La vida familiar de la cantante Cher (El Centro, California, 79 años) nunca ha sido fácil. Pero en los últimos años, parece complicarse, especialmente por la situación de su hijo menor, Elijah Blue, nacido en 1976 durante su breve matrimonio con Gregg Allman, teclista y cantante. La artista ha solicitado ahora la custodia de Elijah, de 49 años y que está ingresado en un centro psiquiátrico por sus problemas de salud mental y tras cometer varios delitos. Asegura que no es capaz de usar los recursos financieros que tiene a su disposición, 120.000 dólares anuales que le dejó su padre. Esta no es la primera vez que esto ocurre, porque Cher ya solicitó la tutela de Elijah a finales de 2023.
Ha sido la revista Peoplela que ha obtenido los documentos judiciales de dicha petición, que la cantante ha presentado a principios de esta semana en la corte superior de Los Ángeles, en California. Según explica la artista, el estado de salud de Elijah Blue Allman “se ha deteriorado significativamente” desde aquella petición de hace dos años y medio, tras la que ambos llegaron a un acuerdo privado para mejorar la situación del hombre. De hecho, unos meses después, el pasado verano de 2025, Allman sufrió una sobredosis y ha pasado recientemente por varias detenciones policiales.
En la documentación puede leerse que Allman está ahora mismo bajo custodia en el estado de New Hampshire, en la otra punta del país, y que esta´“internado en un hospital psiquiátrico de seguridad”. “Con el fin de que recupere la capacidad para responder a los cargos penales que se le imputan en dos casos, en dos condados de New Hampshire, por allanamiento de morada con agravantes, daños a la propiedad, agresión simple, allanamiento de la propiedad privada e incumplimiento de la libertad bajo fianza”, reza la petición, que también asegura que “eso es solo el conjunto de problemas actuales”.
En las últimas semanas, Elijah Blue Allman ha enfrentado reveses judiciales. El 27 de febrero, Allman fue detenido en Concord, una ciudad de New Hampshire, por causar disturbios en un instituto. Y solo un par de días después, el domingo 1 de marzo, volvió a ser detenido en Windham, en ese mismo Estado, por entrar en una propiedad usando la fuerza y fue llevado a comisaría, donde pasó la noche, y acusado de robo.
Según Cher, los problemas de adicciones y de salud mental de su hijo menor hacen que este no tenga “capacidad para entender el concepto del dinero” y le convierten en una persona “incapaz de gestionar sus recursos financieros y de enfrentar el fraude o las malas influencias”, explica, afirmando que gasta todo el dinero que tiene a su alcance “inmediatamente”, y casi siempre en “drogas, hoteles caros y limusinas”. “Malgasta inmediatamente cada dólar que recibe del fondo instaurado por su padre, su única fuente de ingresos, sin tener en cuenta sus obligaciones ni su bienestar”, asegura la demanda,
Según Cher y sus abogados, hay un patrón por parte de Allman: en cuanto recibe ese dinero, acude a un hotel de lujo, muchas veces al exclusivo Chateau Marmont de Los Ángeles, y compra y consume drogas de manera incesante y cíclica, hasta gastárselo todo y “acabar en el hospital o con una sobredosis”. Además, deja “miles de dólares en daños” en esos establecimientos, como quemaduras de cigarrillos “o ventanas y paredes rotas”. Al parecer, ha sido expulsado de una veintena de ellos. También ha tenido comportamientos abusivos con el personal de los hoteles, y en una ocasión, se lee en la demanda, empujó a una joven camarera “de manera agresiva” a mantener relaciones sexuales con él.
De hecho, entre sus deudas también debería 50.000 dólares a un alojamiento de la plataforma AirBnb, por los daños que causó en él. Y sus deudas no son solo por noches de hotel: según la demanda, debe 18.000 dólares a un traficante de drogas y más de 200.000 en impuestos.
Allman está divorciado de Marieangela King, a la que según los documentos judiciales no le ha pagado la pensión; de hecho, ni siquiera se ha presentado ante la corte por el caso. En septiembre de 2023, cuando estaban en pleno proceso de separación, King denunció a Cher por haber secuestrado a su hijo de un hotel de Nueva York contratando a cuatro hombres para sacarle por la fuerza del establecimiento y meterle en una clínica de rehabilitación, en un episodio que habría tenido lugar casi un año antes, en noviembre de 2022.
