La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 25 años que ha confesado que guardaba en un armario el cadáver de su padre, de 71, desde hace año y medio en la casa que compartían en Torrecaballeros (Segovia, 1.500 habitantes). El arrestado comunicó a los agentes que conservaba el cuerpo sin vida en su domicilio. Los guardias civiles que acudieron al inmueble corroboraron esta información y procedieron a detener al hijo del fallecido, cuyas motivaciones aún no han trascendido, como tampoco lo han hecho las causas de la muerte de su progenitor. Uno de los móviles habituales en casos como estos, en los que familiares de una persona conservan sus restos durante largas temporadas, suele vincularse con el cobro de pensiones o prestaciones que recibiera el difunto. Fuentes conocedoras de la investigación indican a EL PAÍS que apenas tienen información sobre estos hechos, que solamente pueden confirmar que no hay indicios de violencia en el cuerpo, que el padre estaba enfermo y que “vivían los dos juntos en el pueblo, no sabemos mucho más”, así como que la noticia ha causado consternación en Torrecaballeros.
La confesión del hijo del fallecido se produjo este jueves por la tarde y, una vez ratificada la veracidad de su testimonio, se enfrenta a un posible delito de ocultación del paradero de un cadáver, al menos de momento, a expensas de si se le atribuyen más actos ilícitos en cuanto a las causas del fallecimiento o el porqué de conservarlo durante el año y medio que lo escondió en ese armario de su hogar particular. Los informadores locales apostillan que el detenido “no era para nada conflictivo” y que no existía ningún indicio de que algo así hubiera podido suceder en esa familia que residía en la calle de los Fresnos en esta localidad del alfoz de Segovia, a apenas unos minutos en coche de la ciudad del acueducto romano. Tampoco se han percibido inicialmente signos de violencia en el difunto, si bien el estado en el que se encontraba exigirá que la autopsia determine exactamente las causas de su muerte. “Vivían los dos juntos, solos, procedentes de otro municipio”, explican estas voces, y añaden que eran originarios de otra provincia, de modo que no mantenían grandes lazos con la población local ni una “relación extraordinaria”, pues rara vez acudían a las actividades organizadas en el pueblo. “El mayor estaba enfermo y tenía limitaciones”, agrega esta fuente, pendiente de que la judicialización del caso arroje nuevos detalles sobre lo acontecido. El detenido, que tampoco mantenía mucho contacto con los vecinos, se encuentra en la comisaría de la Guardia Civil en el Real Sitio de San Ildefonso a expensas de que haya novedades sobre su situación judicial por parte del magistrado a quien le corresponda esta situación.
El alcalde de Torrecaballeros, Rubén García de Andrés (PSOE), se siente “consternado e incrédulo; no te esperas que algo así pueda ocurrir en tu municipio”. El regidor muestra su apoyo y “cercanía” a la familia del vecino fallecido y pide máximo respeto a la actuación de la Guardia Civil y de los jueces: “Es una situación muy compleja desde el punto de vista humano, evidentemente muy, muy dura, y hay que respetar los tiempos de la investigación y hacer un llamamiento a la cercanía con la familia y a no entrar en elucubraciones o bulos que pueden hacer daño a terceras personas y generar situaciones que vayan a poner palos en las ruedas de la investigación”.