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Elecciones

Péter Magyar, El Hombre Que Admiraba A Orbán Y Acabó Con él

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Péter Magyar admiraba a Viktor Orbán. En su habitación en Budapest, cuando era joven, tenía un póster del primer ministro ultraconservador húngaro. Más tarde se forjó social y políticamente en Fidesz, el partido de Orbán. Pero hace dos años dio un portazo, ventiló secretos de la cúpula y comenzó su meteórica carrera política. Este domingo, una mayoría social, en buena parte opuesta a él ideológicamente, ha elegido a este abogado de 45 años para derrumbar el búnker construido durante 16 años por el dirigente nacionalpopulista, su antiguo líder.

Magyar es élite. Su padre era abogado, su madre tuvo cargos destacados en el Tribunal Supremo y su hermana es jueza. Ferenc Mádl, presidente de Hungría entre 2000 y 2005, era hermano de su abuela. Y su abuelo fue Pál Eross, un conocido presentador que daba asesoramiento jurídico en la televisión.

En una estancia en Alemania en sus años de estudiante de derecho trabó una estrecha amistad con Gergely Gulyás. Hoy Gulyás es el jefe de gabinete de Orbán. Cuando estaba en la universidad empezó a salir con Judit Varga. Se casaron en 2006 y vivieron en Bruselas: ella como eurodiputada de Fidesz, él en la representación permanente de Hungría ante la UE. Magyar tuvo varios cargos intermedios en organismos controlados por Fidesz, pero nunca alcanzó la cúpula.

Orbán nombró a Varga ministra de la UE en 2018, y entre 2019 y 2023 ella ocupó la cartera de Justicia. En su mandato, la madre de Magyar fue nombrada vicepresidenta del poder judicial.

“Un poco de nepotismo”, comenta con ironía una persona que compartió tres años de formación en los juzgados con Magyar y que prefiere mantener el anonimato. “Le gustaba discutir con los jueces veteranos, pero no tenía nada especial; nunca habría pensado que pudiese llegar tan lejos”, añade.

Que sea un producto de Fidesz ha dado a Magyar credibilidad entre los votantes para enfrentarse a Orbán. Conoce las estrategias, las trampas y los trapos sucios de la cúpula que ha gobernado el país con mano de hierro durante 16 años. Magyar funciona de modo parecido. Es estratégico, es controlador y mide cada paso que dan él y los suyos.

En un vídeo de campaña compartió un plan con ecos maquiavélicos para acorralar en el hemiciclo del Parlamento Europeo, en 2024, a Viktor Orbán y su equipo más cercano, sus antiguos colegas. Quería obligar al primer ministro a hacer algo que nunca ha hecho con miembros de la oposición: darle la mano. Lo logró. La cara de sorpresa Orbán era evidente.

In his campaign feature film released to the public today, Péter Magyar told the story of his famous EP shot in 2024 shaking hands with Viktor Orbán. pic.twitter.com/FdyCBORWL9

— Csaba Tóth 🇸🇴 (@tothcsabatibor) April 3, 2026

Magyar ha expresado desdén hacia los partidos de la oposición tradicional. Prefirió montar una nueva formación que sumarse a alguno de ellos. Prácticamente la totalidad de la constelación de pequeñas formaciones que en las elecciones de 2022 se unieron para enfrentarse al sistema electoral de Orbán, consciente de su debilidad por separado, se ha retirado para allanarle el camino al candidato.

Tisza (acrónimo de Partido del Respeto y la Libertad, y a la vez, el nombre del segundo río más importante de Hungría) está formado por militantes de todo el espectro político. Magyar ha reunido un equipo de especialistas a su alrededor, con figuras reconocidas como la experta en política exterior Anita Orbán (sin relación con el primer ministro) y el exdirectivo de Shell István Kapitány.

Ideológicamente, el ganador de este domingo se parece más a Fidesz que a sus propios votantes. A diferencia de la oposición tradicional, se ha reapropiado de símbolos patriotas y ultraconservadores que Orbán había monopolizado, como la bandera nacional, el himno y el lema Dios, patria y familia. Su apellido, que significa Húngaro, encaja con su perfil nacionalista.

