The debate has intensified as Labour’s annual conference takes place in Liverpool. Photo credit: Ink Drop/Shutterstock
If you live in Spain and Brexit changed the way you work, travel or visit family in Britain, the idea of the UK joining the European Union again is not just something happening in Westminster. It could eventually affect some of the rules that have shaped life for millions of British citizens since the split.
Ten years after the 2016 referendum, the question of EU membership is back in serious political discussion, with former prime minister Tony Blair calling for Britain to work towards rejoining the bloc and current Prime Minister Andy Burnham refusing to rule out a future Labour manifesto commitment. But Britain is not preparing to rejoin the EU tomorrow. Any return would require negotiations with Brussels and agreement on the terms of membership.
Blair calls for a return within a decade
The latest development came from Tony Blair, who has called for the UK to make rejoining a “significantly reformed” EU a long-term objective. A new report from the Tony Blair Institute says Britain should work towards that ambition over the next decade, while also pursuing closer cooperation with Europe in areas such as defence, energy and technology.
The proposal is not for Britain simply to reverse Brexit and return under exactly the same arrangements it previously had. The report says a future return would involve accepting conditions including free movement and making a financial contribution to the EU, while also arguing that the EU itself should undergo reforms before Britain seeks membership again. That is an important distinction because Britain’s previous EU membership included several special arrangements and opt-outs that would not necessarily be available in a future accession.
Burnham leaves the door open
The issue has become more significant because Burnham has not ruled out Labour including a commitment to rejoin the EU in a future election manifesto. When asked about the possibility during a visit to New York last week, the Prime Minister said it was “for another day”, while stressing that his immediate priority was building a closer relationship with Brussels. Reuters reported that he stopped short of ruling out a future manifesto commitment.
Since taking office, Burnham’s government has already been pursuing closer links with European countries. The Prime Minister met European Commission President Ursula von der Leyen on September 22, with both sides discussing the forthcoming EU-UK summit and cooperation on security, migration, trade and artificial intelligence. The government has also repeatedly described closer relations with Europe as a priority, while stopping short of proposing EU membership.
Labour conference puts Europe back in focus
The debate has intensified as Labour’s annual conference takes place in Liverpool this week. Foreign Secretary Ed Miliband told delegates on Monday that Britain’s future lies in a “stronger and deeper” partnership with the EU, saying Europe is central to Britain’s geography and international relationships.
The Independent has reported that some senior ministers now see the question as one of how Labour might address rejoining in a future manifesto rather than whether the subject should be discussed at all. That is a report about internal Labour thinking, however, rather than a government decision to seek EU membership. For now, the government’s stated policy remains closer cooperation rather than rejoining.
What would it mean for Britons in Spain?
This is where the issue could become particularly relevant to EWN readers. A return to the EU would be a major change to the framework created after Brexit, but nothing has been agreed that would restore freedom of movement for British citizens living in Spain. Under the Blair Institute proposal, free movement would be part of the conditions for a future return.
That could therefore have significant implications for Britons wanting to live, work or study elsewhere in Europe, although those consequences would depend on the terms eventually negotiated between the UK and EU. It is also worth remembering that Britain cannot simply decide to rejoin on its own terms. EU membership would require an accession process and agreement among the existing member states.
Public opinion has also shifted
Polling suggests the conversation is taking place against a different public mood from the one surrounding the 2016 referendum. A June 2026 YouGov poll found that 55 per cent of Britons supported the UK rejoining the EU, compared with 34 per cent who opposed it. The same survey found even greater support for a closer relationship with Europe without actually rejoining. Ipsos similarly found in June that 52 per cent of Britons thought the UK should apply to rejoin the EU, while 33 per cent thought it should remain outside.
None of that amounts to a decision to reverse Brexit. But ten years after the referendum, EU membership has moved back into mainstream political debate in Britain, and for the millions of British people living in Spain and elsewhere in Europe, what happens next could eventually have very practical consequences.
El Gobierno británico, la policía, el departamento antiterrorista y el resto de cuerpos implicados en la investigación del presunto atentado terrorista contra la base militar aérea de Fairford, desarticulado este domingo, se resisten a desvelar identidades, motivos o patrocinadores de los cinco sospechosos arrestados, en una investigación que todavía se halla en sus fases iniciales. Pero la sombra de Irán sobrevuela este incidente. El equipo que encabeza las pesquisas maneja esa hipótesis como una de las más realistas, aunque en estos momentos mantengan otras muchas líneas abiertas.
Los detenidos tienen todos nacionalidad británica, con edades comprendidas entre los 23 y los 25 años y residentes en distintos barrios de Londres. New Scotland Yard ha anunciado este lunes por la tarde que todos ellos han sido puestos en libertad bajo fianza, “con medidas cautelares estrictas”, y que “siguen bajo la investigación policial”.
Donald Trump, que horas antes había celebrado las detenciones (y sugerido la colaboración de Estados Unidos en la operación, para proteger su personal en la base militar), se mostraba “sorprendido” por la liberación de los sospechosos y afirmaba que su país “no los habría liberado”.
“Soy muy consciente de los niveles de especulación surgidos en torno a la motivación detrás de este incidente, y de las cuestiones geopolíticas que ha suscitado. Pero, a estas alturas de la investigación, pido que se dé a la Policía Antiterrorista espacio para trabajar de modo meticuloso y claro”, ha pedido este lunes Vicki Evans, la subcomisaria adjunta al frente de ese departamento.
