En una Asunción todavía ebria de euforia mundialista tras haber eliminado a la selección de Alemania, Mercosur celebró su reunión semestral este martes decidida a diversificar sus alianzas. Tras la entrada en vigor provisional del acuerdo con la Unión Europea, la mayor apuesta ahora es Asia: el bloque sudamericano integrado por Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay anunció el inicio de las negociaciones con Japón, un mercado de 120 millones de personas.
En paralelo, el bloque avanza en acuerdos con Canadá, Vietnam, India y Emiratos Árabes Unidos y, en un horizonte cercano, asoma China, según informó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Puertas adentro, sin embargo, la cumbre cerró sin acuerdo sobre el reparto de las cuotas de exportación a la UE y volvió a encontrar a Argentina y Brasil en bandos opuestos sobre el rumbo del bloque: el Gobierno de Javier Milei exige una flexibilización que permita negociaciones bilaterales con terceros países, mientras que Lula insta a reforzar la unidad regional y compromete cien millones de dólares anuales al fondo de convergencia.
En su discurso de apertura, el presidente anfitrión, Santiago Peña, lamentó el “sabor amargo” que le ha dejado la implementación inicial del acuerdo con la Unión Europea, vigente desde mayo, por el reparto desigual de las cuotas de exportación libres de aranceles. “Apenas firmamos el acuerdo, nos percatamos de que la unidad no era tan fuerte. No presté el voto de Paraguay para que el bloque se beneficiara y luego dejáramos la integración de lado. Paraguay mantiene su posición sobre la distribución de las cuotas. No es un capricho, es una cuestión de justicia”, destacó Peña.
Paraguay reclama sin éxito el 25% de los cupos de exportación. Debido a la falta de acuerdo, las primeras ventas sin aranceles en productos como huevos, carne, arroz y miel han sido otorgados a los primeros que llegaban y cumplían con las condiciones. “Para el Paraguay, este acuerdo [con la UE] tiene un peso distinto: somos un país sin litoral marítimo y esa condición nos impone costos logísticos mucho más elevados que cualquier otro miembro del bloque. Las asimetrías no han desaparecido. La cancha no está nivelada para todos por igual”, enfatizó.
A tono con el ambiente mundialista, el salón de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) congregó a los mandatarios miembros de Mercosur: además de Peña y Lula, participaron Yamandú Orsi (Uruguay) y Rodrigo Paz (Bolivia), y, por parte de los estados asociados, José Antonio Kast (Chile) y Daniel Noboa (Ecuador). La llamativa silla vacía fue la de Milei, reemplazado por su canciller, Pablo Quirno. El argentino canceló la reunión en la víspera, tras recibir a Flávio Bolsonaro, máximo rival de Lula en las elecciones presidenciales de octubre.
La ausencia de Milei impidió que se cruzara con Lula y aumentó el protagonismo de este último. El líder brasileño dedicó su discurso a defender la necesidad de reforzar la unidad regional “por encima de cualquier diferencia ideológica”, especialmente en estos tiempos de extrema polarización —véase las elecciones en Colombia y Perú— y abierta injerencia de Donald Trump desde Estados Unidos. El mandatario más veterano de Latinoamérica, por edad y mandatos, enfatizó ante sus homólogos que ningún país del bloque sudamericano “ganará libertad de acción con alineamientos automáticos o decisiones excluyentes. Nuestra fortaleza reside en nuestra capacidad de dialogar con todos, sin descuidar nuestros propios intereses”.
Lula se comprometió a aportar 100 millones de dólares anuales durante la próxima década al Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur. Se trata de una iniciativa con impacto estratégico: ha servido para financiar obras de infraestructura y saneamiento en la región que permiten reducir las asimetrías económicas con los socios menores del bloque, como Paraguay y Uruguay.
Integración financiera
El presidente brasileño también aprovechó para poner en valor y vender a sus socios las bondades del Pix, un sistema de pagos instantáneo, made in Brasil y gratuito, que Washington tiene en el punto de mira porque considera que le hace competencia desleal a las tarjetas de crédito, un mercado dominado por Estados Unidos. Sostiene Lula que la arquitectura del Pix podría convertirse en punto de partida para una eventual integración financiera de Mercosur, lo cual, afirma, “reducirá los costos, fortalecerá el comercio intrabloque, ampliará el uso de las monedas locales y aumentará nuestra resiliencia ante las crisis externas”. El actual Gobierno de Brasil está pisando el acelerador en el uso de divisas distintas al dólar. Quiere reducir la exposición al impredecible Trump.
En las antípodas se situó la Argentina de Milei, alineada con Estados Unidos. Quirno pidió flexibilizar el arancel externo común que rige en el comercio entre Mercosur y terceros países y reafirmó su decisión de firmar acuerdos por fuera. “Un bloque que pretende competir en siglo XXI, no puede sostener estructuras arancelarias que lo aíslan”, arremetió Quirno, secundado en el pedido, aunque con palabras más suaves, por el presidente de Uruguay, Yamandú Orsi.
Uruguay asume ahora la Presidencia pro tempore semestral. Orsi anticipó que en los próximos seis meses impulsará “un Mercosur más moderno y abierto al mundo”, una mayor cooperación en seguridad transfronteriza y la consolidación de nuevos acuerdos comerciales.
Solidaridad con Venezuela
A pedido de Lula, el plenario dedicó un minuto de silencio en solidaridad con el pueblo venezolano y las víctimas de los terremotos que azotaron al país caribeño la semana pasada. La catástrofe estuvo presente en todos los discursos pronunciados en Asunción y Peña expresó su deseo de que en un futuro cercano vuelva a incorporarse al bloque. Venezuela era miembro del Mercosur, pero fue expulsado por diferencias políticas con el régimen de Nicolás Maduro.
Los presidentes expresaron también su pleno respaldo al Gobierno de Bolivia y a su presidente, Rodrigo Paz, con la condena unánime a los bloqueos que paralizaron el país durante 50 días.
El Mundial sobrevoló todo el encuentro. Varios mandatarios felicitaron a Peña por el triunfo de este lunes contra Alemania y él mismo, al recibir al canciller alemán, Johann Wadephul, bromeó: “Disculpas por el partido de anoche”. El canciller respondió “¡gracias!” con una forzada sonrisa. Más adelante, en su discurso, dijo que esperaba “seguir metiendo goles juntos” con Paraguay.