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Cataluña

Salvador Illa, En Su Regreso Al Palau: “Sé Lo Que Cataluña Necesita Y Lo Que Hay Que Hacer”

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El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha reanudado este lunes su actividad política pública con un mensaje, en la Galería Gótica del Palau de la Generalitat, para agradecer al equipo médico del hospital de la Vall d’Hebron por el trato durante la osteomielitis que ha sufrido. Illa, que ha estado casi un mes de baja, ha afirmado que ha sido muy consciente de los problemas que ha sufrido Cataluña con Rodalies y los temporales. “Sé lo que Cataluña necesita. Lo que reclaman los catalanes. Lo que hay que hacer”, ha afirmado.

Visiblemente más delgado -continúa con el tratamiento antibiótico- Illa ha reconocido ser consciente de los días difíciles que ha vivido Cataluña. “En Rodalies, en el conjunto de la red viaria y en el conjunto de los servicios públicos, nos hemos fijado un rumbo de exigencia y de ambición que ejecutaremos de manera exhaustiva, metódica y rigurosa”. Y ha añadido: “Será una decisión acuerdo a acuerdo, obra a obra y y mejora (…) hasta la excelencia”.

Illa también ha puesto en valor la sanidad pública, hoy hay huelga de médicos, y ha agradecido la humanidad que ha visto en ella. “No podemos caer en la trampa de deshumanizarnos ni en el debate político ni en la relación entre territorios. La responsabilidad de los políticos es esa”, ha dicho afirmando que Cataluña está capacitada para resolver la situación de Rodalies. “Vienen momentos difíciles (—). No es tiempo de fatalismos. Un país se construye con exigencia y valores. Cataluña tiene que cumplir con su deber y su trabajo, trabajo que estoy muy contento y más determinado que nunca a poder continuar haciendo desde hoy mismo”.

Illa ingresó en la unidad de cuidados intensivos (UCI) de Vall d’Hebron el pasado 17 de enero tras sufrir un fuerte dolor y pérdida de sensibilidad y fuerza en las piernas cuando salió a correr. Lo que le ha ocurrido a Illa no es un problema de salud menor. Su infección, una osteomielitis púbica causada por la bacteria Streptococcus dysgalactiae, es un cuadro muy poco frecuente: apenas supone el 1% de todas las infecciones osteoarticulares diagnosticadas. Afecta a los huesos, las articulaciones y los músculos de esa zona de la pelvis y, si no se detecta a tiempo, puede convertirse en una situación potencialmente grave porque puede derivar en una sepsis, que es una respuesta descontrolada del sistema inmune ante una infección.

Illa llega en un momento delicado de su mandato con la grave crisis de Rodalies y los presupuestos en el aire. Se torció en enero: Oriol Junqueras aplazó la negociación sobre las cuentas, llegó después la enfermedad de Illa; se sucedieron las lluvias torrenciales, el accidente mortal de Rodalies; las huelgas de maquinistas y en educación (ahora llegan las de los médicos). Y la súbita enfermedad de la consejera de Educación, Esther Niubó. Y la semana pasada, el Parlament volvió a pedir por segunda vez la destitución de la consejera de Territorio, responsable de Rodalies, Sílvia Paneque.

Alexander Calder

La Fundación Miró Abre Al Público Por Primera Vez El Jardín De Los Cipreses

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El director de la Fundación Miró, Marko Daniel, finalizará su etapa de ocho años al frente de esta institución del arte catalán dejando como legado la apertura al público por primera vez del Jardín de los Cipreses, donde se puede contemplar la escultura Mujer, de 1970. Aunque era un espacio accesible puntualmente, ahora pasa a formar parte del recorrido museístico de la colección, que ha sido reordenada para conectarla mejor con la arquitectura de Josep Lluís Sert y, a la vez, con el público. Coincidiendo con el cincuenta aniversario, se han incorporado préstamos destacados, como seis obras cedidas temporalmente por el Museo Reina Sofía, y una selección de piezas de Alexander Calder. Además, se puede ver la pintura inédita Dos mujeres, de 1931.

Si hace dos semanas el Patronato de la Fundación informaba de la próxima salida del que ha sido su director durante los últimos ocho años, este jueves él mismo ha presentado uno de los grandes retos en qué ha estado enfrascado últimamente, con permiso de los fastos para celebrar el cincuenta aniversario. En la presentación, Marko Daniel ha afirmado que “todo empieza y termina con el círculo” en esta nueva mirada titulada precisamente Joan Miró. Círculos. En un paralelismo con su situación, ha considerado que la vida son etapas que se abren y se cierran.

