El buen cine de verano es el que recoge sus diminutos placeres, pero el mejor es el que trata, además, su final; la despedida de ese concreto estado de desconexión, disponibilidad para la curiosidad y el hallazgo y calor. Estas cinco películas hablan de ello, cada una a su manera, y ayudan a afrontar la transición de nuestro relajado yo estival a la dura y angulosa rutina.

‘Haz lo que debas’. Spike Lee, 1989
El tropo “personajes al límite durante una ola de calor” dominó la ficción americana entre los cincuenta y los setenta, de Tennessee Williams a ‘West Side Story’, de ‘Tarde de perros’ a ‘Chinatown’: vacas gordas para la manga corta. Spike Lee lo resucitó en los ochenta con más fuerza que nunca. Bajo un sol granítico, este duro drama tiene tanta vida, euforia y pasión que parece que, sí, así es como se sobrevive a agosto.
‘Las vacaciones del Sr. Hulot’. Jacques Tati, 1953
Si hace falta excusa para regresar a Hulot, aquí una: el final (ojo, espóiler) (la película tiene 73 años, también te digo) es quizá el fin de verano más poderoso del cine, con esa inmediata nostalgia de algo que aún no hemos terminado de vivir, guinda de una obra maestra sobre el placer de descansar (en un hotel, aquí) cuando la oportunidad de hacerlo es tan finita y el deseo tan eterno.
‘El cuchillo en el agua’. Roman Polanski, 1962
¿Qué siente usted rodeado solo de agua? ¿Paz? ¿Terror? ¿Calentón? Roman Polanski investigó todas las caras de la más veraniega de las estampas en su ópera prima. Influencia directa en ‘El talento de Mr. Ripley’, sucede casi exclusivamente en un velero y contiene tantas emociones (y encuadres brillantes y disgustos para sus protagonistas) que, cuando acaba, ya no queda nada por idealizar de los últimos meses.
‘Y tu mamá también’. Alfonso Cuarón, 2001
Desoyendo a Žižek, que decía que lo importante en esta ‘horny road movie’ era la alegoría política, podemos ver aquí el cénit del género “el verano nos desinhibió y ahora sé quién realmente soy”, junto a ‘Casi famosos’, ‘El viaje de Chihiro’ o ‘Extraño río’: alegorías sobre el PRI aparte, la película nos permite recordar, mejor que la mayoría, el gusto que da dejarse llevar cuando no hay motivo para resistirse.
‘Cegados por el sol’. Luca Guadagnino, 2015
Cuando el cineasta más sensible a las luces, ritmos y placeres del verano (‘Call Me By Your Name’, ‘We Are Who We Are’) hizo su primera exhibición de fuerza, en este ‘remake’ de ‘La piscina’, de Jacques Deray, probó que el cine vacacional es más sensación que información; más atmósfera que trama. Aquí, la atmósfera está compuesta de todos los elementos perfectos: extranjeros con pudientes en entornos rurales, tensión sexual mal resuelta y esa duda posveraniega de cuánto de lo que creímos sentir nos acompañará a casa.
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