Hay muchos programas de la televisión española que tienen algo en común. Aunque se emiten en distintas cadenas y pertenecen a formatos distintos. Unos son telerrealidad (Gran Hermano, Traitors), otros se denominan talent shows (La voz) y la gran mayoría de ellos pertenecen al género de los concursos (The Floor, ¡Alla tú!, Juego de pelotas, Todos por ti, 1 contra 100, ¡Salta!, La conexión). Pero todos ellos son formatos de televisión creados en Países Bajos que triunfan en todo el mundo.
Según el informe de la compañía británica de análisis de datos Ampere, los formatos de origen neerlandés representaron el 11% de todos los encargos televisivos globales en la temporada 2023-2024, lo que sitúa al país como el tercero más importante en este sector del mercado audiovisual, después del Reino Unido y Estados Unidos. Teniendo en cuenta que las series anglosajonas dominan las exportaciones, eso deja a Países Bajos como el gran creador de formatos de entretenimiento unscripted. Es el término en inglés que define a las propuestas de no ficción, como concursos, talent shows y telerrealidad.
Gran Hermano es el programa que lo cambió todo, justo antes de que llegara el euro. John de Mol y sus socios idearon un concurso en el que seis personas se encerraban en una lujosa casa durante un año hasta que una de ellas ganara un millón de florines. Se estrenó en 1999 y tan solo un año después ya formaba parte de la programación de Telecinco, con Mercedes Milá al frente.
Desde entonces, la industria televisiva de un país de 18 millones de habitantes (algo más de la tercera parte de la de España) ha logrado exportar decenas de formatos de éxito. Y John de Mol ha amasado una fortuna que, en la actualidad, supera los 1.800 millones de euros, según la revista Forbes.
El fenómeno de Países Bajos es algo que ha presenciado Sandra Hilster, directora ejecutiva en Países Bajos de Banijay. Su empresa es el gran conglomerado que une productoras internacionales como Endemol y Shine. En su filial española también engloban a empresas locales como Cuarzo, Gestmusic y Zeppelin, entre otras. “Antes de Gran Hermano, ya éramos una industria con mucha iniciativa y poder de creación local”, matiza a EL PAÍS a través de una videollamada.
“Para ser capaz de exportar tantas ideas, primero tienes que atreverte a invertir en el proceso creativo. Eso supone financiar una estructura que se atreva a probar y fallar sin centrarse solo en aquello que da beneficio inmediato. Creo que a menudo se descuida esta parte”, explica la ejecutiva. Para ella, la forma de competir con las nuevas pantallas (redes sociales, plataformas de streaming) es creando “grandes formatos que puedan verse en todo el mundo y que no envejezcan”.
Carmen Ferreiro es directora de programas de entretenimiento de Atresmedia, donde se han emitido programas como The Floor, ¡Salta! y La voz y está a punto de estrenar la segunda temporada de Juego de pelotas. Ella y su equipo se encargan de ojear las propuestas internacionales en mercados como MIPTV, que recientemente ha saltado de Cannes a Londres. Otra forma de encontrar ideas es a través de sus relaciones personales con las distribuidoras extranjeras, que les proponen de forma directa sus nuevos formatos, o de los informes globales que elaboran consultoras como The Wit. “Países Bajos es un mercado no muy grande que puede producir a un precio muy competitivo, con lo cual puede estrenar y probar con mucha facilidad y con mucha periodicidad y ver qué es lo que funciona”, explica Ferreiro a este periódico.
Otro factor que hace que el país sea un referente es la estructura circular de su industria, comenta la ejecutiva de Atresmedia. “Una de las distribuidoras más poderosas, Talpa (también fundada por John de Mol), es dueña de varias cadenas de televisión en su país, así que puede crear y probar formatos sin depender de nadie”, destaca.
Formatos eternos
Si ¡Alla tú! y Gran Hermano llevan tantos años en emisión y en tantos países es porque la industria de Países Bajos se esfuerza en establecer bases sólidas “en su mecánica, su tono y su forma de narrar las cosas”, apunta Hilster. “Además, no se trata solo de crear nuevas ideas y dejarlas ir; seguimos trabajando en ellas para renovarlas constantemente”, añade. Tanto Ferreiro como Eduardo Escorial, director de Entretenimiento y Actualidad de Mediaset España, coinciden en que los neerlandeses se esfuerzan en proteger sus marcas, pero dejando libertad para que se adapten al gusto local de cada país. “Sus distribuidoras entienden que cada mercado es un mundo y su principal interés es que la marca funcione en el mayor número posible de países. El trabajo de adaptación lo hacemos de manera conjunta y el resultado final está consensuado. Eso también les beneficia a sus creadores, porque se llevan un nuevo desarrollo que les puede ser útil en mercados similares al nuestro”, comenta el ejecutivo.