Ha evitado activamente pronunciarse sobre temas como los derechos de las personas LGTBI, pero es poco probable que dé un giro de 180º respecto a Fidesz. Tampoco en asuntos como la inmigración. Es proeuropeo pero soberanista. No es anti-Ucrania, aunque tampoco la apoyará activamente. No es proputin y, sin embargo, no cortará relaciones con Rusia.

Solo el 11% de sus seguidores se identifican como conservadores. El 43% se declara liberal y un tercio, de izquierda y verdes. Orbán es más popular que su partido entre su base. Con Magyar pasa al revés. Muchos de quienes le han votado este domingo rechazan su personalidad, su pasado, el machismo violento del que le acusó su exesposa y su forma de relacionarse. No les convence su agresividad, su ideología, el control que ejerce sobre el partido y sus reacciones ante las críticas. Pero a la vez, consideran que esas cualidades son precisamente las que hacían falta para vencer a Orbán.

Ese objetivo ya lo ha conseguido. Pueblo a pueblo, en una campaña infatigable con hasta seis mítines diarios, ha logrado que los húngaros le confíen su apoyo para desmontar el sistema de Orbán. No era sencillo. El sistema electoral está diseñado al milímetro para favorecer a Fidesz.

Ahora tendrá que emplear sus dotes de jurista para deshacer un sistema corrupto que blinda el poder capilar del partido de Orbán en las instituciones, los medios y la economía. Cómo gobernará el país y su partido, Tisza, alguien que se ha forjado en Fidesz, genera dudas razonables en algunos analistas.

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El Líder Opositor Péter Magyar Arrasa En Las Elecciones De Hungría Y Pone Fin A Los 16 Años De La Era Orbán, Que Admite Su Derrota

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Hungría ha cerrado este domingo la era de Viktor Orbán. Su rival, Péter Magyar, ha arrasado en las elecciones. Con el 92% de los votos escrutados, el candidato del partido Tisza obtiene 138 escaños, frente a 54 del actual primer ministro ultraconservador y prorruso. Orbán ha llamado a Magyar para felicitarle por la victoria. Después, ha comparecido ante sus seguidores para reconocer su “dolorosa” derrota.

“El resultado de las elecciones, aunque todavía no está completo, está claro”, ha dicho el aún primer ministro en la sede donde esperaba los resultados electorales. “No se nos ha otorgado la responsabilidad y la oportunidad de gobernar”, ha continuado, antes de comprometerse a seguir sirviendo a la nación húngara: “Nunca nos rendiremos”.

Cuando Magyar ha salido del hotel donde seguía los resultados, ondeando una bandera húngara, para dirigirse a una multitud enfervorizada, miles de móviles se han erguido a su paso. No querían grabar solo al próximo primer ministro, sino al que consideran un héroe por haber derrotado a Orbán después de 16 años consecutivos de gobierno (más otros cuatro a finales de los noventa). La escena ha sido épica, con el edificio del Parlamento de testigo al otro lado del Danubio y la explanada iluminada con antorchas y las luces de los teléfonos.

Magyar ha declarado el fin de la época de Orbán. “Juntos hemos liberado a Hungría. Hemos recuperado nuestro país”, ha dicho. El ganador de los comicios ha calificado su victoria de “milagro”, con un mandato poderoso de 3,3 millones de votos, el mayor conseguido, ha remarcado, en la historia democrática del país. “Hungría ha hecho historia”.

Han sido 16 años de corrupción y deterioro democrático en los que el primer ministro ultraconservador se ha erigido como el socio más problemático de la UE. Ni la injerencia electoral de Moscú o Washington ni el apoyo de los líderes mundiales de ultraderecha han salvado al dirigente húngaro en su hora más amarga. Péter Magyar, un abogado salido de sus propias filas, ha logrado lo que ningún otro aspirante: agrietar un sistema que parecía inexpugnable y desalojar de su fortaleza al líder más veterano de la UE.

La participación ha sido de récord. A las 18.30, media hora antes del cierre de las urnas, había votado ya el 77,8% de los 7,5 millones de electores registrados. Es la mayor movilización desde la caída del comunismo, superando la registrada en 2002 (un 70,53%). Los datos reflejan el ansia de cambio que recorría a la sociedad húngara.

