Francisco (Fran) Rivera Ordóñez (Madrid, 52 años) ha cumplido uno de sus deseos más mediáticos desde hace décadas. El extorero, hijo del diestro Francisco Rivera Paquirri y Carmina Ordóñez, ha estado reclamando judicialmente parte de una herencia más emocional que valiosa, consistente en varios objetos personales de Paquirri, desde capotes, trajes de luces hasta otros enseres de toreo, y que ha derivado en lo que se conoce como la guerra de Cantora. Según la versión del hijo mayor del torero, este legado le ha sido negado durante décadas por la segunda mujer de su padre, la tonadillera Isabel Pantoja, con quien estuvo casado hasta el 26 de septiembre de 1984, cuando en la plaza de toros de Pozoblanco (Córdoba) Avispado le corneó de muerte. De esa herencia ansiada, Fran Rivera ha logrado recuperar ahora dos cabezas de toro gracias a su hermano Kiko Rivera, el tercer hijo del difunto torero y fruto de su matrimonio con la cantante.
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