Casa Blanca
Pam Bondi, La Fiscal General Que Se Enredó En El ‘caso Epstein’
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2 weeks agoon
A Pam Bondi, la fiscal general de Estados Unidos a la que Donald Trump destituyó el jueves, de nada le ha servido arrastrarse ante el jefe. A diferencia de sus predecesores, que se esforzaban por mantener una distancia prudencial de la Casa Blanca para dar imagen de imparcialidad, la abogada (Tampa, Florida, 60 años) se posicionó desde el principio como la principal partidaria y protectora del presidente, elogiándolo y defendiéndolo en audiencias del Congreso, colocando incluso una pancarta con su rostro en la fachada de la sede del Departamento de Justicia.
El de Bondi no es el primer cese fulminante de esta Administración —hace un mes, fue despedida Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional—, ni probablemente el último, pues ya se apunta a otra mujer, Tulsi Gabbard, responsable de Inteligencia Nacional. Y se prevén nuevas bajas, aunque no de manera inminente, según el Washington Post, ni al ritmo trepidante de la purga que el republicano realizó en su primer mandato, en el que uno de cada tres cargos no acabó el primer año.
Pese al portazo, y la promesa de un “fantástico empleo en el sector privado”, como anunció Trump en Truth Social tras darle pasaporte, la genuflexión ahora ya sin causa de Bondi no terminará a su pesar con el cese, pues el día 14 le espera una audiencia sobre el caso Epstein ante el comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, que, revelaciones al margen, prolongará su agonía pública.
A Bondi se la ha visto en los últimos días desencajada, mientras en los mentideros de Washington se hace befa de sus supuestas súplicas a Trump para que no la echara. Puede ser una leyenda urbana —que posiblemente no se propalaría si la víctima hubiese sido un hombre—, pero la imagen perfecta de Bondi se resquebraja ahora como una figura de porcelana cuarteada.
De hecho, la comparecencia en el Congreso, en cuya convocatoria cinco republicanos se sumaron a los demócratas, es para algunos la causa que explica su cese. “Estaba a punto de ser interrogada en el caso Epstein. Por eso Trump se deshizo de ella 12 días antes”, dijo el jueves el legislador demócrata Seth Mouldon. El caso Epstein como elefante en la habitación, la patata caliente que acabó quemando las manos, y la carrera, de Bondi.
Porque tanto los admiradores de Trump como sus críticos acérrimos coinciden en una cosa, que la caída obedece a dos causas. Una fue su incapacidad para lograr la condena de los enemigos políticos del presidente, a pesar de la insistencia propia de rabieta infantil de este para que lo hiciera. Pero ha sido la otra causa —sus tropiezos en el escándalo Epstein— la que acapara más titulares: sus equívocos pasos en la gestión del caso, que le granjearon la animadversión de las bases del movimiento MAGA, del grupo Turning Point USA, que pedía su despido desde hace meses, y del Ala Oeste.
Cuando de enemigos se trata, Trump pide cabezas como un reyezuelo airado, y la falta de pruebas contra esos adversarios colocó a Bondi entre la espada y la pared de la justicia, aplastándola. Pero su desdicha viene de antes, cuando, en febrero de 2025, recién nombrada, declaró en una entrevista que tenía sobre su escritorio una lista de los clientes del pederasta Epstein. Una semana después, fueron convocados a la Casa Blanca comentaristas conservadores e influencers para recibir unas carpetas del Departamento de Justicia tituladas Los archivos Epstein: Fase 1. El intento de transparencia se demostró contraproducente, porque parte del contenido ya era público. Según reveló una fuente del Departamento de Justicia a The Hill, Bondi se implicó tanto en el acto, incluido el diseño de las carpetas, que quedó “peligrosamente expuesta”.
El escarnio estaba servido. La intendenta de la Casa Blanca, Susie Wiles, jefa de gabinete, la dejó a los pies de los caballos diciendo en una entrevista que las gestiones iniciales en el caso Epstein fueron “un fracaso absoluto” y que Bondi entregó a los influencers “carpetas repletas de la nada”. En julio, el Departamento que dirigía afirmó que no existía ninguna lista de clientes, y Trump, que antes había atizado las teorías de la conspiración, pasó página. Fue cuando influencers conservadores, irritados por el desmentido, cuestionaron la competencia de Bondi.