Estas eran unas elecciones cruciales para la UE y sus adversarios. Para Bruselas, la derrota de Orbán es una victoria. Ha caído el abanderado de la lucha contra la Europa liberal, que tenía el objetivo declarado de dinamitar desde dentro la integración europea y el consenso en valores democráticos de la UE. El primer ministro de un país de 9,5 millones de habitantes, el 2,1% de la población total de la Unión, ha bloqueado en los últimos años las grandes políticas europeas y ha usado el derecho de veto como elemento de chantaje. Ya no se sentará en el Consejo Europeo. La piedra en el zapato de la unidad europea ha sido, por ahora, neutralizada.

Rusia y China se jugaban este domingo la permanencia de su emisario, capaz de sacrificar los intereses de sus socios por los de sus aliados del Este. Las denuncias de injerencia de Moscú en los comicios han sido permanentes. Los medios controlados por Orbán y los ejércitos de bots en las redes sociales han difundido la habitual propaganda rusa para generar desinformación, miedo y división entre los votantes. Informaciones procedentes de servicios de inteligencia extranjeros advertían, además, de la presencia de operativos rusos en Budapest dispuestos a ir más allá del espectro cognitivo, con operaciones de falsa bandera. La campaña del Kremlin ha fracasado en las urnas.

La Administración estadounidense de Donald Trump ha hecho todo lo posible también para mantener en el poder a su mayor aliado en la UE. El presidente publicó varios mensajes de apoyo, vinculó su respaldo económico a Hungría a una hipotética victoria de Orbán y envió a su número dos a Budapest, el vicepresidente J.D. Vance. Tampoco funcionó.

La principal cita electoral del año en la Unión Europea supone el primer gran fracaso de la Estrategia de Seguridad Nacional de Trump, que en diciembre de 2025 se puso como prioridad apoyar movimientos soberanistas como el de Orbán para “cultivar la resistencia” interna en la UE.

Las visitas y vídeos de los líderes mundiales de extrema derecha, como el israelí Benjamín Netanyahu, el argentino Javier Milei o el español Santiago Abascal, tampoco torcieron la determinación de los húngaros, cuya participación ha sido de récord. La internacional ultra pierde un líder simbólico. Pero también un activo pilar del movimiento, que ha financiado con el dinero de los contribuyentes think tanks, un gran centro de formación para las élites iliberales y créditos bancarios a formaciones como Vox, a través de una entidad ligada al Gobierno.

Otro aviso para los aspirantes autoritarios del mundo: el modelo de Orbán, construido para perpetuarse en el poder y controlar el Estado, ha demostrado que no es infalible.

Ucrania también se puede apuntar una victoria. Budapest ha bloqueado y retrasado permanentemente las decisiones en la UE para socavar el poder de Rusia y ayudar Ucrania a defenderse de la invasión a gran escala. El veto más reciente y crítico ha sido el que impuso al crédito de 90.000 millones de euros pensado para salvara a Kiev de la bancarrota.

Magyar, a quien Orbán ha intentado vincular con el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, durante la campaña, es ambivalente con Ucrania, igual que buena parte de la sociedad húngara. Según Policy Solutions, un centro de análisis de Budapest, el 64% de la población se opone, por ejemplo, a la adhesión del vecino del este a la UE. En campaña, el líder de Tisza no ha entrado en el asunto y se ha limitado a anunciar que sometería la cuestión a referéndum.

Incógnitas

Tras su victoria, Magyar deberá resolver muchas incógnitas. El exmiembro de Fidesz ha defendido la vuelta de Budapest a la UE frente al acercamiento de Orbán a Moscú. Ha prometido invertir en infraestructuras y servicios públicos, especialmente en educación y sanidad, en condiciones nefastas. Y se ha comprometido a restaurar el Estado de derecho. Ha evitado sin embargo activamente pronunciarse en asuntos como los derechos del colectivo LGTBI, aunque sí ha dejado claro que su política migratoria seguirá siendo de mano dura.

Magyar es ideológicamente un producto de Fidesz pero, de entre sus votantes, apenas el 11% encaja en ese marco, según los sondeos. El resto es una mezcla de liberales, izquierdistas y ecologistas que se han volcado en su candidatura como la mejor herramienta al alcance para derrocar a Fidesz desde dentro. El Parlamento húngaro queda en mano de dos grandes grupos con dos liderazgos ultraconservadores, más un tercero minoritario de extrema derecha, Nuestra Patria, que obtiene siete escaños. El líder de Tisza necesitará sin embargo mantener el apoyo y la confianza de la base que le ha llevado a la victoria. Pero, a la vez, deberá emprender medidas poco populares para enderezar un presupuesto con un déficit del 4,7 % del PIB y en torno al 74%-75% de deuda pública.

