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Álvaro Arbeloa

El último Sapo Para El Real Madrid: Que El Barcelona Celebre El Alirón En Sus Narices

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Es probable que al Madrid todavía le quede otro sapo por comerse esta temporada: hacerle el pasillo al Barcelona en el Camp Nou por el título de Liga dentro de dos semanas o que los azulgranas logren en sus narices ese domingo 10 de mayo el campeonato de forma matemática. Si el conjunto de Hansi Flick vence este sábado en Getafe (16.15), se colocará con 11 puntos de ventaja a falta de 15. La próxima jornada, los blancos acuden a Cornellà y los culés, a Montilivi.

El cierre de este viernes añadió más tierra encima de un curso depresivo para los merengues, que empezaron el día anunciando la no inclusión de Dani Ceballos en la lista “por decisión técnica”, y la acabaron empatados en el minuto 94 y con Kylian Mbappé enfilando los vestuarios en el 81 debido a una “sobrecarga en el isquio de la pierna izquierda”, según informó el club.

Tras el empate en La Cartuja contra el Betis, Álvaro Arbeloa se desahogó con el árbitro, algo que ya está siendo norma. El técnico se quejó de un posible penalti en la primera parte por una mano de Ricardo Rodríguez tras un tiro de Brahim, y de una probable falta de Antony a Mendy en la última jugada, la del tanto de Bellerín. “Creo que tenemos un problema y muchos de los que deben decidir este tipo de situaciones no saben ni entienden”, denunció el entrenador visitante. “El penalti es clarísimo, con la mano abierta, que no está ni pegada al cuerpo. No hay mucho más que ver, igual que la última [acción]. Mendy tiene ganada la posición. A nada que te tocan un poco el brazo… Es algo muy básico y no es la primera vez que nos pasa algo así. Son dos decisiones que marcan mucho el partido”, añadió Arbeloa, que ha convertido en una constante en las últimas semanas sus quejas arbitrales por jugadas concretas y con referencias al caso Negreira.

Diez partidos encajando, la peor racha desde Queiroz

La mirada al colegiado, César Soto Grado en este caso, provocó las respuestas más largas de la rueda de prensa de Arbeloa, frustrado por otro gol en contra con el toque de campana. El Albacete lo echó de la Copa del Rey en el minuto 94, Osasuna le ganó en el 90, el Mallorca en el 91, el Bayern le dejó sin prórroga en el 89 y el Betis le igualó en el 94. “Si tuviéramos una razón clara, la corregiríamos. Cuando vas con resultados tan apretados, pueden pasar situaciones de este tipo y tampoco estamos teniendo mucha suerte”, trató de explicar el técnico blanco, que no ha obtenido la victoria en el 40% de los encuentros que ha dirigido al Madrid (se ha quedado sin ella en nueve de los 23 choques). En las últimas 10 citas, los blancos siempre han encajado (13 dianas), la peor racha sin dejar la portería a cero en una misma campaña de la competición desde mayo de 2004, con Carlos Queiroz (20 partidos, 36 goles), un curso que finalizó con un enorme hundimiento.

Mucho más lacónico se mostró cuando le preguntaron dos veces seguidas por la ausencia de Ceballos en la lista debido a una “decisión técnica”, según puntualizó el club a mediodía. “Traigo siempre a los que considero oportuno”, repitió cuando le solicitaron una justificación a una medida muy poco habitual en estos tiempos en los que las convocatorias caben todos. Él no quiso dar más explicaciones, pero la entidad tampoco ocultó el caso ni lo enmascaró bajo un parte médico. Ceballos, cuyo contrato acaba en 2027, es uno de los jugadores que podría salir este verano. Otro cuya continuidad todavía no está resuelta, Dani Carvajal, ni siquiera calentó.

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Álvaro Arbeloa

El Madrid Se Queda En La Nada En Sevilla

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El Madrid, rebajado en intensidad y con graves problemas en defensa, se dejó empatar por un Betis que fue mejor la mayor parte del partido en La Cartuja. Héctor Bellerín, con su gol en el minuto 94, hizo estallar de alegría a la afición andaluza y dejó sin objetivos a un Madrid que solo fue digno de su potencial y grandeza la primera media hora del encuentro. Fue entonces cuando se adelantó con un gol de Vinicius. Solo entonces gobernó con mando el encuentro. A partir de esa media hora de juego, el Madrid fue un dolor. Literalmente, se quedó en la nada, superado por un Betis que gozó de ocasiones para incluso ganar el partido. Es cierto que el Madrid pudo lograr el 0-2 en el tramo final en dos claros contragolpes, pero también lo es que es un equipo con graves desconexiones, donde se hace patente que la temporada ya ha finalizado. Lunin mantuvo el 0-1 demasiados minutos. El Madrid se desconectó, ahora a ocho puntos del Barcelona con los catalanes con un partido menos. Año para olvidar.