El hijo menor de Cher ha arrastrado problemas de adicciones durante toda su vida. Con apenas 11 años empezó a consumir drogas como éxtasis y marihuana. Ha pasado por centros de rehabilitación en multitud de ocasiones. Los problemas familiares también han sido constantes, y madre e hijo han pasado años sin hablarse. De hecho, la cantante de Believe no acudió a la boda de su hijo con King en 2013.
Sin embargo, ahora Cher está tratando de ayudar a Allman. Como ya dijo en una entrevista en octubre de 2024, para ella, esa es su labor: “Haces cualquier cosa por tus hijos. Siempre que puedas ayudarles, hazlo porque eso es ser madre. Pero es alegría, incluso con dolor; sobre todo, cuando piensas en tus hijos, simplemente sonríes, los amas y tratas de estar ahí para ellos”.
“Este sábado me dejé llevar por la emoción de un momento muy fuerte… y también sé reconocer cuando algo no estuvo bien”. Así empieza el vídeo que el cantante Carlos Baute (Caracas, 52 años), afincado en España, ha publicado la tarde de este lunes 20 de abril en su perfil de Instagram, en el que acumula 1,3 millones de seguidores. Se refiere al acto homenaje a María Corina Machado que tuvo lugar el pasado sábado 18 de abril en la Puerta del Sol de Madrid, donde el artista se subió al escenario para, rodeado de un público entregado, avivar a los presentes al grito de “¡Fuera la mona!”, refiriéndose a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, mientras esperaban la aparición de la líder opositora.
Junto al vídeo, en el que el cantante se ha grabado a sí mismo, cámara en mano, y que acumula ya miles de likes y de comentarios, Baute ha dejado un largo mensaje en el que comienza asegurando: “Soy fiel creyente de que hacer las cosas bien es lo que te permite tener una vida plena. Hoy es un día para reafirmar quién soy y los valores con los que he vivido siempre. Toda la vida le he cantado al amor, a la vida y a la unión. No soy racista. Soy un cantante que ama a su país, a su familia y a Dios.”
Baute dice en el vídeo que se dejó llevar por el momento. Reconoce que fueron “miles y miles de personas” las que entonaron esos cánticos racistas, pese a que personas próximas a María Corina Machado han tratado de excusarse y blanquear esa conducta con la estrafalaria tesis de que era una trampa de unos supuestos “infiltrados” y que solo participaron unos pocos. Basta ver los vídeos para comprobar que el seguimiento fue masivo.
El cantante admite haberse sumado “sin medirlo” a esos cánticos multitudinarios que se repitieron una y otra vez. Ahora, asegura en su mensaje: “No creo en el insulto como camino. Venezuela ha vivido durante muchos años momentos difíciles, donde el respeto muchas veces ha faltado… y aun así, siempre he creído en mantenerme desde el lado de los valores, el respeto y la unión. Reitero mis disculpas por las formas, pero no por mis valores ni por lo que represento y mucho menos por lo que pienso. Mi compromiso sigue siendo el mismo: mi país, mi gente… y construir desde el respeto, la unión y una Venezuela libre, en democracia y próspera en el futuro”.
En el vídeo, el artista da una versión parecida a lo que ha escrito: “Son muchos años de represión, de frustración y de no tener libertad. En algunos medios de comunicación y en redes sociales se han generado interpretaciones y han dicho y están diciendo que yo soy racista. Por favor, vengo de una familia venezolana, crecí dentro del folklore venezolano, tambores, la unión, y siempre he defendido sus valores y he luchado contra eso y contra las injusticias. Por eso quiero ser muy claro y determinante: no soy una persona racista, ni creo en el insulto como camino. Un momento puntual no define quién soy y todo lo que he construido toda mi vida y a lo largo de todos estos años. Si alguien se sintió ofendido, no tengo problema en decir me disculpo, pido perdón. Así es que señores, no le den vuelta a la tortilla; lo más importante es que sigamos enfocados en lo que de verdad importa, que es Venezuela, en volver a tener elecciones y que Venezuela se merece una democracia”.
El domingo 19 de abril, un día antes de esta disculpa pública de Baute, quien según sus palabras el pasado sábado se vivió “un evento espectacular de sentimiento nacional venezolano”, la Embajada de Venezuela en España pidió perdón por los cánticos racistas y las declaraciones del cantante en el acto de la líder opositora venezolana. “Esta Embajada expresa sus más sinceras disculpas al pueblo de España, que conoce en su propia historia el horror del fascismo y de los crímenes de odio”, expresó la embajadora venezolana, Gladys Gutiérrez, a través de un comunicado.
