El inspector que denunció presiones al investigar Gürtel declara este miércoles
El tribunal que juzga la presunta operación parapolicial para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas, escuchará hoy un testimonio clave, el de Manuel Morocho, inspector jefe de la UDEF y principal investigador del caso Gürtel, que denunció presiones de toda la cadena de mando.
La Audiencia Nacional busca dilucidar si la cúpula del Ministerio del Interior del primer Gobierno de Mariano Rajoy orquestó una operación entre 2013 y 2015 para hacerse con documentación en manos del extesorero y evitar que “material eventualmente incriminatorio para el Partido Popular y sus dirigentes” pudiera acabar en el procedimiento en el que entonces se investigaba Gürtel.
Morocho fue el principal investigador del caso Gürtel en la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) y la trama de Kitchen también habría hecho presiones para apartarle de esa causa de corrupción del PP, cuya primera sentencia en 2018 desembocó en la moción de censura que acabó con el Gobierno de Rajoy.
Este inspector declaró durante la fase de instrucción, en junio de 2021, y habló de presiones “de toda la cadena de mando”, que le llevaron a tomar medidas “de seguridad interna” respecto a ciertas diligencias, como ocultar el “registro” en la sede del PP.
Ante el juez instructor dijo que le conminaron a no poner en sus informes nombres “de ningún responsable político”, con mención específica a Rajoy, un extremo que a lo largo del juicio Kitchen ha sido negado por varios de sus superiores, que también han declarado como testigos.
También sostuvo en instrucción que dichas presiones comenzaron a raíz de que incluyese en uno de sus informes a Ignacio López del Hierro, marido de la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal (ambos imputados en Kitchen), porque éste era “amigo de Villarejo”, uno de los excomisarios acusados en esta causa. Su testimonio fue clave para la imputación del exjefe de la UDEF José Luis Olivera, del que dijo que intentó apartarle ofreciéndole un puesto en Lisboa durante un encuentro en el que además este acusado habría recibido supuestamente una llamada del exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, también en el banquillo.
Morocho también explicó que no podía fiarse de algunos policías y que cada vez que iba a la Audiencia Nacional se acababa enterando el director adjunto operativo, Eugenio Pino —también imputado en la causa—, quien en 2015 le adscribió a su unidad donde, según su versión, se le sobrecargó de trabajo mientras seguía con sus pesquisas sobre la supuesta caja B del PP.
Las agendas incautadas al excomisario José Manuel Villarejo guardan anotaciones en aquellas fechas con referencias a “MOROCHO-LISBOA”, junto al apunte “CHISCO”, que según el investigador principal de Kitchen es el apodo con el que este comisario se refería al exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, al que también se está juzgando. (Efe)