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Los Astronautas Del Artemis 2 Hablan Tras Reunirse Con Su Familias En Houston: “Es Lo Más Especial Que Pasará Jamás En Mi Vida”

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Los astronautas de la misión Artemis 2 hicieron esta madrugada, hora española, sus primeras declaraciones tras regresar sanos y salvos a la Tierra después de completar el primer viaje tripulado a la Luna en medio siglo. Tras encontrarse con sus familias y compañeros de la NASA en la ciudad tejana de Houston (EE UU), hablaron brevemente para destacar su unión y aprecio por la Tierra y la humanidad entre aplausos.

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen participaron en un acto en el Johnson Space Center de la NASA, donde compartieron algunas de sus sensaciones. “Estamos unidos para siempre. Nadie aquí abajo va a saber nunca lo que los cuatro hemos pasado. Y ha sido la cosa más especial que pasará jamás en mi vida”, dijo Wiseman dirigiéndose a sus compañeros desde el escenario en el que comparecieron.

Glover, el primer astronauta afroamericano asignado a una misión lunar, aseguró por su parte que no ha “procesado” todavía los diez días de este viaje espacial histórico que pasó alrededor de la Luna. Dio las gracias a Dios, a sus familias y a la agencia espacial, a la que agradeció que mantenga intactas sus “cualidades” pese a su cambio de liderazgo.

Le siguió Koch, la primera mujer en viajar a la luna, que reflexionó sobre lo que es una tripulación: “Un grupo que está metido en esto todo el tiempo, que pase lo que pase, rema al unísono en cada minuto con el mismo propósito, que está dispuesto a sacrificarse en silencio unos por otros”. “La Tierra era simplemente este bote salvavidas colgando, imperturbable, en el universo”, dijo la astronauta, antes de quedarse con la mirada perdida. “Planeta Tierra, ustedes son una tripulación”, concluyó.

Por último, el canadiense Hansen, apuntó a la “experiencia humana” como parte de la misión, al compromiso de la tripulación por vivir con “alegría” y a su “amor” por “contribuir” al trabajo. “Les sugeriría que, cuando miren hacia aquí arriba, no nos vean a nosotros. Nosotros somos un espejo que les refleja a ustedes. Si les gusta lo que ven, entonces miren un poco más adentro. Estos son ustedes”.

Antes de cerrarse el acto, Wiseman tomó de nuevo el micrófono y tras elogiar al administrador de la NASA, Jared Isaacman, invitó a la sala repleta de colegas a “estar lista” para seguir construyendo la historia espacial tras Artemis 2. “Ustedes, caramba, van a ir, y nosotros vamos a estar ahí apoyándolos en cada paso del camino, de todas las formas posibles”, le dijo a los compañeros reunidos en el acto en la sede de la NASA.

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Los Astronautas De Artemis 2 Aterrizan Y Concluyen Una Misión Histórica Que Ha Llevado A Los Humanos A La Luna Más De 50 Años Después

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Ya están de vuelta. Los cuatro tripulantes de la primera misión a la Luna en más de medio siglo han regresado sanos y salvos de su viaje al satélite, en el que han hecho historia. La nave Orion ha caído con éxito al océano Pacífico, cerca de la costa de San Diego, pasadas las 2:07 de la madrugada, hora peninsular española. Ha sido el final de una misión que ha llevado al satélite a la primera mujer, Christina Koch, al primer afroamericano, Victor Glover, y a la primera persona de fuera de Estados Unidos, el canadiense Jeremy Hansen. Junto a ellos viajaba su comandante, Reid Wiseman.

“Estable uno y derechos”, ha dicho el comandante Reid Wiseman. El mensaje significa que la nave Orion había amerizado con éxito, y había inflado los cuatro globos que la mantienen en posición. Un aterrizaje perfecto.

Durante seis largos minutos se perdió la comunicación con la nave mientras atravesaba la atmósfera a unos 40.000 kilómetros por hora y el exterior alcanzaba temperaturas de más de 2.500 grados.

“Houston, Integridad, te oímos alto y claro”, se escuchó decir al comandante justo cuando la nave salía del apagón de comunicaciones. Minutos después se desplegaron los paracaídas para frenar el descenso de la cápsula, que amaró en el Pacífico sana y salva.

Tras la maniobra, el comandante de la Artemis 2, Reid Wiseman, ha comunicado que los cuatro tripulantes están en perfectas condiciones. La hora exacta de llegada han sido las 2.07.47, después de un viaje de 1.117.659 kilómetros.