En este sentido, el director ha destacado que, cuando llegó al centro, lo primero que hizo fue abrir al público el Patio Norte, que se ha convertido en un gran mirador de la ciudad, presidido por la escultura Luna, sol y una estrella (1968); y se marcha integrando otro espacio exterior, el jardín que crearon conjuntamente Forestier, Rubió i Tudurí y Puig i Cadafalch entre 1915 y 1929, que formaba parte del antiguo trazado de los Jardines Laribal, también coronado por una escultura de bronce, una mujer con un caracol.

No es nueva, esta pieza ya estaba en la Fundación, pero el cambio de emplazamiento le da mucho más protagonismo. Por ahora es la única obra de Miró en este espacio verde, que se ha rehabilitado respetando totalmente el original y su mobiliario centenario, como la fuente de piedra y cerámica, que sigue la misma línea cromática de los bancos que invitan a evadirse, contemplando los cipreses, que con su esbelta silueta evocan la eternidad.

“Si paseo, miro o la tierra o el cielo, no el paisaje”, subraya Miró en un texto incluído en el recorrido, una manera de entender el arte que se ramifica por toda la exposición. Se juega con todos los elementos para reforzar los diferentes puntos de vista que el artista proponía. Su obra se puede entender como un diálogo constante entre opuestos: no se lee igual de cerca que de lejos, desde fuera que desde dentro y con luz natural o indirecta.

Un redescubrimiento

Reordenar la colección ha sido un trabajo de más de tres años que ha concluido con una nueva mirada a la obra mironiana, donde se prescinde del relato cronológico o temático para poner a dialogar las obras entre ellas, con el espacio y el visitante, según ha contado Teresa Montaner, la jefa de Colecciones, una de las personas que más sabe de este influyente pintor del siglo XX que quiso dejar a la ciudad un centro de arte vivo.

Convirtiendo el arte de Miró en inmersivo mucho antes de que esta palabra corriera por algunos centros artísticos, Teresa Montaner ha defendido que “la idea es que el visitante forme parte de la propia obra” y el objetivo de fusión artística y arquitectónica de Miró y su amigo Sert tome más sentido todavía abriendo espacios y facilitando que la colección vaya modulándose con el tiempo.

Para ello, se han situado intencionadamente un centenar de piezas en las diferentes salas, a partir del concepto del círculo, que fue como el artista bautizó una carpeta de los años cincuenta donde fue guardando sus trabajos basados en la astronomía que le llevaron a buscar una “pintura cósmica”. Este hallazgo permitió comprender mejor sus procesos de creación, que enfatizan una relación ancestral entre el cielo y la tierra, como ha indicado Marta Ricart, artista e investigadora que también es comisaria de la muestra.

Como ejemplo de la vinculación de Miró con la tierra sobresale la obra de gran formato y diferentes texturas Sobreteixim de los ocho paraguas (1973), situada en el inicio del recorrido. Justo en la otra punta del circuito, pero encarada a esta, destaca Manos volando hacia las constelaciones (1974), un enorme acrílico sobre tela que en el nuevo espacio gana visibilidad.

Entre las novedades, también tienen gran importancia los dos trípticos situados en las dos capillas creadas para albergarlos, que ahora lucen como fueron imaginadas: Pintura sobre fondo blanco para la celda de un solitario I, II y III y La esperanza del condenado a muerte I, II y III. Ambas cuentan con una silla de madera pensada para una experiencia de inmersión completa.

Aunque hay algunas obras emblemáticas como el Tapiz de la Fundación que siguen en el mismo lugar porque es el sitio más adecuado por su desbordante tamaño, muchas otras se han movido para generar estas nuevas interpretaciones. El oro del azur (1967), Mujer y pájaro en la noche (1945), Poema (1968), Llama en el espacio y mujer desnuda (1932) o Cabeza de fumador (1925) forman parte de esta presentación, donde hay préstamos del Reina Sofía como Caracol, mujer, flor, estrella (1934).

Evitando un discurso cerrado, la muestra rompe con la mirada fija y unidimensional de las obras, según Marta Ricart, y abre el foco para seguir enriqueciendo el arte de Miró con nuevas miradas. Es por eso que también se ha previsto un programa de mediación y performance que empieza el próximo 11 de abril con Un ensayo permanente a cargo de Fondo, que incluye un artefacto escénico diseñado con La Cuarta Piel que se instalará en varios espacios.

