La ciencia es clara: el mundo debe transitar más allá de los combustibles fósiles. Sin embargo, la economía global y la matriz energética de la mayoría de los países siguen dependiendo profundamente de ellos. Alrededor del 75% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero provienen del sistema energético, principalmente del carbón, el petróleo y el gas, que aún representan casi el 80% del consumo energético mundial. Por lo tanto, la pregunta ya no es si esta transición es necesaria, sino cómo nos preparamos a nivel local y global para dar este salto.
Más allá de las consecuencias para el clima, el conflicto en escalada en Medio Oriente muestra de manera dolorosa los impactos de la dependencia mundial de los combustibles fósiles. El aumento de los precios de estos combustibles, los efectos en cadena en los mercados alimentarios debido a los fertilizantes y el creciente riesgo de escasez de suministro están afectando las economías y presionando la estabilidad social. La buena noticia es que tenemos una alternativa clara.
En Colombia, esta realidad es evidente: los combustibles fósiles representan entre el 40% y el 50% de las exportaciones del país, y regiones enteras han construido sus economías alrededor de la producción de carbón y petróleo. Superar estos combustibles requiere, por lo tanto, crear nuevas rutas económicas, una nueva economía para la producción, la reproducción y la vida. Por un lado, como uno de los países más biodiversos del planeta, Colombia ve en las economías basadas en la naturaleza una oportunidad única para fortalecer actividades productivas locales, sistemas alimentarios agroecológicos, turismo comunitario e industrias de bioinnovación. Por otro lado, Colombia está comprometida con reemplazar las fuentes de energía contaminantes mediante la expansión de energías renovables, la electrificación del transporte y el apoyo a modelos descentralizados de generación energética liderados por la ciudadanía.
En los Países Bajos, las recientes crisis energéticas derivadas de la inestabilidad geopolítica han subrayado la importancia estratégica de reducir la dependencia de los combustibles fósiles. La invasión de Rusia a Ucrania interrumpió el suministro de gas en toda Europa y disparó los precios de la energía, mientras que la reciente escalada del conflicto en Medio Oriente está afectando la disponibilidad global de combustibles. Estas interrupciones debilitan la seguridad energética en todo el mundo. Para los Países Bajos, esto abre la perspectiva de una energía limpia, hogares confortables e inversión en la economía europea. Eliminar las plantas de energía a carbón e iniciar la producción de acero verde no solo es positivo para el clima; también evita efectos nocivos en la salud.
Colombia y los Países Bajos hacen un llamado a convertir este momento de crisis en una oportunidad histórica para acelerar la transición energética, reconciliar nuestras economías con la naturaleza mediante el impulso del crecimiento verde y acelerar la transición más allá de los combustibles fósiles.
Creemos que es esencial profundizar el multilateralismo como base para soluciones colectivas. Gran parte del Sur Global enfrenta altos costos de endeudamiento y cargas de deuda que limitan la capacidad de invertir en transformaciones estructurales. Parte de la respuesta está en ampliar el acceso a financiamiento justo y concesional, y avanzar en mecanismos como los canjes de deuda por naturaleza y por inversión social. Para el Norte Global, la transición lejos de los combustibles fósiles es una cuestión de sentido común e importancia estratégica. La energía limpia y renovable abre nuevas oportunidades económicas y fortalece la independencia energética de los países. Por ello, es de nuestro propio interés reducir la dependencia de los combustibles fósiles de manera rápida y decidida.
Del 24 al 29 de abril, gobiernos nacionales y subnacionales, sector privado, sindicatos, academia, bancos multilaterales de desarrollo y sociedad civil se reunirán en Colombia para la primera Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, coorganizada por el Gobierno de Colombia y el Gobierno de los Países Bajos. El encuentro reunirá a un número de países dispuestos a pasar del compromiso a la implementación. Fortalecerá la colaboración entre las distintas iniciativas que trabajan en este objetivo común. Y buscará establecer una “plataforma de apoyo” para apoyar a los países en sus pasos hacia la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.
Ayudar a construir una coalición para la transición más allá de los combustibles fósiles, tal como se acordó en 2023 en Dubái, y contribuir a la hoja de ruta global que se discutirá en la COP31.
La conferencia busca complementar la CMNUCC, así como la hoja de ruta de la Presidencia de la COP30, y fortalecer este esfuerzo global. Es una plataforma política para enfrentar uno de los temas más difíciles del debate climático: hablar abiertamente sobre la necesidad de avanzar más allá de los combustibles fósiles. Creará un espacio para discutir las urgencias, barreras y estructuras que continúan retrasando esta transición. Sobre todo, busca fomentar un proceso horizontal innovador que fortalezca la gobernanza climática democrática mediante la participación significativa de gobiernos nacionales y subnacionales, sociedad civil y otros actores clave.
En este momento decisivo, definido por la urgencia de la crisis climática y por una inestabilidad global profundamente entrelazada con conflictos por la energía fósil, invitamos a ministros y líderes a reunirse, hablar con honestidad y trabajar para definir rutas concretas, tanto a nivel nacional como global, para avanzar decididamente hacia un futuro libre de combustibles fósiles en beneficio de todas nuestras economías y ciudadanos.