Cientos de personas han sido detenidas en Turquía, tanto en manifestaciones como de forma preventiva, en la semana previa a la cumbre anual de la OTAN que acogerá una Ankara blindada por decenas de miles de agentes para evitar percances a los líderes y ministros de los 32 países miembros y de Ucrania, así como a representantes de Qatar, Kuwait, Baréin y Emiratos Árabes Unidos. Pese a la deriva cada vez más autoritaria del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan —su mayor rival político está entre rejas desde hace más de un año y el principal partido de la oposición ha sido intervenido por la Justicia—, los socios han dejado a un lado la situación de los derechos humanos en el país euroasiático, conscientes de la importancia estratégica de Turquía para la defensa de la Alianza en un momento crítico.
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