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Cataluña

Cercant La Túnica Sagrada Al Baix Camp Amb Sergi Ramis

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Reliquiari de sant Sebastià, al Museu Episcopal de Vic

Encabat de parlar amb Sergi Ramis m’adono que no li he dit que fa molts anys vaig veure a Vic, amb el natural estupor (i alguna copa de més), el cos “incorrupte” de la Mare Vedruna, que era parenta llunyana d’uns amics meus. Ja ho té, això de conversar amb Ramis, que t’explica tantes coses sorprenents que t’oblides de dir res. La visita del mateix Ramis a les restes de santa Joaquima de Vedruna, fundadora de les Carmelites de la Caritat, és un dels moments que m’han impressionat més del seu extraordinari El camí dels ossos (Columna, 2026), una autèntica fita en el gènere de viatges al nostre país, en què l’autor recorre la geografia de Catalunya, amb curiositat periodística, un humor notable i una prosa en estat de gràcia, darrere de les relíquies religioses (i algunes de civils) que serva el territori. En el passatge del llibre sobre la religiosa conservada, Ramis arriba fins a la Mare Vedruna esperonat per una monja velleta que l’anima: “Vagi, vagi. És digna de veure. No li vull explicar més, però està preciosa”. La troba, la santa, després de fer molts tombs per la ciutat (dels sants, precisament), a la masia coneguda com el Manso Escorial. Joaquima Vedruna jau en una sala dins un sarcòfag transparent. “Està vestida amb l’hàbit i una llum verdosa li il·lumina el rostre i les mans, reproduccions en cera que tapen els ossos”. I Ramis afegeix: “No puc dir que comparteixi els gustos de la monja que una estona abans m’havia dit que estava preciosa. Però la devoció és així. Fins i tot m’assabento que en aquesta mateixa sala es fan casaments”. Dono fe que de la Mare Vedruna, en el seu aspecte actual, es pot dir de tot menys que és preciosa.

El viatge de Ramis per les relíquies és ple d’altres trobades fascinants i de descobriments notables. Ningú hauria dit que hi hagués tants trossos de la Vera Creu a Catalunya ―n’hi ha un que el va deixar un àngel com a regal―, ni que tinguéssim restes dels Sants Innocents ―coneguts localment com els Martisants―, els nens que Herodes va fer matar per anul·lar la possibilitat del molest Messies (a l’església de Sant Cristòfol en Peramea, Pallars Sobirà), o que una arqueta del Museu de Lleida contingués en el seu moment una sandàlia de la Mare de Déu, que això sí que és un prodigi i no les pintures de Sixena (Ramis apunta amb simpàtica perplexitat que a Europa n’hi ha vuit exemplars, d’aquest calçat, curiosament de talles diferents). En el sorprenent inventari de relíquies documentades (i fins i tot tocades) pel viatger de cap a cap del país figuren espines de la dolorosa corona de Crist (a Tàrrega, sembla que donades també per un àngel) i una ingent quantitat d’ossos, ficats en reliquiaris, lipsanoteques i estauroteques, d’una variada legió de sants (inclosos un tros de la mandíbula de santa Úrsula, el braç de santa Tecla, la caixa toràcica de sant Pere o una costella de sant Pere Claver).

En l’àmbit del tèxtil, destaquen la cinta miraculosa propiciadora d’embarassos feliços, cedida segons la tradició per la Mare de Déu mateix i que es conserva a la catedral de Tortosa, i el doblec, la vora, ni més ni menys que de la túnica sagrada ―la peça que duia Jesús abans de ser crucificat i que va popularitzar el centurió Marcelo Galio (Richard Burton) al film de 1953―, guardada a la capella de la santa Fímbria de l’església parroquial de Sant Martí (Baix Camp). Entre les relíquies civils, cabells del rei Jaume I, el cor viatger de Macià o un dit de Calderón de la Barca, conservat al museu de l’Institut del Teatre en Barcelona, que malgrat l’entusiasme d’imaginar que va sostenir la ploma que va escriure La vida es sueño, resulta que és del peu: ho va descobrir el paleontòleg Salvador Moyà, el nostre gran especialista en simis del miocè.

