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El Papa León XIV Recibe A Bob Dylan En El Vaticano

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El papa León XIV ha recibido este miércoles en el Palacio Apostólico del Vaticano al músico estadounidense Bob Dylan, ganador en 2016 del premio Nobel de Literatura, según ha revelado el Osservatore Romano, diario vespertino de la Santa Sede, que ha publicado la foto del encuentro en primera página. Ambos ofrecen en la imagen una curiosa estampa en blanco y negro, pues el artista, de 85 años, 14 más que el Papa, vestía una sudadera negra con capucha, y se apoyaba en un paraguas negro, pues en Roma chispeaba. Le ha acompañado el jesuita Antonio Spadaro, que ya en julio llevó al Vaticano a Patti Smith, amiga de Dylan y quien recogió el premio Nobel en su nombre.

El pie de foto informa de que el Pontífice ha recibido en audiencia privada “al señor Robert Allen Zimmerman, in arte Bob Dylan”. El encuentro de estos dos Bob, dos de los estadounidenses más famosos del mundo, se produce el día de la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio mandato de EE UU, pero ha sido casualidad: el artista está justo estos días en Roma porque este jueves ofrece un concierto dentro de su gira Rough and Rowdy Ways Tour, que también ha pasado por Milán y Bolonia.

Según ha informado el Vaticano, la reunión ha sido breve: ambos intercambiaron saludos y algunas palabras sentados juntos en una mesa del palacio. Dylan ha recibido como regalo un rosario del Pontífice, y él le ha entregado el libro Chronicles. Volume 1, su autobiografía.

“El Papa, que se ha definido como un hijo de San Agustín, conoce la música de Dylan, y Dylan se ha alegrado de conocer al Papa estadounidense”, ha escrito Spadaro en el diario vaticano. “El vínculo subterráneo de afinidad entre Bob Dylan y San Agustín ha sido explorado por críticos musicales, teólogos y ensayistas, y toca las raíces mismas de la visión del mundo de Dylan madurada entre el blues y el gospel”, señala el religioso.

Un papa amante del rock

En las imágenes el cantante aparece con su habitual aspecto huraño y casi se diría que el Papa, más sonriente, es quien tiene una actitud más de fan. León XIV era de joven un gran amante de la música rock, en una ocasión se disfrazó de uno de los Blues Brothers y le gustaba conducir cantando, como recordó un sacerdote amigo suyo en la biografía de la periodista Elise Ann Allen. Iban juntos en coche en Perú, Robert Prevost le dijo que pusiera música y le señaló un disco: “El disco era de The Mamas & the Papas. Y le digo: ‘¿Qué música es esta?’. ‘Bueno, son unos de mi época’. Entonces, empieza a sonar California Dreamin’. Y monseñor Roberto se puso a cantar todo el camino. Y luego me empezó a traducir la canción también, se puso sus gafas negras, esas con las que sale en algunas fotos. Disfrutaba mucho de conducir y cantar”.

Lo curioso del encuentro es que tiene un antecedente literario, pues León XIV ya había citado incluso a Dylan en un texto: en julio de 2026, León XIV mencionó unos versos del cantante en el prólogo del libro Desarmada y desarmante. La paz es un don, publicado por la editorial vaticana LEV. El Papa recurrió a un fragmento de Go Away You Bomb, un texto de protesta escrito por el músico en 1963, en plena Guerra Fría, para advertir contra el rearme global y la amenaza nuclear: “Te odio porque te ha creado el hombre / y el hombre te posee y el hombre te manipula”. Es una cita significativa que demuestra el interés del Papa por la obra de Dylan, pues se trata de un texto muy raro, que no corresponde a ninguna canción grabada por el artista y que fue inédito hasta 2013.

No es la primera vez que Dylan se encuentra con un papa, durante sus muchas evoluciones religiosas. En 1997 participó en el XXIII Congreso Eucarístico Nacional celebrado en Bolonia, donde actuó ante Juan Pablo II y unos 300.000 jóvenes. Interpretó tres de sus más célebres canciones: Knockin’ on Heaven’s Door, A Hard Rain’s A-Gonna Fall y Forever Young. Luego, se quitó su sombrero de vaquero, subió al escenario papal y estrechó la mano de Karol Wojtyla.

En aquella ocasión, Juan Pablo II también hizo referencia a la obra del músico. En su discurso a los jóvenes citó Blowin’ in the Wind: “Tú me preguntas: ¿cuántos caminos debe recorrer un hombre antes de que podamos llamarlo hombre?”. El pontífice respondió: “Solo uno. Solo hay un camino para el hombre, y es el de Jesucristo”.

En realidad, según se supo después, este episodio causó un enfrentamiento entre Juan Pablo II y el cardenal Joseph Ratzinger, entonces guardián de la ortodoxia como prefecto de Doctrina de la Fe y futuro Benedicto XVI. A Ratzinger, alérgico a sincretismos y frivolidades pop, no le gustó nada la idea, según contó él mismo en un libro de recuerdos sobre Karol Wojtyla publicado en 2007, Juan Pablo II, mi amado predecesor. Sobre el concierto de Dylan, Benedicto XVI escribió: “Había razones para ser escéptico, yo lo era y en cierta forma lo soy todavía; dudaba de que fuera apropiado hacer intervenir [en el mismo escenario del Papa] a ese tipo de profetas”. El profeta al que se refería en este caso era Bob Dylan. También en aquella ocasión el artista fue de negro.

Nacido en el seno de una familia judía como Robert Allen Zimmerman, Bob Dylan abrazó el cristianismo evangélico a finales de los años setenta, en una conversión que marcó profundamente su música y su vida personal. Entre 1979 y 1981 publicó tres discos de inspiración religiosa y llegó a predicar en sus conciertos. Aunque posteriormente dejó atrás aquella etapa de fervor público, la espiritualidad ha seguido presente en su obra.

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