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The US Blockade Challenges Iran’s Oil Storage Capacity And Threatens Well Operations

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The U.S. naval blockade on Iran’s ports aimed to thwart the country’s crude exports. However, in recent days, several specialists have warned of a serious fallout: the country’s storage capacity is nearing its limit and — as a result — oil wells could be forced to shut down. It is a situation that could lead to dangerous long-term damage to crude oil extraction facilities.

After failing to force Iran’s unconditional surrender through military strikes and threats as extreme as “a whole civilization will die tonight,” Washington has opted for a strategy of economic attrition by imposing a maritime blockade in the Strait of Hormuz. This has obstructed oil and petrochemical products, while a latent and growing crisis has gone almost unnoticed: the limits of Iran’s onshore storage.

The maximum capacity of these onshore deposits is 42 million barrels, according to data from the Iranian Oil Terminals Company. Other sources put the figure at around 50 million. Despite decades of unilateral U.S. sanctions that have eroded its position as an energy powerhouse, Iran continues to extract 1.5 million barrels a day of crude oil that it is unable to place on the international market. And before the start of the U.S. blockade, about 60% of its storage capacity on land was already in use.

Most of these reserves — around 30 million barrels — are stored on the strategic island of Kharg, in the Persian Gulf, reaching it via a network of pipelines. According to Miad Maleki, former head of the U.S. Treasury Department’s Office of Foreign Assets Control (OFAC), when the bilateral naval siege on Hormuz began, the Kharg reservoirs had about 13 million barrels of free capacity.

In the midst of the conflict, Iran has chosen not to publish official data regarding how much storage capacity remains on Kharg. However, state television has implicitly acknowledged the problem in a program featuring economist and energy expert Mahdi Razmahang, who said, “the main challenge arising from the blockade is not the exit of oil, but the entry of empty tankers into the terminals in Kharg and Jask to maintain storage capacity.”

Floating storage under threat

The National Iranian Oil Tanker Company, which has a fleet of around 75 ships, including about 40 supertankers with a capacity of approximately two million barrels each, has historically been key to getting around sanctions. In fact, Iran’s floating storage capacity has traditionally surpassed that of its storage capacity on land. However, the tightening and prolongation of the blockade also threaten this advantage.

In 2019 and 2020, following Donald Trump’s decision to pull the United States out of Barack Obama’s nuclear deal and tighten sanctions, Iran faced a similar crisis. Razmahang recalls that “exports fell to 200,000 barrels per day and storage problems arose.” Floating storage had to be offloaded in South Korea, where payments of $6 billion were frozen due to U.S. sanctions before being transferred to Qatar. In Razmahang’s opinion, “the United States exploits this vulnerability by preventing the entry of empty tankers.”

In recent days, Iran has even mobilized a decommissioned tanker, the Nasha, to load crude oil in Kharg, an unmistakable sign that storage capacity is approaching a critical point. If the blockade remains effective and Iran’s so-called shadow fleet fails to gain access to the terminals, storage capacity is at risk of collapse in the coming weeks.

Given that scenario, Iran would be forced to reduce production. But cutting back or stopping extraction can damage the structure of the wells and permanently reduce production capacity. Restarting the wells would require considerable investment and advanced technology, and some estimates suggest that a forced shutdown could permanently eliminate up to half a million barrels per day of capacity, which translates to billions of dollars annually in revenue.

In this context, Esmail Saghab Esfahani, vice president and head of Iran’s Strategic Energy Management and Optimization Organization, warned: “If any part of our infrastructure, including oil wells, is damaged by the blockade, we guarantee that we will inflict four times that damage on the infrastructure of the countries that support the aggression. Our arithmetic is different: one oil well equals four.”

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Ataque contra Irán

Irán Cierra De Nuevo El Estrecho De Ormuz Hasta Que Trump Levante Su Propio Bloqueo

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Ni 24 horas. La reapertura del estrecho de Ormuz anunciada este viernes por Irán ha tenido una vida corta, casi efímera. Las autoridades iraníes han dado marcha atrás a media mañana de este sábado (hora europea), al comunicar un nuevo “control estricto” sobre esa lengua de agua, por la que transita alrededor de un quinto del petróleo y el gas natural licuado que engulle el mundo. La medida, argumentan, es una respuesta directa al bloqueo que Estados Unidos había comunicado que mantendrá sobre la zona, que prácticamente inhabilita el comercio marítimo de Irán, tanto de salida como de entrada.

