El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha confirmado este viernes que sopesa un ataque selectivo contra Irán para presionar a ese país a que acceda a un acuerdo sobre su programa nuclear. En declaraciones durante un desayuno con los gobernadores de los Estados en la Casa Blanca, ha respondido a una pregunta acerca de si planteaba ese paso: “Sí, imagino que se puede decir que me lo estoy planteando”. Por su parte, Irán insiste en que, en caso de un ataque, responderá con el uso de la fuerza.
Trump hablaba cuando el Pentágono amasa un enorme dispositivo militar en Oriente Próximo, ante la posibilidad de que el mandatario ordene un ataque en caso de que las actuales conversaciones indirectas entre Washington y Teherán no arrojen resultados. Este jueves el inquilino de la Casa Blanca sugirió que esperará un máximo de 10 a 15 días para decidir.
En la última ronda de conversaciones, el pasado martes en Ginebra, la delegación iraní se comprometió a presentar una propuesta detallada para aproximar una posiciones hoy por hoy muy distantes. Washington pretende que Teherán retire su apoyo a los grupos radicales islamistas que apoya en Oriente Medio y que limite el alcance de sus misiles para que no puedan atacar Israel, así como que renuncie a enriquecer uranio y se deshaga del que ya tiene. La República Islámica se niega a incluir su programa de misiles balísticos en la negociación y rechaza comprometerse a no volver a enriquecer uranio en el futuro, algo a lo que considera que tiene derecho como país firmante del Tratado de No Proliferación.
Según publicaba el periódico The Wall Street Journal el jueves, Trump se plantea un ataque selectivo contra un número limitado de objetivos militares o del Gobierno iraní para presionar a Teherán a aceptar sus condiciones. En caso de que ese primer golpe no diera los resultados que Washington desea, el Pentágono repetiría sus ataques, de dimensiones cada vez mayores.
Los planes militares que baraja el Pentágono incluyen opciones que prevén atacar a individuos determinados dentro del sistema iraní, y que incluso podrían buscar un cambio de régimen, si Trump así lo ordena, sostiene por su parte la agencia Reuters, que cita a dos altos cargos estadounidenses.
El hecho de que se planteen esas posibilidades representa una nueva señal de que Estados Unidos se prepara para un conflicto grave con Teherán en caso de que fracase la vía diplomática, y sus cálculos incluyen una operación militar que dure semanas, apunta la agencia. Esa operación podría atacar no solo objetivos nucleares iraníes, como ya hizo en junio pasado, sino también instalaciones de seguridad. Entonces, el presidente estadounidense aseguró que el bombardeo en la operación Martillo de Medianoche había “aniquilado” el programa nuclear de Irán, algo que numerosos expertos pusieron de inmediato en duda.
Ante las amenazas de Washington, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha advertido que Irán “corresponderá” a Estados Unidos si este país usa “el lenguaje de la fuerza”.
“Si hablas con el pueblo iraní con el lenguaje del respeto, responderemos con el mismo lenguaje. Pero si nos hablas con el lenguaje de la fuerza, también corresponderemos usando tu mismo lenguaje. Creo que los iraníes hemos demostrado ser un pueblo muy orgulloso. Solo responderemos si nos hablan con respeto. Esa es la forma en que pueden hablarnos, y entonces verían el resultado”, ha declarado el ministro en una entrevista concedida al programa Morning Joe de la cadena MS Now.
Como parte del gran despliegue militar estadounidense en Oriente Próximo, se encuentra ya en aguas de la zona el portaaviones Abraham Lincoln junto a su grupo de escolta, que incluye tres destructores. Se encuentra de camino el mayor portaaviones del mundo, el Gerald Ford, también con su grupo de escolta. Además, se han enviado hacia la región una cincuentena de aviones militares, incluidos F-22, sistemas antimisiles, munición y repuestos.
Con los gastos públicos que insumen sus viajes al exterior en el ojo de la tormenta, Javier Milei aterrizó este viernes en España, para participar de un foro de ultraderecha y reunirse con el líder de Vox, Santiago Abascal. De acuerdo con la comunicación de la Casa Rosada, la visita del presidente argentino no incluye actividad oficial con autoridades españolas, tampoco con representantes de las principales empresas del país. La oposición presentó un pedido de informes en el Congreso para saber cómo se financia el viaje.
