Hacía semanas que Kiev, la capital de Ucrania, vivía una de las fases menos violentas de la guerra. Los ataques rusos de largo alcance se han mantenido durante la primavera, pero con menos intensidad respecto a los meses previos, de destrucción sistemática del sistema energético ucranio. La tregua de Pascua, anunciada por el Kremlin el 11 y el 12 de abril, dejó en silencio el cielo de Ucrania alejado del frente. El silencio se rompió en la madrugada de este jueves cuando los misiles y los drones rusos provocaron al menos 18 muertos en Kiev y en las ciudades de Odesa y Dnipró.
Rusia y Ucrania se acusaron mutuamente de incumplir los días de tregua de la Pascua ortodoxa. Lo cierto es que los combates y los ataques continuaron igual en las regiones del frente. Pero el alto el fuego sí se cumplió en bombardeos de largo alcance.
Kiev ha temblado durante esta madrugada por las explosiones de los drones Shahed y los misiles rusos. Cuatro personas, entre ellas un menor de edad, perdieron la vida en el distrito de Podil, uno de los más céntricos de la capital. Los Servicios de Emergencias indicaban a primera hora de la mañana que los heridos eran más de medio centenar.
La ciudad que se ha llevado la peor parte es Odesa, en la costa del mar Negro. Al menos 9 civiles han muerto y 26 han resultado heridos, según ha reportado la administración militar en la región. En Dnipró han muerto cinco personas y un mínimo de 34 han sufrido heridas, según el Gobierno militar de esta ciudad del este de Ucrania.
Las Fuerzas Aéreas Ucranias han identificado que en los bombardeos sobre Ucrania de las últimas 24 horas Rusia disparó 44 misiles y 659 drones bomba de largo alcance. Los drones interceptados por las defensas antiaéreas han sido 636 y los misiles, 31.
Llama la atención la pobre tasa de interceptación de misiles balísticos: solo fueron detenidos 8 de 19 misiles, cuando lo habitual es que la mayoría sean interceptados. El portavoz del ejército del Aire ucranio, Yuri Ignat, ha reconocido este jueves en la televisión pública Suspilne que los misiles balísticos son “el talón de Aquiles” de sus defensas antiaéreas. Ignat ha precisado que frenar estos proyectiles depende de contar con más sistemas antiaéreos por parte de los aliados en la OTAN.
El presidente, Volodímir Zelenski, ha señalado en un mensaje en sus redes sociales que hay retrasos en las aportaciones internacionales a las defensa antiaéreas ucranias: “He dado la orden al comandante de la Fuerza Aérea para que se ponga en contacto con los socios que previamente se comprometieron en la entrega de misiles para sistemas Patriot y otros sistemas”. Los estaodunidenses Patriot son el principal activo en el arsenal ucranio para anular la amenaza de los misiles rusos.
Otro aspecto llamativo del bombardeo de esta madrugada es el uso cada vez mayor por parte de Rusia de los drones Shahed con motor de reacción. Son más costosos de producción pero más difíciles de derribar. A su vuelo sobre Kiev esta noche han hecho frente el enjambre de drones interceptores antiaéreos ucranios y aviones de combate. Las ametralladoras antiaéreas van perdiendo protagonismo pero un estudio publicado el 14 de abril por Militarnyi, medio ucranio de defensa, subrayaba que los drones interceptores todavía han de evolucionar mucho para abatir con mayor eficacia los Shahed a reacción.
Ucrania tiene que estar siempre en el candelero si quiere sobrevivir. Esta es la estrategia diplomática de su presidente, Volodímir Zelenski, cuando estalla un conflicto en el mundo que puede debilitar a su país en la lucha contra la invasión rusa: Ucrania debe estar presente y ser proactiva, aunque sea en otra guerra y a miles de kilómetros de Kiev.
Pero Zelenski ha hecho de la necesidad virtud y ha logrado, al mismo tiempo, una victoria que pocos esperaban: convertir a su país en un nuevo actor global. Al menos 200 militares ucranios están estacionados desde marzo en Oriente Próximo, según las cifras avanzadas por el propio presidente. Este personal es responsable de formar y poner a punto los sistemas antidrones que, según los medios estatales ucranios, ya han entrado en funcionamiento en Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. Los tres países supuestamente han abatido drones bomba de largo alcance iraníes gracias a los aparatos interceptores ucranios y también a su armamento radioelectrónico.
Estados Unidos inició la guerra contra Irán el 28 de febrero. Zelenski saludó en un primer momento la operación militar como una forma de anular a uno de los principales aliados de Rusia. A medida que pasaban los días y quedaba cada vez más claro que el régimen iraní no caería, el mandatario ucranio adaptó el relato: su preocupación era ahora que el conflicto se alargue demasiado y en detrimento de los intereses de su país. De ser así, Ucrania debía asumir un rol en el escenario árabe aprovechando su bagaje militar.