Abandono en masa de fiscales
La cortina de humo de Epstein tampoco ha podido enmascarar el éxodo masivo de funcionarios del Departamento de Justicia: cientos de fiscales y agentes del FBI en rebeldía por la injerencia política se dieron a la fuga. Más sibilino ha sido el intento del Departamento de obtener datos sensibles del registro de votantes de los Estados para compartirlos con el de Seguridad Nacional, encargado de la ofensiva migratoria. Podría decirse, pues, que el desempeño de Bondi como fiscal general discurrió desde el principio por el alambre y no por una alfombra roja.
La deriva de la Administración de Trump hace que los más críticos no derramen ni una lágrima por Bondi, aunque algún que otro demócrata se compadece de ella por la ingratitud del presidente: pero qué ofrenda puede haber más valiosa para un altar sacrificial que la lealtad, dirán los cínicos. Cuando Bondi accedió a instrumentalizar el sistema judicial para investigar y perseguir a los que Trump considera sus enemigos políticos, y para proteger a sus allegados, sabía que caería en una trampa de osos: la de la justicia, encarnada en esos probos magistrados que aún le ponen límites a Trump. La misma justicia que ha desestimado las causas contra el exdirector del FBI James Comey, la fiscal general de Nueva York, la demócrata Letitia James, y el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, tres de las bestias negras del republicano.
Bondi defendió a Trump durante su primer impeachment o juicio político, y fue su segunda opción para dirigir el Departamento de Justicia tras la retirada de Matt Gaetz, el favorito, por acusaciones de tráfico sexual. Por cierto que Bondi, pese a haber amadrinado al perro de Gaetz, dijo en privado que era una mala elección para el puesto. Hija mayor de los tres vástagos de un matrimonio demócrata —su padre, Joseph, profesor universitario, fue concejal y alcalde de su distrito—, cobró relevancia gracias a un mediático caso de asesinato en 2000 que impulsó su carrera. Bondi, que logró la condena a pena de muerte para el principal acusado —luego conmutada por cadena perpetua—, llamó la atención de las cadenas de televisión y pronto se convirtió en comentarista habitual en MSNBC, CNN y, cada vez con mayor frecuencia, en Fox News, el púlpito republicano. Hoy las cámaras la persiguen, pero de distinta manera.
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Ataque contra Irán
El Precio Del Petróleo Se Desploma Y Los Futuros Bursátiles Suben Tras El Acuerdo Para Un Alto El Fuego De Dos Semanas En Irán
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1 week agoon
April 8, 2026
El petróleo se ha convertido en un termómetro de la percepción de los inversores sobre la marcha de la guerra de Irán. La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de posponer este martes el ultimátum para “acabar con toda la civilización” iraní y el anuncio de un alto el fuego de dos semanas, ha supuesto un alivio provisional para el mercado energético, sumido en un estado de enorme volatilidad desde el inicio de los bombardeos sobre Teherán a finales de febrero. El precio del petróleo en Estados Unidos y en Europa se desplomó este martes por la noche tras el alto el fuego de dos semanas a cambio de que Teherán permita el paso por el estrecho de Ormuz.
Los futuros del barril de West Texas Intermediate (WTI), el crudo que se comercializa en Estados Unidos, han caído en torno a un 17% tras el anuncio del mandatario republicano una hora antes de que venciera la amenaza de Trump, a las 08.00 pm hora de Washington. El crudo que llevaba varios días cotizando por encima de los 100 dólares el barril ha caído por debajo de esa barrera y cotiza en torno a los 95 dólares.
Las apuestas a futuro para el brent, la referencia para Europa, también reflejan una caída de casi el 15%, hasta los 93 dólares.