Milei salió de Buenos Aires en la noche del jueves y arribó a la capital de España pasado el mediodía de este viernes. Desde el aeropuerto, fue trasladado directamente al hotel Hyatt Regency Hesperia, sobre el Paseo de la Castellana. Lo acompañó el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno.
La agenda de actividades de Milei se desarrollará este sábado. Por la mañana, volverá a encontrarse con Abascal, con quien ya ha mostrado afinidad en diversas oportunidades, a uno y otro lado del Atlántico. Después se reunirá con Jesús Huerta de Soto, un economista ultraliberal que integra el panteón de deidades idolatradas por el argentino.
Alrededor de las ocho de la noche de España está previsto un discurso de Milei en el cierre del Madrid Economic Forum 2026, un foro que reunirá a economistas, empresarios, políticos y militantes de extrema derecha en el Palacio de Vistalegre. El mandatario argentino ya estuvo en la edición del año pasado, cuando puso en escena su habitual performance:“Frente a los socialistas de mierda, siempre voy a estar de su lado”, arengó aquella vez a su público, que abucheaba al presidente español, Pedro Sánchez. “Si quieren zurrar al bandido local, no hay problema”, se entusiasmó.
El emprendimiento, la batalla cultural, la inversión, la comunicación y la inteligencia artificial son los temas sobre los que versará “el foro que dará un giro a los grandes desafíos de España”, según promociona su portal. Las entradas para los asistentes cuestan entre 49 y 2.500 euros. La organización corre por cuenta de dos firmas dedicadas a la consultoría: Racks Labs, “consultora tecnológica para empresas”, y Abast, que ofrece “servicios para empresas y personas con intereses en Andorra”, considerado un paraíso fiscal.
Antes de cerrar la velada, Milei será distinguido con “el premio conmemorativo en honor a Ludwig von Mises”.
Con su visita a España, el presidente de Argentina completará casi una semana completa de gira por el mundo. El viernes pasado viajó a Miami, donde participó de la cumbre Escudo de las Américas, junto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y otros mandatarios. Luego se dirigió a Nueva York y abrió la Semana Argentina 2026, un encuentro organizado para seducir inversores y que Milei aprovechó para atacar a los empresarios argentinos que reclaman políticas proteccionistas para la industria nacional. El martes partió rumbo a Chile y allí, al día siguiente, presenció la asunción de José Antonio Kast como presidente. Antes de viajar a España, permaneció apenas 24 horas en Buenos Aires.
El periplo presidencial por Estados Unidos detonó un escándalo en Argentina, cuyos ecos aún se escuchan. Como parte de la amplia comitiva oficial, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, viajó acompañado por su pareja, que no es funcionaria. Adorni argumentó que él pagó los gastos personales, pero sus explicaciones generaron otros cuestionamientos sobre un aparente nivel de vida que no se correspondería con sus ingresos. La misma crítica apuntó a un viaje a Uruguay realizado por el jefe de Gabinete y su familia en febrero pasado, mediante el alquiler de un avión privado.
Legisladores y dirigentes de la oposición presentaron pedidos de informes y de interpelación en el Congreso, así como denuncias ante la justicia. Adorni es uno de los principales voceros del discurso del Gobierno en defensa del ajuste del gasto público y contra “la casta política” que viva del Estado.
El nuevo viaje de Milei a España, con una agenda oficial que no contempla actividades relacionadas con su Gobierno, también fue señalado por referentes opositores. “Milei está viajando a un evento privado, ¿lo hace con recursos públicos?”, preguntó el diputado peronista Agustín Rossi, uno de los legisladores que, mediante un pedido formal, solicitaron que el Ejecutivo informe sobre el financiamiento del traslado, alojamiento y demás gastos en Madrid, así como los integrantes de la delegación y, entre otras cosas, “si la participación del presidente en Madrid Economic Forum es remunerada”.
Rare sworn testimony from federal agents revealed that Immigration and Customs Enforcement (ICE) officers in Oregon were instructed to meet daily arrest quotas and use technological tools to identify potential “targets” during immigration raids, according to The Guardian.
The information emerged during hearings for a class-action lawsuit filed by the immigrant rights organization Innovation Law Lab, which challenges the practice of detaining people without a warrant or probable cause. The case compelled agents to testify in court, offering a rare glimpse into internal tactics that are not typically made public.
