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La Izquierda De Iván Cepeda Se Ve Obligada A Remontar Para Asegurar Un Segundo Gobierno Progresista

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Iván Cepeda Castro ha dado un paso en falso en su propósito de convertirse en el segundo presidente de izquierdas en la historia moderna de Colombia, a pesar de mejorar la votación de Gustavo Petro hace cuatro años. El candidato del Pacto Histórico, que lideraba todas las encuestas, mantiene la posibilidad de asegurar un segundo gobierno progresista, pero ha quedado muy igualado con el ultraderechista Abelardo de la Espriella en la primera vuelta de este domingo. Ahora necesita movilizar otros sectores en la segunda vuelta del próximo 21 de junio para recuperar el impulso perdido.

El filósofo y negociador de paz obtiene con 9,6 millones de votos el 40,9% del total, frente a los 10,2 millones de De la Espriella (43,7%). La también senadora Paloma Valencia, la aspirante de la derecha más tradicional, se ha desplomado hasta el 6,9%, según los datos preliminares de la Registraduría, con el 99% de las mesas informadas. La suma de los votos de De la Espriella y Valencia supera la mitad y podría ponérselo muy difícil a Cepeda, pero la campaña ha dejado heridas difíciles de cerrar.

El escenario que se abre es paradójico. Con el resultado de este domingo, Cepeda iguala –con un millón más de votos– el porcentaje del presidente Gustavo Petro en la primera vuelta del 2022, cuando obtuvo el 41% frente al 28% de Rodolfo Hernández, su rival de entonces. En una apretada segunda vuelta, Petro obtuvo poco más de la mitad de los votos, por el 47% de Hernández, para una diferencia de menos de 700.000, gracias en buena medida a una mayor participación.

Sin asistir a debates y con una maratónica actividad en plaza pública, Cepeda ha conseguido aglutinar al progresismo en la búsqueda por asegurar un sucesor para Petro desde que ganó el pasado octubre la consulta popular del Pacto Histórico. “Iván nos une” fue el eslogan con el que la izquierda cerró filas en un accidentado proceso de unidad, que enfrentó numerosos escollos legales. “He visto en los ojos de miles de compatriotas la certeza de que los cambios iniciados en estos años deben continuar y consolidarse”, decía el candidato este sábado, víspera de la primera vuelta, en una “alocución” de estilo presidencial, en la que prometió que su eventual Gobierno tendría como “prioridad esencial” superar la pobreza y acabar con la desigualdad social. También se mostró abierto al diálogo con empresarios y gremios, constantemente enfrentados a Petro en este cuatrienio.

Como partido unificado, el Pacto Histórico viene de celebrar su victoria en las legislativas de marzo, en las que obtuvo las mayores bancadas tanto en el Senado (26) como en la Cámara de Representantes (39). En esa jornada, Cepeda no apareció en el tarjetón de las tres consultas interpartidistas que se votaron, pues se lo impidió el Consejo Nacional Electoral. De todas formas, como candidato propio de la izquierda, salió fortalecido por los resultados.

Con ese impulso, el senador anunció al día siguiente a su compañera de bancada Aida Quilcué, una lideresa del pueblo nasa, como su fórmula vicepresidencial. Esa carta le permitió marcar el contraste con Paloma Valencia, la candidata del uribismo que se desplomó sin remedio, pues ambas provienen del convulso departamento del Cauca, en el suroccidente del país, uno de los más golpeados históricamente por el conflicto armado. También afianzó los vínculos de la izquierda con el movimiento indígena, pero dejó pasar una oportunidad de moverse al centro.

La campaña, sin embargo, avanzó desde entonces en la creación de la Alianza por la Vida, una coalición electoral más amplia junto a sectores afines. El encargado de inaugurar esa estrategia fue el exministro del Interior Juan Fernando Cristo, de origen liberal, con su movimiento En Marcha. Después vino la Alianza Verde, el fragmentado partido que en otros tiempos fue referencia del centro político, sectores disidentes del tradicional Partido Liberal y el expresidente Ernesto Samper, que antes había promovido un Frente Amplio al estilo de Uruguay. Otro par de candidatos, el excanciller Luis Gilberto Murillo y el exgobernador del Magdalena Carlos Caicedo, declinaron su propia aspiración presidencial sobre la hora para sumarse a la campaña de la izquierda. De los demás candidatos que sí llegaron a la primera vuelta, ahora se antoja clave el millón de votos que obtuvo el centrista Sergio Fajardo, en torno al 4%.

El Pacto Histórico, en una estrategia que se hace eco de la campaña de Petro hace cuatro años, se ha volcado a llenar plazas públicas a lo largo y ancho de Colombia, con más de 150 eventos multitudinarios, pero eso no bastó para cumplir el propósito declarado de asegurar el triunfo en primera vuelta. Ni siquiera para quedar primeros, ante la irrupción de la ultraderecha. “La plaza pública ha funcionado, pero tiene un tope; se agota”, advierte una fuente de la campaña. Ahora deben buscar los votos que les faltan entre la clase media urbana y los indecisos, que suelen estar más asociados al alicaído centro. Quedan tres semanas frenéticas en las que Cepeda, un hijo de la izquierda, se tendrá que dejar la piel para lograr la remontada, con el ultraderechista De la Espriella como su último obstáculo.

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