“El control del estrecho de Ormuz ha vuelto a su estado anterior y esta vía estratégica se encuentra bajo una estricta gestión y control por parte de las Fuerzas Armadas”, ha anunciado este sábado el teniente coronel y portavoz castrense iraní Ebrahim Zolfagari, en un comunicado recogido por la agencia oficial Tasnim. “Irán está decidido a ejercer supervisión y control sobre el tránsito a través del estrecho de Ormuz hasta la consecución de una paz duradera en la región”, agregó el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en referencia velada a un sistema de tasas, o peajes de tránsito, para permitir que los cargueros atraviesen el paso por rutas específicas.

El líder supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, también se ha pronunciado tras el último giro de guion, con un nuevo comunicado emitido a través de su canal de Telegram, en el que sostiene que la Armada de su país está lista para infligir “nuevas y amargas derrotas” a sus enemigos.

Disparos a buques

La tregua no ha durado mucho. Horas después del nuevo cerrojazo, la Armada británica informó de que varias lanchas de la Guardia Revolucionaria Islámica habían disparado en el Estrecho contra al menos dos buques, ambos con bandera de la India. La tripulación está a salvo, pero el Gobierno de Narendra Modi ―paradójicamente, uno de los que pactó hace semanas con Irán para tratar de reanudar los flujos energéticos― ha convocado al embajador de Teherán para expresarle su “profunda preocupación” por el suceso. A renglón seguido, varios buques que se disponían a cruzar el estrecho se han visto obligados a dar media vuelta. Nueva escalada de tensión, en fin, conforme la Guardia Revolucionaria Islámica volvía a cerrar el puño sobre la única vía marítima por la que se puede sacar el crudo, el gas y los carburantes ya refinados del Golfo.

“Dada la limitación en el número de buques que podrán pasar, Irán ha decidido dar prioridad a aquellos buques que respondan con mayor rapidez a los nuevos protocolos del estrecho de Ormuz y que paguen los costes de los servicios de seguridad”, afirmó este sábado un alto funcionario iraní a la cadena CNN.

Pese al cierre, un revés para sus intereses —había celebrado profusamente la reapertura pocas horas antes—, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que mantiene las negociaciones con el régimen de Irán. “Estamos hablando con ellos”, manifestó desde la Casa Blanca. “Querían volver a cerrar el Estrecho”, ha dicho en referencia a lo que él califica de “chantaje”. Fiel a su estilo, sin embargo, pronto cambió de tercio: “Todo está marchando muy bien. Ya veremos, pero tendremos información para el final del día. Estamos hablando con ellos y, como saben, estamos adoptando una postura firme”.

Las declaraciones de Trump no ayudaron a aclarar el panorama, pero al autor de El Arte de la Negociación, parecía no importarle. Se marchó a jugar al golf a media mañana mientras los analistas trataban de comprender el nuevo escenario. Las autoridades iraníes reconocen que siguen estudiando las últimas propuestas estadounidenses, tras la intermediación de Pakistán. El ministro de Exteriores de ese país viajó a Teherán para una visita oficial de tres días para reunirse con altos funcionarios iraníes y tratar de desenredar la intrincada negociación entre Washington y Teherán.

Son ya muchos los regates de Trump con la cuestión de Ormuz. Ha pasado de priorizar su reapertura a tratar, sin éxito, de involucrar a Europa ―junto con Asia, el continente que más depende de que el flujo de carburante regrese a la normalidad― en las maniobras para lograr ese objetivo. Ahora, la confusión es total.

El desacuerdo se centra fundamentalmente en dos cuestiones: que Irán renuncie a su plan nuclear con el compromiso de que no volverá a enriquecer uranio, a lo que el régimen islamista se resiste; y que desista de su intención de controlar el paso por el estrecho de Ormuz, cobrando un peaje a todos los barcos que transitan por el estratégico paso de apenas 34 kilómetros. La Casa Blanca cree que darle el control de la vía supondría abrir la puerta para que se replique ese negocio de peajes en otros pasos críticos en el mundo, lo que encarecería y complicaría el comercio mundial.

La tensión vuelve a aumentar justo cuando más cerca parecía el acuerdo para el final de una guerra que suma ya más de un mes y medio de duración. Sobre todo, por la reapertura del Estrecho mientras durase el alto el fuego con EE UU, aunque poco después Teherán aclarase que este estaría “limitado y gestionado” por la Guardia Revolucionaria y que se trataba de un “gesto de buena fe”, consecuencia directa de la tregua acordada por Israel y Líbano. Y siempre enmarcado, en todo caso, en las negociaciones que posiblemente se retomen en los próximos días en Islamabad (Pakistán), según adelantaron la cadena estadounidense CNN y la agencia turca Anadolu.

De esa cita se esperaba, al menos, la prórroga del cese de hostilidades entre EE UU, Israel e Irán, que vence el próximo miércoles. Pero no habrá encuentro: a primera hora de la tarde de este sábado, Teherán ha anunciado que no acepta una nueva ronda de negociación con Washington por las “demandas excesivas” y el bloqueo de Ormuz, según Tasnim.