La voz es el mejor ejemplo de ello. En España, comenzó emitiéndose en Telecinco en 2012 antes de saltar a Antena 3 seis años más tarde.A su premisa inicial, la de las audiciones a ciegas, se han ido añadiendo sucesivos cambios de mecánica como los robos de concursantes de un coach a otro o los bloqueos. Son ideas que han ido surgiendo en las versiones de distintos lugares, ya que se ha adaptado a más de 70 países.
Precisamente, el choque cultural hace que existan excepciones como la de Traitors, el formato más visto en todo el mundo en estos momentos, que triunfa, además de en su país, en los mercados más competitivos: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Irlanda y Canadá, entre otros. En cambio, no funcionó en España, ni en HBO Max ni en su salto a Antena 3. “Los países latinos es donde más le cuesta, quizá porque rechazan ese elemento de traición que plantea el juego”, analiza Ferreiro y confirma Hilster, quien detecta que los dating shows y todos los formatos relacionados con el amor y la seducción son más del gusto de las comunidades hispanohablantes.
Históricos vendedores
Otro factor que ha convertido a Países Bajos en inesperado líder del sector es que “son muy buenos vendedores”, apuntan tanto desde Mediaset como de Atresmedia. “Son muy buenos creando pero también con todo lo que viene después: apuestan por sus propias ideas, asumen el riesgo de ser los primeros en estrenarlas e inmediatamente las ponen en el mercado internacional con un marketing estupendo. Una estrategia que lleva años funcionando y generando un grandísimo retorno”, dice Escorial. “Saben envolver muy bien sus productos”, coincide Ferreiro.
“Somos un país pequeño que siempre hemos tenido que emprender, salir al exterior, colaborar entre nosotros y con otros y aprender idiomas. Ya lo hicimos hace siglos con nuestros barcos viajando a Asia. Solo que ahora hacemos negocios con formatos televisivos en vez de con especias”, concluye Sandra Hilster.
Pablo Motos y Sonsoles Ónega han pedido disculpas en sus respectivos programas este miércoles por un dato erróneo. El martes, durante la entrevista de la periodista y escritora en El hormiguero, afirmaron que el IVA de los libros era del 21%, y ambos pedían que se rebajara, o incluso se eliminara, para facilitar el acceso a la lectura. Sin embargo, desde 1992 a los libros físicos se les aplica el IVA reducido, un 4%, el mismo que tienen los libros electrónicos desde 2020.
“Quiero pedir disculpas porque ayer dimos un dato incorrecto”, comenzó Motos en el arranque del programa estrella de las noches de Antena 3. Según ha explicado, el presentador sacó el tema a colación a petición de la propia entrevistada, que acudía al espacio a presentar su nueva novela, Llevará tu nombre. “Nos propuso al equipo hablar del IVA de los libros porque le parecía excesivo un 21%. Nosotros le dijimos que sí y nadie comprobó el dato, que es un error. Resulta que el IVA de los libros es un 4%. Siempre somos rigurosos, pero ayer metimos la pata, os pido disculpas y os garantizo que no volverá a pasar”, dijo de pie en el centro del plató antes de dar paso al invitado de esa noche en el programa.
Horas antes, en Y ahora, Sonsoles, fue la propia ganadora del Premio Planeta 2023 la que hizo públicas sus disculpas. “Ayer nos equivocamos en El hormiguero a cuenta del IVA de los libros, que no es un 21%, sino que es un 4%. Error, error, error, me fustigo”, dijo la presentadora. “Llevo todo el día angustiada por no haber confirmado el dato”, continuó, confirmando que la responsabilidad del error fue suya. “Aprovecho para pedir perdón por el error, absolutamente involuntario, sin ninguna intención de desinformar ni manipular ni nada”, completó.
A lo largo de todo el miércoles, las redes se habían llenado de comentarios reprochando a los dos presentadores el error. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ironizó en X: “Siempre he admirado la versatilidad de los presentadores de televisión. Tienen tiempo y talento para presentar programas y escribir novelas de mucha calidad. Pero parece que no les queda tiempo para informarse previamente de lo que hablan”. El mensaje de El hormiguero que incluía ese momento del programa acumula miles de respuestas y una “nota de la comunidad” en la que se explica que el IVA de los libros, tanto en formato físico como digital, es del 4%.
En la pregunta que dio origen a la polémica, Pablo Motos aseguraba que, mientras que el IVA del cine se bajó al 10%, “el de los libros sigue siendo un 21%, lo mismo que un paquete de Ducados. ¿Se entiende un 21% de IVA en un libro?“. Cuestión con la que Sonsoles Ónega se mostraba de acuerdo y proponía “hacer campaña por rebajar el IVA de los libros”. “Es un dinero”, decía la escritora. “Yo quiero que la gente compre muchos libros. Una idea puede ser que bajemos un poco el IVA de los libros”, insistía.
“Si quieres un país culto, que lea, dale alguna facilidad. Sería una cosa muy celebrada”, completaba Pablo Motos tras proponer incluso que la literatura estuviera exenta de IVA. A continuación, mencionaban al presidente del Gobierno, con la esperanza de que le llegara el mensaje.