És un gust llegir El camí dels ossos. Sintonitzem de seguida amb la peripècia del viatger Ramis, amb el seu humor fi i amable, la curiositat i la sorpresa davant tot el que veu, la descripció dels singulars personatges amb què es troba en l’itinerari (rectors col·laboradors o reticents, friquis estudiosos, historiadors, museòlegs, col·leccionistes, l’antropòleg Manuel Delgado o l’única restauradora d’ossos de sants), el llenguatge, alhora precís i evocador… És un llibre d’un autor madur, en plenitud, que coneix i domina el métier, que ha fet els deures a consciència (dos anys de feina) i que adopta una mirada comprensiva, humana i autoirònica, amb una capacitat sensacional per triar l’anècdota i no perdre mai el rumb (cosa molt bona en un viatger). Com s’agraeix un llibre com aquest en els temps que corren!

Conversant, li dic a Ramis ―un bon coneixedor dels llibres de viatges que va dirigir la revista Altaïr i ha publicat excel·lents obres del gènere― que el seu llibre recorda el to d’un William Dalrymple a Desde el Monte Santo i la tradició d’obres sobre relíquies com Rag and Bon: a journey among the worl’s holy relics, de Peter Manseau. Ell subratlla la influència de Joan Amades i tota la documentació sobre les relíquies que es treien en processó en aquestes terres. Explica que volia fer un llibre de viatges per Catalunya, però els precedents de Pla i Espinàs l’obligaven a buscar una perspectiva diferent, i així va trobar el fil argumental de la cerca de relíquies pel territori. Entre el més sorprenent que tenim, a part del que hem esmentat, o del fet que Manresa i Sant Fruitós de Bages estiguin de punta des de fa 650 anys per unes relíquies portades de la segona localitat a la primera, hi ha la gota de sang de Joan Pau II que es conserva a Argelers i que porta Ramis a explicar la història d’una ampolleta amb més sang de Wojtyla robada a Itàlia, se suposa per a un ritu satànic. A Catalunya no hi ha sants prepucis, detalla, però sí records d’un bolquer del nen Jesús que estaria en possessió d’una família benestant del passeig de Gràcia.

El llibre, a més d’històries paral·leles com la de la costella de la balena de l’església de Prats de Molló o la del ieti català de la Vall del Tec, té una interessant derivada en la Guerra Civil: moltes relíquies conservades en esglésies de Catalunya van ser vandalitzades, destruïdes o perdudes llavors (com els ossos de sant Valentí, que es guardaven a l’església de Navarcles) i a la vegada se’n van generar d’altres, com el casquet de bala que va matar el beat afusellat Josep Samsó i terra regada amb la seva sang, o bé el mocador xop amb la del reverend Josep Guardiet.

El viatge a les relíquies, que l’autor descobreix que n’hi ha que es poden comprar a internet “com si fossin Madelmans o llibres de segons mà”, no deixa de compondre un cert retrat de Catalunya. “Aquest és el moll de l’os del llibre, i valgui l’expressió”, diu Ramis. “Veiem que és un país de moltes capes, com la pasta de full, i aquesta capa no s’havia tocat”. El llibre constata, diu, que aquest és un lloc d’activistes, “de gent amb molta iniciativa individual, que ho fan tot tots sols, una xarxa cívica de persones que sosté tot el país”. També, assenyala, es pot apreciar el declivi imparable de l’Església catòlica, a la qual “els temps no li van a favor i se li apaga la flama, es queden sense clientela”.

Sergi Ramis, que no descarta ampliar la seva cerca de relíquies en una pròxima obra, afirma que tot llibre de viatges necessita una bona desgràcia del narrador (en l’últim de Colin Thubron, a qui admira, va ser que li haguessin d’empastar un queixal a Mongòlia), ja que “si no hi a desventura no hi ha aventura”, i va decidir temptar la sort anant a Vic amb Rodalies, però només va aconseguir, diu, un retard d’onze minuts. Entre els seus llibres de viatges favorits, a més dels de Paddy Leigh Fermor i altres clàssics, i els de Pla, hi ha Los autonautas de la cosmopista, de Julio Cortázar i la seva dona, Carlol Dunlop. Sobre el sentit de l’humor, diu que la ironia forma part de la seva veu, tot i que tenia clar que el llibre havia de ser respectuós amb la religió (no fa servir la paraula superstició), atès que “la fe és una cosa que no pots rebatre”, i no caure mai en el sarcasme. “De qui primer em ric és de mi mateix”, assenyala, “i no crec que hagi ofès ningú”. En tot cas, “l’existència dels miracles està plenament demostrada: mira el matrimoni d’Ava Gardner i Mickey Rooney”.