Los futuros de Wall Street, al alza
Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses también mostraron subidas como reflejo del nerviosismo de los inversores de renta variable, que también respiran aliviados por el alto el fuego de un conflicto en Oriente Próximo que se prolonga durante seis semanas.
Desde entonces, el 28 de febrero, la Guardia Revolucionaria de Irán ha cortado el estrecho de Ormuz, un paso estratégico, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial, una tercera parte del gas natural y una parte importante de otros componentes químicos para fertilizantes y la industria farmacéutica, lo que está disparando los precios de la energía y otras materias primas. El bloqueo del paso marítimo ha supuesto la mayor interrupción del suministro global de petróleo.
El dólar, que llevaba semanas apreciándose desde que comenzó el conflicto, se ha depreciado frente al resto de divisas del G10, según informa Bloomberg. El euro se intercambiaba hasta esta tarde por 1,15 dólares, pero tras el mensaje de Trump, la cotización del billete verde ha caído hasta los 1,168 dólares por euro.
“Acepto suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas”, ha asegurado Trump a través de su plataforma favorita, Truth, a través de la que expresa sus opiniones y anuncia su posición. La decisión de no atacar a Irán está “sujeta a que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz”. El ocupante del Despacho Oval ha agregado a través de la red social que creó después de que fuera expulsado de Facebook y X (antigua Twitter) por alentar a una turba en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2020 tras perder las elecciones contra Joe Biden. “Se ha llegado a un acuerdo entre los Estados Unidos e Irán respecto a casi todos los diversos puntos de contención del pasado; no obstante, un período de dos semanas permitirá finalizar y consumar dicho Acuerdo”, apunta.
Minutos más tarde, el ministro iraní de Asuntos Exteriores se expresó también a través de una red social, en su caso en X: “El paso seguro por el estrecho de Ormuz será posible mediante la coordinación con las fuerzas armadas de Irán y teniendo en cuenta las limitaciones técnicas”, apuntó.
“Como se ha señalado en numerosas ocasiones, los participantes llevan semanas deseando con ansias cualquier tipo de buena noticia, y aún más ansiosos por ver que se tomen medidas concretas para reducir la tensión”, escribió Michael Brown, estratega de Pepperstone, según Bloomberg.
“Lo más importante es que no hay un plan sobre cómo terminará la guerra”, advirtió Carol Kong, estratega del Commonwealth Bank of Australia. “Seguimos esperando que Estados Unidos tenga que intensificar el conflicto para poner fin a la guerra. Por lo tanto, aunque el dólar pueda depreciarse aún más a corto plazo, le resultará difícil mantener las pérdidas de forma sostenida”, según recoge la plataforma de información financiera.
Las exportaciones de petróleo a través del estrecho se han desplomado debido a los ataques de Irán contra buques mercantes, lo que ha provocado la mayor interrupción del suministro de crudo de la historia, según explica la cadena CNBC.
Precio de la gasolina
Mientras tanto, el precio de los combustibles en Estados Unidos se ha disparado en las últimas semanas. El galón de gasolina cotiza ya por encima de los cuatro dólares, lo que representa un aumento de más del 35% respecto a antes de la guerra. El diésel, que ya está por encima de los cinco dólares el galón, ha tenido una trayectoria más empinada.
El encarecimiento de los carburantes está perjudicando la valoración de Trump. Las encuestas reflejan una caída del nivel de aprobación hasta el entorno del 35%, el más bajo de su presidencia, lo que acentúa la preocupación de los republicanos ante la inminencia de las elecciones de mitad de mandato el próximo noviembre. Una cita que será determinante para el mandato de Trump.
La preocupación por el precio de los combustibles es ya la principal preocupación de los estadounidenses respecto a las consecuencias de la guerra contra Irán, según una encuesta publicada este martes por el Centro de Investigación Pew. Siete de cada diez estadounidenses, el 69%, está preocupado por su encarecimiento, incluyendo un 45% que confiesa estar sumamente preocupado, según recoge la agencia Efe.