La base militar localizada en el condado de Gloucestershire ha sido utilizada en los últimos meses por cazas de combate estadounidenses para participar en la ofensiva bélica contra Irán. Y el ministro británico de Asuntos Exteriores, Ed Miliband, advirtió la semana pasada a su homólogo iraní, Abbas Araghchi, durante un breve encuentro en Nueva York, que “el Reino Unido no iba a tolerar intimidaciones, amenazas o actividades hostiles en su territorio”. Los servicios de seguridad sospechan que la mano de Teherán está detrás del atentado que provocó el incendio de varias ambulancias pertenecientes al servicio de emergencias Hatzola, de la comunidad judía de Golders Green, en Londres. O detrás del incendio provocado en una estación eléctrica en julio.
La base militar de Fairford ha sido usada por cazas militares estadounidenses como parte de su operación bélica contra Irán, que comenzó el pasado 28 de febrero. Aunque en un principio el Gobierno británico del anterior primer ministro, Keir Starmer, denegó a la Administración de Donald Trump la autorizaón para el uso de sus bases, en una decisión posterior dio luz verde a ese uso siempre que fuera para la realización de acciones defensivas. A ojos de Teherán, ese matiz resulta irrelevante, y considera a Londres cómplice de la ofensiva.
En julio también, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán señaló la actividad en Fairford, y advirtió de que “cualquier base usada para la agresión contra el territorio de Irán constituye un objetivo legítimo para nuestras fuerzas”.
La embajada de Irán en Londres ha rechazado categóricamente cualquier sugerencia de la implicación de su país en el incidente. En su cuenta de la red social X ha asegurado que “condena firmemente las especulaciones malintencionadas y sin fundamentos publicadas por algunos individuos y medios británicos”, y añade: “La difusión de especulaciones fabricadas como esas, especialmente tras los actos criminales de agresión cometidos por Estados Unidos y el régimen israelí contra el pueblo iraní, solo logrará alimentar la ‘iranofobia’ en el Reino Unido.
Al anunciar la liberación bajo fianza de los sospechosos,la policía ha señalado que los supuestos hechos delictivos que están investigando podrían haber sido cometidos por “individuos que eran o no conscientes de que estaban trabajando en nombre de un estado extranjero”.
Una extraña coincidencia
La policía intervino, según la versión oficial, después de que una vecina, que no ha sido identificada, advirtiera de la presencia en la zona de un grupo de cinco hombres camuflados con sus capuchas, que maniobraban alrededor de tres furgonetas en las cercanías de la base militar. Al verla, ha contado a la BBC, todos huyeron campo a través.
Sin embargo, horas después de que se hiciera pública la operación, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebraba ante la prensa la captura y daba por sentado que británicos y estadounidenses estaban sobre la pista. “Ha sido un trabajo fantástico. Los teníamos bajo investigación, y pretendían causar serio daño a nuestras instalaciones. Trabajar con los británicos ha sido estupendo”, dijo en Chicago. “Llevábamos mucho tiempo siguiendo su rastro y ya les hemos pillado”.
El ministro británico de Defensa, Wes Streeting, admitía de modo indirecto esta versión a primera hora de la mañana en la BBC, al agradecer su esfuerzo a la ciudadana que dio la alerta, pero matizar al mismo tiempo que su versión era solo “una imagen parcial” de lo ocurrido, sugiriendo de ese modo que las detenciones no habían sido fruto de la coincidencia.
Los cinco sospechosos están acusados de varios delitos conectados con la Ley de Explosivos y con la Ley Antiterrorista, y la normativa británica permite hasta 14 días de retención incomunicada en estos casos, aunque todos ellos han sido liberados poco más de 24 horas después de su arresto.
La Unidad de Policía Antiterrorista asumió desde el inicio la investigación, a pesar de que las primeras actuaciones corrieron a cargo de la Policía de Gloucestershire, convencida de que los detenidos se disponían a cometer un atentado terrorista.
La zona de los arrestos ha sido acordonada con un amplio perímetro de seguridad de más de 400 metros, y al menos 80 residencias han sido evacuadas. Todos esos vecinos pasaron la noche del domingo al lunes en casas de familiares o en un centro municipal habilitado al respecto.
Las imágenes aéreas mostradas por las televisiones y otros medios británicos a lo largo del fin de semana mostraron a un robot del equipo de artificieros de la policía inspeccionando las furgonetas. Los responsables del equipo de investigación han mostraron inicialmente su convicción de que el material incautado servía para la fabricación de explosivos, pero la liberación bajo fianza de los sospechosos ha dejado claro que no había en los vehículos ningún tipo de bomba.
La ministra del Interior, Shabana Mahmood, ha confirmada a media tarde del lunes que la zona del incidente “ya es segura”, y que, por tanto, había concluido la tarea de los articieros los vecinos evacuados podían comenzar a regresar a sus hogares.
Los detenidos pudieron ser vistos en el suelo, sentados y esposados, despojados de sus camisas, lo que indica que la policía quiso descartar desde un primer momento que portaran algún tipo de chaleco explosivo.
Las furgonetas aparentemente usadas para el intento de atentado llevaban el logotipo de una compañía energética, que ha lamentado en un comunicado que su nombre hubiera sido utilizado por los detenidos.
El primer ministro británico, Andy Burnham, que se encuentra en Liverpool para participar en el congreso anual del Partido Laborista, ha cancelado algunas de sus actividades previstas para seguir al minuto el desarrollo de la investigación. El Gobierno “adoptará siempre las medidas necesarias” para proteger a los ciudadanos, ha dicho Burnham, consciente de que se enfrenta a su primer grave desafío de seguridad desde que accedió a Downing Street el pasado julio.
El Gobierno ha organizado una reunión de su gabinete de crisis, conocido con el acrónimo COBRA, para media tarde de este lunes.