Estos astronautas han sido no solo unos “perfectos profesionales”, ha dicho Jared Isaacman, administrador de la NASA, a bordo del buque de rescate, sino también “grandes comunicadores, incluso poetas”. “Eran embajadores de la humanidad en las estrellas”, ha añadido. Isaacman ha reconocido la importancia de la colaboración con socios como Canadá y Europa, que ha construido el módulo de servicio de la nave Orion, que ha sido el que se ha encargado de propulsar a los astronautas hasta la Luna, y también en su regreso (además de aportarles oxígeno, agua y climatización).

Unas cuatro horas antes del aterrizaje, las cámaras exteriores de la nave en la que viaja la tripulación de Artemis mostraban los propulsores de la cápsula y una Tierra azul brillante casi en cuarto creciente.

La NASA ha asegurado que los cuatro astronautas están bien. El comandante, Reid Wiseman, lo ha confirmado desde la cápsula: “Qué viaje. Estamos estables. Cuatro tripulantes en verde”. Se espera que la tripulación regrese al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston hoy sábado. “Están felices y saludables, listos para volver a casa”, ha dicho Henfling.

El momento peligroso

Los cuatro astronautas se despertaron el viernes a las 11.35 de la mañana, hora de la costa este de Estados Unidos —17.35 hora, peninsular española— y comenzaron a preparar la nave para el regreso a la Tierra, el momento más peligroso que les quedaba en su misión.

Durante 10 días naturales, estos cuatro tripulantes se han convertido en los humanos que más lejos han viajado en el espacio. También han sido los primeros en observar con sus propios ojos algunas zonas de la cara oculta de la Luna, que han sobrevolado a 6.500 kilómetros de altitud sin aterrizar antes de regresar a nuestro planeta. En el centro de ese sobrevuelo lunar, perdieron la comunicación con la Tierra durante 41 minutos y, una hora después de reaparecer por el otro lado del satélite, experimentaron un raro y exclusivo eclipse total de sol, que para el piloto Victor Glover ofreció “la vista más extraña e irreal que hemos tenido, con el resplandor de la Tierra iluminando casi toda la Luna”.

Minutos antes de regresar a la Tierra, han afrontado el momento más peligroso en lo que quedaba de misión. La cápsula en la que han viajado hasta la cara oculta de la Luna debía aterrizar en apenas unos 13 minutos en los que se llegaron a alcanzar más de 2.500 grados por la presión y el rozamiento del aire.

Junto al despegue, este era el instante más crítico. La cápsula llegó a nuestro planeta a 38.275 kilómetros por hora, su velocidad máxima en todo el viaje. Era esencial que la nave entrase con el ángulo de inclinación correcto para no tener ningún accidente.

“Iremos montados en una bola de fuego que atraviesa la atmósfera”, había dicho Glover en una rueda de prensa desde el espacio antes de amerizar. Este oficial de la Marina, piloto de pruebas y astronauta de 49 años, dijo que lleva pensando en el momento de caer en el Pacífico desde abril de 2023, cuando fue elegido para esta misión. “Es algo muy serio”, destacó.

Unos 35 minutos antes de caer a la Tierra, se desenganchó del Módulo Europeo de Servicio. Este componente, construido por empresas europeas, incluidas algunas españolas, ha sido esencial para la misión, pues ha proporcionado aire, agua, climatización y propulsión en el viaje desde la Tierra hasta la Luna y todo el regreso.

Toda la atención estaba en el escudo térmico que protege a la nave Orion y sus ocupantes de las altísimas temperaturas que se alcanzaron durante la reentrada en la atmósfera. Después del desenganche, la nave giró sobre sí misma para que la parte trasera, donde se encuentra el escudo térmico, fuese por delante. Esta protección está hecha de materiales que absorben el calor y preservan la nave de las altas temperaturas. Todo el aterrizaje es automático y los astronautas iban sentados de espaldas al sentido de la marcha.

El descenso comenzó cuando la nave Integridad estaba a unos 120 kilómetros de altura y empezó a atravesar las capas altas de la atmósfera. Para entonces, el módulo de servicio, una maravilla tecnológica de unos 22 millones de euros, se desintegraba ya lejos de la nave.