Zelenski ofreció por primera vez el 6 de marzo la experiencia ucrania en defensas antidrones. “No necesitamos su ayuda en Oriente Próximo, sabemos más de drones que nadie”, fue la respuesta de Donald Trump.
El líder ucranio hizo caso omiso de la nueva falta de respeto que le dedicaba el presidente estadounidense y fue directo a hablar con las monarquías árabes. En la última semana de marzo viajó a Qatar, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y Jordania, regresando a Kiev con varios tratados bilaterales de seguridad. Los acuerdos consisten, según resumió Zelenski el 13 de abril, en un intercambio de armamento antidrones y formación en defensa por “seguridad energética”, es decir, por petróleo. El Gobierno ucranio asegura que Kuwait, Jordania, Omán y Baréin están interesados en secundar acuerdos similares.
Zelenski confirmó que hubiera deseado hacer una visita a Israel durante su viaje de finales de marzo a Oriente Próximo, pero las autoridades israelíes lo rechazaron. Israel no aplica sanciones a Rusia ni ha aportado ayuda militar conocida a Ucrania. De hecho, no tiene inconveniente en comprar a la llamada flota fantasma, los mercantes que transportan materias primas rusas sancionadas por Occidente. El último caso, avanzado el 14 de abril por el medio estatal ucranio Suspilne, es el de un carguero que atracó el 12 de abril en el puerto de Haifa con toneladas de trigo procedentes de territorios ocupados de Ucrania.
Zelenski lleva semanas advirtiendo a Israel y a Estados Unidos de que Rusia, según sus servicios secretos, está aportando información de inteligencia a Irán. Moscú supuestamente ha dado información sobre objetivos en suelo israelí y detalles sobre las bases norteamericanas en la región, según alerta Kiev. Pero estas advertencias han caído en saco roto. Zelenski admitió el 9 de abril en el diario británico The Guardianque “Estados Unidos ignora los avisos porque confían en Vladímir Putin”.
Ígor Reiterovich, politólogo y profesor de la Universidad Nacional Tarás Shevchenko de Kiev, subraya que “tanto Estados Unidos como Israel actúan así porque no quieren irritar más a Moscú”. “Hasta ahora, Estados Unidos ha subestimado significativamente a Ucrania. Es una cuestión muy personal, vinculada en gran medida al presidente de Estados Unidos y su actitud hacia Zelenski”, añade.
Otro factor importante, indica este académico, es que Ucrania no ha tenido durante décadas presencia significativa en Oriente Próximo. El trabajo ruso en el exterior todavía lleva mucha ventaja a Ucrania: mientras los drones ucranios abatían este marzo los Shahed iraníes sobre la península Arábiga, la empresa estatal de los Emiratos Árabes DP World vendía su participación en el principal puerto de la provincia ucrania de Odesa y creaba un nuevo operador de puertos en el extremo oriente ruso.
Algo que tiene Zelenski es que no ceja en el empeño. El líder ucranio realizó un nuevo viaje este abril, a Turquía y luego a Siria. Ha sido uno de los pocos mandatarios internacionales que han viajado a Damasco para dar apoyo al presidente Ahmed Al Shara. La razón no es otra que ofrecer los activos en defensa de Ucrania para intentar que Rusia deje de tener ascendente en Siria. El ejército ruso mantiene bases aéreas en Siria pese al derrocamiento en 2024 de su aliado, el dictador Bachar el Asad.
La actual fase de la campaña diplomática ucrania es convencer a Estados Unidos de que su experiencia también puede servir para controlar el estrecho de Ormuz. El bloqueo por parte de Irán de esta vía marítima en el golfo Pérsico ha proyectado el precio del crudo por los aires. Zelenski insiste en que sus drones y sus armas rompieron el bloqueo que les imponía la flota rusa en el mar Negro; lo mismo pueden hacer en Ormuz. “Nadie ha conseguido algo similar a lo que nosotros en el mar Negro. Sobre el estrecho de Ormuz hay mucho debate teórico pero Ucrania puede ayudar desde la experiencia”, dijo Zelenski el 13 de abril.
Atormentado en casa por los malos pronósticos para su partido en las elecciones de abril, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, busca munición en Bruselas para su campaña. El político nacionalpopulista ha puesto de nuevo en jaque a la UE al empeñarse en bloquear el préstamo europeo multimillonario para Ucrania, pese a que el pasado diciembre prometió dar vía libre al resto de Estados miembros para que lanzasen ese necesario salvavidas financiero. Los intentos de las instituciones de la UE y de los líderes de los distintos países para convencerle de que cumpla su palabra han fallado.