During a hearing held in December, an agent identified as “JB” testified that his team received a verbal order to make eight arrests per day during operations in the state. The group consisted of between nine and 12 officers. When the plaintiffs’ attorney asked him if he had met the quota, the agent replied, ““I made as many arrests as I could, as long as it was lawful.”
The operations were linked to a federal campaign known internally as Operation Black Rose, which took place in the Portland area last year and, according to data from the Department of Homeland Security, resulted in more than 1,200 arrests as of mid-December.
The testimony also revealed for the first time in court the use of an app called Elite, described by the agent as a tool similar to Google Maps, which shows the estimated concentration of people with an “immigration nexus” in certain areas. As he explained, the app helps locate areas where there is a higher probability of finding people subject to detention. However, he acknowledged that the data is not always accurate. “The app could say 100%, and it’s wrong. The person doesn’t live there. And so it’s not accurate. It’s a tool that we use that gives you probability, but there’s … no such thing as 100%,” he stated during the hearing.
The use of this tool was evident during an operation conducted on October 30 in Woodburn, south of Portland, where officers followed a van transporting farmworkers to their workplace. The officers smashed the vehicle’s windows and detained its seven occupants. During that same operation, another officer used a facial recognition app called Mobile Fortify to identify a worker who was detained and transferred to a detention center in Washington State. She was later released.
Federal Judge Mustafa Kasubhai, who reviewed the case, harshly criticized the tactics used, noting that tools like Elite could create inaccurate information and lead to the detention of people who are in the country legally.
As the case proceeds through the courts, federal data released this week shows the scale of the increase in immigration detentions in the U.S. Northwest during 2025. An analysis by the University of Washington’s Center for Human Rights found that Oregon recorded 1,655 immigration arrests last year, more than in the previous three years combined. The increase was particularly notable in the final months of the year.
Between January and September 2025, monthly detentions in the state remained below 100, but in October and November they exceeded 400 per month, according to an analysis based on official ICE forms used to initiate deportation proceedings. The researchers noted that the Portland metropolitan area was one of the main hubs of that activity. “We were frankly blown away by the scale of the arrests in the Portland area from October to December of last year,” Phil Neff, the university center’s research coordinator, told reporters.
Other reports have also documented a sharp increase in arrests during that period. Data collected by researchers and analyzed by Oregon Public Broadcasting indicates that in some counties in the Portland area, arrests skyrocketed by more than 600% after President Donald Trump described the city as “war-torn.” The figures show that Multnomah, Washington, and Marion counties recorded the largest increases during the fall of 2025.
Attorneys and civil rights organizations argue that the pressure to increase arrests may have contributed to questionable practices during operations. Stephen Manning, executive director of the Innovation Law Lab and one of the lawyers behind the lawsuit, stated that court testimony shows how arrest quotas can influence the way officers conduct their operations. “The law is an impediment to the quotas,” he told The Guardian.
The lawsuit seeks to put a stop to arrests without a warrant and to determine whether the tactics used by agents violated constitutional protections against unreasonable searches and seizures. Meanwhile, investigators warn that the available data may even underestimate the actual number of arrests, since the records analyzed reflect only a fraction of all ICE detentions.
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El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó en la mañana de este viernes que funcionarios de su Gobierno recién comenzaron las conversaciones con representantes de la administración de Donald Trump, en medio de la debacle económica que atraviesa la isla. Insistió en que ha sido práctica de la Revolución Cubana no “responder a las campañas especulativas sobre este tipo de tema”, tras varias filtraciones que apuntan a que el diálogo, en realidad, ya había comenzado hace semanas. A pesar de que el propio Trump dejó saber en varias ocasiones que estaban conversando con La Habana, la parte cubana mantuvo el silencio, y en ocasiones incluso negó que se estuviese llevando a cabo algún tipo de negociación.
Quince minutos antes de la transmisión que había sido anunciada para las 7:30 (hora de La Habana y de Washington, dos menos en México y cinco más en la España peninsular), la prensa oficialista adelantó que Díaz-Canel, desde la sede del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en una reunión con miembros del Buró Político, del Secretariado del Comité Central del Partido Comunista, y del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, dijo que “estas conversaciones han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones”. “Hay factores internacionales que han facilitado estos intercambios”, sostuvo.