BETBetis

1

Álvaro Valles, Héctor Bellerín, Ricardo Rodríguez, Marc Bartra (Diego Llorente, min. 31), Natan, Antony, Pablo Fornals (Giovani Lo Celso, min. 67), Sofyan Amrabat (Isco, min. 72), Álvaro Fidalgo (Marc Roca, min. 45), Abde Ezzalzouli y Cédric Bakambu (Cucho Hernández, min. 45)

RMAReal Madrid

1

Andrii Lunin, Trent Alexander-Arnold, Dean Huijsen (David Alaba, min. 72), Antonio Rüdiger, Ferland Mendy, Thiago Pitarch (Eduardo Camavinga, min. 72), Jude Bellingham, Brahim Díaz (Manuel Ángel, min. 81), Federico Valverde, Vinícius Júnior y Kylian Mbappé (Gonzalo García, min. 80)

Goles 0-1 min. 16: Vinicius Junior. 1-1 min. 93: Héctor Bellerín

Arbitro César Soto Grado

Tarjetas amarillas Amrabat (min. 37), Huijsen (min. 39), Trent Alexander-Arnold (min. 71)

Álvaro Arbeola encaraba el tramo final de la Liga y buscaba un equilibrio que hiciera más competitivo a su equipo. Al mismo tiempo, enseñó que es un entrenador que toma decisiones. Por eso mantuvo a Trent en el lateral derecho después de una semana llena de declaraciones, mensajes de poca finura y cierta tensión entre el técnico y su capitán, Carvajal. Pero también dio la titularidad a Thiago en pleno debate sobre el papel de la cantera en una entidad que ha ganado cinco Champions en la última década. Mientras se cuece la controversia, el Madrid afrontó un partido algo atípico en La Cartuja, en una Sevilla entregada a su Feria y ante un Betis que venía de romper su mala racha de siete partidos sin ganar con su triunfo en Girona y el regreso del añorado Isco.

Envuelto, por lo tanto, en esa reflexión vital, en el tramo final de la temporada, hay aspectos que todavía mantienen la grandeza del Madrid. Los nombres, por ejemplo, de Mbappé, Vinicius, Bellingham o Valverde, son suficientes para plantar cara en cualquier escenario de la Liga.

El Betis fue demasiado atrevido en su planteamiento. Sin capacidad defensiva en el centro del campo, los de Arbeloa estuvieron finos en el juego entre líneas. En los locales solo defendía Amrabat y el Madrid hizo algo interesante. Valverde jugó de pivote y esto permitió liberar a Thiago. El canterano y también Bellingham destrozaban el sistema defensivo andaluz. Mbappé acumuló dos llegadas con peligro y en el minuto 17 Valles despejó un disparo de Valverde que Vinicius convirtió en gol. Se vivieron momentos de pánico en La Cartuja, con un Madrid suelto, de buen fútbol y continuas llegadas al área bética. Pero hay algo falso en el juego del Madrid. En cuanto el Betis apretó y se quitó un poco los complejos, el sistema defensivo del Madrid crujió. En el tramo final del primer acto, Lunin se convirtió en el héroe del Madrid. Su parada a Antony en el minuto 44 fue espectacular. El meta todavía salvó ante Bakambu y luego hizo lo propio ante Antony. El Madrid desapareció cuando mejor estaba.

El Madrid tuvo un destello a los 54 minutos, cuando se le anuló un gol a Mbappé por fuera de juego. El Betis fue evolucionando de nuevo para tomar el mando del partido ante un Madrid que ofreció una imagen desconcertante. En el minuto 59, Valverde forzó un saque de esquina absurdo y sus compañeros dieron la impresión de desconectar. Ya no había juego entre líneas. Ya no aparecían ni Bellingham ni Thiago. El Betis, activado con los cambios de Roca y el Cucho, se hizo con el mando del choque. Fue Lunin, de nuevo, el que salvó al Madrid con una gran parada ante el Cucho. El Madrid no carburaba, sufriendo mucho en defensa.