Una mayoría de encuestados muestra su preocupación por la posibilidad de enviar tropas terrestres estadounidenses a Irán (61%), por el elevado número de bajas militares (59%), por atentados terroristas en Estados Unidos (56%) y por la expansión de la guerra a países fuera de Oriente Medio (53%).
El 36% de los estadounidenses opina que la situación del pueblo iraní empeorará debido a la acción militar estadounidense; frente a una cuarta parte, cree que mejorará, y el 16%, que no espera ningún cambio.
Acuerdos internacionales
Caos, Miedo Y Decepción: Los Aranceles De Trump Cumplen Un Año
Published
2 weeks agoon
April 2, 2026
En una época en la que abundan los hechos históricos, no hay muchas fechas que queden impresas en los anales. El 2 de abril de 2025 es uno de ellos. Ese día Donald Trump sacudió el tablero geopolítico mundial, cambió las reglas comerciales construidas a través de cuidadas relaciones diplomáticas desde la Segunda Guerra Mundial y provocó un cambio en las cadenas de suministro globales. El presidente de los Estados Unidos zarandeó al planeta con aranceles generalizados del 10% y de hasta el 50% para aquellos países con los que Estados Unidos mantuviera un mayor déficit comercial. “Nuestro país ha sido saqueado, expoliado, violado y robado”, lanzó el republicano para justificar el giro comercial. El bautizado como Día de la Liberación cambió el mundo, pero no como el líder de la primera potencia mundial esperaba.
Con toda la parafernalia del estilo trumpiano, en la rosaleda de la Casa Blanca, mostrando un rudimentario cartel de cartón, el mandatario republicano anunció el cambio de paradigma comercial para elevar los aranceles al mayor nivel desde 1939. Junto a él estaba Brian Pannebecke, un trabajador jubilado del sector de la automoción: “Durante toda mi vida he visto cerrar planta tras planta en Detroit”, dijo este activista republicano, ataviado con un chaleco amarillo, un bigote largo de personaje de lucha libre y una gorra en la que se podía leer Trump. “Apoyamos al 100% las políticas arancelarias del presidente”, proclamó desde el jardín de la Casa Blanca. “Le estamos profundamente agradecidos y en seis meses o un año empezaremos a ver los beneficios”, aseguró.
12 meses después, Pannebecke se ha afeitado el bigote, se ha quitado la gorra, el chaleco y se ha puesto gafas. Un año después, el Supremo ha declarado ilegales los mal llamados aranceles recíprocos. Washington ha recaudado unos 264.000 millones de dólares con las tarifas, pero no ha logrado reducir el déficit comercial. Tampoco han servido para disparar la apertura de fábricas, ni han atraído, hasta el momento, más inversión extranjera como preconizaba Trump aquel día. Un año después, Estados Unidos compra menos productos a China, pero Pekín no vende menos porque ha encontrado otros mercados. 365 días después, Europa se ha alejado de Estados Unidos. La UE ha firmado el acuerdo comercial con parte de América Latina, el Mercosur, que llevaba décadas atascado en despachos de Bruselas; se ha acercado a China y ha suscrito pactos comerciales preferenciales con la India, Australia y otros países.
La economía estadounidense, que era la envidia mundial antes del manotazo de Trump a las relaciones comerciales, tiene un crecimiento más débil (2,1% el año pasado, frente al 2,8% de 2024), está más aislada, con el empleo estancado y arrastra una crisis de la asequibilidad que afecta a millones de familias.
El mundo ha cambiado, pero no como esperaba Trump. Lo cierto es que la política comercial del republicano ha sido caótica, confusa y arbitraria. Ha dejado ganadores y perdedores. Pero, pese a todo, no ha provocado un cataclismo en la economía global como vaticinaban algunos. “El aumento de aranceles sin precedentes del presidente Trump el año pasado elevó el proteccionismo comercial estadounidense al nivel más alto en al menos 80 años, pero hasta ahora solo ha tenido un pequeño efecto en la economía general”, señalan Janice Eberly y Jón Steinsson, investigadores de Brookings Institution, un centro de análisis económico.
