Los playoffs de la Liga Endesa comenzaron con dos sorpresas: el triunfo de un Barcelona en crisis en la cancha del UCAM Murcia (68-91), donde solo había cedido dos partidos esta temporada, y la derrota del Real Madrid, que parece de resaca desde la Final Four de Atenas, en el Movistar Arena ante La Laguna Tenerife (97-98) después de un triple a falta de 4,4 segundos de Jaime Fernández. Mario Hezonja, en el día que salió elegido MVP de la Liga, no supo resolver en la última jugada. Este jueves se disputará el segundo partido de una serie al mejor de tres. No hay margen para otro traspié. Este miércoles se disputa el primer encuentro de los otros dos cruces: Valencia-Bilbao (19.00) y Baskonia-Joventut (21.00)
El Barcelona, un equipo en plena transformación, con el entrenador saliendo ya por la puerta y el club pensando más en la próxima temporada que en la actual, demostró que es un rival al que nunca conviene menospreciar. El conjunto de Xavi Pascual lo demostró en el primer partido de los playoffs con un triunfo muy solvente ante el UCAM Murcia, que cayó en el Palacio de los Deportes (68-91), donde solo había perdido dos veces este curso. El conjunto azulgrana abrió una gran brecha en el segundo cuarto, liderado por Darío Brizuela, y ya no dejó reaccionar a los de Sito Alonso. El Barça puede sentenciar la eliminatoria mañana en el Palau.
Sito Alonso se marchó al descanso echando humo. El UCAM Murcia parecía un juguete en manos del renacido Barça. No funcionaba un equipo que ha sido una de las sensaciones de la temporada frente a otro que ha decepcionado. En cuanto Xavi Pascual introdujo nuevas piezas en el tablero, los azulgrana despegaron con fuerza. Satoransky le tomó la temperatura al partido, Vesely enriquecía al grupo, Clyburn hacía una gran defensa ante DeJulius y, por encima de todos, despertó un Darío Brizuela imperial. El jugador donostiarra, más productivo que Kevin Punter, arrasó en el segundo cuarto con 16 puntos y tres asistencias, y llegó a poner al Barça 17 puntos por encima en el marcador (27-44).
El Barça, muy serio, sin asustarse ante las rachas de su contrincante (50-64), siguió su camino y nada más entrar en el último cuarto, volvió a poner 20 puntos entre los dos equipos (52-72). La experiencia de un gran Will Clyburn y Jan Vesely transmitía la calma al quinteto azulgrana.
“Ahora tenemos muchísima ilusión de darle a nuestros aficionados una victoria, porque nos sabe fatal lo que nos pasó el otro día [perdieron el último partido de la fase regular ante Valencia por 77-102]”, aseguró Pascual tras el triunfo. “Fue un bloque total. Y cuando nos bloqueamos, parece que no tenemos ni ganas de jugar”.
El Madrid, que parecía haber alcanzado su cenit en las últimas semanas, llegando a luchar por el título en la Euroliga y ganando la fase regular en la ACB, ha entrado en un laberinto del que no sabe salir y ya suma seis derrotas consecutivas en España. La última, la más grave, anoche ante un Tenerife que llegó muy mermado a Madrid. Txus Vidorreta echaba más de menos a Shermadini —de baja por una arritmia— y Fran Guerra que Sergio Scariolo a Tavares, Len y Garuba. Cuestión de recursos. El Madrid fichó al turco Yurtseven y al maliense Sissoko y Scariolo ordenó atacar la pintura de forma insistente. Daba igual que fuera buscando a sus pívots que con las penetraciones de Hezonja, Lyles, Feliz o Deck. Dos tercios de los puntos del Madrid llegaron en el juego interior, más del doble que los logrados por los insulares, que también perdieron el pulso por el rebote. No importó: el Tenerife está a un triunfo de las semifinales.