La crisis en Oriente Próximo y su reflejo en los precios energéticos siguen haciendo estragos. La inflación repuntó hasta el 3,5% en julio, según el dato adelantado publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El resultado supone un incremento de tres décimas con respecto al mes anterior, cuando el índice de precios al consumo (IPC) marcó el 3,2%. También la inflación subyacente —aquella depurada de los elementos más volátiles como la energía y los alimentos— presionó hacia arriba con un incremento interanual de una décima, hasta el 3%. En ambos casos, muy lejos del objetivo del 2% que tiene fijado el Banco Central Europeo (BCE).
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