“Aunque el aumento de los gravámenes fue mayor que los aranceles Smoot-Hawley de 1930, a los que muchos economistas culpan de haber profundizado la Gran Depresión, el impacto global en la economía estadounidense parece pequeño: de entre el 0,1% del PIB y el -0,13%”, sostienen los investigadores de Brookings. Explican que los ingresos generados por los aranceles y las ganancias de los fabricantes estadounidenses compensaron en gran medida los gravámenes pagados por las empresas importadoras estadounidenses.
Tras el Día de la Liberación, los mercados financieros entraron en pánico. Las Bolsas de medio mundo se adentraron en números rojos y los inversores empezaron a exigir más intereses al Tesoro de Estados Unidos por su deuda. Trump reculó y marcó un periodo de gracia de 90 días para renegociar. De aquella época es el apelativo TACO (acrónimo en inglés de Trump siempre se acobarda). Durante meses negoció con potencias y países. Amenazó a unos con gravámenes desmesurados —amagó con imponer aranceles del 145% a China— y estableció exenciones y tratos preferenciales a otros. “Los países me están besando el culo”, llegó a decir.
Las tasas comerciales efectivas pasaron del 2,4% a principios de 2025, al 28% tras el Día de la Liberación, para moderarse posteriormente al 14,3% en septiembre, tras firmar los acuerdos comerciales, según cálculos del Yale Budget Lab, que ha estado analizando la evolución de la política comercial de Trump. Ese tipo impositivo a las importaciones era el mayor desde 1939.
Entre los más beneficiados a priori estaban los países de América Latina y Australia, con aranceles menores que el resto. Otros países que aparentemente tenían gravámenes más elevados, como Vietnam (46%), Tailandia (36%) y Taiwán (34%), acabaron ganando por el desplazamiento del comercio de China a estos países y debido a la multitud de exenciones para componentes electrónicos y ordenadores.
Los más perjudicados, inicialmente, fueron Canadá, Brasil y Suiza, a los que Trump castigó con los impuestos a la importación más elevados. Trump no solo ha utilizado los aranceles con fines comerciales, también para perseguir sus objetivos diplomáticos o por pura irritación. Amenazó a Canadá con más aranceles porque patrocinó un anuncio de un discurso de Ronald Reagan en contra de los gravámenes; y a Brasil por encarcelar a Bolsonaro. En otoño, cuando la inflación se mantenía amenazante y hacía mella en las encuestas, aprobó rebajas para alimentos procedentes de Latinoamérica. Lo cierto es que, tras meses de amenazas, negociaciones y cambios, los aranceles se convirtieron en una maraña de exenciones y tratos preferenciales que hacían difícil comprender el mapa global de las tarifas.
A pesar de todo, hay dos datos que ayudan a contextualizar los impuestos a la importación. El 43% de las importaciones estadounidenses evitaron los aranceles durante el segundo mandato de Trump, por los numerosos agujeros del entramado comercial, según Bloomberg. La inversión extranjera directa que recibió Estados Unidos el año pasado ascendió a 288.400 millones, según la Oficina de Análisis Económica (BEA, en inglés). Esta cantidad es menor que la del año precedente, cuando no se había levantado el muro arancelario, y casi la mitad que en 2016, cuando Trump pisó por primera vez la Casa Blanca como presidente, según recuerda Bloomberg.
El Tribunal Supremo desmontó el pasado febrero el muro comercial que levantó Trump. Declaró ilegales los aranceles aprobados el Día de la Liberación. El republicano se había basado en la ley de poderes de emergencia de 1977, prevista para casos de guerra, para sacarlos adelante, pero los magistrados de la Corte consideraron que no tenía potestad para aprobar una medida de esa naturaleza sin pasar por el Congreso y en virtud de una norma prevista para otros fines.
