Chris Rock (61 años, Andrews, Carolina del Sur) lleva más de 40 años trabajando en Hollywood. Y en vísperas del estreno de su nueva película Misty Green, sobre una exactriz famosa en bancarrota, ha conversado con la revista Variety sobre el mundo “retorcido” de Los Ángeles. Su conversación con el medio especializado en entretenimiento es la primera entrevista que concede desde la sonada bofetada que recibió de Will Smith cuando presentaba un premio Oscar en la ceremonia de 2022.
“Es extraño”, afirma el cómico al ser preguntado sobre su relación con la ciudad californiana: “Tiene el mejor clima del mundo. Pero también atrae a un submundo que la gente prefiere fingir que no existe”, asegura, en alusión a las desigualdades en la metrópoli. Su nuevo largometraje, producido por A24 y protagonizado por Rosalind Eleazar, da cuenta del contraste: “Hay una inmobiliaria en la misma calle que The Ivy, en Robertson [una reconocida zona comercial de Hollywood], y en el escaparate hay casas de entre 30 y 40 millones de dólares. Pero fuera duerme un hombre sin hogar. La película trata sobre esa disparatada dicotomía”, explica sobre la cinta que también ha dirigido.
Rock también se pronuncia en la entrevista sobre el mundo de la fama del cual forma parte: “He visto un cambio a lo largo de mi vida. Antes todo el mundo quería ser grande: un gran cantante, un gran actor, un gran cómico. Ahora solo importa ser famoso, y casi se da por hecho que se tiene talento. Quiero decir, tarde o temprano se descubre a cualquiera que no tenga lo necesario. Pero Los Ángeles es la meca de todo eso”, critica.
El también guionista, que fue descubierto por el actor Eddie Murphy en una sala de comedia a los 19 años, muestra una cara más seria en esta etapa de su vida, hoy ya alejado del mundo de la fiesta: “Somos personas distintas en momentos distintos de nuestra vida. Ahora soy ese tipo que dirige películas”, menciona el actor de Dogma, Bevery Hills Ninja y Lethal Weapon. También está más al tanto de posibles salidas en falso: “No quiero decir algo y que me cancelen”, repite varias veces durante la entrevista con Variety. “Mi talento para la comedia me permitió llegar a una posición en la que no tuve que madurar. Por eso ahora estoy mejor preparado para hacer una película como esta”, confiesa el intérprete, quien ha mantenido amistades con celebridades polémicas como el cantante Kanye West y el cómico Dave Chapell.
Misty Green es la primera película que dirige Rock en 12 años desde Top Five (2014), un largometraje sobre un comediante que desea ser tomado en serio. Otras películas que ha dirigido, como las comedias Head of State (2003) y I Think I Love My Wife (2007), no han sido bien recibidas por la crítica, aunque estas se alejan del género dramático de su nueva película que se proyectará en el Festival de Toronto el próximo 12 de septiembre y estará disponible en los cines hasta el 9 de octubre. En el reparto también participan Anna Kendrick, Adam Driver y Daniel Kaluuya. “Es una película con poco presupuesto, de más o menos cinco millones de dólares”, asegura el director. Es menos dinero que el que ha tenido para cualquiera de sus anteriores películas, pero esa realidad no le resta importancia al lanzamiento: “Es el momento más importante de mi carrera”, afirma. En la película, protagonizada por la actriz de la serie Slow Horses, una mujer busca un empleo que le permita mantener su estatus en el barrio californiano de Santa Mónica, mientras cuida a su hermano Jordan (interpretado por Kaluuya), quien padece una enfermedad mental.
En este trabajo, Rock da un giro en su carrera como el quinto mejor comediante de todos los tiempos, según el ranking de Comedy Central. Busca salir de su pasado en Saturday Night Live para poner la lupa en el complicado mundo hollywoodense: “En una tienda cualquiera de Home Depot hay más mercancía que en Paramount, pero Paramount tiene guardias armados. ¿Por qué? Porque allí hay sueños. Y la gente es capaz de cualquier cosa para hacer realidad sus sueños”, insiste. Y concluye: “El problema con Hollywood es que las personas gastan más de lo que les entra. Eso arruina vidas”.
El director asegura que prefiere mantenerse en un presupuesto más ajustado que tener que participar en proyectos que no le interesan: “He tenido suerte. He ganado dinero. No es que nade en la abundancia; no viajo en jet privado todo el tiempo ni tengo barco. Pero siempre le digo a la gente: tus gastos fijos mensuales son tu religión. ¿Crees que eres católico? ¿A cuánto ascienden tus facturas mensuales? Porque si logras mantener esos gastos lo suficientemente bajos, puedes permitirte decir que no a ciertas cosas. No tengo coche. Sí, tengo vivienda en Nueva York y en Los Ángeles, pero ni siquiera tengo portero”. Y añade: “La gran Dolores Robinson solía decir: ‘Hay que gastar los ingresos reales, no los ingresos hipotéticos’. Ese es el problema de la mayoría de la gente en Hollywood: gastan dinero que aún no tienen seguro. Ese dinero hipotético te arruina la vida”.
Por supuesto, en la entrevista también le preguntan sobre los Oscar. Sobre la agresión de Will Smith contesta que desea que nunca hubiera pasado. Sobre las ceremonias futuras, asegura que no irá a menos que esté nominado.