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Ansu Fati

Lewandowski: “Sé Que El Barça No Pasa Por Su Mejor Momento”

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Robert Lewandowski despertó al Camp Nou. Y todavía ni siquiera marcó. 59.026 aficionados del Barcelona se presentaron en las gradas del estadio azulgrana para darle la bienvenida al delantero polaco, que llegó al Barça a cambio de 45 millones, más cinco en variables, y que estará ligado al club por cuatro temporadas. “Hoy es un día histórico. Todos estamos orgullosos de que un jugador de la categoría del Lewandowski haya querido venir al Barça”, celebró el presidente Joan Laporta. La mejor marca la tiene Maradona: cerca de 60.000 personas comparecieron en el estadio azulgrana para recibir a El Pelusa en 1982. En el primer día de Ronaldinho como jugador del Barça se acercaron 20.000 espectadores en 2003 al Camp Nou, por los 56.000 de Neymar en 2013 y 50.000 de Ibrahimovic en 2009. “Ha sido increíble. Es difícil encontrar palabras para describirlo. Ahora quiero agradecerles en el campo”, expuso Lewandowski. Y Laporta subrayó: “He estado en muchas presentaciones y por eso estoy muy eufórico”.

Laporta apareció en el césped del Camp Nou en su versión más showman. “Barça, Barça, Barça”, cantó el presidente nada más saltar al campo junto a Lewandowski, mientras sonaba el himno del Barcelona. No rebajó su nivel de alegría. Micrófono en mano, pero con la voz encendida, Laporta comenzó su carrusel de agradecimientos. Al delantero polaco, por supuesto; pero también le dedicó unas palabras al director de fútbol, Mateu Alemany, “por negociar con un club tan importante como el Bayern” y al secretario técnico, Jordi Cruyff. No se olvidó del representante del futbolista, Pini Zahavi: “Gracias por traerlo, hermano”.

La relación entre Zahavi y Laporta comenzó en la primera etapa del abogado catalán en los despachos del Camp Nou (2003-2010). “Tengo una relación muy bonita con él. Y le pregunté si había alguna posibilidad. Entonces, nos pusimos en contacto con el Bayern”, explicó Laporta. Según The Athletic, el agente del jugador ha cobrado una comisión de 10 millones de euros por el traspaso del polaco al Barça. “Había otros clubes que querían a Robert”, desveló Laporta. Desde el entorno del futbolista aseguran que en Chelsea y el PSG llamaron a su puerta. “Estaba dispuesto a venir al Barça a pesar de las presiones que ha recibido de otros clubes. La voluntad de Robert y de Pini ha sido clave. Su representante ha cumplido su palabra. Hace años ya me dijo que algún día jugaría en el Barça”, insistió el presidente del Barcelona.

“Sé que el Barça no pasa por su mejor momento. Pero cuando hablé con Joan y vi el proyecto, fue el primer paso para considerar formar parte de este club y ayudarles. El futuro será mucho más brillante. Mis compañeros tienen mucho potencial, lo veo en los entrenamientos. Desde el principio tenemos que demostrar que estamos en un buen momento. Pueden pasar cosas muy diferentes en comparación a la temporada pasada”, analizó Lewandowski.

“Hace un año tristemente tuvimos que tomar una decisión no deseada”, dijo Laporta en referencia a Lionel Messi. El 5 de agosto de 2021, el club anunció mediante un escueto comunicado que el argentino no firmaría el contrato que tenía apalabrado con el Barça. “Pero”, añadió Laporta; “ahora podemos decir que estamos dando la vuelta a esa decisión tan difícil. El Barça ha salido del hospital. No nos podemos relajar. Tenemos que seguir trabajando con austeridad”.

El presidente anunció la venta de un nuevo activo. Después de deshacerse del 25% de los derechos de televisión de los próximos 25 años al fondo Sixth Street por 660 (527, más 133 de plusvalías), el club traspasó el 24,5% de Barça Studios a Socios.com por 100 millones y ahora planea la venta de otro 25% de la productora audiovisual de la entidad por la misma cantidad. “Se aprobó porque lo teníamos previsto para hacer en una línea de precaución y en previsión de interpretaciones divergentes, que esperemos que no se produzcan”, remató Laporta. El Barcelona presentó sus presupuestos a LaLiga y ahora espera la respuesta de la patronal para poder inscribir a los fichajes de Kessié, Chistensen, Raphinha, Koundé y Lewandowski, más las renovaciones de Sergi Roberto y Dembélé.