“En los intercambios que se han sostenido, la parte cubana ha expresado la voluntad de llevar a cabo este proceso, sobre bases de igualdad y respeto a los sistemas políticos de ambos Estados, a la soberanía, y a la autodeterminación de nuestros gobiernos”, dijo el mandatario cubano.
Trump, por su parte, reaccionó al anuncio a eso de las 10:00. Lo hizo en Truth, su red social. No fue esta vez uno de sus hiperbólicos mensajes, sino que se limitó a retuitear un artículo del diario USA Today, cuyo titular dice: “Cuba confirma las conversaciones con los funcionarios estadounidenses, lo cual acrecienta la esperanza de un acuerdo”. Ese mismo periódico publicó el domingo pasado una información que hablaba de la inminencia de un pacto económico, aunque no daba más detalles sobre su contenido. No obstante, deslizó que el plan de la Casa Blanca era quitar del medio a Díaz-Canel, pero mantener en la isla a los herederos del apellido Castro.
El mensaje de Díaz-Canel se ha emitido en medio de una histórica crisis económica y mientras La Habana se mantiene bajo una presión creciente por parte de Estados Unidos. Horas antes de esta comparecencia, el Gobierno cubano anunció la liberación de 51 presos por mediación del Vaticano. “Es una práctica soberana, nadie nos la impone”, dijo este viernes Díaz-Canel. “Responde a nuestra vocación humanista”. No queda claro, hasta el momento, si las decenas de presos por liberar incluyen a algunos de los más de 1.000 presos políticos que permanecen en las cárceles cubanas. Desde ya, la ciudadanía exige que cualquier acuerdo con Washington debe contemplar la amnistía para los presos de conciencia.
Después de 12 años del anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas por Barack Obama y Raúl Castro en diciembre de 2014, esta es la primera vez que el Gobierno cubano se sienta con su contraparte estadounidense, en aras de llegar a un acuerdo. Si en aquella ocasión el llamado fue a través del soft power (poder blando), con énfasis en el engagement (compromiso o involucramiento) entre ambos pueblos, hoy a Cuba no le ha quedado más remedio que transar con los estadounidenses, que le han puesto la soga al cuello tras la emergencia nacional decretada el pasado 29 de enero, que privó al país del combustible que llegaba de manos de Venezuela o México.
“Hace más de tres meses que no entra un barco de combustible en el país. Estamos trabajando en unas condiciones muy adversas, con un impacto inconmensurable en la vida de todo nuestro pueblo”, sostuvo. Ciertamente, esta es una situación que ha paralizado la vida en general, con la suspensión de escuelas, el escaso transporte, los largos apagones. Desde hace una semana, los cubanos se unen cada noche en cacerolazos a modo de protesta por una situación que se les hace insostenible.
En la aparición de Díaz-Canel de este viernes, llamó la atención, particularmente, la presencia de Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, conocido como El Cangrejo. El coronel de 41 años es quien, presuntamente, está manteniendo conversaciones con el secretario de Estado, el cubanoamericano Marco Rubio, en quien Trump ha depositado la misión del futuro de Cuba, un territorio que el político de Florida conoce bien.
Aunque aún es una incógnita qué clase de temas están abordando La Habana y Washington, los primeros pasos de un posible deshielo parecen haber comenzado ya. Los permisos para que el sector privado importe petróleo a Cuba directamente desde Estados Unidos, los constantes comentarios de Rubio sobre la importancia de un cambio económico en la isla y la excarcelación ahora de decenas de presos podrían dar indicios de lo que se está abordando en la negociación entre ambos países. Cuando en 2014 los entonces presidentes de ambos países anunciaron el restablecimiento de relaciones diplomáticas, el deshielo también llegó de la mano de ciertas aperturas para el sector privado y la liberación de 53 presos, también por mediación del Vaticano.
