El reverendo Jesse Jackson, campeón en la defensa de los derechos civiles, líder de la comunidad afroamericana y dos veces candidato a la presidencia, cuyo ejemplo abrió el camino a Barack Obama para convertirse en el primer hombre negro en mudarse a la Casa Blanca, murió este martes a los 84 años. Con él, Estados Unidos dice adiós a una figura que ha definido las últimas seis décadas de su política, desde sus primeros pasos a la sombra de Martin Luther King, a quien vio morir el 4 de abril de 1968 en el motel Lorraine, en Memphis, adonde ambos habían acudido a apoyar una protesta sindical.
Jackson pertenecía a la generación que vivió la brutal segregación racial de la era de Jim Crow en el sur de Estados Unidos, y era uno de los últimos eslabones que unían las luchas antirracistas actuales con la era de los derechos civiles de King o del senador John Lewis, a quien le unía su activismo en favor del derecho al voto de las minorías. Sus dos aventuras rumbo a la Casa Blanca, en 1984 y 1988, también pusieron la semilla para campañas demócratas progresistas que vendrían después, como las de Bernie Sanders, que lo apoyó las dos veces, o Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, ciudad en la que Jackson, nacido en Carolina del Sur, vivió, y dejó una profunda huella, desde los años setenta.
Su actividad pública quedó reducida drásticamente después de que le diagnosticaran párkinson en 2017, enfermedad que redujo su capacidad para caminar y para tragar. En noviembre, fue ingresado en el hospital. La familia fue la que dio la noticia en la madrugada de este martes (hora de Nueva York, seis más en la España peninsular). “Nuestro padre fue un líder que sirvió, no solo nuestra familia sino también a los oprimidos, a los que no tienen voz y los ignorados en todo el mundo”, dijo esta en un comunicado. “Lo compartimos con el mundo y, a cambio, el mundo se convirtió en parte de nuestra gran familia. Su inquebrantable creencia en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores que él guió”.
El reverendo participó en 1965 en la legendaria marcha de Selma por los derechos de la población negra, se enfrentó a la ira de los segregacionistas y acompañó a Luther King —también ministro bautista y líder del movimiento por los derechos sociales— en sus últimos momentos. En una entrevista concedida a EL PAÍS en 2018, en el 50º aniversario del asesinato de King en Memphis, Jackson dijo: “Nuestra gran arma es el voto. Esa fue la lección que nos enseñó Martin Luther King”.
Jesse Jackson se postuló para la nominación presidencial demócrata en 1984 y 1988, atrayendo a votantes afroamericanos y a muchos liberales blancos, pero no llegó a convertirse en el primer candidato afroamericano a la Casa Blanca por un partido importante. Finalmente, nunca ocupó un cargo electivo.
Jesse Jackson, tras ser arrestado durante la Operación Breadbasket en Nueva York, el 2 de febrero de 1971.Marty Lederhandler (AP)Jesse Jackson se reúne con Fidel Castro para negociar la liberación de rehenes en Cuba, el 26 de junio de 1984. Bettmann (Bettmann Archive)El activista Jesse Jackson, a su llegada a una reunión del consejo de la ciudad de Newark (Nueva Jersey), en una imagen sin datar.NY Daily News/Getty ImagesEl activista Jesse Jackson y el cantante Michael Jackson atienden a la prensa durante la Convención Nacional Demócrata en San Francisco (California), en julio de 1984.Robert R. McElroy (Getty Images)Jackson lee el diario ‘Daily Defender’ en el aeropuerto O’Hare, en Chicago, el 5 de abril de 1968, un día después del asesinato de Martin Luther King.Robert Abbott Sengstacke (Getty Images)Jesse Jackson, durante el funeral de Martin Luther King en Atlanta.Morton Broffman (Getty Images)Jesse Jackson, entre Coretta Scott King (a la izquierda) y Christine Farris, hermana de Martin Luther King, durante un homenaje a King en Atlanta, el 19 de enero de 1987.Charles Kelly (AP)Nelson Mandela y Jesse Jackson, el 21 de junio de 1990.David Turnley (Corbis/VCG/Getty Images)Jesse Jackson llega a la Convención Nacional Demócrata, en Chicago, el 27 de agosto de 1996.Ron Edmonds (AP)Jackson, con el serbio serbio Slobodan Milosevic, en Belgrado el 1 de mayo de 1999. APJesse Jackson se manifiesta ante el Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra las ayudas públicas a los bancos, el 26 de septiembre de 2008.Jacquelyn Martin (AP)Jesse Jackson, en la sede de la Operation PUSH, en Chicago, el 4 de agosto de 2011. John Gress (Corbis/Getty Images)
En 1984, cuando el Partido Demócrata buscaba candidato para enfrentarse al republicano Ronald Reagan, obtuvo 3,3 millones de votos (el 18% de los emitidos) en las primarias demócratas, y quedó tercero, detrás de Walter Mondale (que sería el candidato) y Gary Hart. En 1988, con una campaña más convencional, Jackson quedó en segundo lugar en la contienda interna demócrata para enfrentarse al republicano George H. W. Bush. Compitió en esas primarias contra el demócrata Michael Dukakis (finalmente vencedor), y ganó 11 primarias y caucus estatales, incluyendo varios en el sur, acumulando 6,8 millones de votos (el 29%).
El reverendo Jackson fundó los grupos de derechos civiles Operation PUSH, con sede en Chicago, y Coalición Nacional Arcoíris, y fue enviado especial del presidente demócrata Bill Clinton a África en los años noventa. También fue fundamental para lograr la liberación de varios estadounidenses y otras personas detenidas en el extranjero en lugares como Siria, Cuba, Irak y Serbia.
Tras décadas de lucha contra el racismo, Jackson siempre expresó que la discriminación persistía en Estados Unidos. “Hemos sido lentos en reconocer que somos un país de posgenocidio, posesclavitud y poslinchamiento. Los sureños creían que éramos solo un país y una religión de blancos. La otra visión era más global. Y los negros estaban en medio de esa lucha, como lo seguimos estando hoy”, dijo a EL PAÍS durante otra entrevista en junio de 2018.