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Comunicación

Muere En Madrid A Los 86 Años El Periodista Diego Carcedo

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El periodista Diego Carcedo, quien fue director de los Servicios Informativos de TVE, director gerente de Relaciones Internacionales de RTVE y director de RNE, ha fallecido este domingo en Madrid, según han confirmado fuentes de la Asociación de Periodistas Europeos (APE), de la que era presidente de la sección española.

Nacido en Cangas de Onis (Asturias) el 24 de marzo de 1940, Carcedo inició su trayectoria profesional en la prensa escrita, pero pronto encontró en la radio y la televisión públicas el espacio donde desarrollar su vocación. Su nombre ha quedado ligado a RTVE, donde desarrolló casi toda su carrera profesional: desempeñó múltiples responsabilidades, desde corresponsal en el extranjero hasta director de informativos y máximo responsable de Radio Nacional de España (1991-96). Además, fue miembro del consejo de administración de RTVE (1996-2007) y en 2018 presidió el Comité de Expertos para proponer los miembros del consejo de administración de RTVE y optó a presidir la Academia de Televisión.

Los comienzos como periodista de este diplomado en Periodismo por la antigua Escuela Oficial de Madrid y licenciado en Historia se sitúan en el diario ovetense La Nueva España (1965-1968). Siguió su carrera como redactor y corresponsal de la agencia Pyresa y del diario Arriba. Fue enviado especial en América a la “guerra del fútbol” entre Honduras y El Salvador (1969) o al terremoto de Áncash (Perú, 1970).

Ya en 1974 ingresó en TVE, donde fue redactor y enviado especial y donde realizó gran parte de su labor en el programa Los reporteros, que le permitió viajar a más de un centenar de países. Cubrió acontecimientos como los últimos días de la guerra de Vietnam con la evacuación de Saigón (1975), el inicio del conflicto centroamericano, las diferentes guerras en Oriente Próximo, la Revolución de los Claveles en Portugal, el golpe de Estado contra el presidente chileno Salvador Allende o los terremotos de Managua, Perú, Sicilia e Irán. Una larga vida como reportero que le llevó a entrevistar a más de treinta jefes de Estado y de Gobierno.

En 1978 pasó a ser corresponsal de TVE en Portugal y ya en el 84 ocupó la jefatura de la corresponsalía de TVE en EEUU, cargo en el que permaneció tres años, cuando fue destituido junto a otros siete corresponsales más por la entonces directora general de RTVE, Pilar Miró. Tras su cese, pidió la excedencia en TVE y trabajó como delegado de la agencia EFE en Nueva York, como corresponsal en esta ciudad para el semanario El Independiente, como director de un servicio de noticias para su distribución en América y también colaborador de varias cadenas de televisión de ese país.

Ya en 1989 reemplazó al frente de los Servicios Informativos de TVE a Julio de Benito. Fue hasta febrero de 1990, año en que fue sustituido por María Antonia Iglesias. Pasó a ocupar la dirección de Relaciones Internacionales de RTVE para después ser nombrado en el 91 director de RNE por García Candau. Cinco años después, tras la toma de posesión de Mónica Ridruejo en la Dirección General del ente público, fue sustituido como director de RNE por Javier González Ferrari. De julio de 1996 a enero de 2007 fue miembro del consejo de administración de RTVE, a propuesta del PSOE y dentro del cupo del Senado.

Su relevo se produjo cuando se formó el primer consejo de administración de la nueva Corporación RTVE. Entre octubre de 2006 y de 2010 fue presidente internacional de la Asociación de Periodistas Europeos (APE) y desde 2007 presidía la sección española de esta organización, de la que es su secretario general Miguel Ángel Aguilar. Entre otros galardones, ha recibido el Premio Cirilo Rodríguez de Periodismo (1985), la Antena de Oro extraordinaria de 1992 y el Premio APEI de la Asociación Profesional de Informadores de Radio y TV (1996). Es autor de numerosos libros como ‘Fusiles y claveles’ (1999), ‘Un español frente al holocausto’ (2000) y de ‘Entre bestias y héroes. Los españoles que plantaron cara al holocauto’, que fue Premio Espasa de Ensayo en septiembre de 2011, entre otros.

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Soledad Gallego-Díaz Recibe El Premio De Ética Periodística De La FAPE: “Este Oficio Exige Un Compromiso Desde Que Se Empieza”

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Soledad Gallego-Díaz ha sido todo en el diario EL PAÍS. Antes de convertirse en la primera mujer en dirigir este periódico, ejerció entre otros cometidos desde la crónica parlamentaria hasta la corresponsalía de plazas tan relevantes como Bruselas, París, Londres, Nueva York y Buenos Aires. Su influencia permanece en las columnas dominicales del suplemento Ideas y mantiene como si fuera el primer día en el oficio la preocupación por la búsqueda de la información veraz. Por eso al caer la tarde de este miércoles, cuando recibió el Premio de Ética Periodística Aurelio Martín organizado en su primera edición por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE), ha llamado a las decenas de compañeros de profesión de varias generaciones presentes en la celebración a recordar más que nunca en estos tiempos inciertos la base común que diferencia el oficio de periodista del que no lo es. “Es el principio democrático básico lo que estamos discutiendo aquí”, ha dicho la galardonada. “El oficio de periodista exige un compromiso inmediato, desde que se empieza”.

