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Kiko Veneno, La Tierna Mirada Del Entrañable Tunante

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Es un músico popular en todo el sentido del término, pues es conocido y su música se hunde en aquello que nos suena familiar, que parece llegado con las primeras papillas. En consecuencia, hacerse mayor no puede sino favorecerlo; el tiempo otorga cátedra, las palabras suenan más sabias y las canciones se agigantan, pues el público ha tenido aún más tiempo para hacerlas suyas, vincularlas a su vida y convertirlas en catecismos de la vida de barrio. Tal que un Lazarillo de Tormes contemporáneo, sus canciones reflejan la pillería y el gracejo de quien necesita de ambas cosas para vivir, y sus frases, escritas con la poesía a veces tierna, a veces tunante, siempre con la chispa de la frase sencilla, van por la vida en zapatillas, tratándola con doméstica familiaridad. Kiko Veneno tiene 74 años, pero sus canciones no tienen edad. En una nueva gira pasó por Barcelona estrenando algunas nuevas que formarán parte de su próximo elepé, dejando clara su vitalidad, también su carácter y cantando esas grandes verdades de bolsillo que lo hacen único. Kiko Veneno es un reflejo de cómo éramos, la foto de unos tiempos que están capitulando, atropellada su humanidad por velocidades que no dejan ver.

Pero él sigue ahí, fresco, con un repertorio tan lleno de gemas que siempre se queda alguna en el zurrón. Viéndole en escena con su banda, se notaba que el concierto no se guiaba en piloto automático, de manera que no solo no fue idéntico a los anteriores, sino que el momento pautó variaciones incluso sobre lo que estaba previsto. Se inició con material nuevo, seis temas entre los que destacaron las composiciones más próximas a la balada, Guitarrica, una oda a su compañera de fatigas y Puentes romanos, interpretación que interrumpió para con una gracia no exenta de firmeza, solicitar el silencio de un público al que las barras estaban animando a subir el tono de sus conversaciones. Su trabajo merecía el respeto de ser escuchado, vino a decir. A partir de ahí el silencio mandó, en especial cuando se quedó solo con su guitarra para cantar La casa cuartel, una canción de amor simplemente maravillosa con el trasfondo biográfico de un padre militar. Y el público cantó quedo el estribillo… ”y solo quiere irse muy lejos/cogerla de la mano y salir corriendo”. Inútil decir que el público estaba en el bolsillo, había entrado al concierto ya dentro de él. La cosecha del 92, año de Échate un cantecito, se descorchó inmediatamente con Lobo López y como dice la ranchera, ya todo fue rodar y rodar hasta el final.

De este disco solo sonaron otros tres temas, Echo de menos, En un Mercedes blanco y Superhéroes de Barrio, sin Joselito o Me siento en la cama, aunque sí sonó Veneno, del mítico y homónimo disco con los hermanos Amador, o un estruendoso, surreal y por momentos psicodélico Traspaso que dio paso a la romántica Dice la gente, donde morir de amor es algo cotidiano. El cancionero de Kiko Veneno tiene tanto fondo que cada una de las personas que llenaron el Paral·lel 62 debe tener su propio repertorio ideal, por lo que en sus conciertos siempre se echa algo en falta. La que últimamente no falta es Los tontos, esa rumbita, otra más, que cantara con C Tangana para aupar el sentido de frases como “tú te has creído que por ser yo bueno/puedes ir pisando por donde friego”, que en la asistencia de más edad, nutrida, debió recordar los tiempos previos a la fregona, cuando las mujeres se arrodillaban sobre trapos o, las más modernas, almohadillas de gomaespuma, para dejar impecables los suelos. Son esas observaciones a pie de calle las que hacen creer que escribir bien es algo fácil, que descubren una forma de mirar detallada que encaja en pocas palabras el sentido emocional de unos tiempos ahora felizmente encadenados a la nostalgia.

Con una banda impecable nutrida con guitarras, percusiones, coros y teclados, Kiko voló sobre Barcelona, a la que homenajeó con La rama de Barcelona ya en la parte final del recital, en el que, pese a las normas, alguien puso notas de marihuana. Como en cada uno de sus conciertos, Kiko fue igual a sí mismo sin llegar a la abulia de quien canta con automatismos o porque en esta vida no tiene otra cosa que hacer. Mientras mantenga la mirada, su capacidad de observación y esa ternura de pillín, Kiko Veneno aún dará más alegrías. La vida puede ser un rincón oscuro, pero Kiko siempre tendrá una cerilla para iluminarlo, un fuego tan tímido, humilde y popular como sus propias canciones.

