La máxima favorita, la que siempre puso a prueba Nicolas Bouvier en su vida como escritor y fotógrafo, fue: “Crees que vas a hacer el viaje, pero el viaje es el que te hace a ti, o te deshace”. Bouvier no viajaba para adornarse de exotismo y de anécdotas como un árbol de Navidad, sino para que el camino lo desplumara y lo exprimiera. Exprimió su idea del viaje y se dejó llevar hasta concebir libros icónicos como El uso del mundo, El pez escorpión o Crónica japonesa.
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