Además de la presencia de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, entre la nutrida concurrencia que llenó una gran sala de la sede madrileña del Colegio de Registradores de la Propiedad estaban el director de EL PAÍS, Jan Martínez Ahrens, y el exdirector de este diario Jesús Ceberio. Entre otros veteranos compañeros de redacción fue Xavier Vidal-Folch quien entonó la laudatio a la premiada, tras excusarse por que el exdirector de este periódico Joaquín Estefanía, ausente en el acto “por una pequeña abolladura transitoria”, no fuera quien proclamase “la virtud profesional de Soledad Gallego-Díaz”. Antes de su discurso, el presidente de la FAPE, Miguel Ángel Noceda, recordó las virtudes de Aurelio Martín, periodista segoviano fallecido en 2023, a cuya memoria está dedicado este nuevo premio por ser “referencia en la defensa de la libertad de expresión y de los derechos de los periodistas y en la lucha contra la desinformación”. Noceda afirmó que este galardón es un homenaje al que lleva su nombre y a quien lo recibe por primera vez: “Los dos son un ejemplo de trayectoria intachable en su carrera como periodistas”.

Ya subido al atril, Vidal-Folch recordó los muchos años de complicidad con Soledad Gallego-Díaz. Y citó que con ella, con Joaquín Estefanía, Andreu Missé “y tantos aquí presentes” permanece “una especie de falansterio utópico asentado sobre el oficio de periodista”. Para Vidal-Folch, la premiada “es una verdadera maestra de ética periodística”, “un amor de persona” y “un empuje de ciudadanía”. Madrileña, de 74 años, bisnieta de un ministro liberal con Sagasta, nieta de uno de los fundadores de la Institución Libre de Enseñanza e hija de un matemático comunista y profesor universitario depurado por la dictadura y fallecido en Caracas, Gallego Díaz coparticipó durante la Transición Española en la exclusiva publicación del borrador de la Constitución en Cuadernos para el diálogo. Una primicia, que como recordó Vidal-Folch, era ya simbólica de un modo de hacer y entender la profesión: “Noticia relevante y verídica. Responsabilidad individual y trabajo colectivo. Servicio a la ciudadanía. Y respeto liberal, libertario, al Estado democrático en ciernes”.

“Una gran oteadora olfativa”

Desde antes de la fundación de EL PAÍS, un hito del que este próximo mes de mayo se cumplen 50 años, Vidal-Folch recordó que la galardonada ha ejercido hasta hoy el periodismo sin interrupción y en sus múltiples vertientes, incluidas sus colaboraciones en la Cadena SER (del grupo Prisa, editor de este periódico). Es, ante todo, según el autor de la laudatio, “una gran oteadora olfativa, siempre la primera en saber lo que se estaba cocinando y por dónde iba la cosa”. Alguien que defiende “la combinación de rejuvenecimiento de la redacción con la veteranía, y abanderada sistemática de la igualdad entre las mujeres y los hombres”, así como convencida de la necesidad de la rectificación ante el error. “Una frase que siempre frecuenta: ‘Eso no es así’. O al final: ‘Repáralo, chaval”.

Al recoger el premio cedido y diseñado por la Real Fábrica de Cristales de La Granja, Soledad Gallego-Díaz dijo que Aurelio Martín, varios de cuyos familiares estuvieron presentes, fue uno de los periodistas que más ha admirado. Y afirmó que este premio que lleva su nombre “es para recordar la trayectoria de periodistas que destacaron por su integridad y compromiso con algo que nunca se debe perder: el periodismo pensado contra la desinformación, más necesario que nunca”. La exdirectora de EL PAÍS lamentó el periodismo “entregado a grupos tecnológicos y mediáticos que disponen de medios increíbles para intoxicar como nunca”. Por ello, sostiene la galardonada, “hay que trabajar para conocer el origen de la información que se difunde y tener presente esa idea”. Y apeló a los presentes: “Sean conscientes de la necesidad tan urgente de plantearnos la lucha contra esto. Hay una base común entre lo que es el oficio del periodista y lo que no lo es. Si no estamos pendientes de esto será nuestro defecto. Les agradezco que sean conscientes de la responsabilidad que tienen entre manos”.

La presidenta del Congreso clausuró el acto resaltando esa responsabilidad social del periodismo que defiende Soledad Gallego-Díaz. Y añadió: “Sin información fiable no hay ciudadanía crítica. Y sin ciudadanía crítica la democracia se debilita”. A continuación, se sirvió un vino español acompañado de la jarana también propia de este oficio.

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