El ganador de las elecciones tiene entre sus primeros objetivos desbloquear los cerca de 18.000 millones de euros que la UE tiene bloqueados a Hungría por la corrupción y los ataques de Orbán al Estado de derecho. Para el país, recuperar ese dinero es urgente. Para hacerlo debe cumplir primero con los hitos que impuso la Comisión Europea, como resolver la independencia de las universidades. En línea con su sistema de captura institucional, Orbán privatizó las universidades públicas, que ahora están gestionadas por fundaciones controladas por personas de Fidesz.

Otra duda era si lograría sumar la mayoría suficiente para hacer las reformas que deshagan el sistema de Orbán. Tanto la Constitución como las llamadas leyes cardinales o la sustitución de los altos cargos requieren una supermayoría de dos tercios. El sistema electoral creado por Fidesz para ampliar la ventaja del poder finalmente ha funcionado a favor de su adversario.

“Nunca nos rendiremos”, ha afirmado Orbán ante sus seguidores al reconocer su amarga derrota. Tras votar el domingo por la mañana, le preguntaron si dimitiría de su cargo en Fidesz ante unos malos resultados. Afirmó que solo si era una gran derrota. Su liderazgo interno queda en todo caso cuestionado, pero algunos analistas opinan que el líder de Fidesz esperará a que Tisza sufra su falta de estructura firme y las divisiones por su diversidad ideológica. Entonces, según estos expertos, Orbán volvería con más fuerza, como el Donald Trump de su segundo mandato o el Robert Fico de la vecina Eslovaquia. Como ya hizo él mismo en 2010, después de no conseguir la reelección tras su primer mandato, entre 1998 y 2002.

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Elecciones

Euforia En La UE Por La Derrota De Orbán, Alfil De Putin Y Trump: “Hungría Ha Elegido Europa”

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La Unión Europea, su modelo económico, de valores y de ampliación ha ganado este domingo en Hungría frente a la derecha iliberal. Y los días del díscolo Viktor Orbán en la UE han llegado a su fin. Bruselas ha celebrado este domingo la derrota del nacionalpopulista en las elecciones legislativas. “Hungría ha elegido Europa. Europa siempre ha elegido a Hungría, un país que reclama su camino europeo. La Unión se fortalece”, ha lanzado en las redes sociales la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. “Esta noche, el corazón de Europa late con más fuerza en Hungría”, ha dicho después de que Orbán reconociese su derrota a manos de Péter Magyar, un político que salió de su propio partido. Las felicitaciones a quien será el nuevo jefe del Ejecutivo húngaro han llegado como una ola desde Francia, Alemania, España, Dinamarca o desde los países bálticos. “El lugar de Hungría está en el corazón de Europa”, ha dicho la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola.

De poco le ha servido a Orbán, considerado el submarino de Vladímir Putin en la UE y alfil de Donald Trump, el apoyo de sus aliados. Ni las maniobras de la Administración estadounidense y del movimiento MAGA (Make America Great Again), que ante los malos resultados para el nacionalpopulista arrojados por las encuestas llegó a enviar esta semana al vicepresidente J. D. Vance a Budapest; ni el apoyo de la ultraderecha europea y global han salvado al veterano político de una gran derrota.

Hungary has chosen Europe.

Europe has always chosen Hungary.

A country reclaims its European path.

The Union grows stronger.

Magyarország Európát választotta.

Európa mindig Magyarországot választotta.

Egy ország visszatér az európai útjára.

Az Unió erősebbé válik.

— Ursula von der Leyen (@vonderleyen) April 12, 2026

“Francia acoge con satisfacción la victoria de la participación democrática, el apego del pueblo húngaro a los valores de la Unión Europea, así como el compromiso europeo de Hungría”, ha escrito el francés Emmanuel Macron en sus redes sociales. “Avancemos juntos hacia una Europa más soberana, por la seguridad de nuestro continente, nuestra competitividad y nuestra democracia”.

