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Ataque contra Irán

Trump Pone En Pausa La Misión Para Guiar A Buques Mercantes En Ormuz

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Dos tardes, exactamente. Eso es lo que ha tardado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en dar un nuevo bandazo, el enésimo, en sus posiciones sobre la guerra contra Irán. Este martes ha anunciado la suspensión del nuevo Proyecto Libertad, la misión para “guiar” barcos mercantes atrapados por el bloqueo del estrecho de Ormuz y conseguir su salida, apenas 48 horas después de haber proclamado su creación, y tan solo cuatro horas después de que su secretario de Estado, Marco Rubio, declarara que esa operación abría una nueva fase en el conflicto.

Según el mandatario, la decisión de poner en pausa la operación “por un breve plazo de tiempo” se ha tomado a petición de Pakistán, el país mediador en las negociaciones de paz entre Washington y Teherán, y gracias a los “grandes progresos” logrados para llegar a un acuerdo definitivo para el fin de la guerra. Durante esta pausa, ha escrito en un mensaje en Truth, su red social, “veremos si se puede o no llegar a un acuerdo y firmarlo”. Mientras tanto, sí permanecerá en pie el bloqueo estadounidense en Ormuz a los buques procedentes de los puertos de Irán.

“A raíz de las peticiones de Pakistán y otros países, del tremendo Éxito Militar que hemos logrado durante la campaña contra el País de Irán y, adicionalmente, el hecho de que se han alcanzado grandes progresos de cara a un Acuerdo Completo y Final con los Representantes de Irán, hemos acordado mutuamente que, aunque el Bloqueo seguirá en pleno efecto, el Proyecto Libertad (El Movimiento de Barcos a través del Estrecho de Ormuz) quedará en pausa durante un breve plazo de tiempo para ver si el Acuerdo puede cerrarse y firmarse, o no”, ha escrito el republicano.

Apenas horas antes, Marco Rubio (que ha sumado temporalmente las tareas de portavoz de la Casa Blanca —la titular, Karoline Leavitt, se encuentra de baja por maternidad— a sus tareas habituales de secretario de Estado y consejero de Seguridad Nacional) dedicaba una rueda de prensa a describir el Proyecto Libertad como algo imprescindible para garantizar la libertad de navegación, disuadir a otros países de bloquear otras vías marítimas imprescindibles para el comercio mundial, y devolver la confianza a los mercados.

“La operación Furia Épica ha acabado, como notificó el presidente al Congreso (en una carta el pasado viernes). Ya hemos dado por cerrada esa etapa” y la nueva operación de guía ha iniciado otra, declaraba Rubio en una atiborrada sala de prensa de la Casa Blanca. “Bajo ninguna circunstancia podemos permitir a Irán normalizar el atacar barcos mercantes y colocar minas en el agua”, ha argumentado. “Si vivimos en un mundo donde un Estado delincuente como el régimen iraní reclame como algo normal el control de aguas internacionales, no pasará mucho tiempo antes de que (otros le imiten y) vean que eso se repite en muchos otros cuellos de botella marítimos fundamentales para la navegación en todo el mundo”.

Estados Unidos afronta un dilema hacia Irán. Decidido a mostrar una imagen de fortaleza, mantiene su presión sobre el adversario en el estrecho de Ormuz. Pero, poco dispuesto a entrar de momento en nuevas hostilidades, contemporiza sobre las acciones de su enemigo en la zona y asegura que, pese a los lanzamientos de misiles iraníes, el frágil alto el fuego pactado hace casi un mes se mantiene. Tanto Washington como Teherán aseguran, cada uno por su lado, que son sus fuerzas las que controlan ese cuello de botella estratégico y que el otro no tiene ninguna posibilidad de imponerse.

Irán “sabe qué es lo que tiene que hacer, pero más importante aún, sabe lo que no tiene que hacer” para violar el alto el fuego que rige desde el 8 de abril, había asegurado previamente este martes el presidente Donald Trump desde el despacho oval, mientras en el Golfo, Emiratos Árabes Unidos ha denunciado que sus sistemas de defensa habían debido intervenir para interceptar misiles y drones procedentes de Irán. Un día antes, esa monarquía del Golfo también había alertado de toda una avalancha de proyectiles procedentes de su vecino y adversario. Teherán asimismo disparó el lunes para desbaratar el intento estadounidense de romper el bloqueo en el estrecho, la misión que Estados Unidos denomina Proyecto Libertad.