La embajada ha condenado especialmente que las expresiones se dirigieran contra una mujer, al considerar que ello configura “una forma de violencia política basada en misoginia y racismo”. El comunicado señalaba, además, que llamar “mona” a una mujer constituye “un acto de deshumanización incompatible con los principios del derecho internacional de los derechos humanos”. Según el escrito, Venezuela “denuncia categóricamente estos hechos” y reafirma que sus mujeres, “como figuras históricas y políticas, no pueden ni serán objeto de discursos de odio, venga de donde venga”.
El escrito recordaba que Venezuela es “una nación profundamente mestiza, forjada en la diversidad y en el encuentro de raíces indígenas, africanas y europeas”, y que cualquier intento de “degradar, deshumanizar o estigmatizar desde esa diversidad” representa, a su juicio, “una agresión directa a la esencia misma de lo venezolano”.
El pasado domingo, la modelo y actriz Ruby Rose empezó a lanzar, a través de la plataforma Threads, una serie de duras acusaciones contra la cantante Katy Perry. Rose, de 40 años y conocida por sus papeles en series como Orange is the new black, acusaba a la cantante de Roar, de 41, de haberla agredido sexualmente en un bar de Melbourne, Australia, hace más de 15 años, en verano de 2010. Ahora, la policía de la ciudad ha dado a conocer que está investigando el caso.
Aunque no dan los nombres de las dos implicadas en el asunto, en un comunicado hecho público por las autoridades, los detectives de la oficina de investigación de delitos sexuales de Melbourne han explicado que están llevando a cabo “una investigación de un acoso sexual que ocurrió en Melbourne en 2010”. “La policía ha sido informada de un incidente ocurrido en un local con licencia en el centro”, afirman. “Como la investigación permanece en marcha, sería inapropiado comentar más allá de este punto”.
El post de Threads de Rose ya no existe, pero en él, la actriz escribía: “Katy Perry me agredió sexualmente en la discoteca Spice Market de Melbourne. A nadie le importa una mierda lo que ella piense”. En su acusación, Rose escribía: “Perry me vio ‘descansando’ sobre el regazo de mi mejor amiga para evitarla, se agachó, se echó las bragas hacia un lado y me frotó su asquerosa vagina por la cara hasta que mis ojos se abrieron de golpe y le vomité encima”.
La actriz contaba que el episodio que denunciaba había ocurrido cuando ella tenía poco más de 20 años, y que le había tomado “casi dos décadas hacerlo público”: “Aunque estoy agradecida por haber aguantado lo suficiente para encontrar mi voz, esto solo demuestra el enorme impacto que tienen el trauma y la agresión sexual”.
Perry, que ha pasado el fin de semana en el festival de Coachella junto a su nueva pareja, el ex primer ministro de Canadá Justin Trudeau, trata de mantener el silencio. Por toda respuesta, colgó una canción suya en sus historias de Instagram, By the Grace of God, de su álbum Prism, de 2013, y un mensaje para sus más de 200 millones de seguidores que ponía “I love you”, “Os quiero”. Una de las frases de esa canción, inspirada en una ruptura, dice “Ahora he de alzarme/La verdad siempre te hace libre”.
El antiguo manager por entonces del bar ha afirmado en la prensa local, en el Herald Sun, que el Spice Market era entonces muy difícil de controlar en cuanto a la cuestión de la seguridad, pero que él estaba ahí y que, si lo hubo, nunca supo del incidente. Aquello ocurrió en agosto de 2010, cuando ambas llegaron juntas al bar, hoy ya cerrado, junto a la maquilladora de Perry y “un tipo amigo de Ruby”, contaba. “Fue una pesadilla en cuando a seguridad por que había 600 personas allí y Katy no paraba de bailar con todo el mundo en medio de la pista”. Ambas estuvieron en la zona VIP del recinto, recuerda, tomando algunas bebidas con sus amigos. Afirmó que ambas estaban “borrachas, pero no completamente ciegas por el alcohol”. Cuando se marcharon, lo hicieron discretamente por la puerta de atrás, juntas, en el mismo coche.
El lunes, el equipo de Perry decidió lanzar un comunicado al respecto. “Las acusaciones que Ruby Rose está difundiendo en las redes sociales sobre Katy Perry no solo son rotundamente falsas, sino que son mentiras peligrosas e imprudentes. Rose tiene un historial bien documentado de lanzar graves acusaciones públicas en las redes sociales contra diversas personas, acusaciones que han sido desmentidas en repetidas ocasiones por los afectados”. Entre ellas, se refería a la pelea que tuvieron en 2017, cuando Rose criticó a Perry en Twitter por su tema viral Swish Swish. “Con todo lo que está pasando en el mundo, pasar de reinventarse como activista política para abandonarlo y caer tan bajo es una pena”, afirmó entonces.
