De jóvenes va la historia. De cómo una derrota sirve de lección para João Fonseca —“lo hace casi todo perfecto”, dice el brasileño (19 años) tras el doble 6-4 encajado frente a Carlos Alcaraz, citado ahora el murciano en la tercera ronda con Sebastian Korda—, de cómo Martín Landaluce (20 años) da un salto significativo gracias a su primer triunfo contra un top-20 —6-3, 6-7(4) y 6-4 a Luciano Darderi, previo encuentro este domingo con Karen Khachanov— y de cómo la progresión de otro talento madrileño, Rafael Jódar, continúa acelerándose. En poco más de un abrir y cerrar de ojos, Aleksandar Vukic (93º) ya ha caído (6-1 y 6-2, en 55 minutos) y el futuro resplandece: ahí hay un buen tenista.
Sigue ascendiendo y apuntando maneras el de Leganés, 19 años y atributos que invitan a pensar que el tenis español ha encontrado otro subalterno para reforzar la musculatura de la clase terrenal. Es decir, hay vida más allá de Alcaraz, quien hace poco elogiaba a este chico metódico, serio y con altura (1,91) que tras probar la experiencia universitaria —paso por la universidad de Virginia, después de haber triunfado hace dos años como júnior en el US Open— optó por un giro trascendental: a todo o nada. De cabeza al circuito de élite. Que empieza la aventura. “Me gusta mucho su estilo. Juega sin miedo, con desparpajo. En la pista no respeta a nadie”, retrataba a grandes rasgos el de El Palmar —hacia las 21.00 frente a Korda, a través de Movistar+—.
Jódar empezó el curso como el 168º del mundo, destapándose en la gira de Australia —primera victoria en un Grand Slam— y más que convencido de sus posibilidades: “Los resultados llegarán”. Después de haber caído en el estreno de Indian Wells frente a Alejandro Tabilo, el trazado de Miami lo corrobora. Son dos triunfos de alto valor simbólico y una ascensión impresionante: en dos meses y medio, 86 posiciones. De hecho, virtualmente es el 86º y, cosas del tenis, las 18 victorias que acumula hasta marzo le sitúan a la cabeza junto con el ruso Daniil Medvedev. En la próxima estación del torneo (hacia las 18.00) se enfrentará a Tomás Martín Etcheverry (7-6(5) y7-6(3) a Zizou Bergs).
“Sinceramente, el top-100 no era uno de mis objetivos a principios de temporada. Significa mucho para mí, pero debo seguir trabajando. Todavía soy muy joven”, afirma Jódar en unas declaraciones recogidas por Tennis Channel. “Siento que puedo mejorar en muchos aspectos, y eso es realmente bueno porque significa que mi nivel puede ser mucho más alto. Puedo mejorar en la volea, en subir a la red y el juego a media pista…”, amplía.
La Reina Sofía, que se encuentra en Miami para asistir a la presentación en Florida de la iniciativa “America&Spain250”, organizado por el Queen Sofía Spanish Institute, ha tenido la ocasión de saludar y desear suerte a Carlos Alcaraz y a Rafa Jódar en el Miami Open. pic.twitter.com/nLmjulbu9G
De formas longilíneas y agresivo tanto al saque como al resto, Jódar ya fue reclutado por el capitán David Ferrer como sparring del equipo español en 2024 y participó en noviembre en la Copa de Maestros de las promesas (sub-21); allí, bao las luces de neón de Yeda, una desafortunada carambola numérica le apartó de las semifinales, pero esos buenos pasos fueron el anticipo de un despegue extraordinario que ahora, en Florida, sigue cobrando brillo. Ante Vukic firmó este sábado una actuación impecable; reforzada, dicho sea de paso, por la apatía del australiano. Antes se había lucido su compañero Landaluce —136º en la lista, citado este domingo con Khachanov no antes de las 21.00— y en el Club de Tenis Chamartín, cuna de ambos, lo celebran.
Barro y vendaje
En contraste, la jornada deparó la eliminación prematura Alejandro Davidovich, superado por el francés Quentin Halys (7-6 (8) y 6-4). No obstante, el tropiezo no tiene incidencia en el ranking del malagueño, 17º del mundo, dado que hace un año también cayó pronto y apenas defendía puntos. Al contrario, la despedida de Paula Badosa ante la prometedora Iva Jovic (6-2 y 6-1, en 1h 15m) tiene una repercusión directa en su clasificación. Después de haber recuperado algo de terreno la semana pasada, tras su paso por Austin, la derrota frente a la estadounidense —17ª a sus 18 años— vuelve a expulsarla del top-100 y acentúa las dificultades por las que atraviesa desde hace tiempo.