Pellegrini metió todo su arsenal en el campo. Con Lo Celso e Isco como principales armas para lograr el empate. El campo se vino abajo con la entrada de un Isco que asumió galones desde el principio. El Madrid tuvo alguna acción potable al contragolpe, bien solventadas por Valles. Hasta Mbappé salió del campo, posiblemente algo tocado. El Betis siguió y siguió insistiendo, hasta encontrar su premio en el minuto 94. Llegó el 1-1. Se acabó. El Madrid tendrá que pensar ya, de manera evidente, en su nuevo proyecto.

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Álvaro Arbeloa

Arbeloa Culpa Al árbitro Tras La Eliminación Del Bayern: “Es Inexplicable La Expulsión De Camavinga”

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“Asumiré las consecuencias de una derrota como esta”, pronunció Álvaro Arbeloa con cara de funeral en los intestinos del Allianz Arena. La eliminación en los cuartos de Champions y el cierre virtual de la temporada blanca con cero títulos abrió un horizonte de dudas en el Madrid, donde el técnico no quiso entrar. “Soy un hombre de la casa y entenderé todas las decisiones del club. Me preocupa muy poco mi futuro desde que me he sentado en esta silla”, añadió.

El único lamento del que quiso hablar en la medianoche de Múnich fue la decisión del árbitro de sacar la segunda amarilla a Camavinga. “Nadie entiende que se expulse a un jugador en un partido como este por eso. Es inexplicable e injusto. Se nos ha ido por una decisión que no puedes controlar. Me hubiese gustado que el Bayern nos ganara de otra forma”, se quejó. A su juicio, el colegiado no se dio cuenta de que acababa de amonestar al francés, que había salido hacía poco al campo, cuando le mostró la segunda tarjeta por retener el balón. “Es hasta peor, un doble error”, censuró muy amargado Arbeloa sobre una acción que supuso el principio del fin del Madrid. “Me voy muy dolido por la forma”, abundó el preparador después de una velada que amenazaba con ruina total y amagó durante muchos minutos con una remontada que en la previa se consideraba improbable.

“Estoy muy orgulloso de los jugadores. En la segunda parte había que aguantar y fue una pena no haber materializado las ocasiones”, valoró el técnico, que descartó de inicio a Camavinga para sustituir al sancionado Tchouaméni, y colocó en el eje a Valverde y Bellingham. Y un poco más adelante, Arda Güler, cuya noche simbolizó el viaje del Madrid: de palpar la gloria a terminar con una roja y preso de una frustración incontenible.

La Sudkurve del Allianz Arena se movía a primera hora como una placa tectónica. El cilindro de Múnich escupía sonidos guturales cuando el Madrid volvió a encontrar la alianza de un portero, de Neuer. De nuevo, un meta al que se le pelan los cables ante los blancos, como al inolvidable Karius (Liverpool) en la final de la Champions de 2018, o un mes antes a Ulreich (también del Bayern) en las semifinales, o a Donnarumma (PSG) en 2022, o a Edouard Mendy (Chelsea) unas semanas más tarde… La cantidad de porteros que se han dislocado el pie frente a un jugador blanco no deja de sorprender. Esta vez, Neuer, el mejor de los suyos hace una semana en el Bernabéu, se fundió a negro, se la entregó como un cadete a Güler y este dio un pase a la red. Ocurrió a los 34 segundos, se trató del tanto más rápido que han concedido los bávaros en la Liga de Campeones y encendió al turco, que entró en ebullición.

No estaba clara su titularidad en un centro del campo recompuesto sin Tchouaméni, pero Arbeloa entendió que si iba a jugar a la contra, porque quizá no cabía otro plan por las características de la plantilla pese a la necesidad de remontar, requería de un lanzador para Vinicius y Mbappé. Después de muchos meses de competición y oportunidades, Güler ha dejado dudas sobre su capacidad para manejar los encuentros desde la medular. Pero lo que siempre ha acreditado es una zurda de las que hay pocas en la plantilla para filtrar pases a los atacantes.

Un curso para el diván de pensar

Y la siguiente vez que levantó la voz entre la muchedumbre del Allianz fue para anotar una falta deliciosa por encima de la barrera y clavarla por la esquinita. El joven lo celebró con un abrazo con el jefe Arbeloa. Sus dos tantos terminaron de elevar al Madrid y, más allá del desenlace, le sirven a él para alimentar su carrera como blanco.

Ese 1-2 aturdió al Bayern y, con el tercer de Mbappé, el Madrid volvió a ser el único equipo que le ha metido tres goles en una primera parte al Bayern en la Champions: en 2014 (la noche del 0-4) y este miércoles. Un logro que, al final, quedó en cenizas en dos parpadeos: la roja a Camavinga y el empate a tres de Luis Díaz en las barbas de Güler. El tanto sumió al turco en una frustración irrefrenable. Cuando el árbitro pitó el final, se marchó a por él para protestar la doble amarilla al francés. Tanto que vio la roja a punto de entrar en el túnel de vestuarios. El otomano, tan cerca y, en último término, tan lejos de la gloria. Como el Madrid que, desde ahora, se sienta en el diván de pensar.