“Hoy ganan Europa y los valores europeos. Felicidades a todos los ciudadanos húngaros por unas elecciones históricas”, ha remarcado, por su parte, el presidente español, Pedro Sánchez, en las redes sociales.

“El pueblo húngaro ha decidido. Mi calurosa felicitación por tu victoria, querido Péter Magyar”, ha dicho el canciller alemán Friedrich Merz. Su familia política, la del Partido Popular Europeo, está de celebración doble: con Péter Magyar tendrán a otro líder en el Consejo Europeo. Tisza, su partido forma parte del PPE (también lo fue en su momento, hace años, el Fidesz de Orbán).

Hoy ganan Europa y los valores europeos.

Felicidades a todos los ciudadanos húngaros por unas elecciones históricas.

Deseando trabajar juntos, @magyarpeterMP, por un futuro mejor para todos los europeos.

— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) April 12, 2026

“El pueblo húngaro ha hablado. Esto marca un nuevo paso para Hungría y para la UE, con esperanza de recuperación de la democracia, el Estado de derecho y la cooperación europea”, ha declarado Rob Jetten, el primer ministro de Países Bajos. “El récord de participación muestra el espíritu democrático del pueblo húngaro. Han hablado y su voluntad es clara”, ha dicho el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

Las elecciones de este domingo en Hungría eran no solo una prueba decisiva para Orbán, el líder más veterano del Consejo Europeo. También suponían un examen para el modelo de la Unión Europea y sus valores que el nacionalpopulista ha contestado. Alfil de Rusia y aliado de Estados Unidos en el bloque comunitario, la derrota de Orbán tras 16 años en el poder supone también un espaldarazo a la UE en un momento de desorden global. Y un recordatorio de que hay fórmulas para hacer frente al modelo de la ultraderecha global, que se había hecho fuerte en Hungría. Desde allí había saltado a otros países.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aliada de Orbán, también ha felicitado al futuro primer ministro. “Felicitaciones por la clara victoria electoral a Péter Magyar, al que el Gobierno italiano desea buen trabajo. Agradezco a mi amigo Viktor Orbán por la intensa colaboración de estos años, y sé que también desde la oposición seguirá sirviendo a su nación”, ha dicho. “Italia y Hungría son naciones unidas por un profundo vínculo de amistad y estoy segura de que continuaremos colaborando con espíritu constructivo en interés de nuestros pueblos y de los comunes desafíos a nivel europeo e internacional”.

Contra los “burócratas de Bruselas”

Desde hace semanas, en Bruselas contenían la respiración ante una posible derrota de Orbán en Hungría. Con los resultados en la mano, pocos en la burbuja de las instituciones comunitarias han querido comentar los desatinos, los insultos y las críticas del nacionalpopulista a la UE y su modelo. Temían dar munición a un hombre que ha basado gran parte de su discurso en los “burócratas de Bruselas”. Ahora, muchos respiran aliviados. Orbán ha sido el caballo de Troya de Putin, de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu en la UE.

Elecciones Hungria

En los últimos años ha bloqueado, vetado y boicoteado decena de decisiones contra Rusia y a favor de Ucrania. La última, un préstamo multimillonario de 90.000 millones de euros para Kiev. Ahora, sin embargo, las instituciones de la UE no esperan un desbloqueo inmediato tras la llegada de Magyar al poder. Aunque en Bruselas, este domingo se vive como el fin de una era. Orbán, que ha hecho una férrea oposición al apoyo de la Unión a Ucrania, era el líder más veterano en el Consejo Europeo.

El primer ministro ucranio, Volodímir Zelenski, se ha apresurado a felicitar a Magyar. “Ucrania siempre ha buscado relaciones de buena vecindad con todos en Europa y estamos listos para avanzar en nuestra cooperación con Hungría”, ha declarado en las redes sociales. “Estamos listos para reuniones y trabajo conjunto constructivo en beneficio de ambas naciones, así como por la paz, la seguridad y la estabilidad en Europa”.