Aunque hay muchas similitudes entre ambas políticas, los expertos también hablan de marcadas diferencias entre Obama y Trump respecto al acercamiento con Cuba. “La administración Obama intentó normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, sin derrocar al régimen de La Habana. En cambio, la segunda administración Trump se ha centrado en impulsar un cambio en el liderazgo cubano y lograr reformas económicas en la isla”, dijo a EL PAÍS Jorge Duany, exdirector del Instituto Cubano de Investigaciones y catedrático emérito de la Universidad de Florida. “Mientras Obama adoptó una retórica conciliadora hacia Cuba, Trump ha insistido en la confrontación con el régimen socialista. Obama facilitó los viajes y el comercio entre Estados Unidos y Cuba, buscando sustituir el aislamiento por el engagement. Por su parte, Trump 2.0 ha aplicado una política de máxima presión y asfixia económica para precipitar la caída del gobierno cubano”.
La aparente cordialidad del diálogo
Sin entrar en especificidades ni muchos más detalles sobre las conversaciones con la Casa Blanca, el mandatario cubano dijo que se trata “un proceso muy sensible, que se conduce con seriedad y responsabilidad, porque afecta los vínculos bilaterales entre las dos naciones y demanda enormes y arduos esfuerzos para encontrar solución y crear espacios de entendimiento, que nos permitan avanzar y alejarnos de la confrontación”.
En todo momento, Díaz-Canel trató de transmitir cordialidad entre las negociaciones con Washington. Incluso habló sobre el ataque a una lancha de exiliados cubanos el pasado 25 de febrero, que se pensó podía desatar la ira de Washington, pero que ha resonado con poca fuerza en la Casa Blanca.
La embestida dejó el saldo de cuatro personas fallecidas y seis heridos, quienes se acercaban a las costas de Villa Clara desde Florida, y que fueron atacados por los Guardacostas cubanos. Se trató de una “infiltración armada con fines terroristas”, “financiada desde territorios de EEUU”, dijo el mandatario. “En las investigaciones todos han reconocido su participación, que fueron ellos los primeros que dispararon contra nuestra embarcación de Guardacostas”, sostuvo. También aseguró que los heridos han recibido la debida atención médica y que los cadáveres fueron reconocidos por sus respectivos familiares. No obstante, hasta el momento varios familiares han afirmado no haber recibido información alguna de parte del Gobierno cubano.
El mandatario dijo que la Casa Blanca ha estado informada del incidente, que implicó a dos ciudadanos estadounidenses. “Han agradecido la información que se les ha dado. Han planteado su disposición de participar de conjunto en el esclarecimiento de los hechos”, sostuvo. Incluso dejó saber que están a la espera de expertos del FBI que participarán de las investigaciones junto a las fuerzas del Ministerio del Interior cubano.
El discurso, que desde bien temprano del viernes esperaban los cubanos tanto dentro como fuera del país, se presentó por el Gobierno como una continuación de la comparecencia del 5 de febrero, cuando Díaz-Canel dejó claro que “Cuba está dispuesta a un diálogo con Estados Unidos”. “Hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos, sin prejuicios”, insistió entonces.
Cuba, el próximo objetivo de Trump
Han pasado 43 días desde que la Administración de Trump declaró la emergencia nacional hacia la isla. Desde entonces, la vida en el país, que ya era precaria, se ha vuelto mucho más insostenible. Esa presión es parte, al parecer, del plan que tienen Trump y Rubio, quien ha dicho que, antes cualquier libertad política, Cuba necesita regenerar su economía.
Trump, a quien se le ha pedido un posicionamiento directo respecto a Cuba luego de la intervención en Venezuela, promete que la isla verá un cambio antes de fin de año. La imprevisibilidad de la guerra en Irán lanzada con Israel amenaza con enlentecer el avance de sus prioridades, pero incluso en mitad de un conflicto que cada día está un poco más fuera de control, Trump no ha dejado de girarse hacia la isla.
La última vez que se refirió a Cuba fue el sábado pasado, durante la presentación en su hotel del Doral (Florida) del llamado Escudo de las Américas, una alianza de Gobiernos latinoamericanos ideológicamente afines para combatir el narcotráfico. En ese foro, el presidente de Estados Unidos, que a menudo vincula el porvenir de La Habana con la experiencia personal de alguien que ha convivido con “ese problema desde pequeño”, afirmó que espera “con muchas ganas el gran cambio que pronto llegará a Cuba”. En el caso de Rubio, se trata de algo personal: el secretario de Estado es hijo de inmigrantes cubanos y producto del anticastrismo más convencido de Miami.