Las vacaciones, las tardes en las terrazas o los planes de piscina, todo esto grita verano. Aunque es una estación con muchas cosas positivas, lo cierto es que las altas temperaturas también traen consigo algo bastante molesto: las rozaduras. Entre el calor, el sudor y la fricción, un simple paseo por el barrio puede tornarse en una experiencia poco agradable.