Con la llegada del frío y del viento, hay un sonido doméstico que puede llegar a desesperar: el golpe fuerte y violento de una puerta al cerrarse de golpe. Mantener la casa con aire renovado a veces se convierte en todo un reto con los calzos de plástico o de madera que colocamos en el suelo. Muchas veces tropezamos con ellos, se terminan moviendo solos o nuestras mascotas los acaban arrastrando por el pasillo como si fueran juguetes para ellos.