“Verme donde estoy ahora es duro”, se sinceraba el jueves, tras sortear el estreno contra Aliaksandra Sasnovich (116ª). “Pero mi cuerpo [lastrado por lesión crónica en la espalda desde mayo de 2023] reacciona como puede. Hace unos meses era top-10 y ahora no estoy entre las cien mejores… He estado parando y volviendo constantemente, y de esa forma es muy difícil encontrar el ritmo que se necesita”, prorrogaba la tenista de Begur, azotada también por diversos contratiempos musculares y que ante Jovic registró una deficitaria actuación. Tan solo consiguió convertir una de las siete opciones de rotura que dispuso —nada más empezar el duelo, mero espejismo— y volvió a embarrarse entre dobles faltas. Esta vez cometió diez.
Badosa, de 28 años, compitió vendada del muslo izquierdo, una zona en la que arrastra problemas desde septiembre del curso pasado y que hace un mes le obligó a retirarse en la segunda escala de Dubái; le privó también de jugar después en Mérida (México) y queda por ver si alterará o no sus planes de competir próximamente en Charleston como inicio de la gira sobre tierra batida. Su salida implica un vacío español en el cuadro femenino de Miami, puesto que previamente se habían despedido las otras dos representantes, la gallega Jessica Bouzas (primera ronda) y la cántabra Cristina Bucsa (segunda, por abandono). A mediados de abril, España disputará una serie clasificatoria de las Billie Jean King Cup y la catalana no figura en la convocatoria.
SINNER, RÉCORD Y RETO
A. C.
El reciente campeón en Indian Wells, Jannik Sinner, debutó con un triunfo holgado (doble 6-3) sobre Damir Dzumhur. El número dos invirtió 1h 10m para rendir al bosnio y, sin haber tenido que forzar, se encontrará en la próxima ronda con el francés Corentin Moutet (6-0, 1-6 y 6-4 a Tomas Machac).
A la victoria del italiano, de 24 años, le acompañó un récord compartido con Novak Djokovic. Ambos son los únicos que han conseguido ganar 24 sets de manera consecutiva en el territorio de los Masters 1000. Él inició la serie en París (octubre).
Sinner aspira a ser el duodécimo tenista (hombre o mujer) que conquista el denominado Sunshine Double; es decir, el doblete Indian Wells-Miami. Se sumaría a Jim Courier, Michael Chang, Pete Sampras, Steffi Graf (2), Marcelo Ríos, Andre Agassi, Kim Clijsters, Roger Federer (3), Djokovic (4), Victoria Azarenka y la polaca Iga Swiatek —la última, en 2022—.
Por otra parte, Daniil Medvedev se dejó un set ante Rei Sakamoto (6-7(10), 6-3 y 6-1) y en el cuadro femenino, Naomi Osaka perdió contra Talia Gibson (7-5 y 6-4) y la joven Mirra Andreeva batió a Marie Bouzkova (7-6(4) y 6-2).
El número uno supera a Báez en 69 minutos (6-1 y 6-3) y italiano emplea solo 64 para rendir a Humbert (6-3 y 6-0)
Alcaraz volea en un instante del partido contra Báez, este martes en Montecarlo.Manon Cruz (REUTERS)
¿Adaptación? ¿Qué adaptación? Ahí, a todo gas, lanzados, van dos relámpagos que no entienden de registros, superficies, condiciones ni códigos; ambos un todo que en un abrir y cerrar los ojos resuelven sus respectivos estrenos en Montecarlo, donde el ambiente está plomizo y la arena muy húmeda, pastosa, bola empapada y pesada, difícil de mover en teoría; no para ellos, dos fenómenos que van a lo suyo, como si practicasen otro deporte, a otra velocidad. Abriendo más y más brecha. ¿De qué planeta vinieron? La distancia sigue siendo muy evidente. El francés Ugo Humbert, primero y el argentino Sebastián Báez, a continuación, se desintegran tras recibir el impacto de los meteoritos: 6-3 y 6-0 uno, 6-1 y 6-3 el otro; 64 minutos invierte Jannik Sinner y tan solo cinco más, 69, emplea Carlos Alcaraz el primer día.
[Noticia de última hora, en breve publicaremos la ampliación].