1.550 barcos mercantes atrapados

Con esa operación, Estados Unidos busca liberar a los más de 1.550 buques mercantes y 22.000 marineros de países aliados o neutrales que, según datos de ayer del Pentágono, siguen atrapados en el golfo Pérsico por la guerra, y cuyas condiciones de vida se van deteriorando a medida que el conflicto continúa sin visos de un acuerdo que permita reabrir el estratégico cruce marítimo, pese a que Trump insiste una y otra vez en que las conversaciones que se desarrollan bajo la mediación de Pakistán “van muy bien” e Irán quiere llegar a un pacto.

Pero no se trata solo de la liberación de los buques en sí. Se trata, también, de una guerra psicológica, en la que cada parte quiere demostrar que domina el estrecho y tiene, por tanto, la carta ganadora en esa partida, mientras evita una escalada que pudiera derivar en una reanudación de los ataques ―algo que no conviene a ninguna de las dos partes hoy por hoy―. Ni Irán quiere recibir nuevos bombardeos ni la Administración de Trump tiene gran apetito por continuar una guerra que ha dejado sus arsenales en mínimos, ha disparado los precios del combustible y ha dejado por los suelos la popularidad presidencial.

Los iraníes “no controlan el estrecho”, ha asegurado a primera hora de la mañana este martes el secretario de Defensa, Pete Hegseth, en una rueda de prensa en el Pentágono junto al jefe del Estado Mayor, Dan Caine. Irán “está aferrado a un clavo ardiendo”, apuntó por su parte el máximo mando militar estadounidense. Pero desde la Casa Blanca, Trump puntualizó: “no queremos ir y matar gente. Yo no quiero. Es demasiado duro”. E insistía en reclamar a Irán que acepte las condiciones de Estados Unidos ―sobre todo, renunciar a su programa nuclear― y firme un acuerdo de paz. “Deberían ondear la bandera blanca, la bandera blanca de rendición”, sostenía el mandatario.

Las dos partes tienen cartas que jugar. Estados Unidos impide el paso de los barcos procedentes de puertos iraníes. “Nuestro bloqueo está funcionando, es como una barrera de acero”, se ufanó Trump este martes. “Nadie va a desafiarlo”. Pero Irán mantiene, está claro, su capacidad de limitar el acceso por el cuello de botella marítimo que impone desde el comienzo de la guerra. Y sus ataques de los últimos dos días, con lanchas rápidas y drones, dejan claro que Estados Unidos no domina el estrecho, aunque presuma de que ya ha podido sacar a dos buques del atolladero. Aunque Trump, como apuntó este martes en el Despacho Oval, considere que las lanchas iraníes solo lanzan “perdigones”.

Irán, por su parte, ha ampliado el área que bloquea para incluir también en su cerco a Emiratos Árabes Unidos, a causa de la “cooperación estrecha de Emiratos Árabes Unidos con Israel y Estados Unidos contra Irán”, según ha anunciado el régimen a través de sus medios de comunicación. Teherán proclama que ha ampliado el alcance de su soberanía en el estrecho de Ormuz con el objetivo de impedir la exportación de petróleo emiratí a través del oleoducto Habshan-Fuyaira, y ha declarado que “Emiratos Árabes Unidos se encuentra bajo bloqueo naval por parte de Irán”, informa Ali Falahi.

Nuevos detalles sobre el Proyecto Libertad

El Pentágono aportó este martes nuevos detalles sobre el Proyecto Libertad, que Estados Unidos describe como una operación en parte diplomática y en parte militar. En ella participan, según ha especificado Caine, buques destructores dotados con misiles guiados, así como un centenar de aviones cazas y 15.000 soldados.

Esos efectivos no necesitarían incursionar en aguas o espacio aéreo iraní, según puntualizó Hegseth. Los buques mercantes guiados por las tropas estadounidenses “verán, oirán y, francamente, sentirán nuestro poderío militar a su alrededor, en el mar, en el aire y por radio”, señaló a su vez el jefe del Estado Mayor, quien confirmó que este martes buques mercantes de bandera estadounidense han transitado ya por la zona, y “prevemos que más transitarán en los próximos días más al norte del Golfo”.

El jefe del Pentágono también ha precisado que la operación, en cualquier caso, tendrá carácter temporal. Y Estados Unidos espera que el resto del mundo acabe asumiendo la tarea de garantizar el libre flujo del comercio por ese paso estratégico, por el que circula el 20% del gas y el petróleo mundiales y un tercio de los fertilizantes y otros productos básicos para la economía global.

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