Bajos y se colocan en 51,4 euros por megavatio hora (Mwh).
El mensaje del líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, acerca del cierre de la vía marítima se suma al incremento de las agresiones contra barcos que navegan por el golfo Pérsico y ha azuzado el nerviosismo. Tres buques han sido atacados en la mañana del jueves, según la autoridad marítima del Reino Unido, cerca de Basora, Irak, y al norte del puerto de Jebel Ali en Dubái. Unos ataques que han provocado el cierre temporal de la principal terminal de petróleo iraquí, decisión que también ha adoptado Omán. Las imágenes de petroleros ardiendo en aguas del Golfo son un reflejo del estado de la dureza de la situación sobre el terreno.
“Varios petroleros cargados con crudo iraquí están ardiendo en el golfo Pérsico, frente a la costa de Basora, envueltos en llamas y derramando petróleo en llamas al agua”, dijo a Reuters Tony Sycamore, analista de IG. “Esto parece marcar una respuesta iraní directa y contundente al anuncio de la AIE sobre una liberación masiva de reservas estratégicas, con el objetivo de frenar los precios descontrolados”.
El miedo a un conflicto largo ha ensombrecido el plan de emergencia de la AIE de poner en el mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas. La agencia, de momento, únicamente ha publicado las grandes cifras del acuerdo, y las dudas del mercado apuntan a cómo llegarán esos barriles a la venta y a qué ritmo. Como condición para ser miembro del club, los países se comprometen a garantizar la posesión de reservas de petróleo de emergencia equivalentes a 90 días de importaciones netas. En total, las reservas ascienden a unos 1.200 millones de barriles. En momentos de grandes perturbaciones del suministro, esas existencias pueden ponerse en el mercado para facilitar el flujo de crudo hacia donde se necesita.
En anteriores ocasiones que se han liberado reservas, los precios han tendido a bajar a medio plazo, aunque con un repunte inicial. No obstante, las cotizaciones han sido tan volátiles desde que estalló la contienda que puede ser difícil distinguir el impacto sobre precios de los suministros adicionales, de cualquier declaración contradictoria de Trump o de los ataques sobre el terreno en Oriente Próximo. En caso de que la guerra se alarga, los expertos coinciden en que la liberación de reservas apenas tendrá efecto.
A la pregunta de por qué está volviendo a subir el precio del petróleo a pesar del movimiento de la AIE, Warren Patterson, responsable de materias primas de ING, responde que “en primer lugar, no hay indicios de distensión en el golfo Pérsico, por lo que no se vislumbra un fin a las interrupciones en el flujo de petróleo”. Además, en cuanto a la liberación coordinada por la AIE, “existe preocupación sobre la velocidad a la que este petróleo llegará al mercado y si será suficiente”. En su opinión, “la única manera de que los precios del petróleo sigan bajando de forma sostenida es que el petróleo fluya a través del estrecho de Ormuz. De no lograrlo, los máximos del mercado aún están por llegar”.
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Los mapas y las claves que explican cómo influye el estrecho de Ormuz en la guerra de Irán
El flujo de las reservas estratégicas de la AIE, del que aún no se han dado cifras, “no es nada comparado con los 20 millones de barriles diarios de interrupción por el cierre de Ormuz”, añade Neil Beveridge, director de investigación de Sanford C. Bernstein, a Bloomberg. Según cálculos de Reuters, la liberación puede sacar unos 100 millones de barriles adicionales a la venta en un mes, es decir, 3,3 millones de barriles diarios, muy poco frente a los 20 millones que han dejado de moverse por el cierre de Ormuz.
La propia Agencia Internacional de la Energía prevé en su informe mensual publicado hoy un descenso drástico en la demanda mundial de petróleo en marzo y abril a causa de las cancelaciones generalizadas de vuelos y a la reducción del uso de gases licuados del petróleo. El aumento de precios y su impacto en el crecimiento económico auguran además una menor demanda de crudo para el conjunto del año. La AIE prevé ahora que el consumo mundial de petróleo crezca en 640.000 barriles diarios, una revisión a la baja con respecto a la previsión de febrero de 850.000 barriles diarios. “La producción upstream suspendida tardará semanas y, en algunos casos, meses en volver a los niveles previos a la crisis, dependiendo del grado de complejidad del campo y del momento en que los trabajadores, los equipos y los recursos regresen a la región”, agregó la agencia.
Subida vertical
El barril de petróleo ha escalado más de 27 dólares, un 38%, en las casi dos semanas desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero, pasando de los 72,5 dólares previos a superar la barrera de los 100. La volatilidad ha alcanzado cotas nunca vistas: si el lunes el barril llegó a rozar los 120 dólares, en pocas horas la cotización bajó al entorno de los 90 después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anticipara una resolución rápida al conflicto, e incluso diera la guerra por “casi terminada”. A pesar de los mensajes del mandatario estadounidense, ante los indicios de que la contienda se recrudece conforme avanzan los días, el brent regresa a los 100 dólares.
Un petróleo a 100 dólares dispara los riesgos de que los precios y la inflación se desboquen en todo el mundo. La consecuencia inmediata y también la más evidente es el impacto en los combustibles. Hoy mismo se ha conocido que la gasolina se ha encarecido en España un 7,67% respecto a la semana anterior, mientras que el gasóleo lo hace en más de un 14%. En Estados Unidos, ayer se conoció que la inflación subió un 0,3 % en febrero, en línea con las previsiones, si bien se trata de un dato previo a los ataques.
Desde mitad de semana, Irán ha redoblado los ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz, y las autoridades de Teherán han llegado a decir que el mundo se prepare para un precio del petróleo de 200 dólares por barril. Horas antes de los ataques del jueves, tres buques mercantes fueron alcanzados el miércoles en aguas del Golfo, y la Guardia Revolucionaria iraní afirmó que sus fuerzas habían disparado contra barcos en el Golfo que habían desobedecido sus órdenes. En otra señal de inestabilidad, Omán ha evacuado este jueves todos los barcos de su terminal de exportación de petróleo Mina Al Fahal como “medida de precaución”, lo que da muestra de las amenazas en la zona, informa Bloomberg.
Las abruptas oscilaciones en las materias primas tienen visos de continuar, al menos a corto plazo. Goldman Sachs ha advertido que los precios del petróleo podrían superar el pico de 2008 si los flujos a través de Ormuz se mantienen inactivos en marzo, según una nota que recoge Bloomberg. Ese año, el brent alcanzó un máximo de 147,50 dólares por barril debido al aumento de la demanda y el estancamiento de la oferta.