Carlos Alcaraz
vs
Sebastián Báez
Puntos ganados con primer servicio
Puntos ganados con segundo servicio
Puntos de break convertidos
Puntos ganados con primer servicio
Puntos ganados con segundo servicio
Puntos de break convertidos
Puntos ganados con primer servicio
Puntos ganados con segundo servicio
Puntos de break convertidos
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A trancas y barrancas, bajo el todavía condicionante de la lluvia para un torneo de la entidad del Masters 1000 de Miami, el campeón sella la victoria contra el checo Jiri Lehecka (doble 6-4, en 1h 33m) y se reafirma: esta gira es enteramente suya. Se quita Jannik Sinner la gorra y entonces parece otro, revolviéndose esos rizos rojos y dibujando una sonrisa inimaginable sobre la pista; ahí dentro, él sencillamente compite. Esa presencia asusta. Demasiados argumentos a su favor. Una vez que su tenis coge temperatura, el italiano despeja rivales como quien despacha moscas y descuenta rondas hasta alcanzar logros como este último, de relieve: el doblete americano ya está en sus manos.
Como hiciera el día anterior la número uno, Aryna Sabalenka, el de San Cándido se gana un hueco en un lugar especial, junto a los siete hombres —13 tenistas en total, sumando a las cinco mujeres de la lista— que ya habían conseguido conquistar de manera encadenada Indian Wells (California) y Miami (Florida). Le precedieron Jim Courier (1991), Michael Chang (1992), Pete Sampras (1994), Marcelo Ríos (1998), Andre Agassi (2001), Novak Djokovic (2011, 2014, 2015 y 2016) y Roger Federer (2005, 2006 y 2017), hasta ahora el último elegido. Se eleva ahora Sinner, un competidor granítico que no descansa ni mientras duerme. Insiste e insiste en ese propósito indeleble de perfeccionarse.
La lluvia envuelve su éxito, después de un desenlace partido por el agua, aunque en realidad para él comenzó a escampar hace justo una semana, cuando Carlos Alcaraz cedió en la segunda ronda del torneo. Mirándose uno y otro siempre por el rabillo del ojo, el transalpino supo ese mismo día que, si no patinaba (y no acostumbra), tenía medio trofeo en el bolsillo; ahora bien, ni el más mínimo signo de relajación, sino todo lo contrario; para él, estajanovista de raza, siempre hay trabajo por hacer. Al final, otras seis victorias incontestables —Lehecka no detecta fisura alguna— y otro trazado inmaculado. Vencedor sin conceder ningún set. Otra vez. Por tercer mil seguido.
Abrió la serie en noviembre (Masters de París) y desde entonces ha sumado 34 parciales consecutivos. Sigue los pasos de Rafael Nadal y Novak Djokovic —tres Masters 1000 seguidos ambos, en 2010 y 2019/20 respectivamente— y se alinea con Michael Chang y Alexander Zverev, también con siete títulos de la categoría. Se trata del segundo en Miami, donde el agua se convierte de nuevo en protagonista ante la ausencia de techo. Comenzó el torneo lloviendo a jarros —cancelada la primera jornada, en su totalidad— y se cierra en consonancia, con los tenistas de espera en espera y pendientes de las nubes. Programada a las 15.00, hora local, la final empezará finalmente a las 16.30.
26 trofeos por cabeza
A Miami se le ven otra vez las costuras. Admirado hasta 2019, cuando se formalizó la mudanza de Cayo Vizcaíno al Hardrock Stadium, hogar de los Dolphins, el torneo ha derivado en el desencanto y la improvisación. La central se ha montado de manera artificiosa, incrustada a modo de mecano en el interior del estadio, y a estas alturas sigue a merced de la climatología cambiante del sur de Florida. Así que al retraso inicial se añadirá luego el parón posterior, a los 51 minutos de juego; se dilatará hora y media. Para entonces, Sinner ya se ha hecho con el primer set y le ha roto el servicio dos veces a Lehecka, que hasta aquí no lo había perdido nunca; 55 turnos con acierto.
