La noche de los dos terremotos, Marisol Rojo llegó cubierta de polvo, cortadas y moretones a la oficina en Caracas de Los Palos Grandes de Noche, una organización cultural a la que pertenece. Acababa de vivir en carne propia el desplome del edificio Obelisco, una de las cuatro construcciones que se desmoronaron en el municipio Chacao durante la tarde del festivo 24 de junio.