Trump, airado, reaccionó con un arancel global del 10% y amenazó con elevarlo al 15%, aunque ya han transcurrido casi dos meses y aún no lo ha hecho. Estos nuevos aranceles son temporales y tienen que pasar el filtro del Congreso en dos meses. El revés del Supremo volvió a cambiar el mapa comercial. Y abrió la vía para que los consumidores y empresas estadounidenses reclamen el reembolso de unos 170.000 millones de dólares. “Inmediatamente después de la decisión del Supremo, la tarifa bajó al 7,3%. Tras la imposición de las tarifas de la Sección 122, subió a su nivel actual del 10,5%, el más alto desde 1943 (sin contar 2025)”, calculan en el Yale Budget Lab. La Administración de Trump ha abierto investigaciones comerciales sobre un centenar de países para tener una alternativa legal, ya que los gravámenes del 10% tienen que ser validados por el Congreso, muy dividido y con escasas opciones de avalarlos.
El mandatario republicano siempre justificó que los aranceles iban a servir para hacer al país más rico, pero ahora tiene que devolver lo recaudado. “Un año después del Día de la Liberación, el daño a las pequeñas empresas estadounidenses va mucho más allá de lo que cualquier dato arancelario pueda reflejar. Estas empresas han pasado los últimos doce meses sin crecer, sin contratar, sin innovar, simplemente sobreviviendo. Han agotado sus ahorros, contraído deudas, despedido empleados y reducido líneas de productos solo para mantenerse abiertas”, sostiene Dan Anthony, responsable de la organización We Pay The Tariffs, creada por cientos de empresas golpeadas por el tarifazo comercial.
Con el paso de los meses han surgido estudios que han puesto luz sobre el impacto de los aranceles. Un estudio de la Reserva Federal de Nueva York publicado recientemente concluye que son los estadounidenses quienes están asumiendo casi la totalidad del aumento de los aranceles a las importaciones. El 90% de los aranceles recae sobre los consumidores y las empresas del país, sostiene el informe.
El banco central de Nueva York concluye que “los aranceles más altos aumentan directamente el costo de los bienes importados, elevando los precios para los consumidores y las empresas estadounidenses”. La Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO) también analizó el fenómeno. El resultado de su indagación es que “los exportadores extranjeros absorberán el 5% del costo; y, a corto plazo, las empresas estadounidenses absorberán el 30% del aumento de los precios de importación al reducir sus márgenes de ganancia; el 70% restante se trasladará a los consumidores mediante el aumento de los precios”.
Los economistas de la organización sin fines de lucro Tax Foundation han calculado que “los aranceles de Trump representan el equivalente a un impuesto de 1.000 dólares para cada hogar estadounidense”. Y agrega: “Estimamos que los nuevos aranceles vigentes a partir de 2026 incrementarán los impuestos por hogar estadounidense en 600 dólares”.
“El régimen arancelario actual ha reducido el PIB y aumentado ligeramente el desempleo. Si bien el nivel de producción en 2026 es menor de lo que habría sido si se hubiera mantenido el régimen arancelario anterior a 2025, los aranceles están incrementando la tasa de crecimiento de la producción en 2026 a medida que la economía se recupera parcialmente del fuerte impacto de 2025″, sostienen desde Brookings, que remarcan: “A largo plazo, los aranceles reducen el tamaño total de la economía estadounidense, pero, además del PIB agregado, también provocan una reasignación de recursos entre los distintos sectores del país”.
America
Trump Firma Una Orden Ejecutiva Para Limitar El Voto Por Correo
Published
2 weeks agoon
March 31, 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado este martes una orden ejecutiva para restringir el voto por correo este mismo martes. Desde que regresó al poder, el mandatario republicano lanzó una campaña para impedir el voto a distancia, una práctica que ha definido como fraudulenta.
El magnate inmobiliario reconvertido en político desdeña este sistema desde las elecciones de 2020, que perdió a manos del demócrata Joe Biden. Fue uno de los argumentos que empleó para asegurar, sin ninguna prueba, que aquellas elecciones fueron manipuladas. Sus infundios terminaron con el asalto al Capitolio de una turba enfurecida de seguidores de Trump para tratar de impedir la validación de la victoria de Biden.