Al transalpino, sin embargo, le basta apenas un suspiro para conseguirlo y, a partir de ahí, exhibe toda la artillería. Bola alta para impedir el golpeo predilecto del checo y la profundidad característica; el servicio afilado del presente —neutraliza un 0-40 nada más haber obtenido el primer break— y ritmo, siempre ritmo; imposible aguantarlo, la gran mayoría de las veces. En el instante en el que alcanza el punto de ebullición, frenarlo es toda una heroicidad. Conforme va ganando intensidad y la mantiene, su cadencia de golpeo recuerda a las pedaladas del mismísimo Indurain. Tenis abrasivo. Estrangula. Intenta Lehecka rascar algo en la continuación, pero no hay manera. Lo finiquita el pelirrojo con 10 aces, perdiendo únicamente tres puntos con sus primeros saques (92%) y con 21 tiros ganadores.
De este modo, Sinner festeja otra vez y contabiliza 26 títulos, los mismos que Alcaraz. Uno y otro se han alternado como números uno desde que Novak Djokovic finalizase su último reinado, en junio de 2024. A partir de ahí, 65 semanas sucesivas del italiano en lo más alto y luego, dos meses de mando para el español, que después lo perdió esporádicamente —tan solo una semana, en la transición hacia la última Copa de Maestros— y lo recuperó de inmediato en Turín. A partir de ahí, dos muestras de autoridad en Australia y Doha, pero el éxito posterior del rival en tierras norteamericanas ha comprimido otra vez la disputa. Ahora, el margen es de 1.190 puntos (13.590 frente a 12.400).
Sinner fue suspendido en 2025 durante tres meses —tras una petición inicial de dos años— a raíz del positivo por clostebol de la temporada anterior. Finalmente, el tenista llegó a un acuerdo con la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que no interpretó la intencionalidad de doparse, por lo que el castigo se redujo a la franja entre febrero y mayo. Ahora, el intervalo se ha convertido en una oportunidad de oro para asaltar el trono; tanto así que podría arrebatárselo a Alcaraz directamente en Montecarlo, en caso de ganar allí. Al envite del español en Melbourne y Qatar ha reaccionado con una doble réplica que le enmarca de nuevo en la excepcionalidad. Sunshine Double para él, el hombre amenaza. Es, una vez más, Jannik Sinner al abordaje. Cómo si no.
MANOS A LA OBRA EN EL PALMAR
A. C.
Antes de que Sinner diese el segundo bocado consecutivo al ranking en Miami, a 7.400 kilómetros de allí, Alcaraz se dejaba ver en las instalaciones de la Real Sociedad Club de Campo de El Palmar —su centro de operaciones habitual— para emprender los entrenamientos sobre tierra batida.
El líder del circuito, de 22 años, se ejercitó a mediodía como inicio ya de una gira en la que deberá defender una gran bolsa de puntos; en concreto, los 4.330 obtenidos el curso pasado, en concepto de campeón de Montecarlo, Roma y Roland Garros, además de haber sido finalista en Barcelona.
El murciano se desplazará el viernes al Principado y, una vez conocida su teórica ruta en el torneo, hará la toma de contacto con la pista monegasca. En 2025 se coronó por primera vez al remontar en el desenlace al italiano Lorenzo Musetti.
Alcaraz cedió en las semifinales de Indian Wells, frente a Daniil Medvedev, y luego pinchó en el segundo compromiso de Miami, ante Sebastian Korda. De inmediato volvió a casa y tras unos días libres retomó la raqueta. Ahora queda por ver cuál será su plan.
Antes de Roland Garros (a partir del 26 de mayo) dispondrá de cuatro citas para rodarse, pero la exigencia continuada de la gira tal vez le conduzca a descartar alguna de ellas; de hecho, desde su irrupción en la élite nunca ha completado todo el trazado.
Hace un año, por ejemplo, sufrió un pinchazo muscular en el Godó que le impidió luego competir en la Caja Mágica, aunque al final pudo llegar en óptimas condiciones a París. Este año ha desfilado por Melbourne, Doha y la doble cita norteamericana. En total, 19 partidos.
Se suponía un domingo feliz, después de que su hermano Jaime se viralizase a mediodía en las redes sociales con un puntazo —y a posteriori, con el trofeo del challenger sub-15 de Murcia— y de que Miami, traicionera ella, regalase una jornada de espléndido sol. Sin embargo, todo empezó a torcerse a media tarde con un desagradable aperitivo: cayó el madrileño Rafael Jódar ante Tomás Martín Etcheverry como anticipo (7-5 y 6-4, en 1h 50m) y luego, en forma de terremoto, se constató la salida prematura de Carlos Alcaraz, apeado por Sebastian Korda en la tercera ronda (6-3, 5-7 y 6-4, en 2h 18m). Como ya sucediera un año antes, el español enfila la puerta de salida demasiado pronto.