A los 24 segundos de la reentrada, la Orion quedó envuelta en plasma, un brillantísimo cuarto estado de la materia que surge cuando el aire se ioniza por la intensa compresión y fricción que ejerce la nave. En este momento se perdió toda comunicación con la Tierra. El apagón duró unos seis minutos, hasta que la nave estuvo ya a unos 45 kilómetros de altitud sobre el mar. A falta de seis kilómetros, saltaron los primeros paracaídas, que redujeron la velocidad a unos 300 kilómetros por hora, y después se desplegaron los tres paracaídas principales. La nave Orion tocó el agua finalmente a unos 30 por hora.

Una vez que la Orion se posó en el océano Pacífico, los buzos de la marina tenían previsto acercarse a la nave y abrir la escotilla. Entrarían luego varios médicos para comprobar cómo estaban los tripulantes y después saldrían en un orden fijado: Koch, Glover, Hansen y, por último, el comandante Wiseman.

“Todos respiramos aliviados una vez que la escotilla lateral se abrió, luego nos giramos hacia las familias y las saludamos mientras cada uno de los astronautas salía de la nave espacial y eran llevados a los helicópteros”, ha explicado el ingeniero Rick Henfling sobre los últimos minutos de la misión, una rueda de prensa en el Johnson Space Center, en Houston, tras la llegada de los astronautas.

Una misión histórica

La llegada de los astronautas a la Tierra ha sido el final de una misión histórica en la que los humanos han vuelto a la Luna más de medio siglo después de las misiones Apolo de las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado. Al contrario que entonces, el objetivo es colonizar el satélite. Así lo ha afirmado Amit Kshatriya, administrador asociado de la agencia espacial, en la rueda de prensa tras la llegada de los astronautas: “Hace 53 años, la humanidad dejó la Luna, esta vez regresamos para quedarnos. Terminemos lo que ellos empezaron y enfoquémonos en lo que quedó pendiente… No vamos a plantar banderas y marcharnos, sino a quedarnos”, ha asegurado.

El primer paso para esa colonización será un aterrizaje previsto para 2028 con Artemis 4 y Artemis 5 y, tan solo cuatro años después, tener asentamientos permanentemente habitados.

Todo esto, a la espera de China: Pekín pretende enviar astronautas al satélite antes de 2030 y establecer en la próxima década una base en cooperación con Rusia. Los próximos cuatro años serán determinantes en la lucha de las grandes potencias por el control de la Luna y, en un futuro, del salto hacia el gran objetivo: Marte.

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Agencias espaciales

Los Astronautas De La Artemis 2 Se Preparan Para Ir A Otro Mundo: “Tan Solo Hemos Empezado”

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El Centro Espacial Kennedy se ha quedado como cuando el circo abandona la ciudad. Después de un despegue modélico a bordo del cohete tripulado más potente jamás construido, los cuatro astronautas de la misión Artemis 2 están ya en el espacio. En estos momentos, orbitan la Tierra y preparan la nave para salir disparados hacia la Luna en la madrugada del jueves al viernes. Durante los próximos días, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen harán un viaje de ida y vuelta al satélite sin aterrizaje. Si todo sale bien, durante unas preciosas horas sobrevolarán la cara oculta de la Luna viendo con sus propios ojos accidentes que nunca han sido observados por humanos. Y se convertirán probablemente en los astronautas que más lejos de la Tierra han viajado en toda la historia.

Durante todo el despegue, el centro de control activo estaba aquí, en el Centro Kennedy. Una vez alcanzado el espacio, el mando pasa al centro de control central de la NASA en Houston, Texas. La gran explanada de césped donde ayer había cientos de periodistas con sus furgones, carpas, trípodes y cámaras, hoy se está vaciando. Y muchos vuelven ya a casa después de varios días de larga cobertura. El espectáculo continúa, pero ya en el espacio.

Tras unas horas consagradas al sueño tras el despegue de ayer, los cuatro de Artemis 2 se despertaron con la canción Sleepyhead (dormilón en inglés) de Young and Sick.

La nave encendió el motor principal del módulo de servicio europeo durante 43 segundos, elevando el punto más bajo de su órbita y refinando la trayectoria mientras continúa rodeando la Tierra. Este encendido crítico situó la nave Orion —bautizada como Integridad por la tripulación de Artemis 2— en una órbita terrestre alta y estable que se alinea con su ruta hacia la Luna. Después de esta maniobra crucial, los astronautas volvieron a descansar cuatro horas y media antes de ser despertados nuevamente para comenzar su primer día completo en el espacio.

Este jueves se reúne el equipo de gestión de la misión para evaluar los sistemas de la nave y dará su aprobación para la próxima maniobra de inyección translunar. Este encendido enviará a los astronautas fuera de la órbita terrestre y hacia la Luna por primera vez desde 1972.