Los datos del comunicado hecho público por la policía este miércoles encajan con los de las dos celebridades, y la prensa local australiana, como el Sydney Morning Herald, ha dado por hecho que efectivamente la investigación trata sobre el caso. Además, la propia Rose confirmó a dicho diario que había llevado el asunto hasta la policía, y que por tanto ya no podía hablar públicamente “ni sobre el caso ni sobre los individuos implicados”. También explicó que pretendía con ello “ir hacia adelante y comenzar el proceso de sanación”.
La cantante Britney Spears (Misisipi, 44 años) ingresó voluntariamente en un centro de rehabilitación el domingo 12 de abril, según informó la revista People. El entorno de la cantante lo considera un paso clave para su recuperación, ya que el ingreso se produce, además, cinco semanas después de ser detenida por conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias. Fuentes cercanas a la artista señalaron al medio estadounidense que la decisión de ingresar en un centro especializado responde a la necesidad de “dar un paso adelante” en su bienestar personal, tras un episodio que su propio equipo calificó de “completamente inexcusable”.
El arresto de la intérprete de éxitos como Baby One More Time o Toxic se produjo el pasado 4 de marzo, cuando agentes del condado de Ventura, en el sur de California, detectaron un comportamiento errático al volante. Tras someterse a varios controles para comprobar si estaba sobria, Spears fue detenida y puesta en libertad horas más tarde. La cantante deberá comparecer ante un juez el próximo 4 de mayo por esta detención, según señala The Hollywood Reporter.
El entorno de Spears también ha subrayado a People que la artista se mostró afectada y arrepentida por lo ocurrido, especialmente por el impacto que la situación pudiera tener en sus hijos —Sean Preston, de 20 años; y Jayden James, de 19, ambos fruto de su relación con Kevin Federline—. “Britney tomará las medidas necesarias y cumplirá con la ley, y esperamos que este sea el primer paso hacia el cambio que necesita desde hace mucho tiempo. Ojalá pueda obtener la ayuda y el apoyo que necesita durante este difícil momento”, señaló un representante de la artista en un comunicado difundido el domingo. “Sus hijos pasarán tiempo con ella. Sus seres queridos elaborarán un plan necesario para garantizar su bienestar y éxito”, aclaró.
El arresto supuso un nuevo revés para Spears, cuya errática presencia en las redes sociales ha generado preocupación entre sus fans, tras el fin de su tutela paterna en 2021. En octubre de 2025, su exmarido, Federline —con quien estuvo casada entre 2004 y 2007—, expresó su profunda preocupación por la estrella del pop en sus memorias, You Thought You Knew, escribiendo que sentía que era “hora de dar la voz de alarma” sobre su comportamiento. “Se ha vuelto imposible seguir fingiendo que todo está bien. Desde mi punto de vista, el tiempo corre y nos acercamos al final. Si las cosas no cambian, algo malo va a suceder y mi mayor temor es que sean nuestros hijos quienes tengan que recoger los pedazos”, alertó.
La cantante ya ingresó brevemente en rehabilitación en 2007, tras protagonizar varios incidentes públicos. Un año después, en enero de 2008, en medio de la disputa por la custodia de sus hijos, fue hospitalizada brevemente en dos ocasiones en un centro de tratamientos de salud mental. El primer internamiento se produjo después de que Spears se encerrara en el cuarto de baño de Federline con Jayden, el hijo menor de la pareja, que por entonces tenía poco más de un año. El incidente contribuyó en parte a que, finalmente, se le concediera al padre la custodia exclusiva de los niños. La artista relató aquella noche en sus memorias de 2023, La mujer que soy, donde detalló que “no quería que nadie se llevara a su bebé”: “Me sentía desesperada por conservar a mis propios hijos unas horas más”.
En agosto de 2022, Spears publicó —y luego eliminó— un vídeo de 22 minutos en YouTube y Twitter en el que reflexionaba sobre el “trauma” de haber sido supuestamente obligada a trabajar y a pasar tiempo en un centro de salud mental bajo el yugo de su padre, Jamie Spears —que tuvo la tutela de la artista desde 2008 hasta septiembre de 2021—. También acusó a su madre, Lynne Spears, y a su hermana, Jamie Lynn Spears, de haber permitido los aspectos controladores de la tutela. “Estaba asustada, destrozada y comparto esto porque quiero que la gente sepa que solo soy humana”, aseguró.