Curioso lo de este torneo, paraíso y cenagal a la vez. Precioso el recuerdo —el título que descorchó definitivamente la meteórica ascensión, en 2022—, pero también muy puñetero. Ambivalente. La temporada pasada nadie lo vio venir, aunque hasta entonces se contaba con los derrapajes más o menos cíclicos del murciano. El belga David Goffin (34 años) se transformó ese día del estreno en un cepo y ahora es el pétreo Korda quien le sorprende; y no porque le falten argumentos ni calidad, sino porque el Alcaraz de hoy, el imponente competidor, difícilmente patina o deja escapar partidos de este tipo. Fluctúa la dinámica, apunta la cosa a que sí, a que podrá, a que huele a remontada. Pero al final se inclina.
Le cuesta encontrar el sitio. Ahí se percibe menos punch, menos fuelle. “No me va el saque, no llega…”, les dice a los suyos. Y así lo transmite la estadística. Tampoco le convencen las bolas, Dunlop, circunstancia que ya se dio en la eliminación anterior: “Llevan así [de infladas, fruto de la humedad, 65%] cuatro juegos…”, protesta. Korda, dicta, Korda manda. “Y he sacado muy bien. Para ganarle a un jugador tan bueno como él, tienes que sacar bien”, dirá al cierre el norteamericano, que conoce el ambiente al dedillo —nació en Bradenton, también localizada en la península— y hace un mes triunfó en Delray Beach, a menos de una hora en coche. El estiloso rubio ya le hizo pasar un mal trago en Montecarlo hace cuatro años, de entrada. Lo sufre, pero incide.
Durante más de una hora, la inercia lineal del partido y el tono monocorde impuesto por el ganador van arrastrando a Alcaraz, deslucido entre el cloroformo. Sin chispa, aletargado, todo el rato a remolque. Por momentos, muy negativo. Cansado de competir sin tregua y hacer que la rueda gire. Harto: “Como mucho puedo hacer un 6-3 y 6-4, o un 6-3 y 7-5… ¡Hoy no puedo más! ¡Es un no parar! ¡Quiero irme ya a casa! ¡No puedo más! ¡No puedo más, tío! ¡No puedo más!”, se dirige a los miembros de su banquillo. El estadounidense está bordándolo y compite sin desviar la mirada, todo el rato en línea recta e imperturbable. Quizá, ahí reside el secreto: en no pensar demasiado en quién está enfrente. De lo contrario, sucede lo que sucede. Hasta ahí, un tenista impecable; poco más adelante, un escenario muy diferente.
Korda (25 años y 36º del mundo) es un excelente jugador al que las lesiones han perjudicado sobremanera. No le ha sonreído la fortuna desde el plano físico, desde luego, del mismo modo que su actitud —tan sumamente neutra, tan excesivamente contenida siempre— también viene jugándole una mala pasada. Elemento más que indispensable, el fuego. La frialdad contribuye a que aborde partidos de este calibre sin aparentes exigencias, con mucha templanza, sin ninguna urgencia; pero, al mismo tiempo, todo ese hieratismo hace que en ocasiones no llegue a prender esa llamarada tan necesaria y que el mecanismo se trabe. A la hora de la verdad, la rectitud se transforma en angustia. Domina y sirve para ganar, break arriba, pero se encasquilla.
Desarrollo engañoso
“¡Tírale el órdago!”, sugiere Samuel López al murciano, que no lo ve nada claro, sigue flojo con los primeros y no consigue dar con la tecla ni el ritmo. No disfruta Alcaraz, sencillamente. Aun así, salva primero un potencial 1-4 (espejismo) y luego, adivinando esos temblores del adversario, consigue sortear una situación al límite. 5-4 y saque para el local, al que en un santiamén le cambia el rostro. Impoluto e ilegible hasta ahí, con una variedad y una técnica exquisitas, el brazo y la mente de Korda experimentan una repentina asincronía y proceden de manera independiente. A la voluntad no le sigue la ejecución y, a fin de cuentas, ambas desfallecen al compás. No es la primera vez.
En sentido inverso, cuando peor pintaba la cosa, la cabeza dura del español coge las riendas y le guía. Adonde no llega su cuerpo, le empuja el espíritu. Se le ve fatigado, pero se saca de la chistera un globo espectacular y, obediente, remando y remando pese a que no transmita las mejores sensaciones, atiende la demanda de su entrenador: “¡No te canses de coger olas!”. “¡Sigue, sigue! ¡Echa la llave!”. “¡Hasta el final!”. El estadounidense cede el servicio en blanco, él solito, y a continuación se diluye. Señor bloqueo el suyo. Estupefacto, clavado. Va tragándoselo la tierra poco a poco y la concatenación de errores conduce el pulso hacia un tercer parcial de nuevo engañoso. Tarde de trilerismo en Miami.
