La grave crisis de la vivienda también tiene su aldea gala: Marinaleda, al Este de la provincia de Sevilla, acumula 300 casas públicas del total de 1.000 que hay en este pueblo jornalero en pleno olivar, casi una de cada tres. Sus inquilinos pagan entre cero y 24 euros de alquiler mensual al Ayuntamiento, que lleva 40 años construyendo viviendas cuya propiedad nunca ha traspasado a los moradores. Esa cuota irrisoria que pagan las familias levanta incredulidad, pero también admiración. ¿Cómo ha podido levantar Marinaleda ese enorme parque público? ¿Cuál es su secreto? ¿Es su modelo exportable a otros pueblos o ciudades?
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