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Ansu Fati

Riqui Puig, La Soledad De La última Desilusión De La Masia

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Harto del fútbol y probablemente de todo, Gareth Bale (Cardiff, 33 años) cambió el Santiago Bernabéu por Los Ángeles. Lionel Messi (Rosario, 35 años) sueña con finalizar su carrera en Miami. Y Sergio Busquets (Sabadell, 34 años) medita cómo será su futuro en la MLS. En la tierra donde las grandes estrellas apagan su fútbol, Riqui Puig (Barcelona, 22 años) comienza a encender su futuro en Los Ángeles Galaxy. Sin la confianza de Xavi ni el interés de equipos europeos, la última ilusión de la cantera consumió su etapa en el Camp Nou como se consume todo en los tiempos modernos: a la velocidad de un reel.

En los complejos equilibrios del primer equipo siempre se ha mirado con mayor condescendencia a los canteranos. Sobre todo, en las épocas en las que el vestuario es liderado por futbolistas curtidos en La Masia. Pasó, por ejemplo, en la etapa de Ernesto Valverde al mando del Barça. En la última temporada completa del Txingurri, la 2018-2019, los capitanes azulgrana eran Messi, Busquets, Sergi Roberto y Piqué. En aquella campaña, escalaron al primer equipo Miranda, Chumi, Cuenca, Collado, Ruiz, Carles Pérez, Ansu Fati y Riqui Puig. La diferencia entre el aterrizaje de Fati y Puig fue llamativa. Mientras el hipano-guineano fue abrazado por el vestuario (más allá de alguna mala cara de Messi), el catalán fue mirado con recelo (más allá de todas las buenas caras de Piqué).

“Ansu viene vestido con la ropa del club y Riqui de Gucci”, recuerda un empleado del club. La indumentaria, como símbolo de la actitud. “Claro que Ansu también tiene ropa de marca, pero él prefería no llamar la atención”, explican desde el entorno del internacional con España. A Riqui Puig, que llegó al camerino del Camp Nou con la etiqueta de pijo, acuñado como protector del estilo y protegido por un cierto sector de la prensa, se le atragantó el vestuario del primer equipo. No era una situación nueva para el canterano. Su etapa en el Barça B tampoco había sido una cosecha de grandes amistades. En su primer año en el filial le advirtieron: “Los dorsales se eligen por antigüedad”. Riqui respondió: “Jo vull el deu”. El 10 se lo quedó Carles Pérez. Al año siguiente, misma historia. Pero la camiseta estrella se la llevó Collado.

“En el filial nunca fue un líder”, explican en la Ciudad Deportiva. No contaba con la complicidad de sus compañeros ni con el cariño del staff. De hecho, por su fino timbre de voz, lo habían bautizado como Benito Bodoque por el personaje de Don Gato. En el Barça B, eran célebres las peleas entre Riqui Puig y Collado en el campo (durante un partido un árbitro les advirtió que los iba a expulsar a los dos), como también la rabia de los rivales con Puig. “¿Cuánto ganas tú?”, les solía preguntar. “Ya verás cuando vengas a nuestro estadio”, le replicaban. Riqui, siempre amable con la prensa en zona mixta, se quejaba del trato: “Me dan muchas patadas”, aseguraba el canterano, que comenzaba su camino como profesional en Segunda B.

En La Masia, Riqui Puig no destacó hasta que tocó el Juvenil A. “Entonces, el físico lo comenzó a acompañar”, explica un entrenador del fútbol base. Nunca destacó tanto como en la Youth League que conquistó el Barça en 2018. Su paso por el Barça B fue inconsistente. “Entiende el juego como pocos y con el físico que tiene se busca la vida bastante bien”, le reconocía García Pimienta, entonces entrenador del filial azulgrana. A los ojos de la hinchada, Riqui parecía hecho a medida para vestir de azulgrana; sin embargo, los entrenadores comenzaban a percibir ciertas deficiencias en su juego: “Pierde muchos balones”.

Sus estadísticas no mejoraron en el primer equipo. Ha jugado 57 partidos (15 como titular) y ha perdido una media de 4,5 balones por duelo. “Un futbolista moderno es mucho más que tres filigranas y un buen pase por partido. Solo a Messi se le puede aceptar no comprometerse defensivamente”, asegura un miembro de la secretaria técnica. Valverde no apostó por Riqui, como tampoco Koeman. Quique Setién amagó con protegerlo y Xavi dijo basta. El técnico que más lo podía entender fue el que menos lo comprendió. Su currículo lo alejó del fútbol europeo. Hoy encuentra acomodo Estados Unidos. Ya nadie lo juzgará por su ropa ni por su timbre de voz.

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