Todo conduce a pensar que Alcaraz terminará llevándoselo. Sería lo lógico. Y quizá no tanto por una cuestión de juego como de naturaleza. Sobre ese escenario oscilante e invertido, de más a menos uno y ascendente el otro, el de El Palmar tiende a ser un competidor expansivo y su rival suele decrecer ante la amenaza y la presión. Sin embargo, todo es un trampantojo. Pese al arreón, el número uno en ningún instante termina de sentirse cómodo, sino a disgusto. Está saturado. Y el tenis, caprichoso él, expone a Korda a lo maquiavélico: de nuevo, una tortura. Lo retorcido: otra vez, 5-4 arriba y saque para ganar. ¿Segundo tembleque? No. En esta ocasión es diferente. Se sostiene. Hubiera sido demasiado cruel. Vence, porque simplemente lo merecía.
“Cerrar los partidos es lo más difícil. Y hacerlo contra Alcaraz, probablemente sea el doble de complicado”, señala el vencedor, primer representante de su país que tumba al líder del circuito desde que Andy Roddick batiera a Roger Federer en los cuartos de 2008. Korda es, a su vez, el tenista con el ranking más bajo que derriba al español desde que este perdiera, precisamente, ante el veterano Goffin, entonces 55º del mundo. “Estuve mucho tiempo lesionado”, recuerda, sin olvidarse de un consejo: “John McEnroe charló conmigo sobre mi identidad. Y me dijo: ‘Tienes que buscar dentro de ti, descubrir quién eres y por qué juegas al tenis. Por qué te gusta esto’. Creo que eso ha sido clave”.
Contra todo pronóstico, Korda no se enfrentará este martes a Karen Khachanov, apeado por Martín Landaluce. El madrileño celebra cuando ya ha anochecido (6-3 y 7-6(2), tras 1h 33m) y se supera: serán sus primeros octavos en todo un Masters 1000. Los alcanza después de haber superado a dos top-20; el día previo a Luciano Darderi (18º) y esta vez al ruso (15º). Tintín, le llaman. Y aquí está otra vez él, 20 años, el mismo que en la anterior edición dejó la primera muesca de un jugador de 2006 en un trorneo así. Objetivo: romper más pronto que tarde la barrera del top-100. Ya lo ha conseguido Jódar, pero al de Leganés se le esfuma una bola de set en la primera manga y sucumbe al oficio de Etcheverry.
VUELTA A CASA Y GIRA DE TIERRA
A. C.
Más allá de otros matices, la calidad (8.8 frente a 7.5, según la ATP) y la definición del servicio (12 aces frente a 2) marcaron la diferencia entre Korda y Alcaraz, aunque el duelo registró otro dato revelador: el ganador subió 20 veces más a la red (26 frente a 6). Muy sintomático.
En cualquier caso, Alcaraz incidió en el nivel de su rival y consideró que él hizo “un buen partido”. Cree que sigue “por el buen camino” y volvió a insistir en que sus adversarios disparan el rendimiento cuando lo tienen enfrente: “Juegan sin presión. Sienten que tienen poco que perder”.
Si en 2025 optó por oxigenarse en México tras la eliminación, esta vez su intención es regresar a Murcia para “relajarse” y recuperar “el deseo de jugar”. La ruptura con Juan Carlos Ferrero y el esfuerzo que requirió la conquista de Australia han hecho de este primer trimestre un tramo muy exigente.
Al descanso le sucederá la reincorporación a los ensayos, ya sobre tierra para preparar la gira que comienza a principios de abril, en Montecarlo. El murciano defiende 4.300 puntos —por los triunfos en el Principado, Roma y Roland Garros, y la final de Barcelona—, frente a los 1.850 a salvaguardar de Jannik Sinner.
En los próximos días, el italiano —este lunes frente a Corentin Moutet, no antes de las 00.00, Movistar+— tendrá la oportunidad de recortar diferencias; ahora mismo la distancia entre ambos es de 2.140 puntos. Mientras tanto, él sopesará si completa la gira de arcilla o bien descarta algún torneo para llegar fresco a París.