Los aliados europeos de la OTAN buscan cómo llenar el nuevo agujero en el paraguas de seguridad que va a dejar de Estados Unidos en el viejo continente. Después de que Washington comunicase el mes pasado que dejará de mantener a disposición de la Alianza una cantidad significativa de fuerzas y medios —desde cazas y aviones cisterna hasta buques, portaviones o submarinos— que permanecen en sus bases en el país norteamericano pero que están asignados y listos para desplegarse en Europa en caso de crisis, los países europeos y Canadá negocian cómo asumirlos.
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