El anuncio del bloqueo ha supuesto cierta confusión sobre el estado del tránsito por el estrecho de Ormuz, un paso estratégico por donde típicamente circulan —circulaban— ingentes volúmenes de destilados medios ―queroseno y gasóleo, sobre todo― y cuyo cierre amenaza con provocar una crisis energética a gran escala. Además, el cierre del Estrecho pone coto al clima de optimismo que se abrió este viernes cuando parecía que el fin del conflicto parecía a la vuelta de la esquina. Los mercados financieros así lo celebraron. Ahora vuelve la incertidumbre.

El propio Trump recibió el viernes con euforia la reapertura del estrecho de Ormuz. “Es un BRILLANTE, GRAN DÍA PARA EL MUNDO”, llegó a escribir en su red social, Truth―, sugiriendo que prácticamente era el fin del conflicto tras casi dos meses de ataques. Poco después, en cambio, aseguró que mantendría su propio bloqueo sobre los puertos iraníes hasta que se alcanzara un acuerdo completo con Teherán. Los mercados rebajaron parcialmente la euforia inicial, que había provocado la caída a plomo de los precios del petróleo y el gas, pero mantuvieron una cauta sonrisa al cierre de la sesión.

Esa decisión de mantener el cerrojazo estadounidense ha sido la que, según justifica la Guardia Revolucionaria iraní, ha provocado su marcha atrás. “Mientras Estados Unidos no restablezca la plena libertad de tránsito de las embarcaciones desde Irán y hacia Irán, la situación en el estrecho de Ormuz permanecerá bajo un control riguroso”, ha argumentado este sábado el teniente coronel Zolfagari.

Unas horas antes, el poderoso presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ya había advertido en la red social estadounidense X (antes Twitter) que el estrecho de Ormuz “no permanecerá abierto” si continúa el bloqueo de la Casa Blanca. Se realizará, deslizó, conforme a “rutas designadas” y con “autorización de Irán”.

Qalibaf también denunció las “falsedades” de Trump al celebrar la supuesta reapertura. “Hizo siete afirmaciones en una hora y ninguna de ellas era cierta”, agregó el dirigente iraní, que estuvo al frente de la delegación enviada por su país a Islamabad para las últimas negociaciones de paz. “Con estas mentiras no ganaron la guerra y, sin duda, tampoco lograrán nada en las negociaciones”.

Total incertidumbre

En realidad, ni las navieras ni las aseguradoras de los buques ―un actor clave: sin su aquiescencia no pueden navegar― habían dado por buena la reapertura del viernes. Temían una marcha atrás o, simplemente, que las condiciones de navegabilidad seguían estando muy alejadas de las que había antes del inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero. Las compañías exigen garantías mínimas de seguridad, de que no encontrarán minas marítimas a su paso y de que no tendrán que abonar ningún peaje. Este último punto tampoco parecía ni mucho menos claro.

Las plataformas de seguimiento del tráfico marítimo habían detectado algo más de movimiento en la zona en las horas inmediatamente anteriores a que Irán se desdijera. Sobre todo, en el caso de los barcos que llevan semanas a la espera de poder salir del golfo Pérsico para ganar el océano Índico. Al menos cuatro petroleros lo habían conseguido, según la información proporcionada a EL PAÍS por la firma especializada Kpler. Y otros cinco metaneros (barcos que transportan gas natural) de bandera catarí, que hasta ahora tenían completamente vetado el paso, también trataban de enfilar la salida. También daban marcha atrás dos petroleros de bandera india y griega. Otra muestra, una más, de la desconfianza sobre una teórica reapertura que ha quedado en agua de borrajas.

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Ataque contra Irán

El Precio Del Petróleo Se Desploma Y Los Futuros Bursátiles Suben Tras El Acuerdo Para Un Alto El Fuego De Dos Semanas En Irán

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El petróleo se ha convertido en un termómetro de la percepción de los inversores sobre la marcha de la guerra de Irán. La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de posponer este martes el ultimátum para “acabar con toda la civilización” iraní y el anuncio de un alto el fuego de dos semanas, ha supuesto un alivio provisional para el mercado energético, sumido en un estado de enorme volatilidad desde el inicio de los bombardeos sobre Teherán a finales de febrero. El precio del petróleo en Estados Unidos y en Europa se desplomó este martes por la noche tras el alto el fuego de dos semanas a cambio de que Teherán permita el paso por el estrecho de Ormuz.

Los futuros del barril de West Texas Intermediate (WTI), el crudo que se comercializa en Estados Unidos, han caído en torno a un 17% tras el anuncio del mandatario republicano una hora antes de que venciera la amenaza de Trump, a las 08.00 pm hora de Washington. El crudo que llevaba varios días cotizando por encima de los 100 dólares el barril ha caído por debajo de esa barrera y cotiza en torno a los 95 dólares.