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Carlos Baute Se Disculpa Por Los Insultos Racistas A Delcy Rodríguez Durante El Acto De María Corina Machado En Madrid

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“Este sábado me dejé llevar por la emoción de un momento muy fuerte… y también sé reconocer cuando algo no estuvo bien”. Así empieza el vídeo que el cantante Carlos Baute (Caracas, 52 años), afincado en España, ha publicado la tarde de este lunes 20 de abril en su perfil de Instagram, en el que acumula 1,3 millones de seguidores. Se refiere al acto homenaje a María Corina Machado que tuvo lugar el pasado sábado 18 de abril en la Puerta del Sol de Madrid, donde el artista se subió al escenario para, rodeado de un público entregado, avivar a los presentes al grito de “¡Fuera la mona!”, refiriéndose a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mientras esperaban la aparición de la líder opositora.

Junto al vídeo, en el que el cantante se ha grabado a sí mismo, cámara en mano, y que acumula ya miles de likes y de comentarios, Baute ha dejado un largo mensaje en el que comienza asegurando: “Soy fiel creyente de que hacer las cosas bien es lo que te permite tener una vida plena. Hoy es un día para reafirmar quién soy y los valores con los que he vivido siempre. Toda la vida le he cantado al amor, a la vida y a la unión. No soy racista. Soy un cantante que ama a su país, a su familia y a Dios.”

Baute dice en el vídeo que se dejó llevar por el momento. Reconoce que fueron “miles y miles de personas” las que entonaron esos cánticos racistas, pese a que personas próximas a María Corina Machado han tratado de excusarse y blanquear esa conducta con la estrafalaria tesis de que era una trampa de unos supuestos “infiltrados” y que solo participaron unos pocos. Basta ver los vídeos para comprobar que el seguimiento fue masivo.

El cantante admite haberse sumado “sin medirlo” a esos cánticos multitudinarios que se repitieron una y otra vez. Ahora, asegura en su mensaje: “No creo en el insulto como camino. Venezuela ha vivido durante muchos años momentos difíciles, donde el respeto muchas veces ha faltado… y aun así, siempre he creído en mantenerme desde el lado de los valores, el respeto y la unión. Reitero mis disculpas por las formas, pero no por mis valores ni por lo que represento y mucho menos por lo que pienso. Mi compromiso sigue siendo el mismo: mi país, mi gente… y construir desde el respeto, la unión y una Venezuela libre, en democracia y próspera en el futuro”.

En el vídeo, el artista da una versión parecida a lo que ha escrito: “Son muchos años de represión, de frustración y de no tener libertad. En algunos medios de comunicación y en redes sociales se han generado interpretaciones y han dicho y están diciendo que yo soy racista. Por favor, vengo de una familia venezolana, crecí dentro del folklore venezolano, tambores, la unión, y siempre he defendido sus valores y he luchado contra eso y contra las injusticias. Por eso quiero ser muy claro y determinante: no soy una persona racista, ni creo en el insulto como camino. Un momento puntual no define quién soy y todo lo que he construido toda mi vida y a lo largo de todos estos años. Si alguien se sintió ofendido, no tengo problema en decir me disculpo, pido perdón. Así es que señores, no le den vuelta a la tortilla; lo más importante es que sigamos enfocados en lo que de verdad importa, que es Venezuela, en volver a tener elecciones y que Venezuela se merece una democracia”.

El domingo 19 de abril, un día antes de esta disculpa pública de Baute, quien según sus palabras el pasado sábado se vivió “un evento espectacular de sentimiento nacional venezolano”, la Embajada de Venezuela en España pidió perdón por los cánticos racistas y las declaraciones del cantante en el acto de la líder opositora venezolana. “Esta Embajada expresa sus más sinceras disculpas al pueblo de España, que conoce en su propia historia el horror del fascismo y de los crímenes de odio”, expresó la embajadora venezolana, Gladys Gutiérrez, a través de un comunicado.

La embajada ha condenado especialmente que las expresiones se dirigieran contra una mujer, al considerar que ello configura “una forma de violencia política basada en misoginia y racismo”. El comunicado señalaba, además, que llamar “mona” a una mujer constituye “un acto de deshumanización incompatible con los principios del derecho internacional de los derechos humanos”. Según el escrito, Venezuela “denuncia categóricamente estos hechos” y reafirma que sus mujeres, “como figuras históricas y políticas, no pueden ni serán objeto de discursos de odio, venga de donde venga”.

El escrito recordaba que Venezuela es “una nación profundamente mestiza, forjada en la diversidad y en el encuentro de raíces indígenas, africanas y europeas”, y que cualquier intento de “degradar, deshumanizar o estigmatizar desde esa diversidad” representa, a su juicio, “una agresión directa a la esencia misma de lo venezolano”.

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