Habrá que ver qué pasa también con las reformas iliberales que su partido ha puesto en marcha estos años en Hungría, donde ha tejido una red clientelar densa, ha modificado las leyes para controlar la justicia y se ha hecho con el control de un buen número de medios de comunicación. La deriva autoritaria del país centroeuropeo, que se unió a la UE en 2004, ha llevado al Ejecutivo comunitario a congelarle miles de millones de euros en fondos europeos. Hoy, mantiene 18.000 millones de euros bloqueados. Y ha perdido definitivamente otros 1.000 millones. Todo ello, en una economía que en los últimos años apenas ha crecido. El cambio de Gobierno no devolverá automáticamente el dinero congelado.

“Las elecciones en Hungría son verdaderamente históricas, una victoria para los ciudadanos”, ha declarado Iratxe García, presidenta en la Eurocámara de los Socialistas y Demócratas. “En un momento de amenaza y guerra, la gente acudió a las urnas en cifras récord para hacer oír su voz. Eligiendo la esperanza por encima del odio y las mentiras, dando un claro sí a Europa, a la libertad y a los valores democráticos”.

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Andalucia

Pablo Iglesias, Tras El Acuerdo De Izquierdas En Andalucía Con Podemos: “Hay Una Inmensa Desilusión”

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El Viernes Santo, y a solo unas horas del cierre del plazo, se llegó a un acuerdo en Andalucía: Izquierda Unida, Sumar y Podemos anunciaron que concurrirán juntos a las elecciones del 17 de mayo. Horas después, Podemos criticó su propio acuerdo en una nota de prensa. Y este lunes ha sido Pablo Iglesias, como tertuliano, en Radio Nacional de España quien se ha pronunciado sobre el pacto:

—Ahora mismo hay una inmensa desilusión en la gente de izquierdas.

El cofundador de Podemos ha criticado el pacto entre las fuerzas de izquierdas porque, dice, no ha habido mecanismos participativos. Podemos encabezará la lista de Jaén y el número dos en la de Sevilla y Málaga, sitios que no son de segura elección. E Iglesias se ha referido así al cabeza de lista, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo. “¿Quién ha votado a Maíllo para ser el candidato?, ¿quién ha votado a los demás candidatos? Nadie. Eso yo creo que genera en mucha gente una sensación… como de cierta desafección, porque se expulsa no solo a los militantes, sino a la ciudadanía”.

De paso, ha aprovechado su intervención en la tertulia del programa Las mañanas de RNE para alabar el encuentro de este jueves en Barcelona entre Irene Montero y Gabriel Rufián. “Un tándem de liderazgos”, ha dicho el propio Iglesias. “Creo que, sobre esa base, la izquierda en el Estado español tiene opciones. E incluso que pueda haber una sorpresa en las elecciones generales, pero claro, esto es lo contrario al modelo Sumar. El modelo Sumar ha apostado por acuerdos de despacho. Allí no ha habido primarias jamás para elegir a nadie. Y una dinámica de juego de tronos que pasa por matar a Podemos y que te aplauda el PSOE”.

Podemos formó parte de la coalición con Sumar en las generales de junio de 2023 y, seis meses después, oficializó su ruptura en el Congreso de los Diputados y se pasó al Grupo Mixto.

Sumar inicia una ronda de contactos

Los ecos de las palabras de Iglesias han llegado también a Sumar. Este lunes, en una rueda de prensa liderada por los ministros Ernest Urtasun (Comuns) y Mónica García (Más Madrid) han anunciado que convocarán al margen del PSOE una serie de reuniones para sacar adelante el decreto de prórroga de los contratos de alquiler.

Este decreto, de salir adelante, implicaría una prórroga extraordinaria de hasta dos años para aquellos contratos de vivienda que finalicen entre el 22 de marzo de 2026 y el 31 de diciembre de 2027 durante dos años y en los mismos términos que estaban. “La ronda la hacemos porque como espacio político tenemos acción propia”, ha dicho el ministro Urtasun. “Es la principal preocupación del país”. Esta medida, según cálculos de la formación, afecta a 2,7 millones de inquilinos en España.

Preguntados ambos ministros por las palabras de Iglesias y, quizá, otro hipotético acuerdo con Podemos a nivel estatal de cara a las próximas elecciones generales, Urtasun ha sido tajante: “En 2023 nos presentamos todas las fuerzas. A partir de ahí, hubo un partido político que decidió salirse. En lo demás, se lo tendrá que preguntar a Podemos. Vamos a seguir trabajando”.

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