El Gobierno británico ha prohibido la entrada al país al rapero estadounidense Kanye West (Altanta, 48 años), alegando que su presencia no sería beneficiosa para el bien público, según ha adelantado este martes 7 de abril el reportero de la BBC Nick Eardley en X. El Ministerio de Interior ha informado al medio británico que el artista solicitó ayer un permiso para viajar al Reino Unido mediante una autorización electrónica de viaje, pero le ha sido denegado. La noticia llega tras las crecientes críticas por su contratación como cabeza de cartel del festival de música Wireless de Londres. Sin embargo, poco después de saberse la noticia del veto a West, el organizador del evento, Festival Republic, ha anunciado la cancelación del festival.
West, actualmente conocido como Ye, en plena expiación mediática después de años proclamando su pasión por las ideas del nazismo, pidió disculpas el pasado mes de enero por su antisemitismo a través de un anuncio en The Wall Street Journal. Tenía previsto actuar en el Festival Wireless de Londres del próximo mes de julio, un momento que le parecía perfecto para demostrar su arrepentimiento. Según ha afirmado este martes en un comunicado del que se han hecho eco los medios británicos, estaba dispuesto a reunirse con miembros de la comunidad judía en el país antes de acudir al recital.
Sin embargo, varias asociaciones judías habían pedido hace unos días al Gobierno británico que se prohibiera la entrada en el Reino Unido del rapero para participar en el festival, que tendrá lugar del 10 al 12 de julio en el barrio de Finsbury Park. Una polémica sobre la que, según su comunicado, estaba al tanto y que quería abordar “directamente”. “Mi único objetivo es ir a Londres y ofrecer un espectáculo que promueva el cambio, llevando unidad, paz y amor a través de mi música. Agradecería la oportunidad de reunirme en persona con miembros de la comunidad judía del Reino Unido para escucharles. Sé que las palabras no son suficientes; tendré que demostrar el cambio con mis acciones. Si están abiertos, aquí estoy”, había manifestado el rapero.
El pasado fin de semana, el primer ministro británico Keir Starmer condenó en un artículo en The Sun que los organizadores del evento hubiesen invitado a West. El líder laborista consideró “profundamente preocupante” que el rapero, que actuó por última vez en el Reino Unido en 2015, hubiera sido contratado como cabeza de cartel “a pesar de sus anteriores comentarios antisemitas y su elogio del nazismo”. A Starmer se ha sumado el alcalde londinense, Sadiq Khan, que ha criticado las declaraciones del músico y subrayado que el ayuntamiento no participa en la organización del festival.
El secretario de salud, Wes Streeting, también ha hablado en Times Radio antes de conocerse su veto en el país. “No logro comprender por qué Wireless sigue contando con él como cabeza de cartel. Hay muchos otros artistas talentosos en este país, por no hablar de los internacionales, que se beneficiarían de la visibilidad y que, a su vez, ayudarían a impulsar la venta de entradas”, ha dicho. Y ha añadido: “Ofrecer este tipo de plataforma y oportunidad a Kanye West en este contexto me parece un grave error de juicio”. Según el diario británico, el rechazo a la participación de West en Wireless había llegado también a las marcas que patrocinan el festival, como Pepsi y Diageo, que ya se habían retirado.
A favor del artista se había pronunciado Melvin Benn, director de Festival Republic, la empresa organizadora del festival Wireless, que en un programa de la radio pública británica declaró que West podría convertirse en un “defensor” de la comunidad judía. Y que, si bien la comunidad judía tiene derecho a expresar su opinión, él merece una “segunda oportunidad”. Por su parte, la organización Campaña contra el Antisemitismo afirmó que el gobierno debería bloquear la visa de West, declarando que “si la gerencia insiste en que Kanye West sea el artista principal, solo el gobierno puede impedirlo”.
En febrero de 2025, el cantante puso a la venta en su web diversos productos con una esvástica. También publicó una canción llamada Heil Hitler, por lo que Australia llegó a cancelarle el visado el pasado julio. Durante su disculpa pública de enero en Wall Street Journal, en la que atribuyó su comportamiento a un episodio bipolar que le había “destrozado la vida”, West aseguró: “Lamento y me avergüenzo profundamente de mis acciones en ese estado, y me comprometo a asumir mi responsabilidad, seguir un tratamiento y realizar un cambio significativo. Sin embargo, eso no justifica lo que hice. No soy nazi ni antisemita. Amo al pueblo judío”.
El secretario de salud, según The Times, también ha declarado que utilizar el trastorno bipolar para justificar su “comportamiento deplorable” es “igualmente espantoso”. Benn, en cambio, ha apoyado el intento del rapero de justificar su comportamiento afirmando que las personas con problemas de salud mental a veces creen que “Dios determina lo que dicen y que su comportamiento y sus declaraciones se vuelven despreciables”.
Más allá de las reacciones en el Reino Unido, el actor estadounidense de origen judío David Schwimmer también se había pronunciado sobre la visita y actuación de West en Londres. El actor de Friends usó el pasado lunes sus redes sociales, en concreto su perfil de Instagram, con cerca de 8 millones de seguidores, para denunciarla y, de paso, agradecer a las marcas que se han desvinculado del festival: “Gracias a Pepsi, PayPal y Diageo. Es genial ver empresas con principios morales. A diferencia de Wireless y Festival Republic, decidieron no darle plataforma a un artista que se convirtió en uno de los fanáticos que más odio incitan en el mundo, mientras que las otras organizaciones solo buscan lucrarse”.
Sobre el trastorno que asegura tener, el exmarido de Kim Kardashian ha relatado que hace casi un cuarto de siglo, en 2002, sufrió un accidente de coche en el que se le rompió la mandíbula, lo que le habría causado una lesión en el lóbulo frontal derecho del cerebro. Aunque en ese momento no lo sabía, ha explicado que también acabó generándole el desarrollo de este trastorno.
En cuanto a otros problemas del artista, el pasado mes de marzo se conoció la resolución judicial de una demanda interpuesta contra él por un extrabajador en septiembre de 2023. Este le acusaba de impagos de más de un millón de dólares en salario y de obligarle a trabajar en condiciones inseguras. Según la sentencia, Ye deberá indemnizarlo con 140.000 dólares.