La nueva orden presidencial exigirá al nuevo secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, que elabore una lista con la ayuda de la Seguridad Social, de los ciudadanos estadounidenses con derecho a voto en cada Estado, según ha adelantado el medio conservador Daily Caller.
La orden también exigirá al Servicio Postal que solo envíe las papeletas de voto por correo a los votantes incluidos en la lista aprobada por la administración federal. Las papeletas deben incluir sobres y códigos de barras para garantizar la seguridad y la trazabilidad.
Los Estados deben recibir las listas de votantes al menos 60 días antes de las elecciones federales, según detalla el medio del entorno MAGA (Make America Great Again, la plataforma ultraconservadora que llevó en volandas a Trump de vuelta a la Casa Blanca). El gobierno federal amenaza con retirar los fondos a los Estados que no cumplan con la norma.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, el equivalente a la ministra de Justicia, dará prioridad a las investigaciones y enjuiciamiento de ciudadanos que voten con este sistema de forma irregular, según precisa The Hill.
Elimina el sistema que él utiliza
La normativa sobre las votaciones recae sobre los estados, según la Constitución. Estos pueden decidir el “momento, el lugar y la forma” de los comicios, según explica Bloomberg. No obstante, el Congreso de Estados Unidos puede establecer unas reglas uniformes para las elecciones federales.
“Las elecciones nunca pueden ser imparciales con el voto/papeletas por correo y todo el mundo, en particular los demócratas, lo saben”, escribió hace un año en su red social Truth. Lleva tiempo tratando de empañar este sistema de votación, que se emplea en todos los países desarrollados. Y buscando vincular las votaciones por correo con fraude electoral, pese a que un informe del Brookings Institute reveló en 2025 que los casos de fraude en el voto por correo se produjeron en tan solo el 0,000043% del total de votos emitidos.
Trump firma la orden presidencial una semana después de conocerse que recurrió al voto por correo en las elecciones especiales de Florida. El republicano participó en las elecciones al Distrito 87 de la Cámara de Representantes del Estado de Florida, en las que se impuso de forma abrumadora la demócrata Emily Gregory, en un histórico bastión de los republicanos considerado como el territorio de Trump.
Cuando los medios de comunicación le preguntaron por la incoherencia, el inquilino del Despacho Oval soltó que está legitimado a hacerlo. “Porque soy presidente de Estados Unidos. Y debido a que soy presidente de Estados Unidos, voté por correo en las elecciones que se celebraron en Florida porque sentí que debía estar aquí en lugar de estar disfrutando del hermoso sol”, dijo sin contemplaciones.
Busca tener ventaja electoral
El presidente aseguró que tuvo que votar a distancia “porque no podía estar allí, porque tenía muchas cosas que hacer”. Sin embargo, el fin de semana de las votaciones lo pasó jugando al golf en su club de Palm Beach (Miami), ubicado a 15 minutos en coche del centro de votación.
La orden presidencial se publica un par de semanas despuñes de que el Tribunal Supremo celebrara la vista pública sobre un caso electoral de Misisipi, que cuestiona si los Estados deben considerar las papeletas enviadas por correo que tienen matasellos del día de las elecciones, pero que no se reciben hasta después.
Trump lleva meses tratando de cambiar las reglas electorales bajo la excusa de que el sistema estadounidense está amañado, aunque no existen pruebas fiables sobre esa acusación.
Más allá de limitar el voto por correo, está empeñado en sacar adelante una ley para obligar a los votantes a identificarse mediante un pasaporte o un certificado de nacimiento, en un país donde no es obligatorio el DNI, solo la mitad de la población tiene pasaporte y muchos no tienen acceso al certificado de nacimiento.
La norma dejaría fuera a muchos votantes de estratos más humildes, que apuestan tradicionalmente por los demócratas. La norma aún debe pasar el filtro del Senado, donde no lo tendrá fácil porque requiere una mayoría reforzada del 60%.
Además, Trump ha pedido a los estados republicanos que redefinan los distritos electorales para aprovechar el sistema de mayorías vigente en Estados Unidos, lo que brindaría cierta ventaja a su partido.
S
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