Este jueves, al llegar a un Consejo Europeo muy marcado por la turbulenta situación internacional, Orbán ha lanzado un ultimátum al presidente ucranio, Volodímir Zelenski, y ha supeditado ese paquete de 90.000 millones de euros al restablecimiento del flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, que transita por una Ucrania sometida a los bombardeos rusos.
“Si los húngaros no reciben el petróleo que nos pertenece, no apoyaré ninguna decisión en favor de Ucrania”, ha remarcado Orbán, que acusa a Zelenski de bloquear el tránsito de crudo a propósito. Según el Gobierno ucranio, el oleoducto está bloqueado porque fue dañado en uno de los bombardeos del Kremlin, un extremo que la UE no se ha cansado de recordar también, aunque Budapest sigue haciendo oídos sordos.
La activación del préstamo a Ucrania requiere unanimidad de los Veintisiete. Y ya la tuvo el pasado diciembre, aunque Hungría, Eslovaquia y República Checa acordaron dar vía libre a los fondos siempre que ellos no tuvieran que participar en el desembolso.
Ahora, tras los intentos fallidos para convencer a Budapest, la Comisión Europea y el Consejo Europeo analizan las herramientas legales para forzar al líder húngaro a cumplir su promesa, que quedó plasmada en las conclusiones del Consejo del pasado diciembre. Este jueves, en la cumbre, frente al resto de líderes, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, ha exigido a Orbán que respete lo acordado y le ha recriminado un “comportamiento inaceptable” que “viola los principios de buena fe y cooperación sincera consagrados en los tratados” europeos, según una alta fuente comunitaria al corriente de lo ocurrido en la reunión. Fuentes diplomáticas acotan que muchos líderes europeos también tomaron la palabra y, en una discusión “muy franca”, le recriminaron a Orbán su postura y le advirtieron de que está poniendo en juego la “credibilidad europea”. Pero el primer ministro nacional populista no se movió un milímetro.
Orbán insiste en el bloqueo y en supeditar su decisión al restablecimiento del flujo de petróleo ruso por el oleoducto. Ni siquiera le valen las promesas, quiere “ver fluir el petróleo”, les dijo a sus colegas europeos. Y las instituciones de la UE, igual que la mayoría de las capitales, insisten en separar ambos asuntos. El miércoles, como una fórmula para ayudar al desbloqueo de los fondos, la UE envió una misión de exploración a Ucrania para establecer el flujo del oleoducto; todo pese a que la UE acordó hace tiempo desengancharse de los hidrocarburos que el Kremlin utiliza como palanca para presionar por sus intereses.
“No soy demasiado optimista, aunque el presidente del Consejo Europeo, António Costa, está trabajando duro para encontrar una solución con Orbán”, reconocía a su llegada a la reunión la alta representante para Política Exterior, Kaja Kallas. “Hay alternativas [para hacer cumplir su promesa], pero veremos cómo va. Se necesita coraje político de todos nosotros”, añadió la jefa de la diplomacia europea. El problema, reconocen fuentes diplomáticas, es que en estos momentos, al menos hasta que pasen las elecciones húngaras, las posibles medidas de la UE podrían incluso tener un efecto contrario al deseado, al alentar el discurso antieuropeo de Orbán. “Somos conscientes del calendario interno húngaro”, dice una fuente de Bruselas.
La inmensa mayoría de líderes europeos está furiosa con el primer ministro húngaro. No solo por bloquear, de nuevo, una medida de apoyo al país invadido por Rusia, sino también porque esa actitud implica no respetar el acuerdo político alcanzado por los Veintisiete en la cumbre europea de diciembre.
“Lo que se espera de un presidente es que si se llega a un acuerdo, como se llegó en diciembre, ese acuerdo se tiene que cumplir”, ha afeado este jueves el presidente español, Pedro Sánchez, a su llegada al Consejo Europeo, en Bruselas. Una cita eclipsada por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y que se centrará en el apoyo a Ucrania y en el problema, alimentado por el nuevo conflicto, de los precios de la energía. En ese asunto ya se está produciendo un gran choque entre los Estados miembros.
“Tenemos que ser claros: el veto de Hungría es inaceptable. El apoyo adicional a Ucrania debe entregarse lo antes posible”, ha insistido también el primer ministro holandés, Rob Jetten. El líder finlandés, Petteri Orpo, ha ido más allá y ha acusado a Orbán de usar el problema con el oleoducto para ganar rédito de cara a los comicios húngaros del 12 de abril. “Está utilizando a Ucrania como arma en su campaña electoral, y eso no está bien”, ha espetado.