Entre els episodis més destacats del llibre, per a Ramis, hi ha el “moment Indiana Jones” en què, juntament amb el rector, van moure amb esforç la làpida de les relíquies de la basílica de Santa Maria de Vilafranca del Penedès per poder-hi accedir, o quan li van mostrar una ampolleta que contenia llet de la Mare de Déu quan donava el pit al nen Jesús, i que era com llet en pols, “liofilitzada”.

En el llibre no falta, precisament, una mica de mala llet, però no pas adreçada contra l’Església o els creients, sinó contra els xenòfobs de Ripoll, en el pas del viatger cercant les relíquies del patró sant Eudald (de qui, contra la islamofòbia, destaca que vestia robes àrabs). També li pica la cresta al Col·legi de Periodistes de Catalunya, al qual Ramis retreu que, essent com és una institució no confessional, continuï tenint com a patró sant Francesc de Sales (les relíquies del qual visita a l’església del sant al passeig de Sant Joan de Barcelona). I es pregunta si els textos de Sales estan a l’altura dels de Kapuscinski o Martha Gellhorn…

El camí dels ossos. Viatge verídic per la Catalunya de les relíquies

Sergi Ramis 
Columna
216 pàgines. 19,85 euros

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Absentismo laboral

Absentismo, Trabajo Y Derecho A La Salud

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La patronal clama contra el absentismo laboral. Con informes recientes, alerta de un coste “insostenible” y reclama medidas urgentes. CCOO denuncia una manipulación interesada de los datos y la peligrosa receta de culpabilizar al trabajador de su enfermedad y privatizar el control de la salud. Queremos desmontar mentiras y poner el foco en la degradación de las condiciones de trabajo y el colapso del sistema sanitario.

La patronal considera “absentismo” cualquier ausencia, incluyendo el ejercicio de derechos fundamentales como el crédito sindical, los permisos por defunción, la maternidad o las vacaciones. Pero la realidad es tozuda: el absentismo sin cobertura legal es anecdótico y se sitúa en torno al 1%. La inmensa mayoría de las horas no trabajadas corresponden a situaciones amparadas por la ley, principalmente la incapacidad temporal prescrita por un médico. Hablar aquí de absentismo es cuestionar el derecho a la salud y al descanso.

La patronal dice que cuando la economía va bien, las bajas suben, insinuando un “abuso” por parte de los trabajadores. La lectura de CCOO es radicalmente opuesta: no es capricho, es presentismo. En tiempos de crisis, el miedo a perder el empleo obliga a miles de personas a ir a trabajar enfermas. La Encuesta de Calidad y Condiciones de Trabajo recoge que el 51,3% de los encuestados acudió a trabajar al menos un día enfermo. Esta asistencia forzada empeora la salud, cronifica patologías y aumenta el riesgo de contagios y accidentes.

Uno de los argumentos estrella es el aumento de la duración y los costes de las bajas. Cabe recordar que estos costes los asumen antes que nadie los trabajadores (los tres primeros días de baja no se suele cobrar prestación). Catalunya es de las comunidades con mayor incidencia de bajas, ciertamente, pero con una duración más corta que la media española. Esto sugiere reincorporaciones sin estar plenamente recuperadas, provocando recaídas. El cuello de botella está en la sanidad pública: a finales de 2025, más de 93.000 personas esperaban visita de traumatología, con una media de espera de 178 días. Culpabilizar al paciente de la ineficiencia del sistema por falta de inversión es cinismo.

La “solución” que propone la patronal es otorgar a las mutuas —asociaciones privadas de empresarios— el poder de dar el alta médica por contingencias comunes. Eso es poner al zorro a vigilar el gallinero. La experiencia demuestra que las mutuas actúan con criterios economicistas, forzando altas prematuras, derivando enfermedades de origen laboral al sistema público y poniendo en riesgo la salud para reducir costes empresariales.

La patronal llora por los costes del absentismo, pero calla ante su responsabilidad en las enfermedades. Las patologías osteomusculares y mentales (causas principales de baja) están directamente relacionadas con la organización del trabajo y el envejecimiento de las plantillas. La inversión en prevención es mínima: solo el 19,86% de las empresas tienen una evaluación ergonómica específica, y solo el 5,55% han evaluado los riesgos psicosociales.

Así las cosas, es grave la deriva del Departament de Salut de la Generalitat. Debe decidir si está del lado de la salud pública o si prefiere actuar como capataz de la patronal, aplicando una medicina que trata al paciente como sospechoso. En CCOO lo tenemos claro: con la salud ni se juega ni se mercadea.

Belén López Sánchez es la secretaria general de CCOO de Catalunya

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