Las apuestas a futuro para el brent, la referencia para Europa, también reflejan una caída de casi el 15%, hasta los 93 dólares.

Los futuros de Wall Street, al alza

Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses también mostraron subidas como reflejo del nerviosismo de los inversores de renta variable, que también respiran aliviados por el alto el fuego de un conflicto en Oriente Próximo que se prolonga durante seis semanas.

Desde entonces, el 28 de febrero, la Guardia Revolucionaria de Irán ha cortado el estrecho de Ormuz, un paso estratégico, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, una tercera parte del gas natural y una parte importante de otros componentes químicos para fertilizantes y la industria farmacéutica, lo que está disparando los precios de la energía y otras materias primas. El bloqueo del paso marítimo ha supuesto la mayor interrupción del suministro global de petróleo.

El dólar, que llevaba semanas apreciándose desde que comenzó el conflicto, se ha depreciado frente al resto de divisas del G10, según informa Bloomberg. El euro se intercambiaba hasta esta tarde por 1,15 dólares, pero tras el mensaje de Trump, la cotización del billete verde ha caído hasta los 1,168 dólares por euro.

“Acepto suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas”, ha asegurado Trump a través de su plataforma favorita, Truth, a través de la que expresa sus opiniones y anuncia su posición. La decisión de no atacar a Irán está “sujeta a que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz”. El ocupante del Despacho Oval ha agregado a través de la red social que creó después de que fuera expulsado de Facebook y X (antigua Twitter) por alentar a una turba en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2020 tras perder las elecciones contra Joe Biden. “Se ha llegado a un acuerdo entre los Estados Unidos e Irán respecto a casi todos los diversos puntos de contención del pasado; no obstante, un período de dos semanas permitirá finalizar y consumar dicho Acuerdo”, apunta.

Minutos más tarde, el ministro iraní de Asuntos Exteriores se expresó también a través de una red social, en su caso en X: “El paso seguro por el estrecho de Ormuz será posible mediante la coordinación con las fuerzas armadas de Irán y teniendo en cuenta las limitaciones técnicas”, apuntó.

“Como se ha señalado en numerosas ocasiones, los participantes llevan semanas deseando con ansias cualquier tipo de buena noticia, y aún más ansiosos por ver que se tomen medidas concretas para reducir la tensión”, escribió Michael Brown, estratega de Pepperstone, según Bloomberg.

“Lo más importante es que no hay un plan sobre cómo terminará la guerra”, advirtió Carol Kong, estratega del Commonwealth Bank of Australia. “Seguimos esperando que Estados Unidos tenga que intensificar el conflicto para poner fin a la guerra. Por lo tanto, aunque el dólar pueda depreciarse aún más a corto plazo, le resultará difícil mantener las pérdidas de forma sostenida”, según recoge la plataforma de información financiera.

Las exportaciones de petróleo a través del estrecho se han desplomado debido a los ataques de Irán contra buques mercantes, lo que ha provocado la mayor interrupción del suministro de crudo de la historia, según explica la cadena CNBC.

Precio de la gasolina

Mientras tanto, el precio de los combustibles en Estados Unidos se ha disparado en las últimas semanas. El galón de gasolina cotiza ya por encima de los cuatro dólares, lo que representa un aumento de más del 35% respecto a antes de la guerra. El diésel, que ya está por encima de los cinco dólares el galón, ha tenido una trayectoria más empinada.

El encarecimiento de los carburantes está perjudicando la valoración de Trump. Las encuestas reflejan una caída del nivel de aprobación hasta el entorno del 35%, el más bajo de su presidencia, lo que acentúa la preocupación de los republicanos ante la inminencia de las elecciones de mitad de mandato el próximo noviembre. Una cita que será determinante para el mandato de Trump.

La preocupación por el precio de los combustibles es ya la principal preocupación de los estadounidenses respecto a las consecuencias de la guerra contra Irán, según una encuesta publicada este martes por el Centro de Investigación Pew. Siete de cada diez estadounidenses, el 69%, está preocupado por su encarecimiento, incluyendo un 45% que confiesa estar sumamente preocupado, según recoge la agencia Efe.

Una mayoría de encuestados muestra su preocupación por la posibilidad de enviar tropas terrestres estadounidenses a Irán (61%), por el elevado número de bajas militares (59%), por atentados terroristas en Estados Unidos (56%) y por la expansión de la guerra a países fuera de Oriente Medio (53%).

El 36% de los estadounidenses opina que la situación del pueblo iraní empeorará debido a la acción militar estadounidense; frente a una cuarta parte, cree que mejorará, y el 16%, que no espera ningún cambio.

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