Durante la inyección translunar, Orion encenderá sus motores durante algo menos de seis minutos, acelerando la nave para escapar de la fuerza gravitatoria de la Tierra. Los controladores de vuelo supervisarán de cerca el rendimiento del motor, la guía y los datos de navegación durante toda la maniobra para garantizar que Orion se mantenga alineada con precisión en su viaje de ida.

Los motores le darán a la nave Orion un empuje equivalente a acelerar un coche de cero a 100 kilómetros por hora en menos de tres segundos. Ese impulso llevará a los tripulantes de la Artemis 2 en vuelo directo hasta la Luna, por cuya gravedad quedarán atrapados, lo que les permitirá circunnavegar su cara oculta. Cuando el centro de control diga “permiso para la inyección en órbita translunar”, significará que los astronautas se estarán yendo a otro mundo por primera vez en más de medio siglo.

Los cohetes responsables de este viaje histórico son parte del módulo de servicio, cuya construcción ha coordinado la Agencia Espacial Europea y cuyo contratista principal es Airbus. Es la primera vez en la historia de la exploración espacial que Estados Unidos encarga piezas claves de sus misiones tripuladas a compañías no estadounidenses. Y por ahora, el módulo europeo ha realizado una labor impecable.

Unas horas antes ha sucedido otra anécdota que ya es historia. La NASA publicó una nota en la que aseguraba que un problema con el retrete de la nave se ha solucionado. El fallo se había anunciado en la primera rueda de prensa posterior al despegue. Una válvula que conecta dos tanques de agua tuvo que ser reajustada tras descubrirse que estaba cerrada cuando debería estar abierta. La avería se debió probablemente a las potentes sacudidas durante el lanzamiento. Amit Kshatriya, administrador asociado de la NASA, restó importancia al problema y auguró que probablemente habrá muchos más en los próximos días: “Tan solo hemos empezado”.

Justo antes, el jefe de la NASA, Jared Isaacman, reconoció que el centro de control había perdido la comunicación con los tripulantes de la Orion. El problema sucedió unos 50 minutos después del despegue, en el momento en que las comunicaciones debían pasar de un satélite de comunicaciones a otro. Fue una pérdida “parcial”, en la que los astronautas podían escuchar al centro de control, pero el control de la misión en Houston no podía escuchar sus respuestas. Las causas del fallo se están investigando, pero al igual que el problema del retrete, este fallo se ha solucionado y la conexión con la nave es fluida.

Durante su vuelta alrededor de la Tierra, los tripulantes de la Artemis 2 batieron el récord histórico de ser los humanos que más lejos han estado orbitando la Tierra, dejando la nueva plusmarca en casi 70.400 kilómetros. Desde que, en 1972, concluyeron las misiones lunares Apolo, todos los astronautas que han viajado al espacio se habían quedado en una órbita terrestre baja, normalmente sin alejarse más de unos cientos de kilómetros. El anterior récord lo tenía, desde 2024, la tripulación de la Polaris Dawn, una misión privada en la que voló el actual administrador de la NASA, Jared Isaacman.

A preguntas de los periodistas, Isaacman habló de otro objetivo no científico ni técnico que puede darle a esta misión y a Estados Unidos una buena prensa que necesita desesperadamente. Hace 58 años, en medio del peor año de la guerra de Vietnam, con miles de soldados estadounidenses muertos en combate, los tripulantes de la misión Apolo 8, la primera que orbitó la Luna, se saltaron las normas fijadas por la NASA. Uno de los tripulantes, el novato Bill Anders, dejó de sacar fotos de la Luna y apuntó su objetivo justo hacia el otro lado. Capturó así el llamado amanecer de la Tierra, la primera vista de nuestro planeta saliendo por el horizonte de otro mundo, la Luna. La foto se convirtió en un símbolo reconciliador: la humanidad había tenido que irse hasta la Luna para poder admirar su propio planeta en la oscuridad del espacio.

Isaacman ha dicho que los tripulantes de Artemis 2 llevan cámaras especiales para volver a retratar ese amanecer, probablemente con una calidad y detalle muy superiores, lo que puede darle a esta misión la visibilidad que busca, tanto dentro como fuera del país.

Isaacman dijo que el lanzamiento exitoso del miércoles es “un paso enorme” en la carrera a la Luna que se disputa con China. El responsable se apresuró a añadir que no es solo un logro de Estados Unidos, sino también de sus aliados y colaboradores más cercanos, Europa entre ellos.

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