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Allianz Arena

Nadar Para Morir En Una Tarjeta Roja

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Ya había amenazado Rudiger con convertir el partidazo en un manicomio cuando se ganó una amarilla en la segunda parte, con Militao ya amonestado, por protestar. Por protestar, que se dice pronto. Tienes a Olise, Kane, Díaz o Musiala enfrente, y te vas corriendo al centro del campo a decirle cuatro tonterías al árbitro.

Pero eso fue la previa. Rudiger solo estaba teloneando a Camavinga. Que salió en la segunda parte para refrescar el centro del campo, ordenar la salida del balón y exhibir físico en la recuperación, y recibió dos amarillas que le van a perseguir un tiempo importante. ¿Es justa una segunda amarilla por llevarse el balón para que el rival no saque cuando además vais empatados en la eliminatoria, ni siquiera ganas? ¿Puede expulsarse a alguien así por eso? ¿Podía haberse ahorrado la chiquillada Camavinga en esos minutos y bajo esa presión?

Parece ser que el árbitro no recordaba que el francés ya tenía una amarilla, y al sacársela se dio cuenta de que lo había expulsado: ya era tarde para todo, también para meterse debajo de cama. Es sabido que las Champions se deciden por detalles.

Hasta ese momento el Madrid lo veía posible, lo veía cerca, lo tenía al alcance de una contra, de alguna de las muchas ocasiones que se desperdiciaron en el área alemana. En esas estaban los dos gigantes, midiéndose las piernas y los pulmones, mirando de reojo una prórroga con pinta de legendaria (4-4 en el global), hasta que llegó la expulsión. Fue desabrocharse un momento la camisa el Madrid y ejecutar el Bayern con la prisa de un demonio.

El tercer gol del Real en la primera parte de Múnich es todo lo que se pudo ser este año y ya no será. Algo mejor, o al menos algo más sencillo. Un balón electrificado que conduce Vinicius por la banda amagando a su marcador mientras espera noticias por el centro, donde Mbappé acompaña al trote cochinero mirando a cierta distancia como un arroaz. Se agita un poco, en tembleque, la línea defensiva del Bayern. Y Mbappé, como si lo hubiese espabilado un cubo de agua, empieza a esprintar. Ha visto un espacio, un pasillo, un hueco que ocupar él solo. Y nadie corre más que Mbappé en el campo, así que sin balón se lanza como un poseso al centro del área dejando todos atrás. Vini sólo tiene que dársela para que Kylian ejecute. Hace unos años dijo Cristiano que a Mbappé le faltaban movimientos de 9 puro, de animal del área; es verdad, pero el francés leyó por fin a Vini en el Allianz y no buscó el balón, sino el espacio. Los espacios en el fútbol se fabrican, como Butragueño o Romario, o se atacan, como Ronaldo, cualquier Ronaldo.

Antes del descanso Bayern y Madrid ya habían dejado un intercambio memorable. Empezó todo con un bello canto al fútbol: el fallo de Neuer. Manuel Neuer, uno de los mejores porteros de la historia, lleva jugando al fútbol unos seiscientos años y no en cualquier sitio: en el Bayern y en la selección alemana. Hizo un partido de ciencia ficción en Madrid, donde le faltó montar él mismo las porterías y barrer las gradas. Y resulta que en unos cuartos de Champions, con su estadio enloquecido, le tembló el pie o el cerebro a los treinta segundos, y le entregó el balón a Arda Guler. ¿Hay mayor homenaje al fútbol? ¿Hay mejor forma de decirle a cualquiera que el pasado domingo, en la liga de empresas, le pasó algo parecido, que el Dios Fútbol no atiende a razones ni prestigios? Que en los escenarios imperiales, ante rivales aterradores, Neuer falle como un novato, significa que el fútbol está más vivo que nunca: sigue siendo una cosa de niños con la maravillosa capacidad de ponerse nerviosos.

Y hasta aquí. El Real Madrid se va como hay que irse siempre de Europa: cuando no queda más remedio, jugando a lo grande. En Múnich, con uno menos, y en los últimos minutos. Se dejó todo allí, hasta tres golazos en la primera parte. No le apartó la mirada un segundo al Bayern. No le bastó.

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