Sir David Attenborough, la persona, la imagen y la voz que mejor simbolizan el amor por la naturaleza y el conservacionismo que profesan numerosos británicos, celebró junto a miles de ellos su 100 cumpleaños este viernes por la noche en el londinense Royal Albert Hall. Junto a él, en el palco, estaba el príncipe de Gales, Guillermo de Inglaterra, encargado de rendir homenaje con los mayores honores posibles a uno de los hombres más queridos del país inglés. “Es un privilegio muy especial poder celebrar 100 años de vida, pero todavía es más único cuando es el cumpleaños de la persona que ha transformado nuestra visión del único hogar que tenemos, el Planeta Tierra”, decía el príncipe.
Miles de personas habían acudido al recinto para celebrar los logros de décadas de Attenborough, y los momentos más especiales e icónicos de las decenas de documentales que ha realizado para la BBC y que han sido emitidos, admirados y galardonados en todo el mundo.
Pero uno de los momentos más especiales de la gala fue el vídeo protagonizado por el rey Carlos III desde el castillo de Balmoral, el lugar preferido de su madre, Isabel II, de una belleza adusta y salvaje incomparable. Al igual que la difunta reina, mejor incluso dada su experiencia de juventud en el teatro, el monarca escribe una bella carta de felicitación a Atttenborough desde el estudio del castillo. Vestido de tweed, el tejido escocés por excelencia con que se asocia a la clase alta y la campiña inglesa, Carlos III escribe a pluma y su voz narra el texto: “A lo largo de las décadas has revelado la belleza y las maravillas de la naturaleza a audiencias de todo el mundo con modos nuevos y maravillosos. Al hacerlo, has compartido mi determinación en resaltar la urgente necesidad de proteger y preservar este precioso planeta nuestro y toda la vida en la Tierra para generaciones futuras”, dice.
Lo mejor viene a continuación. El perro encargado de llevar el sobre hasta su destinatario, a bordo de un todoterreno que recorre el paisaje escocés, ve interrumpido su trayecto por un árbol caído en mitad del camino. A partir de ahí comienza una aventura como la del correo del zar de Strogoff, pero protagonizada por todas las criaturas fascinantes que han poblado durante años los documentales de Attenborough.
El perro entrega la carta a un halcón, cuando ve que los acantilados no le van a dejar seguir su viaje. El halcón arrojará la misiva a un erizo, al que relevará una ardilla, luego un ganso, una nutria, un cisne de los parques londinenses, un pato, un zorro callejero que recorrerá escondido las calles de la metrópoli, un ciervo y un búho, que será el que deposite en el buzó la felicitación.
Attenborough, en el palco del Royal Hall, muestra a todo el público la carta, sucia y gastada, que ya tiene en sus manos, y se levanta para mostrarla a todos.
Invitados y música
A lo largo de la velada de homenaje, muchos famosos quisieron enviar, a través de mensajes de vídeo, su felicitación al naturalista. “Gracias por todo lo que has hecho y sigues haciendo por nuestro maravilloso planeta y sus habitantes”, decía el actor Leonardo DiCaprio. “Gracias por todo lo que nos has dado durante estos años. El mundo es un lugar mucho mejor gracias a ti”, añadía la actriz Olivia Colman. Se sumaba a ella la gran dama del cine y el teatro, Judi Dench; el cantante de Coldplay, Chris Martin; la actriz y guionista de la serie Fleabag, Phoebe Waller-Bridge, la cantante Camilla Cabello; el compositor, Hans Zimmer, y hasta el legendario personaje infantil, el osito Paddington.
La orquesta recreó durante la noche la banda sonora que acompañó algunas de las secuencias protagonizadas por Attenborough que han pasado a la historia y permanecido en la retina y la memoria de millones de espectadores, como la batalla entre serpientes e iguanas de Planeta Tierra II.
Todos los asistentes, que vieron en la gran pantalla un repaso completo de la vida y la obra de Attenborough, culminaron la gala cantando a la vez el Cumpleaños Feliz al homenajeado, que no pudo evitar que se trasluciera, a través de los ojos y la sonrisa, la emoción ante el reconocimiento y cariño hacia él y hacia su obra.